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NO COMPRENDEN...¿FIN DEL MILENIO?
                          

Adolfo Hitler


(01) Tentativas de paz
(02) No comprenden
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


Tentativas de paz

Alemania no veía a los países europeos occidentales como sus enemigos, si no más bien como sus aliados naturales, o al menos sus neutrales ante en avance bolchevique sobre Europa. Pero el belicismo de los ideólogos, y bajo la cara visible de Churchill, arrastrarían a la guerra a la propia Inglaterra, - en contra de su propia opinión pública -, a los Estados unidos, Francia y a otra serie de naciones que por conveniencia o presión la acompañarían. La guerra contra Alemania, había sido declarada públicamente por el sionismo en todo el mundo. Alemania había desarmado las logias, prohibido la usura y derogado el “patrón oro”, con lo que se terminaba el negocio de unos cuantos.

Para Hitler, el enemigo era el bolchevismo, y así lo había dicho públicamente muchas veces. Durante la guerra, Adolfo Hitler intentó muchas veces llegar a un arreglo de paz con occidente. Así por ejemplo dejó la puerta abierta en Dunquerque para permitirle a los ingleses una retirada honrosa tras la contundente derrota, sin ser humillados, a tal punto que los propios generales alemanes no comprendían la orden directa del Führer para que los alemanes permitieran la retirada inglesa. Es que Hitler o quería “humillar” ni herir el orgullo ingles, para luego ofrécerles la paz, como de hecho lo hizo pocos días más tarde. Hitler ofrecía la paz, pero Inglaterra ni se dignó contestarle.

También fue paradigmático el caso de Rudolf Hess, lugarteniente de Adolf Hitler, que viajó en vuelo solitario a Inglaterra para intentar entrevistarse con el duque de York para llegar a una paz negociada. Pero Rudolf Hess fue impedido de llegar a ver al duque, y se lo puso en prisión incomunicado de por vida, en la prisión de Spadau, como único prisionero, donde murió de una forma dudosa tras décadas de detención.

También el propio Papa Pio XII intento un arreglo de paz, frustrado por los aliados, que ignoraron la nota del Sumo Pontífice.

Muchos episodios sucedieron durante la guerra, que demuestran fuera de toda duda el boicot que hicieron los aliados a las tenteativas de paz, como los bombardeos de terror, el incidente del Laconia, bombardeo de Dresde y muchos otros. Un caso muy significativo, aunque menos divulgado, fue dado a conocer por el coronel J. Scott, del servicio de inteligencia norteamericano. Con tal de llegar a una paz negociada, Hitler había aceptado todas las condiciones inglesas, por exageradas que fueran, y se acordó la firma de un tratado. Pero el mismo día previsto para la firma del tratado, los ingleses agregaron dos condiciones más: que se levantara la restricción a la masonería, y que se volviera al “patrón oro” Por supuesto Alemania no lo podía aceptar, y volvía a frustrarse la posibilidad de la paz. El coronel J. Creagh Scott, del “Inteligent Service”, que tomó personalmente parte en las negociaciones de paz con plenipotenciarios alemanes, denunciando en el boletín de la “Nacional Industrial Development of Eire”, y posteriormente en una Conferencia pronunciada en el Ayuntamiento de Chelsea, dijo que la paz pretendida por Alemania estuvo a punto de lograrse, pero los ingleses exigían que Alemania renunciara a su autarquía económica y adoptara el “patrón oro” en lugar del “patrón trabajo”, volviendo al sistema librecambista. Además Alemania debía autorizar la reapertura de las logias masónicas, clausuradas por Hitler. (Ver Inflación: patrón oro y patrón trabajo y Las vísceras de Churchill )


Otto Skorzeny con Adolfo Hitler

No comprenden

Estas negativas de llegar a una paz, no eran fortuitas. El objetivo de los ingleses y sus ideólogos, no era solamente derrocar a Hitler ni al nacional socialismo, si no destruir Alemania. No se hasta que punto pudo haber comprendió esto el propio Hitler, pero lo cierto es que hasta los últimos días de la guerra, Hitler intentó un acercamiento con occidente, en busca de una alianza contra el bolchevismo, o al menos para que le dejen las manos libres para contener la marea roja. Esta predisposición del Führer, fue dicha por palabras del propio Hitler. Veamos como lo describe en sus memorias el coronel de las Waffen S.S. Otto Skorzeny:

“Hacia el 20 de octubre de 1944 – relata Otto Sakorzeny – volví al Gran Cuartel General del Führer, a la sazón terriblemente cerca del frente. Los rusos habían penetrado profundamente en la Prusia Oriental, Esta vez Adolfo Hitler me recibió a solas. Estuvo amable como siempre; tuve la sensación de que estaba más fresco, más descansado que en nuestra última entrevista. Después de decirme que me había concedido la Cruz de Oro, me pidió que le refiriese en detalle la detención del joven Horthy, así como el golpe contra el Monte del Castillo (Hungría). Cuando me levanté, después de hecho el relato, creyendo que la audiencia había terminado, él me retuvo:

-Quédese Skorzeny. Voy a confiarle una nueva misión, quizás la más importante de su vida, Hasta ahora muy pocas personas saben que preparamos en el mayor sigilo la operación en la cual va usted a desempeñar un papel de primer orden. En diciembre el ejército alemán lanzará una gran ofensiva cuyo resultado dirá el destino de nuestra patria.

El Führer comenzó a exponerme extensamente la concepción estratégica de esta última ofensiva en el Oeste, que los historiadores de esta guerra han denominado después “ofensiva de las Ardenas”, y en inglés “The Battle of de Bulge”. Los últimos meses, el mando alemán había tenido que contentarse con rechazar y contener a los ejércitos enemigos. Era la época de los reveses continuos; de las constantes pérdidas de terreno, tanto en el Este como en el Oeste. Además, la propaganda de los aliados presentaba ya a Alemania como un “cadáver”, cuyo definitivo enterramiento sólo era cuestión de tiempo. Según los discursos de la radio angloamericana, los aliados podían elegir a su gusto el día de la inhumación.

-No comprenden que Alemania se bate por Europa, que se sacrifica por Europa, con objeto de cerrar al Asia la ruta de Occidente – exclamo el Führer, amargamente.

En su opinión, ni el pueblo inglés ni el de los Estados Unidos querían esta guerra. Por consiguiente si el “cadáver alemán” se incorporaba para asestar un golpe fuerte al Oeste, los aliados, bajo presión de su opinión pública, furiosa por haber sido burlada, estarían tal vez dispuestos a concluir un armisticio con este muerto que se portaba tan bien. Entonces podríamos volcar todas nuestras divisiones, todos nuestros ejércitos, sobre el frente del Este y liquidar en unos meses la espantosa amenaza que pesaba sobre Europa. Después de todo, Alemania llevaba casi mil años haciendo guardia contra las hordas asiáticas, y no iba a faltar ahora a ese deber sagrado.”

Hasta aquí el relato de Skorzeny sobre las intenciones del Fúhrer. Pero ya era tarde, y más allá de las intenciones alemanas de proteger a Europa de la “espantosa amenaza” de las hordas bolcheviques, lo cierto es que desde mucho antes, los verdaderos inventores del bolchevismo y artífices e ideólogos de la guerra, ya habían programado la ocupación de Europa y la destrucción total de Alemania; y estaban a punto de lograrlo.

(*) Otto Skorzeny, mundialmente conocido oficial de las fuerzas Waffen SS, por la liberación de Mussolini en el Gran Sasso.


Fuentes:

Otto Skorzeny

- Otto Skporzeny. "Misiones secretas". p.33.
- Opiniones N.H.p.95
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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