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REFORMA AGRARIA DE LA URSS
                          

Joseph Stalin


(01) Cataclismo agrario
(02) Plusvalia.
(03) Nota aclaratoria.
(04) Fuentes.
(05) Artículos relacionados.


Cataclismo agrario.

Una gran represión hubo en la URSS con la cuestión de la reforma agraria. Antes del triunfo de la revolucion, se atrajo a miles de campesinos con la promesa de darles tierras, pero una vez que el comunismo triunfó y que resolvieron sus primeros conflictos de supervivencia, se suprimió la propiedad privada del campo y se instituyó el ejido colectivo (koljos)

Fue aquello un cataclismo agrícola y económico como jamás lo ha vivido ningún otro pueblo. La supresión de la propiedad agrícola es antisocial, antieconómica y antihumana, pero el marxismo la impone para liquidar la independencia de la gran masa de población agrícola y para controlar toda la producción de víveres, base efectiva de poder.

A 42 años de la reforma agraria soviética, la URSS tenía 52 millones de rusos en la agricultura y no producían ni siquiera lo indispensable para el consumo del país. Estados Unidos, sin reforma agraria y con propiedad agrícola, tenía 5.800.000 trabajadores agrícolas y producía lo necesario para su alto consumo interno y además para exportar a todo el mundo, incluso a los países comunistas con reforma agraria.

Los campesinos rusos se opusieron denodadamente a perder su tierra y a ser empleados del régimen, colectivizados sin derecho al producto de su trabajo. Pero todas las fuerza represivas de la GPU y de las milicias cayeron sobre ellos, inmisericordiosamente, y hubo matanzas, arrestos y traslados colectivos de población.

La llamada ingeniería social desarraigó de comarcas enteras a los que protestaban y los diseminó en lugares distantes, a la vez que a los más reacios los ejecutaban o los confinaban en campos de trabajo forzados.

La producción agrícola se desplomó y hubo hambre en todo el país, en proporciones tan grandes que el hecho no pudo ser ocultado. El 29 de septiembres de 1933 el ministro de Relaciones Exteriores de Noruega , presidente interino de la Sociedad de las Naciones, pidió que el mundo occidental acudiera en auxilio de los soviéticos. Una catástrofe estaba ocurriendo dentro de la URSS y en parte lo admitió poco después la prensa de Moscú. Estados Unidos le obsequió 14 millones de quintales de víveres.

Según cálculos de diversas fuentes, incluso de funcionarios soviéticos que lograban huir al extranjero, durante la reforma agraria murieron fusilados o en matanzas colectivas, un millón de rusos. Durante loa años inmediatamente posteriores, como consecuencia del desplome de la producción y el hambre consiguiente, murieron ocho millones más de rusos. En prisiones o en campos de concentración vivían en condiciones infrahumanas otros siete millones de antiguos agricultores.

En resumen, murieron 9 millones de habitantes y otros 7 millones quedaban al margen de la sociedad. El gran total de 16 millones de “marginados” arrojaba además otros 5 millones de niños no nacidos, de “ausentes”. O sea que el pueblo ruso había hecho un segundo aporte forzoso de 21 millones de seres a la llamada revolución rusa.

Junto a la nueva estructura agraria soviética, que costó 9 millones de vidas, 7 millones de encarcelados y 5 millones de niños sin nacer, la decantada crueldad de los zares resulta un inocente cuento de hadas. Desde 1906 a 1910 el imperio mató a 4.362 revolucionarios saboteadores.

Todo lo que el comunismo prometió con sus nuevas estructuras resultó falso en la práctica: el reparto de tierras, la redención del proletariado, la prosperidad del obrero, la libertad económica, la socialización de los medios de producción, el respeto de la plusvalía en beneficio del productor, etc. Todo era exclusivamente la envoltura engañosa, la fachada decorativa de lo que en esencia es un sistema de dominio total sobre el pueblo, con vistas a lograr un dominio mundial.


Plusvalía.

Según la teoría marxista, en los países de economía libre, el individuo puede acumular riquezas porque retiene una parte del valor del trabajador (plusvalía), y ese fenómeno el comunismo lo llama “explotación del hombre por el hombre”. Si el marxismo impide que el individuo retenga la plusvalía y se enriquezca (para lo cual suprime la propiedad privada), en teoría el trabajador se beneficia quedándose con la plusvalía, que antes le era arrebatada. Pero en la práctica ocurre que tal plusvalía es acaparada por el régimen comunista, aún en mayor proporción que antes lo hacia el patrón. Y con el agravante de que contra el nuevo Amo-Estado, ya no caben protestas, ni paros, ni huelgas, pues todo esto se castiga con pena de muerte o cárcel.

La expropiación de las industrias y de todos los medios de producción que el marxismo presenta como socialización, no tiene nada de socialista, pues socialista significa apropiación de la producción por parte de la sociedad y no por el Estado. Para que el pueblo posea, es necesario que administre, para que administre, tiene que deliberar, para que delibere tiene que ser libre; libre de informarse, de discutir, de nombrar y de destituir, totalmente libre. (Labin, Susamme, Stalin el terrible)

En el estado comunista el régimen dispone de la plusvalía ciento por ciento, inapelablemente, sin regateo posible, y la aumenta a su arbitrio como jamás puede hacerlo la iniciativa privada en un país no comunista.

En síntesis, es ingenuo perderse en muchos estudios sobre el marxismo científico, pues éste solo es un instrumento con organismos visibles y con organismos invisibles para dominar pueblos y someterlos a una dictadura sistemática, técnica, de eficacia represiva jamás imaginada. Todo esto apenas disfrazado y aderezado con una capa de ciencia económica y política.

Cuarenta años de comunismo así lo atestiguan en la URSS. Y lo refrendan los demás estados marxista de China, Polonia, Rumania, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Cuba, etc.


Nota aclaratoria:

Para evitar malos entendicos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

"En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Salvaror Borrego. Infiltración Mundial, p.25,27.
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Ver notas relacionadas:

- Archipiélgo Gulag.
- La CHEKA.
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- Caballo de Troya.
- Antes y despues de Rusia
- ¿Revolución rusa?
- Reforma agraria
- Propaganda y delación
- Fuerzas metafísicas. (Segunda guerra mundial)
- En las puertas de Moscu (1941) (Segunda guerra mundial)
- Los 30.000 muertos de Rotterdam (Segunda guerra mundial)
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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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