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PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE NIETZCHE
                          

Nietzche


(01) Su filosofia.
(03) Artículos relacionados.


Su pensmiento filosófico

Nietzsche vive en una época crucial para la historia de Occidente; después de haber devastado los residuos feudales con la revolución francesa, la burguesía, por pura dinámica social, tiende a imitar y restablecer, aunque inconscientemente, las normas antiguas. Pero éstas se basaban en la sacralidad de todas sus formas y, por tanto, aceptadas por todas las conciencias. El orden burgués se basa por el contrario en el democratismo y lógicamente en el poder económico; por tanto, todas las normas de convivencia que invoquen a la moral, pueden ser - en este caso sí- dialécticamente discutidas, luego devienen irreversiblemente heridas, hasta ser demolidas.

En estos momentos de convencionalísmos es cuando Nietzsche exclama: "¡Dios ha muerto!". Esta exclamación, que a nuestras derechas clericales les ha parecido en el mejor de los casos una caprichosa y excéntrica afirmación, cuando no una blasfemia, expresa en realidad algo mucho más profundo, y al mismo tiempo dramático. Tal como hemos visto, por el advenimiento del factor económico como conformador no sólo de la vida social, sino incluso como "cosmovisión", la idea de Dios, que hasta entonces impregnaba toda la existencia humana, desaparece. El orden antiguo debe, pues, ceder su puesto a un orden nuevo. Pero ¿Qué tipo de orden será este? Este es el problema fundamental con el cual Nietzsche se enfrenta y trata de esclarecer a lo largo de toda su vida y su obra. El esfuerzo gigantesco que realiza para la adivinación de la nueva era que debe venir le hace decir en sus postrimerías:

"No es la duda, es la certeza lo que vuelve loco".

Para una mayor comprensión de su pensamiento, dividiremos su filosofía en tres puntos que creemos fundamentales:

1. Crítica del orden antiguo y de la moral en general.
2. Advenimiento inevitable y transitorio del nihilismo en el interregno entre las dos eras y definición del "Superhombre" y de la "Voluntad de poder".
3. Descripción metafórico y fisiológica de la Ley del "Eterno Retorno de lo Idéntico".

1) CRITICA DEL ORDEN ANTIGUO Y DE LA MORAL.

Nietzsche ve en el cristianismo el fermento de debilitación de Occidente. Según él, el cristianismo no ha hecho más que reanudar, disfrazándolos, los temas del judaísmo, el odio a las clases aristocráticas, el odio a las individualidades superiores. Hace reanudar en el cristianismo todos los traumas de una comunidad judía dominada por los sacerdotes, quienes para ser perpetuamente influyentes necesitan de una masa de oprimidos, de fracasados y de paranoicos. Más que a esta partida de apóstoles de Jesús, Nietzsche acusa directamente a San Pablo de esta transfusión venenosa de judaísmo transformado en cristianismo y trasplantado a Occidente ¿Qué es entonces el cristianismo? Y Nietzsche responde:

"Es la forma decadente del mundo antiguo".

Pero hasta llegar hasta sus últimas consecuencias, el Cristianismo ha tenido que engendrar debilitación en el espacio y en el tiempo, así dice seguidamente:

"Porque la revolución francesa es la hija y la continuadora del cristianismo... tiene ese mismo instinto hostil a las castas, a la aristocracia, a los últimos privilegios. A consecuencia de la revolución francesa, el socialismo, tiranía extrema ejercida por necios y mediocres, disimula mal su voluntad de negar la Vida".

Así todo se concatena: de Sócrates al cristianismo, de éste a la revolución francesa y de ésta al socialismo, en formas y ropajes diferentes, es el mismo fenómeno de debilitación,- en una palabra: DECADENCIA.

2) VOLUNTAD DE PODER, NIHILISMO Y "SUPERHOMBRE".

Una de las concepciones más hondas en Nietzsche es la "voluntad de poder". Pero la expresión alemana "der Wüle zur Macht" parece que tiene más fuerza, viene a significar "la voluntad tensa hacia el poder actuante". En qué consiste el poder? Nietzsche dice:

"La lucha por la existencia, esa fórmula designa un estado de excepción. La regla es más bien la lucha por el poder, la ambición de tener más y mejor, y más aprisa y más a menudo".

En toda su obra, Níetzsche no razona como filósofo o filólogo simplemente; aporta además sus profundos conocimientos como fisiólogo y como biólogo. Así concibe la historia como biólogo pero rechaza tanto el cientifismo como la religión por su parcialidad y reduccionismo. Para él, la vida no es ni una combinación de partículas elementales ni el capricho de un Ser Sobrenatural.

En sus fragmentos póstumos, recopilados por su hermana y por los editores, hasta concluir en la obra intitulada "Voluntad de Poder", dice lo siguiente:

"Hay que ver en la vida una organización cualitativa que sólo puede captarse desde el interior. La influencia de las "circunstancias exteriores" ha sido locamente exagerada por Darwin. Lo esencial del proceso vital es, justamente, esa fuerza inmensa que crea las formas "desde dentro", que utiliza, que explota, las circunstancias exteriores".

Y continúa:

"...Me adhiero al movimiento mecanicista que reduce todos los problemas de la moral y de la estética a problemas de fisiología, éstos a problemas químicos, éstos a problemas mecánicos, pero con la diferencia de que no creo en la materia".

Si rechaza tanto el mecanicismo materialista que describe los fenómenos desde el exterior sin esclarecerlos, y también las simplistas exposiciones religiosas del cristianismo que usan y abusan de la FE como única vía de conocimiento, resulta que para explicar la evolución de la Humanidad tiene forzosamente que existir una fuerza interna que obedezca a una lógica. Para Nietzsche esa fuerza interna no es otra que la Voluntad de Poder, de la cual la vida no es más que una forma particular. La decadencia por lo tanto es un fenómeno psicológico, no un accidente, sino un momento "necesario" de toda la manifestación de la vida. Contra la decadencia nada se puede "una sociedad no es libre de permanecer joven".

No puede impedirse la decadencia, como tampoco se puede mantener una planta, un animal o un hombre en perpetua juventud. En esta certeza sobre la caducidad, en toda la obra de Nietszche se notan las coincidencias con Gobineau en cuanto a la muerte de las sociedades por efectos de los mestizajes raciales. En unos párrafos de "Aurora", Nietszche establece estos principios, así como el posible renacimiento mediante la DEPURACION racial: labor árdua y de tiempo. i UNA TAREA PARA EL FUTURO!

Pero hemos visto también que, sobre el fenómeno de degeneración por efectos raciales, añade -si es que todo no proviene de lo mismo (apuntamos nosotros)- efectos psicológicos. ¿Qué cabe hacer entonces? En lugar de resistir a la decadencia ineluctable y de obrar contracorriente, hay que precipitarla, o al menos mantenerse muy al margen y dejar pasar la marea. Cuando los valores ya no son vigentes, es preferible que desaparezcan cuanto antes, pero esto último es labor para nihilistas, marxistas y demás chusma. ¡Destruir! Ese es su trágico protagonismo.

Puestas así las cosas, pudiera creerse que la visión trágica de Nietszche conduce al suicidio y a la nada. Pero justo en este momento, pasa enseguida a otro plano. Del Nietszche crítico, biólogo, fisiólogo, pasa al visionario: "Lo que cuento es la Historia de los dos siglos próximos. Describo lo que vendrá, lo que ha de venir infaliblemente: el advenimiento del nihilismo. Esa historia puede ser contada ya desde ahora, pues la misma necesidad está manos a la obra". Pero este caos necesita ser sobrepasado, la misma necesidad estará también manos a la obra en el momento oportuno. Nietzsche remata su pensamiento con dos visiones grandiosas: el "superhombre" y el "eterno retorno".

¿Qué es el super hombre?

Algo tan complejo de definir y más de comprender hace que Nietzsche sólo pueda explicarlo metafóricamente como decía San Agustín hablando de los dogmas:

"Cuando lo pienso lo comprendo perfectamente pero no así cuando pretendo explicarlos. Sin embargo, puede deducirse que, para Nietzsche, el hombre es un ser inacabado, que lo mismo puede tender a la superación que a la regresión-, en el "Zaratustra" dice así: "El sobrehumano es el sentido de la tierra. Yo os lo conjuro, ¡oh hermanos míos!, permaneced fieles a la tierra... El sentido de la tierra es la aceptación de la voluntad de poder, la toma de responsabilidad de la fuerza que está en el hombre". Este "superhombre", desprovisto de dioses, en el futuro tendrá que valerse únicamente de sus fuerzas, sin esperar para él acciones sobrenaturales (ángeles de la guarda). Sin embargo, existe para cada hombre situado así, ante el cosmos, una posible "salvación": aceptar la propia situación, dar un enérgico SI a los hechos y autoafirmarse por la acción, la lucha y la "voluntad de poder".

3) DESCRIPCIÓN DE LA LEY DEL ETERNO RETORNO.

En una célebre parábola, Zarathustra describe las tres metamorfosis del espíritu, que coinciden evidentemente con los diferentes estados que el hombre ha adoptado en cada uno de los ciclos históricos: El espíritu se torna CAMELLO, en este caso es una bestia de carga que se pone de rodillas para llevar la carga más pesada, que le aplasta y avasalla (esta etapa puede coincidir con el periodo que va desde la Revolución Francesa hasta principios de nuestro siglo, aunque no se trata de dar una cronología exacta, sólo una situación de lugar).

Luego el espíritu del camello se convierte en el espíritu del LEÓN. Este es el enemigo del último año y del último Dios: quiere medirse con el "gran dragón". El nombre del gran dragón es "debes", pero el alma del león dice "quiero". Todos los valores han sido creados en el pasado y la suma de todos ellos soy "yo" (el "gran dragón" significa las viejas normas que perduran y en las que nadie cree realmente: religión, ética, moral, etc). El león se rebela, se liberta y esa actitud de negación y de destrucción corresponde a la actitud nihilista. Pero si el león es capaz de destruir, en cambio no crea valores nuevos.

La creación de estos nuevos valores será obra del NIÑO.

"Porque el niño es inocencia pura y olvido, nuevo comienzo, juego, rueda que se mueve sola, primer móvil y afirmación santa".

Así es como con el retorno a la infancia será la auténtica evolución, con la superación del hombre por el "superhombre".

No es posible acercarnos verdaderamente a la filosofía de Nietzsche olvidando esta teoría para él esencial del "eterno retorno" y, por contra, son numerosos los que no la tienen en cuenta, con lo cual toda su filosofía se reduce en este caso a crítica y destrucción simple. Así se comprende que el nihilismo haya podido "adjudicárselo ". Nietzsche había intentado dar a esta teoría un fundamento físico y metafísico y en 1882 hubiese querido, con ese propósito, emprender nuevos estudios. Ello no le fué posible debido a que la enfermedad que acabaría con él ya le estaba debilitando. Sin embargo, en la obra cumbre que preparaba. "Transvaloración de todos los valores", cuya primera parte logró escribir en "El Anticristo" y los apuntes restantes -póstumos- que configuran "La voluntad de poder", aparecen varios intentos para darle solidez y continuidad:

"El mundo sería un ciclo que ya se habría repetido un número infinito de veces y cuyo juego se desarrollaría infinitamente".

"El movimiento circular no es devenido, es la ley original, al igual que la masa de fuerzas es la ley original sin excepción, sin infracción posible".


Como puede adivinarse, se trata de una teoría cósmica. Aquí hay que distinguir entre una teoría cósmica y una teoría científica. Una teoría científica sólo atañe a determinados fenómenos en muchos casos aislados de otros, sin ningún nexo en cuanto a la esencia de la existencia. En cambio, una teoría cósmica abarca globalmente al ser en su totalidad. Los filósofos presocráticos, cuyo pensamiento tanto influyó en Nietzsche, no eran científicos en el sentido moderno de la palabra.

"El sabio es un tipo ajeno a esta época que ignora también la especialización de las ciencias. Lo que aparece son tentativas de dominar el universo por el pensamiento".

Pero ¿qué es lo perecedero y lo eterno en esta ley cíclica? Y Nietzsche responde:

"Lo que es ajeno a lo mismo, lo transitorio, los fenómenos de degeneración, de decadencia y de caducidad. Su masa puede cubrir un cierto tiempo las fuerzas de la voluntad de poder, mas no las altera. El eterno retorno de lo mismo no es otra cosa que la promesa del eterno surgimiento de la juventud".

Según él todo lo que ha ocurrido en la historia y nuestras vidas volverá a ocurrir en un futuro. El tiempo es circular, un trayecto de ida y vuelta en el que pasado y futuro se confunden en el presente. Si el tiempo transcurre de modo circular el pasado es futuro y viceversa. Nuestra muerte en un caso así no supone el fin, sino simplemente un paso más de ese tiempo en el que tarde o temprano volveremos a renacer y a vivir nuestra vida de un modo exactamente idéntico. En el fondo, somos inmortales, pues ninguna muerte es definitiva, solamente provisional hasta que el eterno retorno de lo mismo haga aparición y volvamos a vivir nuestra vida.

En realidad, no es una idea original suya sino que era la manera de concebir el tiempo más habitual entre los antiguos antes de que el cristianismo hiciese aparición. Obviamente el cristianismo no puede admitir un tiempo circular, pues existe un Génesis y un Apocalipsis. Hay un principio y un final de los tiempos; así pues cambiaron el tiempo y lo hicieron lineal, rompiendo con esa circularidad. Nietzsche retoma esta idea en su afán de romper con todos los elementos cristianos de la cultura, en el convencimiento de que el pensamiento sólo puede ser salvado por la vuelta a las fuentes ancestrales europeas.

Este pensamiento fue seguido por la Anhenerbe, y por filósofos como Martín Heiddeger y Oswald Spengler, cuando escribe su monumental "Decadencia de Occidente", no puede menos que tenerla muy presenta. Es también la ley básica de los esotéricos, con René Guénon y Julius Evola como máximos exponentes.

Vintila Horia, el gran pensador rumano afincado en España fue, el hombre que más lejos llevó este pensamiento, aunque desde una perspectiva católico integrista, si bien puede parecer contradictorio si se mira superficialmente. Pero donde más vigor tomó esta corriente es indudablemente entre los pensadores franceses - antes "intelectuales" del marxismo - con lo que hoy ya es una fuerza pensante de importancia considerable LA NUEVA FILOSOFIA, y en especial, y anterior a éstos como auténticos precursores en este siglo y en Francia, los componentes y colaboradores de las revistas francesas 'Nouvelle Ecole" y "Etudes et Recherches".

De esta última. y como síntesis, entresacamos un párrafo de un artículo de Alain de Benoist:

"Ya no hay absoluto, pero no podemos vivir sin lo absoluto, sin algo que nos traspasa y que motiva cada uno de nuestros comportamientos. Nadie se libra del problema de su trascendencia. Pero, sobre todo, por primera vez, somos conscientes de qué se trata: conscientes de la relatividad de las normas y conscientes de su necesidad. De ahí deriva el que solo podrá nacer una nueva objetividad de una subjetividad "heroica", de una subjetividad afirmada conscientemente como norma para algunos, con tal poder que termine pareciendo natural a todos. ¿Es realmente sobrehumana la resolución de semejante contradicción? Sin duda. ES QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE SOBREPASAR AL HOMBRE POR LO ALTO"


Fuentes:

- http://doctrinanacionalsocialista.blogspot.com.ar
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

Copyright © La Gazeta Federal



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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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