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ESCOPETA DE DOS CAÑOS

(De Julio Cesar Castro, autor de "Los cuentos de don Verídico" - ver nota al pié de pagina)



Hombre que supo ser maniático pa la cuestión de salir a cazar bichos de tamaño, Talonario Vorozilof, el casado con Femenina Toroskayva, que se conocieron en un baile cuando Talonario llegó disfrazado de banquito y ella se le sentó. Que Talonario aprovechó pa toquetearle un tobillo y a ella le encantó, y cuando el otro se dio a conocer como persona hubo una simpatía, y pa la madrugada arreglaron pa casarse, y van y se casan. Que ella le salió roncadora, pero de tal forma que cuando roncaba pa dentro aspiraba tan fuerte que desenganchaba la frazada del lado de abajo.

Y una mañana tempranito, Talonario se levantó, agarró la encopeta, volvió pal cuarto se arrimó a la mujer que roncaba, y con el caño de la escopeta le golpeó el catre y fue y le dijo:

- Che, Femenina, andá preparando un tuco, que voy a salir a cazar unos tigres y vengo.

La mujer lo miró con un ojo solo y llegó a decirle:

- Bueno, pero no me vengas con muchos tigres, que dispués no se comen y hay que tirarlos.

La dejó roncando, y allá salió Talonario a buscar tigre pa cazar. Revisó los montes, los bañados y los pajonales, las quebradas y los galpones, los valles, los sótanos y los arroyos, los cerros altos y los cerros chatos. Revisó arriba de los árboles y por adentro de los maizales, y nada.

Le entró un malestar general, y en una de las vueltas va y ve el boliche El Resorte, y va y entra. Pidió una cañita y contó lo que le pasaba, y al final preguntó si no habían visto pasar un tigre por la zona, y con qué rumbo. Ahí lo atendió el tape Olmedo.

- Vea don Talonario - le dijo-, por aquí no hemos visto pasar tigre ninguno, y no sabría decirle con qué rumbo fue que no lo vimos pasar. Pa mi - le agregó - lo mejor que puede hacer es tomarse otra cañita y dejarse de bobiar con esa escopeta.

Pero el otro seguía encaprichado con cazar tigre, así que el tape llamó a reunión en aquella mesa del rincón, y la gente del boliche discutió la cuestión durante media damajuana de tintillo de la casa. Al final, se resolvió que Rosadito Verdoso se disfrazara de tigre, cosa de hacerle el gusto al hombre, porque tenía eso pero como vecino no era malo.

Para evitarle a Rosadito fusilamiento con escopeta por buena voluntad vecinal, mientras se iba a disfrazar, a Talonario lo invitaron con otras cañitas, y en un descuido fue Azulejo Verdoso y se la descargó.

Se hablaba de tigres y leones, cuando un redepente va Rosadito y se planta en la puerta disfrazau de tigre, y va y le chista. A lo que Talonario lo vio manoteó la escopeta, le apuntó a la ligera y apretó el gatillo, y "klic", apretó el otro porque era de dos caños, y "klic". Y Rosadito en la puerta con cara de tigre que espera.

Ahí Talonario, malo con su escopeta, pidió una tenaza pa ver de arreglarla y la desarmó todita, y va la Duvija y en un descuido le esconde una pieza. Cuando el otro la precisó, entró a buscarla en un solo rezongo y haciendo uso indebido de mala palabra en voz alta con mujer presente. Fue cuando el tape volvió a pararlo.

- Vea don Talonario, le dijo, si usté estuviera buscando pieza con baño y cocina, vaya y pase, pero si anda buscando pieza pa tirar tiros, ni vaya ni pase. Así que hágame el servicio, tómese algo y no joda.

Se ve que el tape lo miro feo a las vistas, porque el otro, que ya tenía varias cañas en el buche, se sosegó, se abuenó, y terminó de cantarola con toda la barra y abrazado al tigre.

La escopeta, parada de culata contra el mostrador, se usaba de cenicero. Le llenaron de puchos los dos caños.

Nota: Puede encontrar mas cuentos de Don Verídico del conocido libretista uruguayo Julio Cesar Castro (JUCECA) en :Uruguay Total y en Mundo matero entre otros.


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Fuente: www.lagazeta.com.ar







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