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¿LA REVOLUCIÓN RUSA?
                          

Karl Heinrich Marx    
Carlos Heinrich Marx


(01) Infiltración.
(02) Confesión de Karl.
(03) Nota aclaratoria.
(04) Fuentes.
(05) Artículos relacionados.


Infiltración física y mental

Es perfectamente conocido que los ideólogos o creadores del comunismo teórico fueron, en primer lugar, Kissel Mordekay, más conocido como Karl Marx, autor del libro “El capital” y del “Manifiesto comunista” de 1848; Friederik Engels, creador de la primera Internacional Comunista en 1849; Karl Kaustski, autor de “Los orígenes del cristianismo”, quien estructuró los más duros argumentos comunistas contra el catolicismo; Ferdinand Lassalle, organizador del Partido Obrero Alemán y autor de varias publicaciones que esbozaban ya la técnica de la subversión de masas; Eduard Bernstein, quien puso las bases de la revolución pacífica mediante la planificación de etapas de “estatismo” e infiltración, o sea un recurso del propio marxismo para épocas y países en donde no puede avanzar el comunismo abiertamente como tal. Como se ve, no había apellidos rusos, ni eran rusos.

Además de esas primeras figuras de primer orden en el terreno de la creación doctrinaria, figuran también como sus precursores Jacobo Lastroe, Marx Hirsch. Edgar Löening, Neumeizer, Fribourg, Cohen, Aaaron, Adler, Franckell, Gempers, Wirschauer, Babel, Schatz, David Ricardo y otros muchos. Acá tampoco hay apellidos rusos.

En cuanto a los jefes prácticos que establecieron en Rusia el comunismo mediante la revolución violenta, figuran en primer lugar los siguientes:

Ilich Ulianov Blank, más conocido como Nicolás Lenin, caudillo rojo y jefe absoluto de la URSS hasta 1924.

Lew Davicovich Bronstein, más conocido como León Trotzky, creador del ejército rojo y autor de las primeras purgas masivas mediante las cuales la revolución violenta se impuso sobre el pueblo ruso.

Josif David Visarion Djugachvilt, más conocido como José Stalin, jefe revolucionario y luego amo soviético desde 1924 hasta 1953.

Tampoco esos jefes revolucionarios eran rusos.

Y junto a esos jefes de primer orden de la revolución roja figuraron también Zinoviev, Kamenev, Sujanov, Saguerky, Bogdanov, Uritsky, Raiazanov, Abramovich, Kamkov, Gametsky, Meshjovsky, Parvus, Lapinsky, Babrov. Ortodox, Garín, y otros muchos.

Pues bien…ninguno de los nombrados eran rusos.

Los que si eran rusos, eran los integrantes de las masas que en plena primera guerra mundial se entusiasmaron con la propaganda que les hablaba de hacer la paz, de adoptar nuevas estructuras que dieran tierras al campesinado y de elevar el nivel de vida de los obreros. Eran los cantos de las sirenas no rusas.

Vladímir Ilich Uliánov, Los dirigentes revolucionarios fueron los que durante la guerra pusieron en circulación la campaña de desprestigio contra el régimen ruso, al que incluso llegaron a acusar de estar en complicidad con el enemigo alemán. En realidad eran dichos jefes revolucionarios los que se hallaban en tratos secretos con Berlín.

Aprovechando los racionamientos de guerra y el desaliento que producían las derrotas sufridas por Rusia en la guerra contra Alemania, los líderes rojos esparcieron el derrotismo e infiltraron la idea de que todo lo malo venia de la casa reinante y de que todo lo bueno vendría de las nuevas estructuras marxistas.

Se creó así la confusión y el descontento que León Trotzky, recién llegado de los Estados Unidos, aprovechó para poner en acción la técnica del golpe de Estado y de la guerrilla urbana, a fin de capturar Petrogrado. La ciudad fue dividida en varios sectores, en cada uno de los cuales actuaba un pequeño grupo de revoltosos cortando vías de comunicación, paralizando servicios públicos, cerrando fábricas, etc. para impulsar los motines.

Henry Ford en su libro “El judío internacional” dice que: “El Soviet no es una institución rusa, sino judía…..el 90 % de los comisarios eran judíos. Al triunfar la revolución bolchevique, el nuevo régimen fue integrado en su mayoría por judíos..."

Unos cuantos disparos, hechos por marinos rebeldes, que ocasionaron ochenta víctimas, fueron el golpe final para que el 8 de mayo de 1917 la ciudad quedara en poder del grupo revolucionario, que como vimos no eran rusos.

El zar se hallaba en el frente de guerra y al enterarse de los motines de Petrogrado quiso retirar tropas del frente para ir a restablecer el orden, pero el ejército se hallaba en difícil situación, y los generales le aconsejaron que abdicara para apaciguar a los revolucionarios y no restarle tropas al frente de guerra. Y el zar abdicó.


La confesión de Karl

Haim Kissel Mordekai Marx era un burgués adinerado, hijo de un prestamista usurero, nieto y heredero de un rico rabino, y casado con una burguesa alemana. Masón, emparentado y financiado por los banqueros internacionales Rothschild.

En una carta que Marx le escribe a su correligionario Baruch Levi, le dice:

“En esta nueva organización de la Humanidad, los hijos de Israel, esparcidos por todos los riñones de la Tierra… se convertirán, en todas partes, sin oposición alguna, en la clase dirigente, sobre todo si consiguen colocar a las masas obreras bajo su control exclusivo. Los Gobiernos de las naciones integrantes de la futura República universal, caerán, sin esfuerzo, en las manos de los israelitas, gracias a la victoria del proletariado. La propiedad privada podrá, entonces, ser suprimida por los gobernantes de raza judía que administrarán, en todas partes, los fondos públicos.
“Así se realizará la promesa del Talmud según la cual, cuando llegue el tiempo del Mesías, los judíos poseerán los bienes de todos los pueblos de la Tierra.
“El pueblo judío, considerado colectivamente, será su propio Mesías. Su reino sobre el Universo se obtendrá por la unificación de las otra razas humanas, la supresión de las fronteras y de las monarquías, que son el baluarte de particularismo, y el establecimiento de una República universal que reconozca los derechos de los ciudadanos judíos”
(Documento citado el 1º de junio de 1928 por la Révue de Paris. Bochaca. P.77)


Nota aclaratoria:

Para evitar malos entendicos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

Leon Trotsky "En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Salvador Borrego. Infiltración Mundial, p.36.
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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