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EL HUNDIMIENTO DEL GUARANY - ATENTADO BRASILEÑO - 27 de diciembre de 1919

Artículo de “EL LIBERAL”, diario de Corrientes, del 28 de diciembre de 1919

(Los puntos suspensivos corresponden a tramos ilegibles en la copia transcripta. Se han respetado ortografía y redacción originales. Las notas al pie son de JCL).

CATASTROFE DEL GUARANY

Se hunde frente a Empedrado

Detalles del suceso - Los muertos – La obra de los espías brasileños – La captura

Guerra con el Brasil

Ayer después de haber nuestro diario salido a la calle repartiéndose al público recibimos el siguiente telegrama de nuestro corresponsal en Empedrado:

EL LIBERAL – Corrientes, Diciembre 27.
Vapor Guarany acaba estallar.
Parece reventó máquinas.
Estallido repercutió haciendo temblar tierra.
Río cubierto cadáveres y restos buque náufrago.
Sucesivamente mandaré datos.
Todo pueblo ayuda en salvataje.
Saludos.
Corresponsal.
Ante un hecho tan grave, que nos llenó de estupor, no hemos querido lanzar un boletín antes de obtener la confirmación de este despacho. Encontrándose aún los redactores y reporters en sus puestos de la mesa de redacción, descansando de la tarea recientemente terminada, uno de ellos recibió orden de averiguar la salida de un tren de cualquier clase para que pudieran los reporters trasladarse a ese punto, donde ocurriera tan terrible catástrofe. En el tiempo transcurrido hasta la llegada del reporter que venía con la noticia de que un tren de carga salía dentro de un cuarto de hora, se recibió el segundo despacho, que publicamos tal cual vino. Dice el telegrama:

EL LIBERAL – Corrientes. (Urgente recomendado)

Dícese en Vapor Guarany viajaba ministro plenipotenciario Vargas Gómez. Salvados 48 hombres y 5 mujeres que lloran pérdida esposos, hijos.
Una de ellas locas.
Ayudantía ésta pidió torpedera esa y ayuda.
Cadáveres son recogidos por botes que llegan llenos heridos y ahogados.
Oscuridad creciente impiden más salvamentos.
Comités convertidos en hospital.
Corresponsal.

(…) (…)
Inmediatamente de haberse leído en alta voz este segundo despacho se encomendó a nuestro segundo Jefe de Redacción Sr. Pedro C. Carabio y a dos de los activos reporters se trasladasen el pueblo de Empedrado con el tren de carga que debía salir.

El Sr. Jefe de Estación a nuestro pedido había retrasado 15 minutos el tren para que pudieran marchar nuestros representantes, pues tenía ya conocimiento del suceso.

(…) (…)

El tren salió a las 8 y ½ llegando a Empedrado a las 11 de la noche.
En la Estación solo se encontraba un muchacho que al ser interrogado contestó que el Jefe como la cuadrilla se encontraba en el puerto (1) atendiendo a las víctimas, habiendo el Jefe ordenado que una máquina haga continuos viajes al puerto trayendo a las víctimas (…) el suceso la comisaría.

Madre dolorosa.

Al llegar a la comisaría a duras penas pudimos penetrar en el interior del local, pues era tal la muchedumbre que se había agolpado cerca de las puertas que era imposible abrirse paso entre la gente.

Una vez en el interior cual no fue nuestro estremecimiento y dolor al contemplar el patio del mismo, (…) por centenares … velas que reflejaban los rostros pálidos de los moribundos que agonizaban bajo la mano de los Dres (…) Martínez y otros, quienes en grandes camillas practicaban … mientras varias señoras (…) ritas cuidadosamente daban aliento a los que desfallecían de dolor. Igualmente los farmacéuticos Costa, Fabián y Meza prestaban su valioso concurso para salvar a los pobres náufragos de la catástrofe del vapor Guarany. Las familias de Gotusso, Lottero, Olivan, Piragine, Campodonico, Traverso, Billordo, Cánepa, Domínguez, Morales, Flores, Peluffo, etc., enviaron camillas y toda clase de útiles para socorrer a los infelices.

En el puerto.

Con el tren que el Jefe de la Estación había dispuesto efectuara los viajes al puerto, el Sr. Carabio juntamente con el diputado Dansey y uno de los reporters se trasladaron a este, donde el gran paquete Guarany, uno de los mejores vapores de la flota Mihanovich, se había hundido para siempre en las profundidades del río Paraná. A pesar de la obscuridad de la noche, el teatro del suceso era iluminado por el suave resplandor de la luna, dando al cuadro un aspecto fantástico y al mismo tiempo macabro. Cuando llegaron, serían más o menos las dos de la madrugada, 15 botes, 8 lanchas y 16 pequeñas chatas recorrían la costa del río por diferentes puntos.

A bordo de cada uno de ellos un hombre mantenía en alto una farola mientras dos o tres con largas cañas buscaban entre las turbulentas aguas a los que murieron victimas de la catástrofe. De vez en cuando algunos de ellos gritaba con voz ronca por la emoción “cacé uno, ayúdenme” y entre dos personas sacaban a otro ser humano que quien sabe si no sería luego llorado por mujer e hijos.

Esto era aterrador, insoportable de presenciar; los lamentos de una mujer habían herido nuestros oídos, corrimos a su lado. En los brazos sostenía a una criatura de corta edad, que había expirado por la mucha agua ingerida. Ella, mujer joven aún, pertenecía a la sociedad, volviese loca, reía y lloraba; de repente comenzó a correr y nosotros en su persecución, pero ya fue inevitable: había llegado a una roca que cerca del lugar donde nos hallamos se encontraba, y desde ahí, lanzóse al agua, desapareciendo. Vana fue su busca, la fuerte corriente y los remolinos en dicho lugar hicieron imposible hacer el salvataje. (…)

El ministro.

Contemplando estábamos aún este espectáculo cuando pudimos distinguir entre los numerosos héroes que tomaron parte en el salvataje del vapor Guarany, que se encontraban descansando entre los restos arrojados a la costa, a un hombre, al parecer de edad, con el traje completamente destruido y sus bigotes quemados por la explosión. En la pierna se veía una ancha herida de la cual corría abundante sangre. Era el capitán del “Guarany”, que según manifestaciones de viajeros había luchado tenazmente en salvar el vapor del hundimiento. Nos acercamos a él y después de felicitarlo por su comportamiento y valor le anunciamos que éramos periodistas y rogamos nos facilitara algunos datos referentes a la catástrofe. El capitán, en su cruento dolor, sonríe y dice: “La plaga infernal de los periodistas ha llegado” y luego se encierra en un mutismo absoluto y nada responde.

Un bote, sigilosamente se acerca a la playa; todos corremos al lugar del desembarco. Era ya las 3 y ½ de la mañana, una suave claridad comenzaba a borrar el tinte negruzco del horizonte (2). La quilla del bote subió rápidamente la arena. En el bote, acostado, estaba desmayado un hombre; una criatura de 5 años más o menos, jugueteaba con sus blancas manos. El hombre fue sacado del bote y al mirarle el rostro, cual no sería nuestro estupor, al notar que ese señor era don E. Vargas Gómez, recientemente nombrado Ministro Plenipotenciario de nuestra república ante el gobierno Paraguayo. Todos nuestros cuidados para que el Sr. Vargas Gómez recobre el conocimiento fueron vanos, pero aún su corazón palpitaba y tenía esperanzas de que viviese. Puesto al cuidado del Dr. Fernández quien nos prometió su salvación, nos acercamos a los valientes voluntarios del bote, quienes aceptaron gustosos unos cigarros. Inquirida la forma en que encontraron y salvaron al Sr. Vargas Gómez y a la criatura, nos contestaron que después del hundimiento del vapor y después de haber hecho numerosos salvamentos, se retiraban a su rancho a descansar pero notaron que prendido a una tabla que era arrastrada por la corriente se encontraba un hombre que en su brazo sostenía una criatura. Entonces hicieron todos los esfuerzos posibles logrando salvarlos de una muerte segura, pues el Sr. Vargas Gómez ya se encontraba por abandonar la tabla.

Búsqueda

Ya eran las 4 y 30 de la madrugada. El sol en el horizonte asomaba su luz bienhechora que lentamente iba abarcando la faz de la tierra. El Paraná tranquilo se hallaba límpido y transparente. En la plaza notábase una confusión asombrosa; restos de un buque, por doquier se veían hombres mujeres y niños, tirados sobre la arena, no daban señales de vida. Un centenar de personas con los sombreros en la mano, se hallaban de pie, contemplando en silencio aquel cuadro conmovedor. El cura del pueblo, R. Padre Crisóstomo Aguirre bendecía a unos que otros que aún quedaban con vida. De repente uno de los espectadores anunció que llegaba la torpedera de la Sub-Prefectura de ésta. Una vez anclada bajaron el subprefecto señor Durand, el señor Arturo Lotero, el señor Ballestero y tres médicos, quienes en coche de inmediato se trasladaron al pueblo para atender a los heridos, mientras el subprefecto y ayudantes instalaron una mesa, procediéndose a la instrucción del sumario.

Para tal objeto se hizo formar un círculo de marineros en torno de la mesa, no dejando acercarse a nadie más que a los declarantes sobrevivientes. Entre ellos el capitán y el segundo los que principalmente declararon.

El sumario

En el sumario practicado y que duró cerca de dos horas las declaraciones del capitán del vapor “Guarany” fueron escrupulosamente anotadas por el señor Lotero, mientras el señor Ballesteros hacía las preguntas del caso. Presentes a las declaraciones se encontraban el agente de la compañía señor Domingo Pigretti, don Juan Mihovlicevich, Rudesindo Quadri y otras personas quienes pudieran ser testigos de este acto. De las declaraciones hemos deducido: que el día 25 del corriente mes salió de la Dársena Norte de la capital federal el vapor “Guarany” conduciendo a bordo 230 tripulantes, siendo 105 de ellos de … primera clase, 96 pasajeros de segunda y 21 de tercera. (3)

Tipos sospechosos

Entre estos últimos 21 tripulantes de 3ª clase se encontraban 5 sujetos al parecer colonizadores, por los humildes trajes que vestían. Estos recorrían de día y de noche en diferentes direcciones el buque, buscando al parecer algo. La actitud sospechosa de estos sujetos en cuestión había intrigado al capitán del “Guarany”, quien al segundo día del viaje les había solicitado los documentos necesarios para comprobar la identidad de los mismos. Una vez los documentos en su poder comprobó que todos se hallaban en debido orden, pues se trataban de colonizadores brasileros que se iban a instalar en una de las regiones chaqueñas y que llegaron a Buenos Aires dos semanas antes de Porto Alegre.

El Ministro Plenipotenciario

En primera clase viajaba con destino a la República Paraguaya nuestro comprovinciano señor Eudoro Vargas Gómez, quien se dirigía a esa República con el objeto de hacerse cargo del puesto de Ministro Plenipotenciario. Una de las primeras misiones encomendadas a este joven ministro era la de llevar al gobierno paraguayo varios documentos y planos militares entregados a este por el estado mayor argentino. Estos planos y documentos, pudimos luego saber, comprometían las relaciones diplomáticas e internacionales ante varios países sud americanos en el que figuraba como uno de ellos el Brasil. El señor Vargas Gómez viajaba con su secretario particular y varios amigos correntinos, entre los que figuraba el Diputado Nacional Dr. Antonio González y otros intelectuales argentinos como ser el Dr. Alfredo Palacios y otros que venían a esta, a fin de intensificar la propaganda “Pro reintegración de Misiones a Corrientes”.

Los documentos – El robo.

A la salida del “Guarany” el ministro solicitó del capitán del vapor una caja de hierro para poder guardar tan preciosos documentos que comprometían la vida de millares de familias, inocentes de las maniobras de dos gobiernos.

La caja que contenía los documentos era de una seguridad indiscutible y su cierre tenía una combinación secreta. Encontrándose el segundo día del viaje sentados a la popa del vapor, el ministro plenipotenciario con sus amigos discutiendo la cuestión reciente de Catamarca cuando un grito de mujer asustada hizo que todos corrieran a su encuentro. Esta mujer que habitaba un camarote contiguo al del ministro al ser interrogada dijo vio salir del camarote del ministro del señor Gómez a un hombre que con un antifaz llevaba sus ojos cubiertos y empuñaba en las manos un revolver y un cuchillo. Al oír estas declaraciones tanto el señor Gómez como su secretario se miraron atónitos de sorpresa y como movidos por un resorte rápidamente penetraron al camarote donde ante sus miradas se descubría la caja de hierro abierta de par en par, no teniendo en su interior ningún papel. (4)

Primeras medidas.

De inmediato el capitán, como también el comisario de a bordo y toda la oficialidad procedieron a la revisación de los pasajeros de tercera clase, entre los que figuraban 5 sospechosos. Pero nada se halló; estos tranquilamente dormían en sus respectivos camarotes. Mientras tanto el buque anunció su entrada en el puerto del Rosario. Bajo una orden severa del capitán del mismo ningún pasajero podía bajar a tierra. Los únicos fueron el ministro y su secretario acompañados de un oficial, los que en un bote se trasladaron a tierra. Una vez en esa dirigiéronse a la oficina del telégrafo, donde el Jefe le dio comunicación secreta con el ministerio del interior. La conferencia duró cerca de media hora. El señor Gómez fue al buque, donde encontró al prefecto de puertos y a quien le transmitió las instrucciones recibidas del ministro del interior. Entonces bajo las órdenes de este un pelotón de marineros procedieron a revisar escrupulosamente a todos los viajeros que debían bajar en dicho punto. Media hora mas tarde el Guarany partía velozmente para tierras correntinas.

El Espía Albuquerque

El Guarany se aproximaba al puerto de Empedrado. El reloj de la cámara de oficiales anunció las 5 y ¼ de la tarde; afuera el sol caluroso del día poco a poco iba desapareciendo y los tripulantes todos alegres salían de sus camarotes a tomar el aire puro que la brisa les regalaba. En la cámara se hallaba sentado en amplios y cómodos sillones el ministro conversando muy quedo, sobre los últimos acontecimientos con el capitán. El señor Vargas Gómez sostenía su frente entre las manos y parecía meditar, mientras el capitán, colmándole de atenciones le decía: Pierda cuidado señor ministro, en Corrientes el doctor Contte habrá ya recibido despacho del ministerio y con toda seguridad el Dr. Martínez, Jefe de Policía juntamente con el capitán Durand, Subprefecto, tendrán todo dispuesto para prender a ese tipo Albuquerque y sus cómplices que vienen disfrazados en este vapor y que hoy por hoy se nos presentan con papeles todos legalizados y en orden. Parece se trata de unos espías enviados por el gobierno brasilero. Ya caerán. Nosotros a bordo no podemos detener a esos cinco sujetos, pero una vez desembarcados en Corrientes, caerán en la trampa que se les prepara.

Terminada de pronunciar estas palabras, ambos se estremecieron al notar que detrás de ellos un hombre, acurrucado en un rincón, había oído la conversación y se preparaba a escapar. Antes que éste tuviera tiempo de fugarse, el Sr. Vargas Gómez y el capitán se precipitaron sobre el sujeto con el fin de detenerlo, pero fue imposible; el hombre no se resistió, se limitó únicamente a tocar un botón de su saco y…, cosa extraña, el capitán como el ministro al tocarlo, recibieron una fuerte sacudida y por poco no caen al suelo. El sujeto en cuestión tenía oculto entre sus ropas una faja eléctrica de las recientemente inventadas. En el tiempo transcurrido de estupefacción, el sujeto que no era otro que aquel célebre espía brasilero Albuquerque, logró a toda carrera confundirse entre los pasajeros de 2ª y 3ª clase. (5)

Desaparición de los sospechosos.

Después de la fuerte conmoción sufrida por el ministro y el capitán, se vieron rodeados del diputado González y el doctor Palacios, quienes losa interrogaron sobre lo ocurrido. Sin querer dar explicaciones de clase alguna, el capitán llamó al segundo, preguntando donde se encontraban. El segundo contestole se hallaban frente al puerto de Empedrado y esperaba sus órdenes para efectuar el desembarco y embarco de pasajeros, pues ya algunos botes cargados de los mismos esperaban la señal (6) . Entonces ordenó que no se hiciese ningún desembarco hasta tanto se proceda a la captura del espía y sus cómplices. Consultó su cronómetro de oro y eran las 6 y ½. El sol había ya declinado y ocultado en el horizonte (7) . La campana anunció la hora de la comida. El capitán juntamente con el ministro y los doctores Palacios y González al frente de los marineros del Guarany, se aproximaron a la sala comedor de los pasajeros de 3ª clase y en ella solamente encontraron a los tripulantes. Los 5 sospechosos habían desaparecido; interrogados por ellos, contestaron los demás que no los vieron en toda la tarde. (8)

La catástrofe.

Serían las 7 y 15 minutos cuando el vigía del vapor que había subido al palo mayor, vigilando todos los movimientos de los viajeros a bordo, tocó su silbato llamando a la superioridad; una vez llegado el oficial, desde arriba gritó que 5 desconocidos por la popa se embarcaban en una de las canoas que el barco tenía sobre cubierta. El capitán que ya se encontraba allí dio inmediatamente a los presentes fusiles y revólveres, dirigiéndose a la popa con ellos. Pero en ese momento sucedió algo extraño. Una fuerte detonación se dejó oír en el interior del buque, luego otra y otras. Los pasajeros que tranquilamente comían salieron corriendo y gritando que el buque se hundía y que por todas partes el agua entraba. La situación angustiosa de los pobres tripulantes no era para menos, algunos de los hombres se tiraban al agua, otros eran pisoteados, las criaturas en brazos de sus madres lloraban asustadas. El capitán luchaba en vano para contener el pánico de los mismos, pero ya fue imposible; el paquete se hundía raudamente, en el pacífico Paraná. Cientos de gritos a un mismo tiempo se dejaron oír en el espacio y el Guarany se desplomó en el río hecho astillas por la explosión de las calderas y maquinarias. Lo demás ya lo detallamos al principio.

La persecución.

El bote en que habían huido los brasileros se alejaba rápidamente del buque náufrago, que había desaparecido en las profundidades del río. El señor Vargas Gómez, momentos antes del hundimiento del “Guarany” tuvo tiempo de embarcarse también en otro bote, acompañándolo los doctores Palacios y González, quienes armados de carabinas y revólveres disparaban de vez en cuando algunos tiros contra la embarcación que huía. La persecución duró solamente 10 minutos debido a que uno de los brasileros disparó un tiro que traspasó de parte a parte la canoa, que fue tomando agua, hasta que por último zozobró. Ante un peligro de tal naturaleza convinieron en arrojarse al agua y dar vuelta la canoa pudiéndola tener de esta manera de defensa contra las balas. Todo fue inútil, la obscuridad de la noche impedía perseguir en esta forma a los espías. El resultado final de esta aventura fue la de que los tres valientes separaran momentáneamente sin que se dieran cuenta de lo que pasaba.

Con el señor Vargas Gómez.

Nuestro reporter que quedó en la comisaría nos trae el siguiente interviú, con lo que completamos esta crónica. Dice: Una vez separados de Palacios y González, dejé que las corrientes me llevaran. Creíame perdido, pero la suerte quiso que las aguas del río trajeran en mi ayuda una ancha tabla, de la que con felicidad pude tomarme. De esta manera continué sin rumbo hasta que noté que detrás de mi llegaba un gran tablón de 4 metros mas o menos de largo, púseme al costado y la tabla pasó como un rayo; pero en ese momento vi que sobre la tabla y casi al costado de la misma, por el lado que yo me encontraba, se hallaba sentada una criatura que felizmente pude tomarla con mis manos. Luego se acercó a mi una canoa tripulada por dos hombres de la subprefectura y nada se mas. Parece que me desmayé.

Palacios y González.

A estos distinguidos señores los encontramos en la escuela curándose las numerosas heridas que recibieron. Interrogados nos manifestaron que al separarse tuvieron ambos la felicidad de ser recogidos por un bote pescador que recorría esos parajes.

El conflicto.

Tanto el Dr. Palacios como el Diputado González se hallan dispuestos a dirigirse al Ministerio del Interior para que este pida amplias explicaciones al gobierno Brasilero por este inaudito crimen, haciendo responsable a ese país de los daños y perjuicios sufridos. Igualmente pedirán la entrega al gobierno Argentino de los cinco espías mandados por el gobierno de esa nación, para que nuestros jueces les den el merecido. En caso se negasen las explicaciones el gobierno Argentino no tendrá otro remedio que romper las relaciones diplomáticas con ese país.

Los sobrevivientes.

Terminada la misión en el puerto, el señor Carabio se dirigió al pueblo, donde trasladados los sobrevivientes y muertos en la catástrofe. Los últimos se hallaban tendidos en el suelo de la iglesia, sumando un total de 103 ahogados, entre ellos 15 menores y 23 mujeres. Los heridos en un total de 96, se hallan repartidos en las casas de las familias del pueblo. En una pieza aparte 2 mujeres locas tenían puestas las camisas de fuerza.

Los espías.

El auto que se encuentra en la Mansión de Invierno, llegaba apresuradamente haciendo sonar su vocina (sic). Frente a la comisaría se detuvo y del interior del mismo, ayudado por espectadores, bajaron 3 personas casi desnudas y moribundas. Nuestra primera intención fue averiguar quienes eran y para tal objeto interrogamos al chauffer. Dijo: que los encontró a la orilla, junto a la Mansión, en estado moribundo y que queriendo enterarse quienes eran revisoles los bolsillos, encontrando una cartera, contenido sobres lacrados (9) con destino al gobierno del Paraguay y que en rótulo decía “gobierno Argentino pliegos secretos”(10) además encontró en otro bolsillo un carnet que decía “Francisco Albuquerque, agente internacional secreto del gobierno brasilero”. (11)

Estos papeles me llamó la atención y agregó: sospeché de ellos; lo subí al auto y aquí los tienen. Ante tales declaraciones nos apresuramos a visitar al señor Vargas Gómez, que hallábase en el hotel de “España” con numerosos amigos. Acto continuo lo felicitamos por haberse vuelto a encontrar los documentos que habían ocasionado la muerte a más de cien inocentes en la gran catástrofe del vapor “Guarany”.

Guerra con el Brasil.

Con un tren especial, a las 9 y ½ de la mañana, 64 viajeros nos embarcamos para esa.

El doctor Palacios, esta noche dará su conferencia sobre la reintegración de Misiones a Corrientes en el Teatro Vera, y el lunes partirá a la Capital Federal (12).

Momentos antes de la salida de EL LIBERAL, un reporter que había acompañado al señor Ministro a su casa, llega con la noticia de que el señor Vargas Gómez recibió un telegrama del Ministro diciendo que el gobierno Argentino rompió las relaciones diplomáticas con el Brasil. Al mismo tiempo hemos recibido un despacho de nuestro corresponsal en la que nos comunica la rotura de relaciones entre ambos países, como el gobierno dio orden de movilizar las fuerzas nacionales, firmando un decreto que llama bajo las armas a todo ciudadano de las 10 últimas clases.

Notas:

(1) El redactor del artículo aplica mayúsculas a Estación y Jefe de Estación, no así a Puerto, Comisaría, Diputado, Capitán, República, etc.

(2) Esta mención y las subsiguientes de las horas de alba y ocaso corresponden al Huso Horario +5, posiblemente adoptado como horario de verano siendo el del resto del año el HH +4, que corresponde a nuestra geografía. El uso actual del HH+3 es de orden político.

(3) El cronista llama tripulantes a todas las personas, incluyendo entre ellos a los pasajeros. 105 + 96 + 21 suman 222, los que faltan a 230 pueden ser los invitados especiales o el Capitán y Oficiales.

(4) Hubiera sido lógico llevar los documentos a la caja de seguridad y no la caja de hierro al camarote del Ministro.

(5) Las declaraciones posteriores del Ministro y el Capitán debieron coincidir, eso aleja la posibilidad de fantasías.

(6) Tema Náutico: el Capitán pregunta ¿Dónde estamos? Y el 2° le avisa que ya están frente a un puerto, con los botes llenos de pasajeros para desembarcar y que solo falta su orden. ¿No fondeaban para bajar los botes? ¿El Capitán no estaba al mando de la maniobra?

(7) El Sol ya puesto a las 1830, a fin de diciembre, el HH era sin dudas el +5 (8) Queda sugerido que los sospechosos debían estar sentados a la mesa, cumpliendo horario.

(9) bolsillos grandes o sobres chicos.

10-¿El rótulo estaba en el sobre?

(11) ¿Carnet de espía?

(12) Alfredo Palacios fue el primer Diputado Nacional Socialista de América, electo por la parroquia de La Boca, de Buenos Aires.

(Colaboración de Julio César Longa - Práctico del Paraná)

Fuente: www.lagazeta.com.ar





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