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LA TRAICIÓN DE CHARLES DE GAULLE
(Por Traian Romanescu)
                          

Charles De Gaulle


(01) La traicion
(02) Nota aclaratoria
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


Francia se encuentra prácticamente en manos de la judeomasoneria desde 1789 o sea desde la Gran Revolución.

Después de haber llegado al poder como instrumento de dicha revolución, Napoleón Bonaparte, que se había dado cuenta de lo que se esconde tras las sonoras palabras ”Libertad, igualdad, fraternidad”, por las cuales fue llevada a la guillotina la aristocracia del pueblo francés, incluso la familia real, y se empujó al país a un permanente caos y terror,, intentó restaurar el antiguo estado de cosas, bajo la forma de un nuevo imperio, que haría restablecer el orden, el respeto a las leyes y a la religión y que había de proporcionar a Francia la época más gloriosa de su historia.

Desde el momento en que Napoleón I empezó a reconstruir y a hacer grande lo que la revolución había destruido, enfangado y empequeñecido, la masonería con la que había mantenido relaciones amistosas, se volvió contra él y conspirando desde adentro y afuera de Francia y con el apoyo de los reyes cristianos inconscientes, consiguió aplastarlo y desterrarlo a Santa Elena donde habría de morir lentamente asesinado por el tratamiento al que fue sometido por los ingleses.

Todos los gobiernos que siguieron en Francia, incluso los de la “restauración” monárquica y el “imperial” de Napoleón III, sin hablar de las II, III, IV y V republicas han sido gobiernos masónicos dirigidos en secreto por la judería internacional. Esos gobiernos dieron a Francia casi siglo y medio de disturbios, revoluciones, guerras desastrosas, descontento, agitación permanente y todas las calamidades obra de una labor de zapa bien planeada y ejecutada.

La política en Francia no obedeció ni un solo momento a los intereses del pueblo francés, sino como en el caso de Inglaterra a los intereses de la Internacional hebraica, representada primero en Francia por la Casa Rothschild a la que se añadió posteriormente la “Alianza Israelita Universal” con sede en París, y multitud de otras organizaciones judías y masónicas.

Cuando Francia debía ganar una guerra, porque así lo quería la judería, la ganaba, cuando no, la perdía; Cuando Francia debía extender su imperio colonial, ya que esa expansión favorecía a los hebreos, la expansión se hizo sin tropiezos, a menos que entrara en conflicto con los judíos de Inglaterra que empujaban a los ingleses en el mismo camino.

Cuando el Imperio francés debía ser liquidado, porque la judería se había creado otra base de expansión en la Rusia Soviética, el imperio fue liquidado por los mismos gobiernos traidores de París.

Loa traición llegó a su apogeo bajo la dictadura “democrática” de Charles De Gaulle, después de la última sublevación nacionalista de Argelia en Enero de 1960.

La misión que tiene el traidor De Gaulle, llevado de nuevo al poder, tras la primera sublevación patriótica de Argelia en 1958, por la grave equivocación del ejército que le prestó sus hombros para que sobre ellos subiera, es la de liquidar rápidamente el imperio para dejar la vía libre al comunismo en África, como sus antecesores judíos y masones lo hicieron en Asia, donde se “liberó” a muchos pueblos para hacerlos girar dentro de la órbita de los soviets.

La política “liberal” de De Gaulle esta respaldada oficialmente por toda la Izquierda judeo-masónico-comunista de Francia e internacional, y la mayoría de sus colaboradores son judíos como Michel Debré, René Cassin (a la vez presidente de la Alliance Israelite Universell), Robert Schmelck o masones salidos del movimiento antifascista de la “resistencia francesa” durante la II guerra mundial.

De Gaulle empezó a subir, cuando derrotada Francia por los alemanes, durante la guerra a que fue empujada por la judeomasoneria, después de años de gobierno del “Frente Popular” comunista del judío León Blum, el general huyó a Inglaterra y allí aceptó transformarse en el instrumento de los Aliados y servir de figurón de la llamada “Francia libre” organizada en Londres por la judería.

El grado mismo del General De Gaulle es fraudulento, ya que nunca fue en realidad más que coronel de una brigada que perdió a su comandante durante la espectacular derrota francesa a manos de los alemanes, “se le dio” el grado sonoro, para mayor aparato en su nuevo encargo de la “Francia libre.”

Había otros auténticos generales como Catroux por ejemplo, que podían asumir el puesto de jefes; pero ninguno aceptó ser lacayo de la judería, servir a sus planes, ni tenia los “méritos” masónicos de De Gaulle, miembro de la masonería nacional. (¿?) que tiene como uno de sus emblemas la Cruz de Lorena, con la evidente intención de atraer y confundir a los cristianos a sus simpatía.

El movimiento de De Gaulle fue subvencionado al principio directamente por los del grupo de Baruch en Nueva York y desde 1948 por Bleustein Blancet, casas judías de Francia que controlan los trust del armamento y la publicidad.

El primer reinado de De Gaulle fue entre 1944 y 1946, con un terrible baño de sangre que costó por lo menos 3 veces más victimas que la misma guerra. Bajo las órdenes de De Gaulle fueron asesinados cerca de 300.000 nacionalistas franceses anticomunistas, a los que se acusó de colaboración con los alemanes. Cayó la mayor parte de los oficiales del ejército francés, especialmente de la Marina que por tradición eran aristócratas.

No escapo a la vesania judaica ni el viejo Mariscal Henri Philippe Petain, el héroe de Verdún en la I Guerra Mundial., que al derrumbarse Francia en 1940 logro un armisticio en las mejores condiciones posibles, salvando buena parte de Francia de la ocupación, lo mismo que el Imperio colonial, la Armada y el ejército. A pesar de esa actitud honrosa, altamente patriótica, Petain fue juzgado y condenado como traidor por la mafia que al fin se apoderó nuevamente de Francia con la complicidad traidora de De Gaulle.

No se atrevieron a condenar directamente a muerte al héroe nacional que fue Petain, sino que lo hicieron mandándolo de por vida a la isla D´Yeu, lo que fue un asesinato lento y sádico.

Encabezados por De Gaulle, aun celebran todos los años la victoria de Verdún, que fue obra del auténticamente venerable anciano al que ellos asesinaron. Celebran la batalla de Verdún, sí, aunque han prohibido mencionar el nombre del gran francés que entonces salvó a su patria.

De Gaulle firmó en 1944 en nombre de Francia, el vergonzoso pacto de amistad y no agresión franco-soviético, pacto que había de ser roto años más tarde por los soviéticos mismos, como lo han hecho todas sus victimas.

Después de 1946, De Gaulle pasó a la reserva, y tomó su sitio una caravana interminable de primeros ministros judíos o masones, entre ellos tristemente célebres Leon Blum, Pierre Mendes France, Jules Moch, Edgar Faure, etc. Esos individuos aceleraron la destrucción del imperio y llevaron al país al caos. En 13 años de post-guerra, Francia tuvo nada menos que 24 gobiernos. Perdió una tras otras sus colonias, después de que soldados franceses fueron llevados a la muerte para dar la impresión de que peleaban por Francia. Miles y miles de franceses cayeron en Líbano, Siria, Indochina, Marruecos y Túnez y siguen cayendo en Argelia defendiendo una causa perdida de antemano, ya que los traidores a Francia son “ciudadanos franceses” que además tienen el poder.

El más siniestro de la banda lo fue, sobre todos, Pierre Mendes France, el que entregó Indochina y las colonias francesas de la India.

La misma suerte ha sido preparada desde París a Argelia, donde viven millón y medio de franceses, al lado de ocho millones de árabes, bereberes, judíos y demás, el ejército francés lucha desde hace años contra el “Frente de Liberación Nacional”, obra de la judería que buscar destruir a Francia porque ella ya cumplió su papel al servicio de los intereses de los “elegidos.”

Lo que el comunismo persigue al “liberar” a los pueblos afroasiáticos es echar de allí a las potencias europeas para que el vacío sea llenado por el marxismo. (De ese modo los soviets quieren rodear a Europa por el este y por el sur, como en el otro hemisferio buscan rodear a los EEUU creándole problemas con los gobiernos masónicos cripto-comunistas o declaradamente marxistas como en los casos de Cuba, Venezuela, Chile, Uruguay, Brasil y otras “democracias” latinoamericanas donde los rojos soviéticos y chinos actúan libremente. En algunos de esos pueblos reinan desde hace 50 años las más feroces y primitivas dictaduras masónicos “revolucionarias” que los tienen sumidos en la miseria, la ignorancia, la anarquía y la desesperación…..)

La ostensible traición de Argelia por parte de la Cuarta República, acabó en la sublevación sanamente nacionalista del 13 de Mayo de 1958. Esa sublevación dio fin en 10 días a la Cuarta República; pero por error o por defección del ejército, que después de haber colaborado con las organizaciones nacionalista saco otra vez del anonimato al oscuro y traidor De Gaulle y lo hizo jefe del gobierno cuando ya la masonería lo había arrumbado, las cosas cambiaron para mal.

Para “camuflar” la verdadera misión que el Gran Oriente dio otra vez a De Gaulle, fue montada contra él una embustera propaganda izquierdista. Una vez nacida la V República, el “nacionalista” enseño la oreja, se rodeo de judíos y de masones una vez más y siguió la labor de zapa al crear la “Comunidad francesa” que en realidad no es sino la última etapa de destrucción “legal” del imperio francés. Los estados miembros de la comunidad se largan, a la primera oportunidad, ya que para ellos la palabra “independencia” tiene tono mágico, sobre todo cuando se la oyen pronunciar a los comunistas que los soliviantan. El Kremlin que ofrece y da alguna ayuda a los pueblos que desean “libertad”, se cobra después esa ayuda en forma desmesurada, con lo que los “libertados” no hacen sino cambiar de Amos, y pasar de un amo civilizado a uno bárbaro.

La política traidora de De Gaulle vuelto al poder, desilusionó rápidamente incluso a los que lo apoyaron, como Jacques Soutelle, su amigo desde 1940; Antoine Pinay, el padre del “franco pesado” y los generales Raoul Salan y Jacques Massu.

De Gaulle fue llevado al poder para que evitara la perdida de Argelia. Lo que hizo el “patriota” –como lo llama la prensa judeomasónica, fue liquidar prácticamente el imperio, primero por el “referéndum”, y después el 17 de Septiembre de 1959, lanzar su plan de autodeterminación de Argelia por medio de voto popular, lo que prácticamente significa entregar a la población europea en manos de las bandas comunistoides del FLN. Ya que las masas populares, o por ignorancia o aterrorizadas por las bandas de Ferhat Abbas votarán seguramente por la “independencia”. Toda la sangre derramada, todos los sacrificios de los europeos que civilizaron a Argelia, todo será, si no se cambia la acción, inútil, y Argelia representará en este caso, la puntilla al Imperio francés y la victoria más sonada del Comunismo internacional.

Como consecuencia de la acción demoledora de De Gaulle, se preparaba para abril de 1960 una nueva reacción nacionalista, esta sublevación pretendía derrocar al traidor y a la V república y hacer de Francia un estado corporativo, de esencia nacionalista y católica, dirigido al principio por el ejército. Pero la indiscreción del General Massu, comandante militar de Argelia, que en una entrevista con el periodista Hans Kempsky, del diario judío Suddeutsche Zeitung de Munich, mostró la oposición del ejército a los planes de De Gaulle sobre Argelia, diciendo que el ejército se equivocó al elegir a De Gaulle como salvador de Francia., descubrió al traidor y a su claque lo que se preparaba en Argelia.

Kempsky publico las declaraciones de Massu el 18 de enero de 1960; dos días más tarde Massu fue llamado a París y destituido de su mando el 22 de enero, lo que precipito la sublevación de Argelia desencadenada el 24, tres meses antes de lo que se había planeado y sin la suficiente preparación.

Participaron en la sublevación todos los elementos nacionalistas europeos, encabezados por los estudiantes mandados por Pierre La Gaillarde y el Dr. Lefevre; milicia territorial, varias unidades militares y las masas populares.

La policía tiró al principio sobre los sublevados, pero el ejército no obedeció las órdenes de represión giradas desde París. Muchos generales y oficiales superiores estuvieron de acuerdo con los patriotas, a los que la judeomasoneria llamo “fascistas”; sin embargo hubo dubitaciones y ellas fueron aprovechadas por De Gaulle, para que con el aplauso de sus amos y compinches, sofocar la justa revuelta.

La orden de De Gaulle al ejército, del 28 de enero, para liquidar a los grupos nacionalistas afortunados en las calles de Argel, fue seguida por las tropas dejadas sin su verdadero jefe; que era el General Massu. Incluso se llego a amenazar a los patriotas de que serian atacados por la Legión Extranjera.

El 3 de Febrero De Gaulle recibió poderes dictatoriales para suprimir el movimiento, después de que había visitado al “Consejo de Estado” y apareció retratado junto a René Cassin, el jefe de la Alianza Israelita Universal, vicepresidente de ese Consejo y del que realmente recibió los poderes dictatoriales.

Siguió violenta represión y fueron detenidos generales, diputados, directores de periódicos nacionalistas y gran número de dirigentes anticomunistas de Francia y Argelia. Entre ellos La Gaillarde, Le Pen, Biaggi, el general Chassin, August Anould, el Conde Alain de Serigny, Gastón Trouja, el jefe de la policía de Argel, y otros, en tanto que Joseph Ortiz uno de los principales jefes de la rebelión, logro escapar a Alemania. Fueron destituidos los generales Jacques Faure, Henri Mirabeau, André Gribius, el coronel Bigeard, los ayudantes de Mass, etc., y disueltas, por órdenes expresas de De Gaulle, todas las organizaciones nacionalistas de Argelia, incluso el cuerpo de tropas territoriales. Fue disuelta la sección de Guerra psicológica del ejército y reemplazados muchos alcaldes y prefectos. Como para la persecución de De Gaulle no sentía confianza en ningún francés, nombró Procurador de la República al judío Robert Schmelck, que actuó como debía, implacablemente…

Aunque fracasada, la segunda rebelión desenmascaró a De Gaulle, la odiosa acción de De Gaulle y su banda fue aplaudida por casi toda la prensa internacional, ya que esa prensa que se deja guiar por las agencias noticieras es casi toda ella servidora del judaísmo internacional.

Los comunistas expresaron su admiración por la “valerosa y patriota” actuación del “general” De Gaulle. Hasta los más feroces enemigos de Francia y amigos de los comunistas argelinos, Burguiba, Nasser y el rey Mohamed, batieron palmas en honor del “héroe de la Francia libre”. De Gaulle se encuentra aislado dentro del pueblo francés, odiado por los nacionalistas, por el ejército, por la población europea de la “Comunidad” y dejado incluso por sus más íntimos y leales colaboradores como Jacques Soustelle, Antoine Pinay y otros.

Para no quedarse atrás De Gaulle también invitó a Krushchev a que visitara París y Francia. Al invitado a la noble Galia, la patria de San Luís, se le recibió como a señor.

Eso fue el 15 de Marzo de 1960, y el lobo de la estepa durmió en los apartamientos reales del Palacio de Borbón y fue llevado en triunfo a un paseo de 3000 Km por la “douce France” apuñalada por la espalda por De Gaulle.

Este como “Ike”, ordeno días antes de la visita de Kruschev, la detención de unos mil dirigentes anticomunistas refugiados en Francia, los que fueron deportados a Córcega o conducidos a campos d concentración cerca de Compiegne. Así, el demócrata De Gaulle humillaba y ofendía a los supervivientes de las matanzas soviéticas en el este de Europa, buscando que no sufriera disgusto alguno su “ilustre”huésped y amo.

Contra la visita de Nikita a Francia se alzaron violentas protestas, no solo de los nacionalistas y anticomunistas sino incluso de la Iglesia Católica ya que el Cardenal Gardnier, Arzobispo de Lyon hizo publicar el 4 de Marzo una pastoral en la que se pedía a todos los católicos franceses repudiar la visita del Moloch judeo-soviético.

La visita se consuma y así llego De Gaulle al momento cumbre en su carrera de traición a Francia y a Occidente, con lo que ganó las bendiciones de la Internacional judeo-masónico-comunista.

Pero el futuro no es suyo…, ni tampoco de los suyos…

A fines de 1960 ya De Gaulle se ha quitado por completo la careta y esta actuando francamente contra Francia, desde la presidencia de la V república, al dar coléricamente y sin disimulo todos los pasos para cercenar a Argelia del suelo francés y para entregar esa misma Argelia en manos del Comunismo internacional. Como antes el judío Mendes France entregó al comunismo la Indochina francesa.

Charles De Gaulle desbarató implacable y fríamente, la rebelión de las barricadas ocurridas en Argel a principios de 1960, que no era sino una sana reacción de los colonos, que por generaciones han vivido en Argelia y han hecho todo cuanto hay en Argelia, la tierra que guarda los restos de sus mayores.

Charles De Gaulle dispersó a quienes entonces actuaron como franceses e hizo tomar el camino del exilio al dirigente Joseph Ortiz.

Charles De Gaulle procesó a los implicados en la rebelión de las barricadas, entre ellos Pierre La Gallairde a quien hizo desaforar y obligó a huir a España.

Charles De Gaulle llegó a prohijar un atentado contra la vida de Jacques Soutelle, a quien destituyo de su cargo de ministro.

Charles De Gaulle ha anunciado sin recato ni pudor sanciones contra el General Raoul Salan, uno de los que más ha luchado por la causa de Francia en África o sea por la permanencia de la Argelia francesa. Antes había eliminado del panorama político al general de paracaidistas Jacques Massu, otros de los héroes de la rebelión y de los que dio el poder al “general” sin batallas.

Charles De Gaulle fue hace muy poco para Argelia, solo para dar el aliento a los rebeldes musulmanes auspiciados por el comunismo internacional, los que salieron corriendo a saludarle y vitorearle cuando los franceses le volvían la espalda, como si Charles De Gaulle fuera musulmán y no francés.

Charles De Gaulle ordenó a las tropas tirar a matar sobre los colonos franceses, como antes trató de hacer disparar sobre Henri Philippe Petain, el viejo héroe de Verdún, al que acabó por hacer desterrar a la isla D´Yeu cuando no pudo asesinarlo porque Petain si había ofrecido el pecho en defensa de Francia en las trincheras y después como escudo de los franceses sometidos por Alemania.

Charles De Gaulle ha anunciado a los 4 vientos que llevará adelante su programa en pro de la “autodeterminación” de Argelia, queriendo pasar por tonto cuando no lo es, ya que desde luego no ignora que a la salida de los franceses quien dominara en Argelia a sangre y fuego, sobre la sangre de los franceses, será el comunismo que es el que ha producido los incendios de Asia y África.

Charles De Gaulle ha disuelto las dos más importantes organizaciones pro Argelia francesa, obedeciendo a las consignas que le son dictadas por las logias, a su vez dominadas por el Gran Sanedrín judío y el Comunismo internacional.

Cuando el 22 de Abril de 1961 el ejército de Argelia exasperado por la traición de De Gaulle y su gobierno judeomasónico, intentó (mandado por los generales Salán, Challe, Johaud, Zeller, Garay, Petit, Gouraud y otros), poner fin a esa traición y con ella acabar en unas cuantas semanas con la guerra de Argelia, De Gaulle y sus secuaces, apelaron al Frente Popular comunista, que paralizó a Francia, así como a las células comunistas del ejército de Argelia, para sostenerse en la lucha contra los franceses.

Por falta de suficiente decisión de algunos generales como Challe y Zeller, que querían derrocar a De Gaulle sin verter sangre, ese intento falló. Los que persistieron fueron encarcelados y condenados como “traidores” y “criminales” a largas penas de prisión, De Gaulle y su banda ganaron de nuevo la partida en Abril de 1961.


Nota aclaratoria:

La transcripcion textual del artículo, no necesariamente implica la total coincidencia con las opiniones del autor.

No comfundir sionismo con semitismo.

Para evitar malos entendidos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

"En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Traian Romanescu. Traición a occidente, p.135.
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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