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BOMBARDEOS ALIADOS DE TERROR (Segunda Guerra Mundial)
                          

Winston Churchil


(01)
Ayuda Aliada al ejército rojo
(02) Bombardeo a zonas residenciales
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


Ayuda Aliada al ejército rojo

Winston Churchill y Roosevelt no podían abrirle a Alamania otro frente en Europa Occidental en 1942, como lo pedía apremiantemente el alto mando comunista de al URSS.

Aunque tenían ya considerables fuerzas no podían realizar desembarcos entonces porque las costas de Noruega, Holanda, Bélgica, Francia y puntos cercanos había más de cincuenta divisiones alemanas, más de setecientos cincuenta mil combatientes.

Lo más que de momento podían hacer Churchill y Roosevelt era mantener cierto acoso que tuviera inmovilizadas esas cincuenta divisiones, con las que Alemania aplastaría en poco tiempo al ejército rojo. También tenían ocupada toda la marina alemana en el Atlántico y el Mar del Norte, y además le restaban al frente alemán de Rusia cerca de un millón de hombres que atendían todas las defensas antiaéreas en Occidente.

La Luftwaffe era forzada a mantener fuera de la URSS –en Alemania, Noruega, Holanda, Bélgica y Francia- más de 1.500 aviones para desembarcos aliados y proteger la industria bélica alemana.

Así, pues, era una ayuda gigantesca la que Roosevelt y Churchill estaban dando al ejército rojo, que de otro modo ya habría sido liquidado. A Alemania se le impedía concentrar todos sus efectivos contra la URSS, mientras ésta tenía un solo frente y recibía grandes cantidades de armamentos, combustibles, víveres, ropa, y ciertas materias primas.

En el frente aéreo occidental, bajo la creciente presión de las flotas aéreas que enviaban Churchill y Roosevelt, la Luftwaffe operaba seis regimientos de reflectores y 1.500 estaciones de radar.

General Ira Eaker El coronel Josef Kammhuber era el encargado de la defensa aérea. Continuamente necesitaba buscar nuevas tácticas y nuevos aparatos para hacer frente a la superioridad numérica de los aliados.

En 1942 desarrollaron los aparatos Wurz-Birg, que servían para dar el rumbo, distancia y altura de los bombardeos enemigos, mediante ondas radioeléctricas y la computación de sus “ecos”.

Primero estos aparatos sólo tenían un alcance de 35 kilómetros. Luego se les perfeccionó para abarcar de 60 a 70 kilómetros.

Con el Wurz-Burg los cazas nocturnos podían ser guiados desde tierra hasta aproximarlos a los aviones enemigos. A doscientos o a cien metros de distancia ya eran visibles los escapes de los motores y entonces el caza podía lanzarse sobre su presa.



Otro sistema defensivo fue le llamado “caza nocturna sobre Inglaterra”. Consistía en que los puestos de escucha de la Luftwaffe advertían cuando los aviones aliados estaban ajustando sus aparatos antes de elevarse. Entonces se sabía que iba a comenzar una operación. Varios aviones alemanes se elevaban poco después y se dirigían a los aeródromos ingleses cuando los aviones aliados ya iban a ascender, se mezclaban entre ellos y los atacaban sorpresivamente.

En fin, la aviación aliada tenía grandes dificultades para operar de día contra la industria bélica alemana. Y durante la noche no podía distinguir las fábricas, además de que también era dificilísimo acercarse a ellas, dado que estaban protegidas por la artillería antiaérea y los cazas nocturnos.






Lindemann Bombardeo a zonas residenciales

Así las cosas, un físico nacido en Alemania, llamado Frederick Alexander Lindemann, que había huido a Inglaterra y que era consejero científico de Churchill, le dijo a éste que las zonas residenciales de las grandes ciudades alemanas eran las menos protegidas y que pedían ser destruidas mediantes bombardeos masivos. De preferencia, con bombas incendiarias, para que la devastación fuera más completa.

Hasta entonces, las leyes de la guerra prohibían que ésta se ejerciera sobre los civiles. Pero Churchill ya había empezado a violar ese principio desde que tomó posesión de su cargo el 10 de mayo de 1940, y adoptó rápidamente la propuesta de Lindemann para concentrar los bombardeos sobe las zonas residenciales.

Lindemann era conocido en Inglaterra como lord Cherwelly tenía muy buenas razones para buscar tan afanosamente la derrota de Alemania, donde había nacido, pues descendía de israelitas.

Churchill nombró a sir Arthur Harris jefe del mando de bombardeo de la RAF el 22 de febrero de 1942, y le ordenó una ofensiva “sin limitaciones”.

El general Ira C. Eaker, comandante de la 8ª fuerza aérea americana, no estuvo de acuerdo en lanzar sus aviones contra la población civil alemana y decidió que seguiría operando de día, contra la Luftwaffe y contra objetivos militares.

En cambio el británico sir “bomber” Harris no tuvo ningún escrúpulo, y su jefe de estado mayor, mariscal sir Charles Portal, tampoco. Y para que no quedaran dudas, dijo a los pilotos ingleses:

“Debe quedar completamente claro si es que todavía hay quien no lo ha comprendido que el objetivo son lso barrios densamente poblados”.

La noche del 28 al 29 de marzo de 1942 se inició una ofensiva de terror aéreo incendiario. Lebeck fue atacado por 254 bombarderos pesados. Mil cuarenta y cuatro casa-habitaciónes quedaron destruidas, y 4.200 dañadas. Ardieron monumentos e iglesias. Hubo 320 muertos y 785 heridos civiles.

Bomber Sir Arthur Harris Del 14 al 17 de abril de 1942, Rstock fue atacado por 521 bombarderos, que arrojaron 42 toneladas de bombas explosivas y 308 toneladas de bombas incendiarias. Mil setecientos sesenta y cinco edificios quedaron destruidos y 513 dañados, o sea, el 60 % de la antigua ciudad.

La noche del 30 al 31 de mayo de 1942, 1.047 bombarderos atacaron la ciudad de Colonia, tercera por su tamaño en Alemania. Lanzaron 1.455 toneladas de bombas y 45.000 habitantes quedaron sin hogar.

Y así continuó durante todo el año de 1942, en que se arrojaron sobre Alemania 58.755 toneladas de bombas incendiarias y explosivas.

La moral de la población civil se mantuvo en pie. Era más fuerte que los muros de sus hogares.

Churchill escribió después en sus memorias:

“La producción alemana de guerra y la capacidad moral de resistencia de la población civil no parecían haber disminuido gran cosa. Habíamos subestimado la fuerza del pueblo alemñan”.

El Mariscal Montgomery, ferviente anglicano, le dijo Almirante Friedeburg que intentba negociar una rendición alemana:

“Rendición incondicional o exterminio en masa. De lo contrario los bombarderos ingleses convertirán una ciudad alemana en un montón de cenizas, de modo que ningún alemán quedará con vida”


Fuentes:

- Salvador Borrego. Infiltración Mundial, p.113.
- LA GAZETA FEDERAL www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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