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CUENTOS DE CRIOLLOS

(Por Juan Sengo / Relatos verídicos recopilados

 por el autor)
 

 

 

 


Pura legumbre...

Mi bisabuelo, José Antonio Sengo, supo tener una Estancia en Catriló, provincia de La Pampa; se llamaba “La Josefina”.

Fue, como tantos de su tiempo, un vasco muy acriollado, que progresó a fuerza de empeño y trabajo.

A poco de inmigrar desde el caserío de Ataun, Guipuzcua, trabajó de dependiente de almacén, y su inclinación por las tareas camperas pronto lo llevaron a las tareas rurales, desempeñándose durante bastante tiempo como tropillero del Señor Juan Bourg, que era un activo comprador de hacienda para los saladeros. Así conoció los rigores de la huella, y tal vez por eso permitía a linyeras que “llegaran” a su campo.

Una vez faltaron unos borregos del vecindario, y la policía andaba haciendo averiguaciones.

Habiendo llegado “la gabardina” a La Josefina, preguntaban a uno y a otro por algún indicio de los borregos. Natural, nadie sabía nada al respecto.

Ya dando por terminadas las averiguaciones, se cruza el linyera que andaba ocupado en sus quehaceres. Lo vió el oficial y arrogándose más autoridad ante el pobre linyera, y por “hacer número”, lo llama y lo interroga:

- Decime vos!... Que andás haciendo por acá!
- Crotiando Señor...me dieron permiso y “llegué”, ando haciendo changas...
- Aha! Y que comés!
- Y ...yo...pura ligumbre Señor...piches y peludos...

Comportamiento humano y animal

Una vuelta fui invitado a una reunión en el Laboratorio Pfizer.

Al llegar me abrochan una credencial, entro al ascensor con otras personas y alguien dice:

- ¿Todos van a la reunión? - asentimos y nos deja en una gran sala con mesa ovalada.

En una esquina del salón había un grupo de personas charlando y en la otra una esquina había todo tipo de desayunos para servirse. Elijo café con leche y medialunas y me siento en la mesa lo más tranquilo esperando la llegada del resto de los invitados.

Al lado mío una señorita me mira y me dice:

- Disculpe, no lo conozco, ¿usted en que área trabaja?

- En el campo, con vacas.

- ¿Sólo con vacas?

- También con toros.

- Ah...¿y que relación hay entre el comportamiento humano y el de los toros?

- Mucha, por ejemplo en la extracción de semen hay que conocerles sus mañas, tratarlos muy tranquilamente...

- ¿y con las vacas?

- También es muy importante el trato. Para ordeñarlas o inseminarlas tienen que estar personas y vacas en un ambiente distendido, tranquilo...

La señorita se va y habla con un grupo de gente y noto que me miraban mientras yo desayunaba.

Al ratito volvió acompañada de otras personas algunas de aspecto algo extravagante y con gran curiosidad me preguntan:

-¿Es cierto que usted trabaja con vacas y toros?
-Si, y me gusta mucho, yo soy nacido y criado en el campo.

Un hombre de barba se queda pensativo y después me dice:

-Pero...¿usted de que profesión es?
-Veterinario.
-Ah!...esta es una reunión de psiquiatras!, la de veterinarios es dos pisos mas arriba!

Alcé mis papeles y saludé yéndome. Todos se reían muy divertidos...

Restorán y cumpleaños

Una vuelta viajaba cansado, tarde, y pasando por El Trébol, Pcia de Santa Fé, me dio por comer.

Voy despacio buscando un restorán y veo uno que me gustó; muchos autos estacionados, alambrado tejido lleno de lucesitas, la parrilla humeando y lleno de gente.

Entro y veo una mesa larga y varias alrededor. Me siento en una y la gente que me miraba...

Se me arrima un hombre y me dice mirando a la mesa larga:

-¿Usted lo conoce al señor? Hoy es su cumpleaños...
-No lo conozco. Pero igual voy a saludarlo!

Y voy hasta el agasajado y le digo:

-Lo felicito señor en su día!- Dándole la mano, y mirándolos a todos les digo: que lindo cuando es así! ¡Familia grande!, muchos amigos!

Y me siento de nuevo en mi mesa.

La gente me miraba mas y se callaron o hablaban por lo bajo... Se me acerca otra persona y me dice:

-Pero...¿usted está invitado?
-No, pasaba por acá y me dio hambre, ¿qué me puede ofrecer?
-Ah no!... este no es un restorán, es una reunión familiar por el cumpleaños del pariente...

Entonces me paro y saludo a todos alzando mis manos. Empezaron a aplaudir y yo a irme...

El del cumple me decía de atrás: Si quiere quédese señor...!

La vida te da sorpresas...

Dentrando la vejez...

Una vez, haciendo sanidad en un rodeo grande, transcurría la mañana de trabajo amenizada con conversaciones y comentarios entretenidos como tantas veces. Es un hecho que estos comentarios entran a ralear al promediar el trabajo y vuelven a menudear hacia el final.

Durante uno de esos silencios prolongados de media mañana, el paisano Santiago Albornoz, teniendo la cola con firmeza y estando por lo mismo muy cerca mío, mira detenidamente mis bigotes “tordillos”, pierde la mirada como pensando y me vuelve a mirar diciendo:

-A usted Don Juan, le está dentrando la vejez como al perro, por el hocico...

Todos nos reímos bastante de la ocurrencia, y después me quedé pensando...

Natural, a los pocos días me lo afeité.

Leonardo da vinci y la changa de los conejos.

En la estancia La Elisa, trabaja una yunta de peones que son tal para cual. Siempre dispuestos, de buen humor y carcajada fácil. Por cualquier ocasión hacen grandes exclamaciones con ademanes y la boca como caja de tizas.

Uno es el “Chaco” Ruiz Díaz y el otro Valderrama, de Orán, Salta.

Una vuelta conversando con Valderrama, fuimos derivando a como cambiaron las costumbres con el tiempo y le comento que antiguamente se comía con las manos por no haberse inventado los cubiertos. Entonces los comensales se limpiaban las manos en la ropa y en alguna época y lugar, para comidas con mayor arreglo se disponía de conejos atados a las sillas para que los invitados se limpiaran las manos frotándolas en los blancos conejos.

Y Valderrama escuchando atento y asombrado...

Y yo estiraba el relato disfrutando de su atención y asombro... Entonces seguía:

- Una vez, Leonardo da Vinci, observando la utilidad del mantel, dispuso que retazos del mismo bien podrían servir para ese fin, y así se inventó la servilleta.

Valderrama siempre atento al relato, con la parada típica campera con un pié adelantado, cruzaba y descruzaba los brazos, me miraba a mí y al suelo y se pasaba una mano por la cabeza demostrando cierta inquietud ante ese relato para el tan curioso.

Entonces le pregunto:

-Y... que te parece Valderrama?

Sorprendiéndome con la respuesta más espontánea y menos esperada me dice abriendo grandes los ojos:

- Vé...! se les acabó la changa a los conejos...!

Pato regalado

Una vuelta Don Jesús Sánchez, un tambero de los de antes, de La Elisa, me regaló un pato. Lindo pato, gordo, carneado.

Le agradecí el gesto y volviendo a casa me dio por pensar:

Mi esposa nunca cocinó pato, a los chicos no les gustará o les va a dar asco verlo, Vilma que trabaja en casa es de familia santiagueña, no acostumbran a comer pato. Este pato va a ser un problema en casa, es mejor que lo regale.

Y cuando llegué a Virreyes, paré en lo mas concurrido y me paré en la vereda con el pato en la palma de la mano y empecé a ofrecerlo:

- Señora... ¿no quiere un pato recién carneado?
- Señor... tome un pato, se lo regalo...

La gente sorprendida me miraba raro y seguía de largo. Se agrandaba un espacio vacío a mi alrededor y todos me esquivaban.

Abrí el paquete para mostrarlo mejor y seguí ofreciéndolo. Seguí a algunos diciéndoles:

- Mire que lindo pato, fresco, se lo regalo...

Peor, se apuraban más, a algunos chicos les daba impresión o se reían.

Y lo tuve que llevar a casa. Cuando entré les digo:

- Miren, traigo un pato...

Y todos contentos y curiosos:

- Que lindo! ¿cuándo lo comemos?

No hay que hacerse problemas a cuenta...

Perro destrozón

En mi barrio había un perro destrozón que alcanzaba las bolsas de basura y las desparramaba rotas en la vereda y la calle.

A mí me daba mucha rabia. Lo corrí, después le tiré con un rayo de sulki y con el hacha de mano. Ya cuando me veía disparaba por una calle cortada, daba vuelta la esquina y cuando yo llegaba a esa esquina había desaparecido.

Entonces una vuelta vine desde la esquina por donde desaparecía. Me vio y se vino en toda la furia .No lo pude atajar pero lo seguí y resulta que entró en una casa ahí cerquita.

Y yo atrás de él recaliente.

Como venía me afirmé en el timbre hasta que salió un hombre mayor. Muy compuesto me dice:

-Que desea señor?
-Su perro me tiene lleno! Desparrama la basura! -Le grité desencajado.

Y seguí gritando:

-Desde hoy no me responsabilizo de lo que le pase a su perro!
-No me diga...Y que le va a hacer?
-Y... lo voy a matar!
-Y como lo va a matar? - Me pregunta siempre muy tranquilo.
-¡De un tiro!...de un tgiro se lo mato.
-Bueno..-.Me dice y se acerca hablándome en tono confidencial- a mí también me tiene harto, gracias por matarlo, lo único que le pido es que no se entere mi señora...

Me quedé helado. Lo miraba al hombre y empecé a ablandarme. Entre sorprendido y compasivo le decía:
-Bueno señor, no es para tanto...disculpemé, trate de cuidar a su perro...

Y completamente descolocado volví a mi casa tranquilo. Era un Boxer barcino muy lindo.

No hay mejor cosa que correr a un loco para el lado que dispara...

Viento fuerte y...

Al terminar una tarea grande, si todo salió sin mayores inconvenientes y con el alivio del trabajo concluído, suelen venir rondas de mate entretenidas, al reparo de la manga.
Como hacía frío, todos reunidos alrededor del fuego, y como estaba ventoso, el capataz Garcilazo comenta:

- Se vé que alguno ha roto la escarcha esta mañana...se ha levantado viento...

Y sigue Albornoz:

- Aha..! que cosa el viento no? Adonde irá tan apurado...?

Y cuando principia así, con esos tonos, es sabido que vienen cosas mayores...

- Viento fuerte vino la otra vuelta..! pah..! ese sí que era viento..! ¿Ve ese galpón dotor? Le temblaban las chapas! Y que ruido se sentía...! Y cada que pasaba, más fuerte corría! Por hay se empezaron a aflojar las chapas...!

Todos mirando al fuego y al pasar el mate, unas miradas cómplices y serios, dando tiempo a la liturgia campera del ejercicio de la imaginación.

- Si! Se levantaron un tanto así las chapas! Un jeme se levantaban y temblaban, un trueno parecía el galpón! y los clavos aguantando... Diga que en una de esas, vino una pedrada grandísima, y los clavó a todos de vuelta, que si no! Se volaban las chapas! Quien sabe por donde andarían ahora..!

Y todos asintiendo serios con comentarios cortos y asombrados: que viento fuerte no...?

Y entonces sale otro y dice:

- Pero vea, vea...si cuando tiene que ocurrir un caso, se hace de repente, sin que uno lo piense!
-Ah si?
-Y si no vea la desgracia que pasó el año pasado en la jineteada de la escuelita! Te acordás Luque?

Y Luque asiente callado...

- Resulta que largan del palenque un caballo muy disparador, de esos que recién corcovean al final... y que caballo ligero! Ni lo vieron los apadrinadores! como la ensenada era chica, yegó al fondo, que había un alambrado bajito chanchero del vecino, te acordás Luque?... Cuando vió el alambrado encima, pegó una clavada fuertísima, y no va que había una chancha echada a la costa del alambre entre unas quinuas altas? ...Que se iba a imaginar la chancha, que estaba tranquilamente dándole de mamar a los lechones que se le iba a venir un potro encima?
-No me diga! Y...? que pasó?
-Y lo que es cuando tiene que ocurrir una desgracia! El potro al pegar la clavada le apretó la panza a la chancha, y al esprimirle de golpe la ubre, se murieron los lechones ahogados...
- Que barbaridad! Todos se murieron?
- No, todos no, uno que justo había perdido la teta se salvó, pero todo bañado de leche. Al quedar solo, lo agarraron a querer la maestra con los chicos y lo criaron guacho...Fue famoso ese caso...

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Fuente: www.lagazeta.com.ar



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