Home
Home


DISCURSO DE HITLER EL 11 DE DICIEMBRE DE 1941
(4 días después de Peral Harbor)
                          

Adolfo Hitler


(01)
El discurso
(02) Fuentes.
(03) Artículos relacionados.


El discurso

¿Por qué hay otro presidente estadounidense determinado a incitar guerras y, sobre todo, incitar la hostilidad hacia Alemania hasta el punto belicista? El Nacionalsocialismo llegó al poder en Alemania en el mismo año [1933] que Roosevelt llegó al poder en los Estados Unidos. En este punto, es importante examinar los factores que explican la evolución de los hechos.

En primer lugar, el lado personal de las cosas: Entiendo muy bien que hay un mundo de diferencia entre mi propia actitud y visión de la vida respecto de la del presidente Roosevelt. Roosevelt provenía de una familia muy rica. Por nacimiento y origen pertenecía a esa clase de personas que tienen privilegios en una democracia y asegurado el progreso. Yo era sólo el hijo de una pequeña y pobre familia, y tuve que luchar toda mi vida a través del trabajo y el esfuerzo a pesar de las inmensas adversidades.

Como miembro de la clase privilegiada, Roosevelt experimentó la [Primera] Guerra Mundial bajo la sombra de Wilson [como secretario adjunto de la Armada]. Como resultado, sólo conocía las consecuencias agradables de un conflicto entre naciones de las que se beneficiaron algunos mientras que otros perdieron la vida.

Durante este mismo período, viví de manera muy diferente. Yo no era uno de los que escribía la historia ni recibía sus beneficios, sino más bien era uno de los que acataba órdenes. Como un soldado ordinario durante esos cuatro años, traté de cumplir con mi deber frente al enemigo. Por supuesto, volví de la guerra tan pobre como cuando entré en el otoño de 1914. Por lo tanto compartí mi destino con millones de otros, mientras que el Sr. Roosevelt compartió el suyo con los llamados superiores diez mil [la elite]

Después de la guerra, mientras que el Sr. Roosevelt probaba sus habilidades en la especulación financiera con el fin de beneficiarse personalmente de la inflación, es decir, de la desgracia de los demás, yo aun me encontraba en un hospital militar junto con otros cientos de miles de personas. Con experiencia en los negocios, seguridad económica y disfrutando el patrocinio de su clase, Roosevelt, finalmente optó por una carrera en la política. Durante este mismo período, luché como un hombre sin nombre y desconocido para el renacimiento de mi nación, que había sido víctima de la injusticia más grande de toda su historia.

Roosevelt

Dos caminos de vida totalmente diferentes! Franklin Roosevelt tomó el poder en los Estados Unidos como el candidato de un partido totalmente capitalista, el cual ayuda a aquellos que le sirven. Cuando me convertí en el Canciller del Reich alemán, fui el líder de un movimiento nacional popular, que yo mismo había creado. Los poderes que apoyaron el Sr. Roosevelt eran los mismos poderes contra los que luché, debido a una profunda convicción interior y preocupado por el destino de mi pueblo. El "grupo de expertos" que sirvió al nuevo presidente de Estados Unidos estaba formado por miembros del mismo grupo que ha luchado contra Alemania como una expresión parasitaria de la humanidad, y que comenzamos a quitar de la vida pública.

Y, sin embargo, también teníamos algo en común: Franklin Roosevelt tomó el control de un país con una economía que se había arruinado como consecuencia de influencias democráticas, y yo asumí el liderazgo de un Reich, que también estaba en el borde de la ruina completa, gracias a la democracia. Había 13 millones de desempleados en los Estados Unidos, mientras que Alemania tenía siete millones de desempleados y otros siete millones de trabajadores a media jornada. En ambos países, las finanzas públicas estaban en caos, y parecía que la depresión económica no podía ser detenida.

A partir de entonces, las cosas se desarrollan en los Estados Unidos y en el Reich alemán de tal manera que las generaciones futuras no tendrán dificultad en hacer una evaluación definitiva de las dos teorías socio-políticos. Considerando que el Reich alemán experimentó una mejora enorme en la vida social, económica, cultural y artística en tan sólo unos años bajo el liderazgo nacional-socialista, el presidente Roosevelt no fue capaz de lograr mejoras ni siquiera dentro de su propio país.

Esta tarea debería haber sido mucho más fácil en los Estados Unidos, con apenas 15 habitantes por kilómetro cuadrado, en comparación a 140 en Alemania. Si la prosperidad económica no es posible en un país como ese, debe ser el resultado de una falta de voluntad de la dirigencia gobernante o la incompetencia completa de los hombres a cargo. En sólo cinco años, los problemas económicos fueron resueltos en Alemania y el desempleo se eliminó. Durante este mismo período, el presidente Roosevelt aumentó enormemente la deuda nacional de su país, devaluó el dólar, perturbo aún más la economía y se mantiene el mismo número de desempleados.

Pero esto no es sorprendente cuando uno se da cuenta de que los intelectos nombrados por este hombre, o más exactamente, quienes lo nombraron presidente, son miembros de ese mismo grupo que, como judíos, solo les interesa el caos. A pesar de que la Alemania Nacional Socialista tomó medidas contra la especulación financiera, que floreció enormemente con Roosevelt, la legislación del New Deal de este hombre era falsa, y por lo tanto el mayor error que he visto cometer a una persona. Si sus políticas económicas hubieran continuado indefinidamente durante el tiempo de la paz, no hay duda de que tarde o temprano el pueblo americano habría derrocado a este presidente, a pesar de toda su astucia dialéctica. En un país europeo sin duda su carrera habría terminado frente a un tribunal nacional por la imprudencia de dilapidar la riqueza de la nación. Y casi no habría evitado una pena de prisión por un tribunal civil por una gestión empresarial penalmente incompetente.

Muchos estadounidenses respetados también compartían esta opinión. Una oposición amenazante estaba creciendo alrededor de este hombre, lo que le llevó a pensar que solo podía salvarse a sí mismo al desviar la atención pública de sus políticas internas a cuestiones exteriores. En este sentido, es interesante estudiar los informes del embajador polaco Potocki de Washington, que señalan repetidamente que Roosevelt era plenamente consciente del inminente colapso de su castillo de naipes económico, y que por esto tuvo que desviar la atención a la política extranjera.

El círculo de judíos en torno a Roosevelt le animaban. Con el carácter vengativo del Antiguo Testamento consideraban a Estados Unidos como un instrumento de ellos y que podrían utilizarlo para preparar un segundo Purim [masacre de los enemigos] en contra de las naciones de Europa, que eran cada vez más anti-judías. Así fue que los judíos, en toda su bajeza satánica, se reunieron alrededor de este hombre, y el confió en ellos.

El presidente de Estados Unidos utiliza cada vez más su influencia para crear conflictos, intensificar los conflictos existentes, y, sobre todo, para evitar que los conflictos sean resueltos pacíficamente. Durante años este hombre buscó un litigio en cualquier parte del mundo, pero preferentemente en Europa, que pudiera usar para crear enredos políticos entre las obligaciones económicas de América y una de las partes contendientes, para luego involucrar de manera constante a los Estados Unidos en el conflicto y así desviar la atención de sus confusas políticas económicas internas.

Sus acciones contra el Reich alemán en este sentido han sido especialmente contundentes. A partir de 1937, comenzó una serie de discursos, incluyendo uno particularmente despreciable el 5 de octubre de 1937, en Chicago, con el que incitaba sistemáticamente al público americano contra Alemania. Amenazó con establecer una especie de cuarentena contra los llamados países autoritarios. Como parte de esta campaña constante y creciente de odio e incitación, el presidente Roosevelt hizo otra declaración insultante [el 15 de noviembre 1938] y luego llamó al embajador de Estados Unidos en Berlín para que se dirigiese a Washington.

A partir de noviembre de 1938, comenzó de forma sistemática y consciente a sabotear cualquier posibilidad de una política de paz en Europa. En público, hipócritamente decía estar interesado en la paz, mientras que al mismo tiempo amenazó a cualquier país que estuviera dispuesto a seguir una política de entendimiento pacífico en Europa mediante el bloqueo de créditos, represalias económicas, exigiendo pago de deudas, y así sucesivamente. En este sentido, los informes de los embajadores polacos en Washington, Londres, París y Bruselas proporcionan una visión impactante.

Este hombre aumentó su campaña de incitación en enero de 1939. En un mensaje al Congreso de Estados Unidos amenazó con tomar todas las medidas de guerra necesarias contra de los países autoritarios.

Afirmó repetidamente que otros países estaban tratando de interferir en los asuntos americanos, y habló mucho sobre la defensa de la Doctrina Monroe. A partir de marzo de 1939 comenzó a dar conferencias sobre asuntos europeos internos que no deberían ser de ninguna preocupación del Presidente de los Estados Unidos. En primer lugar, él no entiende estos problemas, y en segundo lugar, aunque pudiera entender y apreciar las circunstancias históricas, no tiene más derecho a ocuparse de los asuntos de Europa central como el Jefe de Estado alemán tampoco tiene el derecho de tomar posiciones o hacer juicios acerca de las condiciones en los Estados Unidos.

El Sr. Roosevelt fue más allá todavía. En contra de las normas del derecho internacional, se negó a reconocer a los gobiernos que no le gustaban, no aceptaría nuevos, se negó a despedir a embajadores de países no existentes, e incluso les reconoció como gobiernos legales. Llegó incluso a cerrar tratados con estos embajadores, que luego le dieron el derecho de simplemente ocupar territorios extranjeros [Groenlandia e Islandia].

El 15 de abril de 1939, Roosevelt se hizo presente frente a mí y el Duce [Mussolini], lo que fue una mezcla de ignorancia política y geográfica, combinada con la arrogancia de un miembro de la clase millonaria. Fuimos llamados a hacer declaraciones y a concertar pactos de no agresión con una serie de países, muchos de los cuales ni siquiera eran independientes, ya sea porque se habían anexado o porque se habían convertido en protectorados subordinados por países [Gran Bretaña y Francia] aliados con el Sr. Roosevelt.

Recordarán ustedes, mis Diputados, que luego [en 28 de abril 1939] le di una cortés pero firme respuesta, que logró detener, al menos durante unos meses, la tormenta charlatana de este belicista poco sofisticado.

Pero ahora la honorable esposa [Eleanor] tomó su lugar. Ella y sus hijos [dijo] se niegan a vivir en un mundo como el nuestro. Eso es al menos comprensible, pues el nuestro es un mundo de trabajo y no uno de engaño y extorsión. Después de un breve descanso, sin embargo, volvió con su charlatanería belicista.

El 4 de noviembre de 1939, la Ley de Neutralidad fue revisada y el embargo de armas fue derogada en favor del suministro a un solo bando, el de los adversarios de Alemania. De la misma manera, influyo en los enredos económicos en Asia Oriental con China que eventualmente llevarían a intereses comunes eficaces.

El 9 de abril [1940] se congelaron todos los activos de Noruega y Dinamarca [en los EE.UU.], con el pretexto de querer evitar que caigan en manos de los alemanes, a pesar de que sabía muy bien, por ejemplo, que Alemania no ha interferido, mucho menos tomado el control ni de la administración del gobierno danés ni de sus asuntos financieros. Junto con los otros gobiernos en el exilio, Roosevelt reconoce ahora uno para Noruega.

El 15 de mayo de 1940, los gobiernos holandeses y belga en el exilio también fueron reconocidos, y al mismo tiempo los activos holandeses y belgas [en EE.UU.] se congelaron.

Y ahora se teme que si la paz fuera a suceder en Europa, los miles de millones que había despilfarrado en el gasto militar no tardarían en ser reconocidos como un caso evidente de fraude, porque nadie pretendía atacar a Estados Unidos a menos que los propios Estados Unidos provoque el ataque.

El 17 de junio de 1940, el Presidente de los Estados Unidos congeló los activos franceses [en EE.UU.] según dijo, con el fin de evitar que sean presa de Alemania, pero en realidad para hacerse con el oro que estaba siendo llevado de Casablanca en un crucero estadounidense.

En julio de 1940 Roosevelt comenzó a tomar nuevas medidas hacia la guerra, como permitir el servicio de ciudadanos estadounidenses en la fuerza aérea británica y la formación del personal de la fuerza aérea británica en los Estados Unidos.

En agosto de 1940 se estableció una política militar conjunta de Estados Unidos y Canadá. Con el fin de hacer que el establecimiento de un comité conjunto de defensa estadounidense-canadiense sea plausible al menos para las personas más estúpidas, Roosevelt inventó periódicamente crisis y actuó como si Estados Unidos estaba bajo amenazada de un ataque inminente. Repentinamente cancelaba viajes y rápidamente regresaba a Washington y hacia cosas similares con el fin de subrayar la gravedad de la situación a sus seguidores.

Se acerco aun más a la guerra en septiembre de 1940, cuando fueron transferidos cincuenta destructores navales estadounidenses a la flota británica, y a cambio se hizo con el control de las bases militares en las posesiones británicas de Norteamérica y Centroamérica. Las generaciones futuras determinarán la medida en que, junto con todo este odio hacia la Alemania socialista, deseaban tomar fácilmente y con seguridad el control del imperio británico, y jugar un papel importante en su desintegración.

Después de que Gran Bretaña ya no era capaz de pagar en efectivo por las entregas estadounidenses, impulso la Ley de Préstamo y Arriendo en el pueblo estadounidense. Como Presidente, de esta manera obtuvo la autoridad para proporcionar ayuda militar, préstamo y arriendo a los países que, Roosevelt, decidiera que era de interés vital de los Estados Unidos defender. Después de que quedó claro que Alemania no respondería en ningún caso a su continuo comportamiento grosero, este hombre dio otro paso adelante en marzo de 1941.

Tan temprano como el 19 de diciembre de 1939 un crucero estadounidense [el Tuscaloosa] que estaba dentro de la zona de seguridad, entrego el [Alemán] transatlántico Columbus a las manos de los buques de guerra británicos. Como resultado, este fue hundido. Ese mismo día, las fuerzas militares estadounidenses ayudaron en el esfuerzo por capturar el buque mercante alemán Arauca.

El 27 de enero de 1940, y una vez más contrariando el derecho internacional, el crucero estadounidense Trenton informó los movimientos de los buques mercantes alemanes Arauca, La Plata y Wangoni a las fuerzas navales enemigas.

El 27 de junio de 1940, anunció la limitación de la libre circulación de los buques mercantes extranjeros en puertos estadounidenses, totalmente contrariando el derecho internacional.

En noviembre de 1940 permitió que los buques de guerra persiguieran a los buques mercantes alemanes Frigia, Idarwald y Rhein que finalmente debieron retroceder para no caer en manos del enemigo.

El 13 de abril de 1941, se permitió a los barcos estadounidenses pasar libremente a través del Mar Rojo, con el fin de suministrar a los ejércitos británicos en el Medio Oriente.

Mientras tanto, marzo [1941] todos los buques alemanes fueron confiscados por las autoridades estadounidenses. En el proceso, los ciudadanos alemanes del Reich fueron tratados de la forma más degradante, ordenando en ciertos lugares, en violación del derecho internacional, restricciones de viajes y más. Dos oficiales alemanes que habían escapado de su cautiverio canadiense [a Estados Unidos] fueron encadenados y devueltos a las autoridades canadienses, nuevamente contrariando el derecho internacional.

El 27 de marzo [1941] el mismo presidente que [supuestamente] se opone a toda agresión, anunció el apoyo a [General] Simovic y su camarilla de usurpadores [en Yugoslavia], que había llegado al poder en Belgrado tras el derrocamiento del gobierno legítimo. Varios meses antes, el presidente Roosevelt había enviado al [jefe OSS] coronel Donovan, un personaje muy inferior, a los Balcanes, con la orden de ayudar a organizar un levantamiento contra Alemania e Italia en Sofia [Bulgaria] y Belgrado.

En abril [Roosevelt] prometió ayuda mediante préstamos y arriendos a Yugoslavia y Grecia. A finales de abril reconoció a emigrantes yugoslavos y griegos como los gobiernos en el exilio. Y una vez más, en violación del derecho internacional, congeló los activos yugoslavos y griegos.

A partir de mediados de abril [1941] las patrullas navales estadounidenses comenzaron operaciones expandiéndose en el Atlántico occidental, reportando sus observaciones a los británicos.

El 26 de abril, Roosevelt entregó veinte lanchas patrulleras de alta velocidad a Gran Bretaña. Al mismo tiempo, buques de guerra británicos habitualmente estaban siendo reparados en los puertos de Estados Unidos.

El 12 de mayo, los buques noruegos que operan para Gran Bretaña estaban armados y reparados [en EE.UU.], contrariando al derecho internacional. El 4 de junio, transportes de tropas estadounidenses llegaron a Groenlandia para construir campos aéreos.

Y el 9 de junio llegó el primer informe británico de que un buque de guerra estadounidense, actuando por órdenes del Presidente Roosevelt, había atacado un submarino alemán cerca de Groenlandia con cargas de profundidad.

El 14 de junio, los activos alemanes en los Estados Unidos fueron congelados, de nuevo en violación del derecho internacional.

El 17 de junio, sobre la base de una mentira como pretexto, el presidente Roosevelt exigió el retiro del mercado de los cónsules de Alemania y el cierre de los consulados alemanes. También exigió el cierre de la "Transocean" agencia de prensa alemana, la Biblioteca Alemana de Información [en Nueva York] y la oficina del Reichsbahn alemán [ferroviaria nacional].

El 6 y 7 de julio [1941], las fuerzas armadas estadounidenses actuando por órdenes de Roosevelt ocuparon Islandia, que estaba en el área de las operaciones militares alemanas. Es de esperar que esta acción sin duda, en primer lugar, forzara a Alemania a la guerra [contra los EE.UU.], y, en segundo lugar, también neutralice la eficacia de los submarinos alemanes. Al mismo tiempo, prometió ayuda militar a la Unión Soviética.

El 10 de julio el Secretario de Marina Knox repentinamente anunció que la Marina de los EE.UU. estaba bajo las órdenes de disparar contra los buques de guerra del Eje.

El 4 de septiembre el destructor Creer de los estados unidos, actuando bajo sus órdenes, operadaba conjuntamente con aviones británicos contra los submarinos alemanes en el Atlántico.

Cinco días más tarde, un submarino alemán identificó destructores estadounidenses como buques de escolta de un convoy británico.

En un discurso pronunciado el 11 de septiembre [1941], Roosevelt, por fin, personalmente confirmó que había dado la orden de disparar contra todos los buques del Eje, y repitió la orden.

El 29 de septiembre, las patrullas estadounidenses atacaron un submarino alemán al este de Groenlandia, con cargas de profundidad.

El 17 de octubre, el destructor estadounidense Kearny, operando como escolta de los británicos, atacó a un submarino alemán con cargas de profundidad.

Y el 06 de noviembre las fuerzas armadas de Estados Unidos tomaron el barco alemán Odenwald en violación del derecho internacional, lo llevaron a un puerto americano, y encarcelaron a su tripulación.

Voy a pasar por alto el tan poco sentido a los ataques insultantes y groseras declaraciones de este llamado Presidente contra mí persona. El me llama gángster sin ningún sentido, ya que este término no se originó en Europa, donde este tipo de personajes son poco comunes, sino en Estados Unidos. Y aparte de eso, simplemente no puedo sentirme insultado por el Sr. Roosevelt porque lo considero, al igual que su predecesor, Woodrow Wilson, mentalmente flaco.

Sabemos que este hombre, con sus partidarios judíos, ha operado contra Japón en la misma forma. No necesito entrar en eso aquí. Los mismos métodos fueron utilizados en ese caso también. Este hombre incita primero a la guerra, y luego miente acerca de sus causas y hace acusaciones infundadas. Él, repugnantemente se envuelve en un manto de hipocresía cristiana, mientras que al mismo tiempo, poco a poco, pero muy constantemente lleva a la humanidad a la guerra. Y por último, como un viejo masón, llama a Dios por testigo de que sus acciones son honorables. Sus falsedades descaradas de la verdad y violaciones de la ley no tienen parangón en la historia.

Estoy seguro de que todos ustedes han considerado como un acto deliberado el que un país [Japón] finalmente haya actuado en protesta contra todo esto justamente en la forma en que este hombre esperaba y por eso no le sorprende en absoluto lo sucedido [el ataque a Pearl Harbor]. Después de años de negociación con este engañador, el gobierno japonés finalmente se cansó de que sean tratados de manera humillante. Todos nosotros, el pueblo alemán y, creo yo, el resto de la gente decente en todo el mundo, esta de acuerdo en estos puntos.

Sabemos que el poder detrás de Roosevelt es el mismo poder judío que cree que su hora ha llegado, para imponer en nosotros la misma suerte y el horror que todos hemos visto y experimentado en la Rusia soviética. Hemos llegado a conocer de primera mano el paraíso en la tierra judía. Millones de soldados alemanes han visto personalmente la tierra donde la judería internacional ha destruido y aniquilado las personas y los bienes. Tal vez el Presidente de los Estados Unidos no entiende esto; y de ser así, esto sólo hablaría de su estrechez intelectual.

Y sabemos que todo su esfuerzo está dirigido a este objetivo: Incluso si no estuviéramos aliados con Japón, todavía daríamos cuenta de que los judíos y Franklin Roosevelt tienen la intención de destruir un estado tras otro. El Reich alemán de hoy no tiene nada en común con la Alemania del pasado. Por nuestra parte, ahora vamos a hacer lo que este provocador ha estado tratando de lograr durante años. Y no sólo porque estamos aliados con Japón, sino más bien porque Alemania e Italia, con sus direcciones actuales tienen la visión y la fuerza, para darse cuenta de que en este período histórico se está determinando la existencia o no existencia de las naciones, tal vez para siempre. Lo que este otro mundo tiene reservado para nosotros es claro. Ellos fueron capaces de llevar la Alemania democrática del pasado a la inanición, y ahora intentan destruir la Alemania Nacional Socialista de hoy. Cuando el Sr. Churchill y Roosevelt declaran que quieren algún día construir un nuevo orden mundial, eso es como un barbero calvo recomendando un tónico garantizado para hacer crecer el cabello. En lugar de incitar a la guerra, estos señores, que viven en los países socialmente más atrasados, deberían haberse preocupado por sus desempleados. Tienen suficiente miseria y pobreza en sus propios países para mantenerse ocupados intentando asegurar allí una justa distribución de la comida. En lo que se refiere a la nación alemana, que no necesita caridad, ya sea del Sr. Churchill o Roosevelt - pero sí necesita exigir sus derechos. Y va a hacer lo que deba hacer para asegurar su derecho a la vida, incluso si un millar de Churchill y Roosevelt conspiran juntos para impedirlo.

Nuestra nación tiene una historia de casi dos mil años. Nunca en este largo período ha estado tan unida y decidida como lo esta hoy, y gracias al movimiento nacional-socialista siempre será así. Al mismo tiempo, Alemania raramente ha poseído semejante visión de futuro y conciencia de honor. En consecuencia, hoy he devuelto los pasaportes a los diplomáticos estadounidenses informándoles sin rodeos lo siguiente:

La constante política de expansión del presidente Roosevelt ha sido llevada a una dictadura mundial ilimitada. En la consecución de este objetivo, los Estados Unidos y Gran Bretaña han utilizado todos los medios para negar a las naciones alemanas, italianas y japonesas los requisitos necesarios para su existencia natural vital. Por esta razón, los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos se han opuesto a todos los esfuerzos para crear un nuevo y mejor orden en el mundo, tanto para el presente como para el futuro.

Desde el comienzo de la guerra, el presidente norteamericano Roosevelt se ha comprometido de manera constante a los delitos cada vez más graves contra el derecho internacional. Junto con los ataques ilegales contra los buques y otros bienes de los ciudadanos alemanes e italianos, ocurrieron amenazas y privaciones incluso arbitrarias de la libertad personal mediante el encarcelamiento. Los ataques cada vez más hostiles por parte del presidente estadounidense Roosevelt han llegado al punto de que ha ordenado a la marina de Estados Unidos, en completa violación del derecho internacional, que de inmediato y por todas partes, abra fuego sobre barcos alemanes e italianos. Funcionarios estadounidenses incluso se han jactado de destruir los submarinos alemanes de esta manera criminal.

Cruceros americanos han atacado y capturado buques mercantes alemanes e italianos, y sus pacificas tripulaciones fueron llevadas encadenadas. Además, el plan del presidente Roosevelt de atacar a Alemania e Italia con las fuerzas militares en Europa para 1943 a más tardar, se hizo pública en los Estados Unidos [ por el Chicago Tribune y varios otros periódicos en 04 de diciembre de 1941, y el gobierno estadounidense no hizo ningún esfuerzo para negarlo.

A pesar de los años de provocaciones intolerables del presidente Roosevelt, Alemania e Italia con sinceridad y con mucha paciencia han tratado de impedir la expansión de esta guerra y mantener las relaciones con Estados Unidos. Pero como resultado de su campaña, estos esfuerzos han fracasado.

Nota aclaratoria:

Lo aqui transcripto, es textual y forma parte de la historia, lo que no implica aprobación o coindicencia con lo expresado en el discurso.


Fuentes:

- Discurso público. http://www.ifz-muenchen.de/heftarchiv/1968_4.pdf
- LA GAZETA FEDERAL www.lagazeta.com.ar

Copyright © La Gazeta Federal




Ver notas relacionadas:

- Discurso de Hitler. 1936
- Discurso de Hitler. 1936
- Discurso de Hitler. 1939
- Discurso de Hitler. abril 1939
- Discurso de Hitler. 1940)
- El último discurso de Hitler. 1945
- Bombardeos a civiles (Segunda guerra mundial)
- Bombardeos de terror (Segunda guerra mundial)
- Las vísceras de Churchill
- El enemigo invisible (Segunda guerra mundial)
- En las puertas de moscú. 1941 (Segunda guerra mundial)
- Los 30.000 muertos de Rotterdam (Segunda guerra mundial)
- Dresden 1945 (Segunda guerra mundial)
- Dresden 2013 (Conmemoración)
- La toma de Berlín (Segunda gerra mundial)
- Prisioneros rusos (Campaña de 1941. Segunda guerra mundial)
- Dunkerque: la puerta de escape abierta (Segunda guerra mundial)
- Fuerzas metafísicas (Segunda guerra mundial)
- Alcazar de Toledo (Guerra civil española)
- Cnel.José Moscardó (Guerra civil española)
- Nuevo orden
- Vladimir Putín (Discurso)



Fuente: www.lagazeta.com.ar

Compartir en:



La Gazeta Federal La Gazeta
Federal


HomeLa Gazeta Federal
en facebook





Inicio