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ORIGEN DEL CONFLICTO POR EL CORREDOR POLACO
                          

Corredor Polaco


(01) Origen del conflicto
(02) Autodeterminación
(03) Los Aliados se oponen a las negociaciones
(04) Agresiones polacas antes de la guerra
(05) Referencias
(06) Fuentes.
(07) Artículos relacionados.


Origen del conflicto

La provincia alemana de Prusia Oriental se hallaba artificialmente incomunicada y aislada del resto de Alemania por el llamado corredor polaco: una franja de terreno con salida al mar Báltico anexada a Polonia en 1919 mediante el Tratado de Versalles. Este territorio, con sus cuatro millones y medio de alemanes, estaba formado por las muy germánicas comarcas de Posen y West-Preussen y la Ciudad Libre de Danzig que había sido fundada, desarrollada y habitada por Alemania desde hacía siglos.

A consecuencia de ello, era frecuente que ocurrieran fricciones en esa zona entre alemanes y polacos. La situación se volvió delicada a raíz de que el día 10 de abril de 1923, el entonces presidente del Consejo de Ministros polaco, el general Wladyslaw Sikorski, anunció la "desgermanización" de tales regiones. Naturalmente las relaciones entre Polonia y Alemania eran frías u hostiles en 1933, año en que Adolf Hitler llegó al poder.

El 2 de mayo de 1933, Hitler habló con el embajador polaco Wysocki quien le manifestó que en Polonia existía mucha intranquilidad por el nuevo gobierno alemán. Hitler respondió que el Tratado de Versalles había sembrado la discordia pues, por ejemplo, que si el corredor polaco hacia el mar báltico hubiese sido colocado al oriente de Prusia, no se habría dividido así el territorio alemán, pero que ahora podían buscarse soluciones pacíficas y llegar a un acuerdo que sea aceptable y satisfactorio para ambas naciones.

Luego Hitler encargó a su embajador en Polonia, Hans-Adolf von Moltke, que conferenciara sobre el particular con el Mariscal polaco Józef Pilsudski, un ferviente nacionalista y anticomunista. Von Moltke informó que:

…el Mariscal estaba animado de simpatía hacia Hitler, según lo reiteró una y otra vez en la entrevista, lo mismo que su deseo de que hubiera buenas relaciones germano-polacas, pero ha acentuado con una claridad que yo apenas he oído hasta ahora de políticos polacos, que la germanofobia milenaria del pueblo polaco ofrecería grandes dificultades.

El embajador Von Moltke le hizo notar a Pilsudski que la prensa alemana no mostraba animadversión ni hostilidad hacia Polonia, pero que la prensa polaca sí era hostil a Alemania:

Pilsudski respondió a mis manifestaciones expresando su infinito desprecio por la prensa, con la que no quiere tener nada que ver; sin embargo, concedió, sería conveniente influir sobre las organizaciones políticas.

Entre los 15 primeros magnates de Polonia, 11 eran judíos. Los judíos constituían el 62% de los profesionales del comercio y a través de la publicidad ejercían decisiva influencia en la prensa. En Polonia vivían 3.5 millones de judíos, más que en ningún otro país europeo.[2]

Pese a la propaganda hostil de la prensa polaca, el 26 de enero de 1934, se logró una Declaración Conjunta Germanopolaca como signo de reconciliación, subrayado en un acto con la presencia del mariscal Pilsudski, el ministro alemán Joseph Goebbels y el ministro plenipotenciario von Moltke. Se tenían grandes expectativas y se esperaba pronto un acuerdo.

No obstante, al año siguiente, en 1935, muere Pilsudski y en su lugar queda como presidente el profesor Ignacy Moscicki (elegido en 1926) y como ministro de relaciones el general Józef Beck, cabeza visible del nuevo poder polaco. A raíz de esto se acrecentó gravemente la germanofobia que el mariscal Pilsudski intentaba superar:

-La Reforma Agraria (confiscación de tierras) fue aplicándose preferentemente contra los campesinos alemanes.

- Empleados y obreros alemanes fueron despedidos bajo la presión de organizaciones nacionalistas polacas.

- Se declaró un boicot contra comercios, profesionales y artesanos alemanes. En general, discriminación contra los cuatro millones y medio de alemanes que habían quedado en los territorios anexados a Polonia.


Tratado alemán-polaco de 1934

Autodeterminación

El Tratado de Versalles estipuló la anexión del territorio del Sarre a Francia por un plazo de 15 años. Terminado ese período, la población de Sarre debería hacer un referéndum sobre si querían permanecer franceses, neutros o convertirse de nuevo en alemanes. El resultado fue que el 90% de la población de Sarre exigió la reunificación con el Imperio Alemán, por lo que el 1 de marzo de 1935, el Sarre es devuelto a Alemania.

Posteriormente Hitler rechaza cualquier demanda sobre Alsacia y Lorena ocupadas por los franceses, pero se interesa en Renania. Ese mismo año Francia firma un pacto de asistencia mutua con la Unión Soviética, cosa que estaba dirigida contra Alemania y anulando así el Pacto de Locarno, firmado tan solo diez años antes, en el que Bélgica, Francia y Alemania se garantizaban no firmar tratado alguno que perjudicara a cualquiera en el futuro. Francia no sólo rompió dicho pacto, sino que también devaluó el pacto germano-polaco de no-agresión. Por ello, Hitler ya no se siente obligado al Pacto de Locarno y da órdenes a las tropas alemanas de marchar hacia Renania el 7 de marzo de 1936.

En marzo de 1938 se produce la Anschluss (anexión) de Austria a Alemania, para la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia, al igual que los británicos y franceses, la apoyaron. El 99% de los austriacos (alemanes étnicos) votaron por su reunificaron con sus hermanos alemanes.

El 30 de septiembre de 1938 se firman los Acuerdos de Múnich por los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes. Con estos acuerdos pareció abrirse una pequeña puerta de buena voluntad polaca, cuando Alemania accedió a que Polonia ocupara la zona checoslovaca de Teschen (Cieszyn).

Después de la exitosa reincorporación de los Sudetes a Alemania, se exigió también la reincorporación de la región de Memel, ocupada por Lituania de forma ilegítima. Lituania quiso reclamar posesión sobre la región de Memel bajo garantía de Inglaterra y Francia, pero ambas potencias se negaron. En consecuencia el gobierno lituano firmó un tratado de traspaso con Alemania el 22 de marzo de 1939, retirando sus tropas y cuerpo administrativo de allí. A cambio, Lituania recibió una zona de libre mercado en Memel y un derecho de libre paso por una duración de 99 años.

Entretanto, el gobierno polaco declaró públicamente y en varias ocasiones su propósito de anexar Danzig al territorio nacional polaco a pesar de tener ya varias concesiones de largo alcance que de por sí violaban los tratados existentes. Además, todas las conexiones de transporte desde Alemania hasta Prusia Oriental estaban bajo control polaco. Los transportes de carbón, esenciales para el abastecimiento de energía de Prusia Oriental, tuvieron que realizarse a través de ocho vías férreas bajo control polaco. Como Alemania no pudo pagar el monto íntegro de los honorarios en zlotys (moneda polaca), Polona cerró una por una las vías del tren. Alemania se vio entonces obligada a evitar el estrangulamiento económico de Prusia Oriental por todos los medios.

El 24 de octubre de 1938, Hitler hizo otro intento para que el Pacto de Concordia firmado en 1934 con el mariscal Pilsudski se concretara en un acuerdo definitivo. Hitler propuso y negoció:

- Que la Ciudad Libre de Danzig, con su 98% de población alemana, ejerza su libre autodeterminación y se reincorpore a Alemania.

- Que a través del "corredor", Polonia permita la construcción de un ferrocarril y una carretera para que la provincia alemana de Prusia Oriental se vincule con el resto del país.



A cambio de estas, bastante moderadas y razonables, peticiones, Hitler ofrecía que:

- Alemania garantizaría a Polonia el libre acceso y preferencial del puerto de Danzig, conservando su corredor hacia el mar y su comercio a través de Danzig.

- Alemania aceptaría de forma definitiva las fronteras existentes y ya no reclamaría la devolución de los territorios que tenía antes de la Primera Guerra Mundial: Alta Silesia, Prusia Occidental y Posnania, reconociendo la soberanía de Polonia sobre ellos, a pesar de que tuviesen 2/3 de población alemana. Alemania formalizaría un pacto de no-agresión por 25 años.


Los Aliados se oponen a las negociaciones

Polonia repuso a estas propuestas que las dificultades políticas impedían aceptarlas. El 5 de enero de 1939 Hitler recordaba al gobierno polaco que Alemania y Polonia tenían intereses comunes ante la amenaza comunista, por lo que Alemania deseaba una Polonia fuerte y amiga. No obstante, en febrero y marzo, mientras el lado alemán aún está buscando una solución pacífica, en Polonia ya se comienza a pensar seriamente en la guerra.

En febrero se agravaron las relaciones germano-polacas al iniciarse manifestaciones antialemanas en Polonia, instigadas por la prensa mientras que se empiezan a desarrollar directrices para las operaciones del ejército polaco contra Alemania. El 4 de marzo el Estado Mayor polaco comienza a planificar su "Operación Oeste", exactamente un mes antes de que Hitler ordenara preparar la "Operación Caso Blanco" o "Fall Weiss", el plan de ataque en caso de una guerra con Polonia. El 24 de marzo Polonia acordó la movilización de los jóvenes nacidos en 1911, 1912, 1913 y 1914. La prensa incitaba al pueblo, siguiendo los telegramas de las agencias judías, y pedía severas medidas contra la población alemana que desde 1919 se hallaba forzadamente formando parte de Polonia.

Por otro lado, se buscó asegurarse que Polonia, bajo el gobierno de Józef Beck, rechazara cualquier arreglo que Alemania propusiera y que, al contrario, tomara medidas brutales contra la población alemana bajo su control, de modo que de parte de los aliados todo estaba ya decidido.

El 31 de marzo de 1939, Inglaterra le ofreció a Polonia una garantía de sus fronteras y un préstamo de 25 millones de libras esterlinas. Se llegó así a la firma de un pacto de asistencia militar de Gran Bretaña a Polonia. Londres especificó que en el caso de que el régimen polaco estimara que existiera alguna amenaza, "el Gobierno de su Majestad se consideraría obligado a procurarle inmediatamente al de Polonia todos los auxilios que de él dependan". Este pacto fue rápidamente seguido por otro tratado semejante entre Francia y Polonia, a la vez que el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt le ofreció financiamiento para su minería y su industria química. Los embajadores de Roosevelt (Bullit en París y Kennedy en Londres), también se empeñaron en que no hubiese negociaciones con Alemania bajo ningún motivo.

Sin embargo, ni Inglaterra ni Francia podían salvar a Polonia en caso de guerra y la prensa comenzó a exacerbar el ánimo del pueblo polaco. A partir de abril esta animosidad se desbordó. Hubo agresiones en numerosas ciudades y aldeas y miles de alemanes se vieron forzados a emigrar y a perder sus pertenencias.

Cuando el ex-canciller del Imperio Alemán Heinrich Brühning propone un compromiso al ministerio inglés de Relaciones Exteriores destinado a evitar una confrontación militar, Churchill deja claro sus intereses: "Lo que queremos es que la economía alemana se destruya por completo". Así, una de las principales causas de la Segunda Guerra Mundial fue precisamente el deseo de destruir esta economía, cuyo mayor crimen fue desligarse enteramente del sistema financiero capitalista defendido por los aliados occidentales.

El 28 de abril de 1939, Hitler habló ante el Reichstag y expuso las dos peticiones que había hecho a Polonia y las ofertas que le daba a cambio. Esto constituye, dijo, "la más considerable deferencia en aras de la paz de Europa":

Siempre como ya he dicho, he considerado la necesidad de un acceso al mar para Polonia y he contado también con ello… Pero considero también necesario exponer al gobierno de Varsovia que en la misma medida en que Polonia necesita un acceso al mar, Alemania necesita un acceso a su provincia del Este En este mismo discurso, Hitler enfatizó que sus ambiciones pangermanistas y su política de la expansión del Lebensraum (espacio vital) se enfocaban hacia Oriente, en territorios que eran ocupados caprichosamente por el régimen soviético y que permanecían sin ser aprovechados, por lo que no quería ninguna guerra con Occidente, países europeos a los que consideraba como "hermanos de raza":

Durante toda mi actuación política he mantenido siempre la idea del restablecimiento de la estrecha amistad y colaboración germano-británica... Este deseo no sólo está conforme con mis sentimientos, sino también con mi opinión sobre lo importante que es la existencia del Imperio británico en interés de toda la humanidad... El pueblo anglosajón ha llevado a cabo en el mundo una inmensa obra colonizadora. Yo admiro sinceramente esa labor. Desde un elevado punto de vista humano, el pensamiento de una destrucción de esa obra me pareció y me parece solamente un caso de erostratismo... Yo estimo que es imposible establecer una amistad duradera entre el pueblo alemán y el anglosajón si no se reconoce también del otro lado que no sólo hay intereses británicos sino también intereses alemanes. Cuando Alemania se hizo nacionalsocialista e inició así su resurgimiento, yo mismo he hecho la propuesta de una voluntaria limitación de los armamentos navales alemanes. Esa limitación presuponía la voluntad y el convencimiento de que entre Alemania e Inglaterra no debería ser ya jamás posible una guerra. Todavía hoy tengo esa voluntad y esa convicción.

Hitler nunca perdió la esperanza de que se establecería una amistad entre Alemania y el resto de países occidentales, encabezados por Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Sus reiterados fracasos en este propósito nunca los creyó definitivos. Puesto que los aliados occidentales se declaraban como opuestos al comunismo, siempre confió en que si Alemania luchaba contra él, acabaría por tranquilizar al resto del mundo y que esa lucha se vería como un acontecimiento benéfico para la civilización occidental.

No obstante, el conciliador discurso de Hitler fue ridiculizado por casi toda la prensa de Inglaterra y el gobierno le dio una respuesta hostil cuando el 12 de mayo firmó un pacto con Turquía para completar el bloqueo de Alemania. Días más tarde los gobernantes franceses redoblaron sus esfuerzos a fin de concertar también una alianza antialemana con Stalin, pero éste continuaba cautelosamente esperando a que el conflicto armado se iniciara primero entre Alemania y el Occidente.

El 1 de mayo de 1939, el papa Pío XII propuso una conferencia de cinco naciones en las que el Vaticano actuaría como mediador y moderador. Para el efecto envió propuestas a Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y Polonia. El jefe del estado italiano, Benito Mussolini, contestó aceptando, Hitler contestó igualmente el 5 de mayo. En París, el nuncio Valerio Valen recibió la respuesta de que "el gobierno francés juzga la gestión papal totalmente inoportuna". El día 7 le reiteraron que el gobierno francés se ocupará de los asuntos que le incumben sin interferencias del Vaticano. En Londres, el nuncio monseñor Godfrey recibió la siguiente respuesta de Lord Halifax: "Que su santidad ofrezca sus buenos oficios sucesivamente y por separado, y por este orden, a Alemania, a Polonia, a Italia y a Francia y luego se dirija a Londres". En Polonia el coronel Beck contestó que no podía responder sin antes hablar con Londres y París, en resumen, los aliados no deseaban llegar a ningún acuerdo.


Agresiones polacas antes de la guerra

Las negociaciones de Hitler se ven totalmente frustradas a fines de agosto de 1939 elevándose la tensión política al máximo al conocerse las nuevas matanzas de alemanes bajo control polaco, destacándose las masacres de Danzig, Thorn, y posteriormente el 3 de septiembre en Bromberg, verificadas éstas luego por la Cruz Roja Internacional.

De este modo, el régimen polaco permaneció inmóvil ante cualquier arreglo, y por el contrario, comenzó a movilizar tropas mientras que la opinión pública era conducida por la prensa contra las minorías alemanas. En Polonia aumentaban las vejaciones contra los residentes alemanes, fueran adultos, jóvenes, o mujeres. En Oppeln, Beuthen, Gleiwitz, Breslau, Stettin, Kolberg, Lodz, Posen, Constantinow. De 657 escuelas alemanas, 472 fueron cerradas. Aún así, Hitler ordenó expresamente que en Danzig no fueran respondidas las provocaciones.

Cuarenta divisiones polacas se hallaban frente a las fronteras y falsamente se esparcía la versión de que Alemania estaba a punto de derrumbarse y que sería fácil derrotarla. Los medios de difusión explotaban un nacionalismo ingenuo.

En la siguiente cronología se enlistan todos los crímenes, asesinatos y violaciones de derechos que Polonia cometió entre el 26 de marzo y 1 de Septiembre de 1939 contra los ciudadanos alemanes en la mayor parte de los casos, aunque también contra otras minorías.[3][4]

26 de Marzo: Boicot a comercientes y artesanos alemanes en Thorn. Manifestaciones de carácter xenófobo con proclamas como: “¡Queremos Danzig!”, “¡Queremos Königsber!” o “¡Fuera Hitler!”.

28 de Marzo: Una masa de grupos radicales polacos consiguen detener violentamente una reunión declarada legal de ciudadanos alemanes en Liniewo.

30 de Marzo: Agresiones contra ciudadanos alemanes en toda Pomerelia.

31 de Marzo: Apedreamiento de comercios alemanes en Posen.

2 de Abril: Turbas callejeras agreden y provocan heridos en Wongrowitz, Zabczyn, Gollantsch, Wollstein, Waldtahl, Margonin, Klecko y Lipiagora.

4 de Abril: Piquetes armados impiden comprar a polacos y a los mismos ciudadanos alemanes dentro de tiendas alemanas.

13 de Abril: Agresiones contra alemanes en Berent, lo que lleva a que más de 100 ciudadanos germanos en Pomerelia se trasladen como refugiados a la más segura Dantzig.

24 de Abril: Se cometen 11 casos de violencia hacia alemanes en la Alta Silesia por parte de los grupos nacionalistas polacos Liga Juvenil y Campo de la Unificación Nacional.

6 de Mayo: Apedreamiento de comercios alemanes en la Alta Silesia.

8 de Mayo: Se producen los primeros dos muertos alemanes en Lodz al ser incendiadas por multitudes furiosas varias granjas. Ese mismo día también los niños alemanes que van al colegio sufren violencia por parte de niños polacos y sus profesores en clase, lo mismo que las agresiones contra alumnos que estudian en escuelas alemanas.

11 de Mayo: Quedan clausurados en Polonia todos los periódicos alemanes.

15 de Mayo. Linchamiento en la ciudad de Tomaschow-Mazowiecki donde la mayor parte de los 3.000 habitantes alemanes son apalizados y maltratados en público por civiles violentos y policías polacos. Las consecuencias son de una mujer alemana muerta y 200 heridos, entre ellos diez muy graves.

21 de Mayo: Cierre oficial de tres colegios alemanes en Birnbaum, Gnesen y Wollstein respectivamente.

22 de Mayo: Asaltos y linchamientos contra las minorías ucranianas de Volynia por parte de civiles exaltados polacos apoyados por la policía. También sufren agresiones inmigrantes rusos y bielorrusos.

25 de Mayo: La Universidad de Posen prohíbe a los jóvenes alemanes estudiar en sus facultades y expulsa a los que ya cursaban estudios.

30 de Mayo: Se producen 48 agresiones contra ciudadanos alemanes en la Alta Silesia.

2 de Junio: Cierre de tres centros de ocio alemanes en Teschen.

3 de Junio: La Asociación Alemana y la sede del Banco Nacional Alemán en Karwin son confiscadas por el Estado.

7 de Junio: Boicot a propiedades alemanas en Konstantynow como tala de árboles frutales en los cultivos, incendios de cosechas, envenenamiento de perros, robos de madera, etc.

16 de Junio: El Estado expropia en Lodz el Teatro Alemán, el Casino Alemán y el Albergue para Enfermos de la Iglesia Evangélica; en Tarnowitz la Casa Alemana; y en Posen el Banco Alemán del Comercio y la Industria.

19 de Junio: Se producen 52 agresiones contra alemanes en Posen.

22 de Junio: Maltratos a alemanes en Kattowitz.

23 de Junio: Expropiación del Hospital de las Juanistas de la Orden de San Juan en Driesen y expulsión en un plazo de dos horas de todas las monjas alemanas.

24 de Junio: Destrucción de una iglesia protestante, una escuela y un gimnasio en Pabianice, todas propiedades alemanas, seguido por apaleamientos a sus dueños.

26 de Junio: Despido masivo de trabajadores alemanes en empresas polacas de Kattowitz.

10 de Julio: Expropiación de 60 cooperativas lecheras alemanas en Posen.

12 de Julio: Cierre de 13 escuelas alemanas en Posen.

15 de Julio: Asesinatos y palizas a numerosos ciudadanos ucranianos por parte de polacos con complicidad de la policía en las ciudades de Volynia, Ochin, Wicemtowka, Stanislawka, Spray Zapust y Podhajce.

24 de Julio: Se producen 230 agresiones violentas contra ciudadanos alemanes en Kattowitz y Thorn.

25 de Julio: Soldados polacos ejercen maltratos contra civiles alemanes en Schazendorf consistentes en arrodillarles cara a una verja y golpearles hasta hacerles sangrar por nariz, boca y oídos, mientras obligan al resto de la polación polaca a mirar y burlarse.

9 de Agosto: Incendio provocado contra el pueblo de mayoría germana de Schönthal.

11 de Agosto: Cierre de la Universidad Teológica de la Iglesia Evangélica Unificada de Polonia, cuyos creyentes son mayoriamente alemanes, por orden de un Decreto del Ministerio de Confesiones Religiosas y Enseñanza Pública.

12 de Agosto: Cierre de todas las librerías alemanas de Posen.

16 de Agosto: La policía polaca detiene sin motivo y encarcela a más de 100 alemanes en Beuthen.

17 de Agosto: La policía polaca detiene sin motivo y encarcela a más de 200 alemanes en Kattowitz y Teschen.

20 de Agosto: Un total de 38 alemanes muertos o heridos por linchamientos de una multitud polaca, además de un número mayor de ucranianos apaleados o fallecidos, y por vez primera varios ciudadanos lituanos apalizados o asesinados en diversas partes de Polonia. La oleada xenófoba también se traslada a los residentes húngaros y eslovacos.

Todo este clima de violencia fue permitido sin duda alguna por la pasividad del Presidente Ignacy Móscicki y el Ministro de Asuntos Exteriores Józef Beck. La prensa y el radio bajo control judío minaron toda la opinión pública con una intensa campaña propagandística xenófoba. Durante este período la Artillería Antiaérea Polaca también disparó contra 16 aviones alemanes que cruzaban a Prusia Oriental, de los cuales 11 eran comerciales y 5 de pasajeros o correos, por suerte sin incidentes.


Referencias

1 Nota: la fecha en la cual acabó la Segunda Guerra Mundial varía según las fuentes, y está abierta a interpretaciones. Se barajan fechas en un intervalo desde el 14 de agosto hasta el 15 de octubre. El día 14 de agosto Hirohito anunció que Japón iba a rendirse, y lo anunció al pueblo por radio. El 2 de septiembre, fecha considerada como final de la guerra en este artículo, fue el día en que Hirohito firmó la rendición incondicional de Japón. Sin embargo, hasta el día 15 de octubre hubo algunos grupos del ejército japonés que, incapaces de aceptar la rendición de su país, continuaron luchando y ocupando determinados territorios.

2 Así lo afirmó en 1938 el escritor judío Dr. Litauer en Historial Section of the Foreign Office.

3 Jesus Hernández, Las 50 grandes masacre de la Historia. "Bromberg, 1939 La primera matanza de la Segunda Guerra Mundial", Tempus (2011), p.191-196

4 Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los buenos. "El calvario de los civiles alemanes en Polonia", Ediciones Ediciones Siegheil (2009), p.264-269



Fuentes:

- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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