Home
Home


ENEMIGO INVISIBLE
                          

Heinrich Himmler    
Jefe de la Gestapo    
Heinrich Himmler


(01)
El plan de Himmler
(02) La pregunta indiscreta
(03) Algunos infiltrados
(04) La Gestapo
(05) Fuentes.
(06) Artículos relacionados.


El plan de Himmler

Cuando estaba decidiéndose la batalla de Stalingrado, Himmler, jefe de la Gestapo, le llevo a Hitler un plan tendiente a descubrir la ubicación del enemigo invisible que tantos daños le había producido desde la invasión a la URSS, según creía la Gestapo, pero que en realidad venía operando desde antes que comenzara la guerra.

El plan de Himmler consistía en que Hitler ordenara preparar una operación ficticia para invadir Suiza. El Estado Mayor General debía formular los estudios necesarios y se concentrarían tropas en la región de Munich, al mando del general Dietl. Solamente Hitler, Himmler y Schellenberg, funcionario de la Gestapo, sabían que esa operación no llegaría a realizarse.

Hitler aceptó el plan, y las órdenes respetivas fueron cursadas a principios de enero de 1943. Varias secciones de especialistas comenzaron a preparar el plan. Poco después Schellemberg gestionó una entrevista con el jefe del servicio secreto de Suiza, coronel Roger Masson, con quien venia cultivando amistad desde hacía tiempo. En realidad era un juego de dos grandes astutos. Masson desconfiaba de Schellemberg, recibía algunos servicios de éste, y se preguntaba cual sería el juego de su visitante, pero no alcanzaba a vislumbrarlo. Por su parte Schellemberg se contentaba con mantener ese contacto. Entrevistas de cuando en cuando, pláticas cordiales y nada de fondo.


La pregunta indiscreta

El 3 de marzo, cuando el plan ficticio de invasión a Suiza estaba en marcha, Schellemberg converso cordialmente con Masson. Le habló de las deseos de los alemanes de lograr la paz con occidente, de continuar la lucha contra el comunismo, etc. Y de pronto, Masson hizo una pregunta:

- “¿Son ciertos los rumores de que Alemania prepara un ejército cerca de Munich, mandado por el general Dietl, para invadir Suiza? …”

Masson no se dio cuenta todo lo que había dicho con esa pregunta…

El falso plan de invasión a Suiza era un secreto del cuartel general de Hitler y del Estado Mayor General, y el hecho de que ya fuera conocido en Suiza, al cabo de unas semanas, revelaba que había una filtración de muy alto nivel de la maquinaria alemana.

La Gestapo ya pudo saber que los espías o traidores estaban ubicados en los más altos escalones del mando alemán. Por lo menos tenian una pista, aunque faltaba mucho camino que recorrer, pues en las dependencias del Estafo Mayor General (direcciones de armas, intendencia, municionamiento, cartografía, comunicaciones, etc.), había cientos de generales y altos jefes, peritos en diversas ramas, que habían participado en la preparación del plan ficticio. Y junto a ellos había oficiales, escribientes, servidumbre, parientes, amigos, y era necesario rastrearlo todo, en un trabajo laborioso y lento que a la vez no fuera advertido por los presuntos culpables.

Era una tarea difícil frente a simples espías, pero mucho más difícil tratándose de todo un movimiento de infiltración.


Algunos infiltrados

Dr. Carl Friedrich Goerdeler    
Coordinador de los infiltrados    

Dr. Goerdeler

El alto mando soviético ya llevaba dos años de guerra viendo las cartas de Hitler más claramente que si las tuviera marcadas. Estaba oportunamente enterado de todo. No recibía fragmentos de un panorama, sino el panorama completo, diáfano, con todo detalle. Incluso el estado moral de las diversas divisiones alemanas le era comunicada a través de una red de infiltrados, antes de que empezara una ofensiva.

Allen Dulles, jefe del servicio de inteligencia americano en Suiza, (posteriormente jefe de la Agencia Central de Inteligencia, CIA), dice:

“ Los soviéticos explotaron entonces una fuente fantástica, situada en Suiza, de un tal Rudolf Roessler, que tenía por nombre clave ´Lucy´... Roessler logró obtener informes del alto mando alemán en Berlín, a una cadencia casi ininterrumpida, y a menudo en menos de 24 horas después de que fueran dictadas las decisiones cotidianas a propósito del frente del Este”.

Alemania había podido sobreponerse a esa desventaja y aplicarle terribles golpes al ejército rojo. Pese a todo iba venciendo a la URSS, pero en un futuro próximo ya no podría seguir siendo así, a menos que cesara la fuga constante de secretos.

¿Con la celeridad que la situación requería, podría la Gestapo detectar a los infiltrados? ¿Podría detectar que bajo el uniforme de general alemán, con el puesto de jefe de estado mayor del grupo de ejércitos de todo el sector central del frente soviético, Henning von Tresckow era un infiltrado que buscaba la derrota de Alemania?

Tresckow habia sido corredor de bolsa. En 1924 viajó por el extranjero e hizo amistad con personajes del mundo de las finanzas. A su regreso a Alemania cambió repentinamente de actividad e ingresó en el ejército, como oficial de estado mayor, a la sombra del general Ludwig Beck, que era el jefe de infiltrados en la rama militar.

¿Podría también distinguir la Gestapo que Ludwig Beck no era un simple opositor de la estrategia de Hitler, por razones técnicas, sino un enemigo que como ex jefe del Estado Mayor General había develado secretos al enemigo, y seguía en comunicación con él? Beck movía muchos hilos de la conjura y continuamente estaba buscando la manera de que un cómplice ayudara a otro y que todas las esferas del mando alemán fueran infiltradas por gente “de confianza”. Beck sabía influir en ciertos compañeros de carrera y había conseguido que su sucesor en la jefatura del Estado Mayor General, Franz Halder, diera comisiones importantes a oficiales del círculo conspirador. Halder creía que eran simples recomendados en atención a su pericia.

¿Podría la Gestapo detectar el general Friedrich Olbricht, con la Cruz de Caballero en el pecho, que desde su alto cargo de jefe del servicio general del ejército actuaba para destrozar a Alemania por dentro? Desde 1940 ocupaba ese cargo. Desde antes que Hitler subiera al poder, entre 1926 y 1931, Olbricht cultivó contacto con agentes extranjeros y los conservó durante la guerra. En 1933, seis años antes de la guerra, Olbricht entró en complicidad con el Dr. Goerdeler y formó parte de la infiltración que esta coordinaba. Olbricht tiene bajo su mando las centrales de comunicaciones del alto mando del ejército, desde las cuales salían los secretos, vía Ginebra, para salvar al marxismo. Además, tenía autoridad sobre las academias militares y centros de instrucción. Esto lo aprovechaba para introducir cómplices en diversas planas mayores (Zimmermann, E. y Jacobsen, H.A. Panegírico de los conjurados)

¿Lograría la Gestapo descubrir que el genera Erich Fellgiebel, de intachable foja de servicios y de ostensible simpatía por el Fuehrer, técnico eficaz, muy trabajador, jefe del servicio de comunicaciones en la comandancia suprema del ejército, hacia posible que desde su cuartel central salieran –vía Ginebra- los secretos alemanes que permitían a Moscú conocer cada paso alemán?

¿Podría la Gestapo encontrar pruebas de que el diplomático Ulrich von Hassell buscaba desde hacia años la derrota de Alemania? Hassell llevaba un diario en que anotaba sus anhelos íntimos.

Alimirante Canaris    
Jefe del contraespionaje alemñán    

Almirante Canaris

¿Y el Almirante Wilhelm Canaris, que como jefe del contraespionaje debería proteger a Alemania de la fuga de secretos y de la asechanza de los espías, que era precisamente el protector del movimiento de infiltración? Canaris se esforzaba por despistar a quienes tenían alguna sospecha respecto de un infiltrado, advertía a éste del peligro, inducía informes falsos acerca del enemigo, plantaba pistas falsas, etc. Su lema era “la frustración de la victoria debe ser nuestro objeto y propósito esencial”.

Haydrich habia tenido un toque de intuición para desconfiar de Canaris, pero Haydrich había sido asesinado por paracaidistas lanzados desde Inglaterra. ¿Su sucesor Kaltenbrunner encontraría las pruebas que Heydrich buscaba cuando lo asesinaron?

El Dr. Horace Greeley Hjalmar Schacht era otro de los infiltrados más relevantes y eficaces. Ex ministro de Economía, en 1943 figuraba como ministro sin cartera. Tenía acceso a los más altos círculos. Desde mucho antes de que Hitler llegara al poder, Schacht se vinculó con financieros extranjeros, como Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra; David Sarnoff, emigrado de Rusia a EE.UU., el rabino Stephen Wise y el magnate James Speyer.

Hitler tuvo recelos de Schacht por su conocida filiación masónica. Incluso se rumoreó que tenia antepasados judíos, pero hasta entre los mismos nazis se juzgó posiblemente que estaban viendo fantasmas, y durante todo 1943 Schacht siguió formando parte del gabinete.

Esos, y otros más en puestos importantes, eran artistas consumados del engaño. Individuos de dos caras que jamás dejaban de traslucir el menor rasgo capaz de delatarlos.

Quedaba poco tiempo para descubrirlos, antes de que su terrible actividad anulara las posibilidades alemanas de victoria.


La Gestapo

La Gestapo conocía el peligro y tenía prisa. Pero en el oscuro terreno de las actividades secretas es todo lento. Lento para quien actúa y para el que lo busca. Es la comarca de las tinieblas.

En el otoño de 1942 había sido capturado un agente, Schmidthuber, que ilegalmente trataba de pasar a Suiza con divisas de circulación prohibidas. Siguiéndole el hilo se le encontró conexión con Han von Dohnanyi, consejero del Tribunal del Reich, y se le detuvo. Dohnanyi era infiltrado y se le descubrieron documentos, uno de los cuales tenia como clave una “O”. Por diversos tenues indicios la Gestapo tuvo sospechas que se trataba del general Oster, segundo de Canaris en el servicio de contraespionaje. Oster fue separado del servicio y se estableció una vigilancia especial para ver con quien se comunicaba.

El general SS Nebe, infiltrado en la Gestapo, le advirtió a Oste que sospechaban de él. Oster quemó todos los documentos que pudieran delatarlo y se abstuvo de comunicarse con sus cómplices. Estos también fueron advertidos para que no lo buscaran.

Rudolf Roessler    
El espia en Suiza    

Dr. Roessler

El general Oster conocía todos los secretos de la infiltración y su captura podía ser desastrosa para los conjurados. El agente Röder tenía algunos indicios contra él y realizaba minuciosas investigaciones. Canaris recurrió entonces a una sutil maniobra: habló con el mariscal Keitel, jefe del alto mando, lo persuadió de que Röder estaba extralimitándose y consiguió que fuera enviado a los Balcanes, muy lejos de Berlín. Además, le dijo al general Pfuhlstein, comandante de al división Brandeburgo, que Röder se había burlado de esa división, llamándola “asociación de bromistas”. La división Brandeburgo realizaba actividades de comando en el frente anticomunista de Rusia y se jugaba diariamente la vida, por lo cual el indignado general Pfuhlstein fue a ver a Röder y lo abofeteó. Todo eso dio un respiro al general Oster, que seguía encerrado en su casa.

Otra rama de sospechas –derivada de la captura de Dohnayi- recayó en el pastor Dietrich Bonhoeffer, de la Iglesia Confesional Protestante. Bonhoeffer era cuñado de Dohmanyi. Un año antes había hecho un viaje a Estocolmo, Suecia, a entrevistarse con el obispo anglicano George Bell, de Inglaterra, a quien le llevó información sobre la conjura para derribar al gobierno alemán y establecer el régimen que hiciera cesar la lucha anticomunista.

Bonhoeffer formaba parte del círculo secreto de Kreisau, que era uno de los núcleos principales de la infiltración. La Gestapo interrogó al pastor varias veces, pero él repetía que su viaje había estado relacionado con asuntos de su ministerio. Para la NKVD no hubiera sido difícil hacer que Bonhoeffer y el general Oster dijeran la verdad y denunciaran a sus cómplices, pero la Gestapo buscaba pruebas de acuerdo a la técnica criminalística.

El pastor protestante siguió preso y el general Oster bajo vigilancia, pero de momento no se logró nada más.

La Iglesia Confesional Protestante aprovechó el suceso para quejarse que había persecución religiosa. Desde hacia mucho tiempo la infiltración se esforzaba por suscitar una pugna entre el régimen y los círculos religiosos. En realidad Banhoeffer no estaba detenido por su credo.

Otro personaje se hallaba también preso desde hacia años; el pastor Martín Niemoeller, vicepresidente de la Iglesia Evangélica alemana. Niemoeller había sido comandante de submarino en la primera guerra mundial, y al subir Hitler se hizo pastor protestante y desplegó una violenta acción política contra el régimen, hasta que se le encarceló. Al iniciarse la invasión alemana a la URSS, el obispo católico von Galen, de Münster, pronunció un violento sermón porque Niemoeller se hallaba preso. Terminó diciendo: “!Nuestro más fervoroso homenaje a la valentía de este noble alemán!...pedimos, exigimos, reclamamos justicia”

Después de la guerra, el pastor Niemoeller formó parte del Presidium del Consejo Mundial de Iglesias, que pretendía la fusión de todas las religiones en una sola, con renuncia de cada una a sus respectivos credos. Niemoeller puso además claramente de manifiesto sus inclinaciones procomunistas.

Schlabrendorff dice que la captura de Bonhoeffer les causó muchas preocupaciones en el círculo secreto. Bonhoeffer les era de suma utilidad porque “tenía conexiones con Inglaterra que eran muy valiosas para nosotros y que databan de los años 1933-1935”

Canaris acudió presuroso a darle a la Gestapo algunos datos sobre las actividades del pastor Bonhoerffer, pero eran mentiras que para desviar las investigaciones, mediante informes falsos que no conducirían a nada.

Erich Zimmermann y Hans A. Jacobsen, panegiristas israelitas del movimiento de infiltración en Alemania, han dado a publicidad la directiva de la Gestapo para los interrogatorios intensificados”, según las cuales “se aplicarán solamente cuando se haya podido comprobar, basados en los resultados de la investigación privada, que el detenido puede dar informes sobre circunstancias importantes que representen un peligro para el Estado o el orden… y que no se puedan deducir por medio de investigaciones... La intensificación puede consistir en: pan y agua: cama dura; celda oscura; privación del sueño; ejercicios de cansancio; propinación de palos. En caso de mas de veinte palos tiene que estar presente un médico”.

La Gestapo era una maquinaria muy eficaz para localizar opositores más o menos francos y a espías de la vieja escuela, de esos que compran informes o que toman fotos clandestinamente. Pero frente a la táctica depurada de la infiltración, la Gestapo resultara sumamente lenta. En cierto sentido, resultaba sorprendentemente ingenua, pese a la sombra diabólica que la propaganda ha proyectado sobre ella.


Fuentes:

- Salvador Borrego. Infiltración Mundial, p.238.
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

Copyright © La Gazeta Federal



Ver notas relacionadas:

- Historia de la masonería en el mundo
- La logia alemana
- Logias rumanas
- Masones argentinos
- Los 30.000 muertos de Rotterdam (Segunda guerra mundial)
- Bombareo a objetivos civiles (Segunda guerra mundial)
- La puerta de escape abierta (Segunda guerra mundial)
- En las puertas de Moscú. 1941 (Segunda guerra mundial)
- Prisioneros rusos campana de 1941 (Segunda guerra mundial)
- Dresden 1945 (Segunda guerra mundial)
- La toma de Berlín (Segunda gerra muncial)
- Alcazar de Toledo (Guerra civil española)
- Cnel.José Moscardó (Guerra civil española)
- Nuevo orden
- Vladimir Putín (Discurso)

Ver en el indice más Historia Argentina.



Fuente: www.lagazeta.com.ar

Compartir en:



La Gazeta FederalLa Gazeta
Federal


HomeLa Gazeta Federal
en facebook



Inicio