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LA MISIÓN DE PAZ DE RUDOLF HESS
                          

Rudol Hess


(01)
La situación europea
(02) La mision Hess
(03) Nuremberg
(04) Prisión y muerte dudosa.
(05) ¿Suicidio o asesinato?
(06) Fuentes.
(07) Artículos relacionados.


La situación europea

Después de la derrota inglesa en Creta y del victorioso contrataque de Rommel en Africa del Norte, la situación volvió a empeorar para la URSS, en vigilia de un ataque general de la Wehrmacht.

Inglaterra no podía inventar nuevos conflictos para distraer más a los ejércitos alemanes del frente ruso para desviarlos de su principal objetivo: la invasión a la URSS.

Turquía, desoyendo las exigencias de Londres y Washington, hizo un pacto de no agresión con Alemania. Bulgaria participó con sus tropas en la ocupación de las dos Macedonias, relevando en esa misión a las tropas italianas y alemanas. Bulgaria, Rumania, Eslovaquia y Finlandia, directamente amenazadas por Moscú, se adherían al Pacto Tripartito. Suecia y España habían reafirmado su neutralidad, lo mismo que Suiza, Portugal e Irlanda, ésta última soportando terribles presiones de todo orden de su poderoso vecino ingles.

En abril de 1941, bajo la presidencia de Ante Pavelic, se constituyó el Estado de Croacia, que permaneció fiel a su alianza con el Reich hasta el fin de la guerra. Hungría ocupó el Bánato, mientras en Servia y Eslovenia se establecieron gobiernos de tipo fascistas.

La situación de Londres y sus socios, estaba complicada. No quedaban más voluntarios ni cipayos europeos dispuestos a morir por Inglaterra y, a la larga, por Moscú y Wall Street.

Roosevelt aún no había logrado vencer la formidable oposición del Senado y del Congreso americano, reacios a dejarse enredar en una guerra lejana y ajena.


La mision Hess

En aquel momento, y antes de decidirse a poner en marcha el mecanismo de la “Operación Barbarroja”, Hitler quiso hacer una enésima tentativa para llegar a un cese de hostilidades con Inglaterra.

Messerschmitt Bf 110 El 10 de marzo de de 1941, Rudolf Hess, lugarteniente del Fürher y lider de la NSDAP, arriesgó su vida en un intento por lograr la paz. Piloteando un “Messerschtitt”, logró burlar las defensas de la R.A.F. y aterrizó en Escocia. Su propósito era entrevistarse con el duque de Hamilton, antiguo amigo suyo y muy influyente en la corte inglesa. Hess confiaba en que el duque le ayudaría a conseguir una entrevista con Jorge VI y con Churchill para convencerlos que “el Führer no quería continuar esta guerra insensata” y de que “el verdadero enemigo está en Rusia”. (Prisoner of Peace, versión inglesa de England-Nurenberg-Sapandau, por Frau Ilse Hess)

Hess proponía nuevamente una paz-empate, a condición de que se dejaran libres las manos de Alemania frente a la URSS. Justamente lo que no querían los ingleses, que apoyaban y sostenían desde mucho antes el régimen bolchevique.

Como garantía de las intensiones del Reich para cumplir lo pactado, el mismo Hess se presentó como rehén. No hay que olvidar que en el momento que Hess se presentó en Inglaterra con su misión de paz, Alemania aparecía como muy probable vencedora. Inglaterra había sido batida en todas partes: en Francia, Bélgica, Noruega, Yugoslavia, Grecia, Creta, Libia … incluso en los mares. Todos sus amigos y cipayos europeos habían sido barridos sucesivamente, y Roosevelt seguía sin poder envolver a América en el conflicto, al lado de Albión.

Pero Hess no conseguiría entrevistarse con el rey ni con Churchill, que lo mandó encarcelar. En vez de considerar, al menos, la posibilidad de detener la matanza entre los pueblos, y en caso de desacuerdo permitirle regresar a su patria, el Gobierno británico le trataría como a un prisionero de guerra común, y más tarde, como a un criminal de guerra en la farsa pseudojurídica de Nuremberg.

El duque de Hamilton, rompiendo por fin el silencio que le fue impuesto durante veinte años, dijo el 25 de abril de 1962 que “ciertamente la guerra habría podido terminar en 1940: pero la mejor oportunidad la facilitó el vuelo de Hess en mayo de 1941.”

Aparte de la negativa de aceptar la propuesta de paz del emisario de Hitler, lo que llama la atención en este caso, es la manera de proceder de Inglaterra para con un emisario que se presenta voluntariamente. Los mensajeros de paz eran respetados incluso por los pieles rojas.

El conocido escritor ingles A.J.P.Taylor, a quien ni por asomo de al imaginación puede tildarse de pro-nazi, reconoce que el trato dado a Hess constituye una “negra mancha sobre nuestro honor”

El propio Churchill, en “Historia de la Segunda Guerra Mundial, Volúmen III, al mejor estilo de Poncio Pilatos, manifiesta estar muy contento de “no ser directamente responsable de la manera como se trató a Hess…enviado de paz que vino a estas islas por su propia voluntad”

Hitler, tal como estaba convenido en caso de fracasar la misión de Hess, hizo publicar un comunicado oficial declarando que su lugarteniente, Rudolf Hess, padecía desde hacía un tiempo una progresiva enfermedad mental.

Hitler reconocería tácitamente su participación en la misión Hess, cuando, al dar instrucciones a Wolff para establecer contactos de paz con los angloamericanos, le dijo: “Ya sabe usted que, en caso de fracasar en su misión, me veré obligado a negarle, como en el caso de Hess.”


Nuremberg

Ultimas palabras de Rudolf Hess ante te Tribunal de Nuremberg

“El destino me concedió que durante muchos años de mi vida pudiera trabajar bajo las órdenes del mayor hijo que haya producido mi pueblo en su historia de mil años.
Ni siquiera, si lo quisiera, podría borrar de mi memoria este período de mi existencia.
Me siento feliz de saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo, mi deber como alemán, como nacionalsocialista, como leal seguidor de mi Führer.
No lamento nada.
Si tuviera que comenzar de nuevo, actuaría tal como he actuado, incluso si supiera que al final me esperase una feroz muerte en la hoguera.
No importa lo que me hagan los hombres. Algún día estaré ante el trono del Juez Eterno; ante Él me responsabilizaré y sé que Él me declarará inocente.”

Rudol Hess Prisión y muerte dudosa.

Rodolf Hess pasó 41 años en prisión, los últimos 20 en solitario.

Las medidas de seguridad eran extraordinarias, máxime si se tiene en cuenta que en sus 20 últimos años de actividad sólo sirvieron para evitar la fuga de un preso anciano. La prisión estaba rodeada por una primera línea eléctrica, a la que seguía un muro de seis metros de altura rodeado de cabinas de vigilancia, tras el que había un pequeño pasillo vigilado y un contramuro de cinco metros de alto iluminado por la noche con potentes focos.

El trato dado a Hess durante su cautiverio fue totalmente indigno: entre otras cosa solo se le permitía recibir una visita mensual de quince minutos y no se le permitía andar más de 1.500 pasos por día, que se contaban con un pasómetro atado a un tobillo.
En cierta ocasión, su mujer consiguió entregar subrepticiamente a su marido unas tabletas de chocolates, y un diputado laborista que se levantó en la Cámara de los Comunes para interpelar al Gobierno por no haber protestado oficialmente por la negligencia de los vigilantes de la prisión de Spandau. (J.B., p.300)

El 17 de agosto de 1987 se anunció en todo el mundo que Hess se había quitado la vida ahorcándose con un cable eléctrico. Con 93 años había logrado evadir la vigilancia de los guardias para entrar solo en una cabaña del jardín. Allí ató el cable a los barrotes de una ventana y se suicidó.

Tras conocer la noticia, la familia de Hess denunció públicamente que el suicidio de Hess era poco creíble, ya que éste no mostraba tendencias suicidas y además estaba casi ciego, sin fuerza y con una pierna prácticamente inmóvil.

Sólo dos horas después las autoridades aliadas contra atacaron, anunciando que habían encontrado una nota de despedida en el pantalón de Hesse que, aseguraban, confirmaba su suicidio. En ella, según reflejó el diario alemán Bild, el dirigente nazi agradecía a su esposa sus esfuerzos por ponerle en libertad.

Se realizó una investigación oficial sobre la muerte de Hesse, pero Thatcher se negó a hacerla pública.

La familia de Hess siguió dudando de la versión oficial y encargó entonces una segunda autopsia al director Instituto Anatómico Forense de Munich, Wolgfang Spaan, que determinó que su muerte se había producido por asfixia, no por suspensión, algo que tiraba por tierra la tesis de los aliados, aunque no pudo demostrar que Hess fuera asesinado.

Las Fuerzas Armadas de Reino Unido fueron las encargadas de llevar a cabo una investigación oficial para esclarecer la verdadera causa de la muerte de Hess, pero se desconoce la conclusión de la misma, pues Margaret Thatcher –dos años después del suceso– se negó a facilitar a la Policía su contenido.


¿Suicidio o asesinato?

Años más tarde fueron atendiendo a la prensa diversos trabajadores de Spandau, que nunca se creyeron la versión oficial. Una enfermera que había cuidado al dirigente nazi durante sus últimos cinco años de vida aseguró a la BBC que éste fue asesinado, pero más impactante fue el testimonio del funcionario de prisiones que halló el cuerpo en la cabaña del jardín, Abdallah Melaouhi, que se atrevió a hablar dos años después del suceso. Según éste, y tal como informó el ABC en 1989, el cadáver no se encontraba cerca de la ventana, y mostraba huellas de un forcejeo para defenderse. Asimismo aseguró que Hess tenía artritis y, en ningún caso, habría tenido la fuerza suficiente para ahorcarse.

Tras la muerte de Hesse la prisión de Spandau fue derruida –para evitar que se convirtiera en lugar de culto de grupos neonazis– y en el solar que ocupaba se construyó un centro comercial.

La muerte de Hesse sigue siendo un misterio y ha dado pie a cientos de teorías. Hay quien dice que fue asesinado por el MI6 –el servicio secreto británico. Otros piensan que en realidad se asesinó a otro hombre en su lugar, y muchas otras personas dan pie a la versión oficial. Sólo la publicación de los documentos oficiales, en poder de Gran Bretaña, podrá esclarecer la verdad. Pero para eso habrá que esperar al menos hasta 2017, cuando pasen 30 años del suceso.


Fuentes:

- Joaquin Bochaca. Historia de los vencidos.p.160
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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