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REVISIONISMO
JUAN MANUEL DE ROSAS. La ley y el orden

(01) El revisionismo
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El revisonismo

Señalemos de paso que el revisionismo histórico se ha particularizado en un momento de la historia argentina: el que va del año veinte a Caseros, aunque cada vez se extienda más, hacia atrás y hacia adelante.

Su pivote ha sido la discusión de la figura de don Juan Manuel de Rosas y su momento. Expliquemos que no podía ser de otra manera porque es figura clave; tan clave, que la falsificación de la historia hubo de hacérsela como pivote a la inversa. Nada se puede entender sobre esa época ni lo que ocurrió más adelante, sino que se trata de entender lo que significó Rosas, como nada podrá entenderse de esta contemporánea si no sabemos, nos guste o no nos guste, qué significó Perón. Pero el ciclo de Rosas se cierra con la aniquilación total de la época que lo precede, con la abolición de la Argentina fundadora que ese ciclo expresa hasta en sus deformaciones, hijas éstas de la desesperada con la que intentó sobrevivir.

En cambio, en el caso reciente, le ha sido imposible a la oligarquía liberal y a los intereses extranjeros que representa, la abolición del proceso en marcha, nuevas condiciones históricas no le han permitido ir más allá que la toma de posesión de los recursos del poder, y el triunfo del revisionismo en el campo del pensamiento histórico no es nada más que uno de los aspectos de la permanencia definitiva de la Nueva Argentina, asentada en la Nación y el pueblo. Sálvese el revisionismo del peligro de que, buscando las raíces lejanas del país se prescinda de las más inmediatas, este peligro no acecha desde luego a los investigadores cuyos hábitos intelectuales los ponen a cubierto, pero sí a los divulgadores en el campo político social y los prosélitos.

Peligro de subestimar el pasado posterior a Caseros y más cercano a nosotros, estableciendo soluciones de continuidad, como lo hizo la historia falsificada. Si la revisión histórica nos ha llevado a comprobar que la Argentina fundadora fue abolida, no podemos practicar el mismo método con la que la siguió, mala o buena, pero de la cual ésta es continuación directa, la realidad de un largo momento decisivo en nuestra formación.

Todo es historia, hasta lo de estos días. Digamos con Georg Winter. "La historia es la política del pasado y la política la historia del presente".

Evitemos posturas melancólicas y sueños de restauración vinculados a concepciones estéticas pero no a la vida; y la mejor guía para esa tarea es abrir la palestra a la polémica y hacer circular la vida por el debate. Y sobre todo ver el presente, vuelvo a aquello que dije al principio citando a Bloch: "El pasado solo puede comprenderse por el presente, a la manera de Pirenne que quería conocer el Ayuntamiento nuevo antes que los edificios vetustos". Por lo menos en cuanto se vincula con la política que es acción militante, aunque la realidad conturbada no sea el ambiente más propicio al investigador. Pero lo es para el exégeta que ausculta el pulso constructor de la vida.

Si la comprensión de don Juan Manuel de Rosas camina ahora por las anchas perspectivas del pueblo es en gran medida, porque algunos trazaron este andarivel; es también porque la historia creó esta realidad social y cultural de hoy que la hace comprensiva. Esta realidad levantó la pesada lápida que guarda los restos de Rosas, allá en la lejana y nebulosa Inglaterra, donde espera la caricia blanda del suelo pampeano que le dará con las flores rojas del eucalipto importado, su nueva guardia de colorados. Ya no será de talas y espinillos, pero se nutrid de la misma sustancia telúrica.

El revisionismo histórico al restaurar a don Juan Manuel en su verdadera dimensión y significado debe de darnos su imagen humana, es decir histórica, ni el diablo del tabú oficial, ni el santo de un nuevo tabú. Nada de mármol recompuesto ni de yeso dorado. El hombre en su momento histórico, en sus aciertos y en sus errores, en sus grandezas y pequeñeces, y en lo que representó en la composición de fuerzas que a través de él expresaron un momento argentino con una política nacional: contradicciones conciliadas en la coincidencia de ese interés supremo. Si le ha sobrado dimensión para sobreponerse a la injuria destructiva le ha de bastar para el análisis constructivo.

(1959)


Fuentes:

- Chavez, Fermín. La vuelta de Don Juan Manuel
- Jautetche, Arturo Martín.(*)

(*) Arturo Martín Jauretche (1901 1974). Bonaerense. Abogado, pensador y uno de los principales mentores de FORJA. Autor, entre otros libros, de Los profetas del odio, Ejército y política, Política nacional y revisionismo histórico, Manual de zonceras argentinas y Mano a mano entre nosotros, además de su poema gauchipolítico de 1934 prologado por J. L. Borges El paso de los Libres.


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Fuente: www.lagazeta.com.ar



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