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DEMOCRACIAS
                          

Parlamento

(01) Parlamentarismo
(02) La democracia alemana
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


Parlamentarismo

Nuestro parlamentarismo democrático no quiere en modo alguno reclutar una asamblea de sabios, sino reunir un grupo de nulidades intelectuales, tanto más fáciles de conducir en una en una dirección determinada cuanto más limitado sea cada individuo. Solamente así se puede conducir una “política de partidos”, en el mal sentido tomado hoy en día por esta expresión. Pero este es también el único medio para que el que mueve los hilos pueda permanecer prudentemente al abrigo, sin ser jamás constreñido a asumir sus responsabilidades. Así, nunca ninguna decisión nefasta al país será cargada a la cuenta de un bellaco conocido de todos, si no sobre la espalda de todo un partido.

Así desaparece, en realidad, toda responsabilidad; pues bien se pues hacer responsable a una persona determinada, pero no a un grupo parlamentario de charlatanes. Por consiguiente, el régimen parlamentario no puede satisfacer sino a espíritus disimulados, que temen sobre todo obrar a plena luz; pera será siempre detestado por el hombre honrado y recto, que tiene el gusto de las responsabilidades.

Esta forma de la democracia ha llegado a ser, pues, el instrumento favorito de esa raza que alimentó constantemente proyectos ocultos, y que en todo tiempo tiene las mayores razones para temer la luz.._.


La democracia alemana

A esta concepción se opone la de la verdadera democracia alemana; el jefe libremente elegido deber reclamar la responsabilidad entera de todas sus acciones. Esta democracia no admite que todos los problemas sean resueltos por el voto de una mayoría. Uno solo decide, y en seguida es responsable de su decisión con sus bienes y con su vida.

Si se objeta que entonces es difícil encontrar un hombre decidido a consagrarse a una tarea tan peligrosa, sólo hay una respuesta que dar: es precisamente esa, a Dios gracias, la verdadera significación de una democracia alemana, que no admite que cualquier arribista pueda llegar, por vías virtuosas, a gobernar a sus compatriotas. El temor de las responsabilidades descarta a los incapaces o débiles. Si, no obstante, un individuo se esfuerza por introducirse en el poder, es fácil desenmascararlo y gritarle valientemente:

¡Atrás, cobarde pillo! ¡Retira tu pie, ensucias las gradas! Al Panteón de la Historia entran sólo los héroes, no los intrigantes.

Nota aclaratoria:

Esto es historia documentada. La transcripción es textual, y no necesariamente implica aceptación, aprobación o coincidencia con lo expresado por cada uno de los autores o documentos transcriptos.
(Ver Nota aclaratoria)


Fuentes:

- H.A. Mi doctrina, p.15
- www.lagazeta.com.ar

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- Periodismo independiente

Fuente: www.lagazeta.com.ar

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