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LA TRAICIÓN DE DWIGTH DAVID "IKE" EISENHOWER
(Por Traian Romanescu)
                          

Dwigh David Ike Eisenhower


(01) La traicion
(02) Nota aclaratoria
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


El apogeo de la traición había de corresponder a Dwight David Eisenhower, uno de los mayores criminales de guerra no juzgados; ex comandante supremo de las tropas aliadas en Europa, ex dirigente de la Universidad masónica de Columbia y finalmente Presidente de los Estados Unidos por obra del "Kahal", de las logias y de los círculos dirigentes del comunismo en América. Es autor del libro Cruzada en Europa, sin que se sepa por qué él, que se ufanaba de ser ateo, y luego se supo que es israelita, usó sin derecho alguno e] nombre de la Cruz y de las Cruzadas, que son cosa de cristianos.

Ningún siglo como el nuestro había visto a tantos criminales ocupando 'puestos de jefes de Estado y honrados como "grandes hombres" y "bienhechores de la humanidad". Y es que en ningún siglo había llegado el judío, maestro del embuste y de la falsificación, a tener tanto poder como ahora, en que usa a su sabor de las revoluciones, de la intriga y de los fraudes "democráticos", para poner en alto a los más peligrosos individuos que haya conocido la humanidad. Dentro de esa ilustre (?) galería, Eisenhower ocupará seguramente primerísimo lugar, ahora y en lo porvenir.

En 1939, Eisenhower era coronel y había servido como jefe de Estado Mayor del general Mac Arthur en las Filipinas. Escogido para el papel de verdugo militar como comandante supremo en Europa, Eisenhower subió en tres años cinco grados, lo que le permitió recibir el mando europeo, a pesar de su nulo talento militar verificado por sus compañeros de guerra como los mariscales Montgomery y Alanbroke. Este criticó violentamente al "estratega" Eisenhower, acusándolo públicamente en sus Memorias de Haber dirigido las operaciones del ejército norteamericano siguiendo los métodos de destrucción total empleados durante la guerra de Secesión norteamericana.

En efecto, Eisenhower y su Estado Mayor cometieron los más horribles crímenes de la segunda guerra, crímenes aún peores que los cometidos con los bombardeos atómicos sobre Nagasaki e Hiroshima y comparables sólo con los increíbles asesinatos en masa ejecutados por los bolcheviques. El punto culminante de los crímenes de Eisenhower, de sus generales y de sus "Nietos del Tío Sam", fue el del bombardeo y destrucción de la ciudad alemana en Dresde, al final de la guerra, en 1945.

Eso ocurrió el 13 de febrero de 1945, cuando Alemania ya estaba vencida y su territorio invadido por orientales y occidentales. No fue un bombardeo que persiguiera objetivos militares, sino un ataque aleve, masivo, sobre la ciudad entera, con la intención de arrasar a sus pobladores. El ataque aéreo norteamericano empezó el martes 13 de febrero de 1945 a las 9.55 de la noche y duró hasta el día siguiente a las 10 de la mañana. Fue realizado por unos dos mil bombarderos tetramotores, atacando en "olas". La ciudad de Dresde estaba llena de refugiados que habían huido de las hordas soviéticas y no había en ella defensa militar alguna que justificara el ataque.

Los refugiados eran en su mayor parte mujeres y niños, ya que los hombres habían sido movilizados en masa para sostener el precario frente alemán del este, mucho más allá de Dresde. Los yanquis atacaron primeramente con bombas incendiarias y de fósforo, que transformaron la ciudad en un mar de llamas. Siguieron las bombas explosivas, con las que fueron derruidas 180,000 casas de las 220,000 que tenía la ciudad. En ese infierno provocado por el odio secular de los judíos hacia la cristiandad que dio al mundo la luz, murieron en una sola noche más de 300,000 personas, en su mayoría mujeres y niños, sin contar a los heridos ni a loa mutilados de por vida.

La ciudad de Dresden, uno de los más antiguos centros culturales de la Europa cristiana, fue casi borrada del mapa, y como cayó en poder de los bolcheviques, aún hoy, 1 5 años después del final de la guerra, sigue hecha un mar de ruinas. Fue calculado el amontonamiento de escombros y lo destruido de los inmuebles, en 43 metros cúbicos por habitante, mientras que Berlín y Hamburgo, que también sufrieron bombardeos masivos, sólo daban la cifra de 16 metros cúbicos por habitante.

El número de muertos en Dresden fue el triple de los de Hiroshima y Nagasaki juntas, además de que el ataque a las ciudades japonesas duró sólo unos instantes en tanto que en Dresden duró doce horas. Así, Eisenhower, el sonriente "Ike", el paladín de la cristiandad y del mundo libre occidental, tiene motivos para sentirse superior al mismo Truman. . .

Así fue como se "castigó" a la Europa cristiana secular, por haber osado enfrentarse a la bestia comunista que tan bien ha sentado sus reales en las madrigueras de América.

El pueblo alemán fue el principal objetivo de la venganza judeo-masónico-comunista; fue despedazado y condenado a toda humillación y a un hambre que duró cuatro años, y a entregar a sus mejores hijos para que fueran inmolados ante el ara sangrienta del Moloch rojo. Y mientras un pueblo entero, pueblo ejemplar por sus altas virtudes, luchaba contra la miseria, el hambre y la muerte, Eisenhower festejaba la victoria con su amigo Zhukov en Berlín, y sus soldados ahitos de alcohol daban caza a las mujeres hambrientas forzadas a entregarse a negros y a judíos para poder vivir, siquiera fuera el día presente.

Esos fueron los antecedentes y esos los méritos que llevaron a Eisenhower a mandar al pueblo norteamericano desde la Casa Blanca de Washington.

Como Presidente cumplió su segunda gran misión, o sea la de traicionar a occidente, traición cometida con el estribillo de "la paz a todo precio", lo que en otros términos significó que se diera tiempo al comunismo para fortalecerse y para subyugar a más millones de hombres.

Eisenhower fue transformado por la prensa judeo-masónica y por la prensa lacaya, nada menos que en una especie de ángel de la paz, tan aplaudido durante sus "viajes de buena voluntad.

Al llegar Eisenhower a la Presidencia, los Estados Unidos se hallaban todavía comprometidos en la guerra de Corea. Esa guerra pudo haber sido ganada, pero Eisenhower, como su antecesor Truman, no quiso ganarla y llegó al armisticio vergonzoso, redactado en los términos en que lo deseaban los comunistas. Así el comunismo ganó en Corea, sobre las ruinas de Corea del Sur y las pilas de cadáveres de sus hombres, con la agravante de que aún hoy los comunistas logran victorias en la Corea del Sur, echando al Presidente Syngman Rhee, el que sí quería pelear porque sabía que la lucha contra el comunismo es a muerte y que donde los rojos llegan sólo llevan la muerte y la ruina.

"Liquidada" Corea, Eiserhower se precipitó más tarde en la conferencia "de alto nivel" de Ginebra, en 1955, reunida con el propósito de "Fortalecer" la paz mundial. Esa conferencia que reunió a los criminales del Kremlin con los traidores de occidente, fue en realidad la primera gran traición en plano internacional, cometida por Eisenhower, ya que allí fue sellada definitivamente la suerte de los países sojuzgados por el comunismo en Europa Oriental y de allí salió el famoso "espíritu de Ginebra", que fue el espíritu de la traición a través de la llamada "coexistencia pacífica", en favor de la conspiración judeo-masónica y al precio del triunfo oriental sobre occidente.

En octubre de 1956 ocurrieron los disturbios anticomunistas en diversos países de Europa Oriental, que culminaron con la sublevación en Hungría. Esa sublevación no se habría producido, sin la esperanza que la organización (en realidad judeo-masónica) "Free Europe" (Europa Libre) alimentaba en los sojuzgados de que, producida la rebelión, los anticomunistas recibirían ayuda militar de Estados Unidos. Hubiera sido suficiente un apoyo indirecto a los húngaros, como el que Estados Unidos dio a los egipcios invadidos por los anglofranco-israelitas, para que todos los pueblos subyugados se sublevaran. Eso esperaban aquellos pueblos. Pero la ayuda no llegó y Eisenhower, y todas las bandas "democráticas" de Occidente y la tenebrosa ONU, no movieron ni un dedo en ayuda de los húngaros, contentándose con1 soltar frases sonoras, hipócritas condenaciones de los invasores soviéticos que asesinaban en su propio país a los patriotas húngaros.

En Estados Unidos han aparecido, en los últimos años, círculos cada vez más numerosos que se oponen a la política de bancarrota de sus gobiernos. Se trata de círculos nacionalistas con la misma ideología de loa nacionalistas europeos y que es de esperar que en día no lejano lleguen a tener suficiente poder para destrozar la conspiración judía y masónica en su país, ya que ese hecho es condición indispensable para realizar la lucha decisiva contra el comunismo mundial, Esos círculos disponen de unos cuantos periódicos, en los que exponen claramente el peligro que se cierne sobre Norteamérica. Uno de esos periódicos, Common Sense, editado en Unión, New Jersey, publicó un largo informe intitulado The Corning Red Dictatorship (La venidera dictadura roja), en el que encontramos escrito sobre Eisenhower, en el párrafo LXI:

"Eisenhower está totalmente al servicio de los conspiradores judíos y está ejecutando de modo constante su Plan de los Protocolos (de los Sabios de Sión).

"Es así como:

"A.—El está contra la Enmienda Bricker, porque ella impide a las Naciones Unidas alejarnos de nuestra Constitución, como se pretende para cambiar el destino de América e instaurar el Gobierno Mundial Judío bajo el "camouflage" de las Naciones Unidas.

"B. —El ha propuesto y sostenido el voto de los tratados que dejan a nuestros hijos soldados sujetos a tribunales extranjeros. Seguramente, él no ha hecho nada para la protección de los jóvenes americanos.

"C. —El se negó a bloquear a la China comunista.

"D. —El se negó a cortar la ayuda proporcionada a nuestros aliados que comercian con la China comunista.

"E. —El se negó a permitir a Chiang Kai Shek invadir el continente chino.

"F. —El se rehusó a ganar la guerra de Corea.

"G. —El ha proporcionado a los comunistas todo lo que ellos pidieron durante las negociaciones de armisticio, incluso la isla estratégica de Cho y otras dos.

"H. —El está contra la reducción de loa impuestos, aunque la había prometido.

"I. —El ha rehusado remover a los rojos de los puestos gubernamentales.

"J. —Fue contra Mac Carthy, pero nunca habló contra el enemigo interior.

"K. —El está al lado de las Naciones Unidas, destinadas a ser el Gobierno Mundial Judaico.

"L. —El ha nombrado al procomunista Conant, el presidente de la Universidad de Harvard, como Alto Comisario en Alemania.

"M. —El nombro al elegido por BaruchWeinberg, Bohlen, como embajador en Rusia. Bohlen fue intérprete y consejero favorito de Roosevelt y de Truinan, y todavía considera que las decisiones de Yalta y Teherán fueron justas. (En 1959, Bohlen fue nombrado por Eísenhower 'especialista' del Departamento de Estado en asuntos soviéticos).

"N.—El ha nombrado al general Walter Bedell Smith, el favorito de Roosevelt y Truman, como Subsecretario de Estado, aunque éste es uno de los cinco hombres que supieron que los japoneses estaban en camino para atacarnos en Pearl Harbor y que no dieron aviso a nuestras fuerzas.

"O. —El patrocinó la ley para la admisión de 214,000 inmigrantes adicionales y aseguró su adopción. (La mayoría de esos inmigrantes eran judíos comunistas de Europa oriental, llegados a América como "refugiados" polacos, húngaros, rumanos, etc., para laborea de sabotaje. Entre ellos se encuentran agentes comunistas de la policía húngara A. V, O., que huyeron al estallar la rebelión nacionalista en Hungría. N. del A.).

"P.— El está contra la ley \Valter Mac Garran para la inmigración,

"Q. —El favorece el aumento del límite de la deuda pública de los Estados Unidos.

"R. —El favorece el mantenimiento de los gastos exteriores destinados a financiar a los gobiernos socialistas de otros países, aunque éstos persiguen el derrumbe de los Estados Unidos.

"S. —El está contra la quema de los libros (rojos); pero pide a los ciudadanos de los Estados Unidos impuestos para subvencionar el envío de libros cripto-comunistas a las bibliotecas del extranjero (U.S.I.S.)

"T. —El favorece el Servicio Militar Universal y ha nombrada un comité para estudiar este asunto, comité que ha sido dejado bajo el mando del judío Julius Adler".

Otros hechos atributóles a Eisenhower, son la paralización del programa de cohetes interplanetarios, bajo el pretexto de economías de presupuesto. Con ello, se dio tiempo a loa soviéticos para lanzar sus cohetes al espacio y ganar así psicológicamente terreno, al demostrar su superioridad, especialmente entre los pueblos de color por ellos sublevados contra Occidente, ahora más engallados al saber que cuentan con un "protector" fuerte.

Eisenhower llegó, en su traición abierta y arrogante, a declarar en una conferencia de prensa en Atlanta, el 22 de octubre de 1959, que "no veo por qué deberían los Estados Unidos entrar en competencia con la Unión Soviética en el dominio de los cohetes y del programa interplanetario".

Como protesta contra ese sabotaje presidencial al programa de defensa de Estados Unidos, dimitieron el general Gavin y el general John Medaris. Este declaró públicamente, que la política de Eisenhower en ese campo, lleva al país a la catástrofe.

Al mismo tiempo, el experto alemán doctor Werner von Braun, constructor de la bomba V-2 durante la guerra y el que lanzó los primeros "satélites" americanos, fue puesto con todo su equipo bajo el control civil de la llamada agencia N.A.S.A. dirigida por Heith Glenann. Se hicieron todos los esfuerzos posibles, entre bastidores, para bloquear su proyecto "Saturn", de construcción de un cohete con empuje de 650,000 kilogramos, capaz de meter en órbita un "satélite" de 1 5 toneladas y de atrapar a los rusos en unos cuantos años. Eisenhower fue forzado por la opinión sana a acelerar el proyecto "Saturn"; aún así, sí Estados Unidos están condenados a quedar atrás de la URSS en ese campo, durante tantos años, por tantas cuantas han sido las traiciones y tantos los secretos sacados de Estados Unidos por los « espías judíos y traspasados a la URSS.

Mientras Eisenhower pretende que no hay dinero para el programa espacial de Estados Unidos, él mismo propone al Congreso y éste acepta destinar sumas gigantescas, 4,000 millones de dólares en 1960, a la ayuda de los países industrialmente atrasados, especialmente en Asia y África. Ese dinero no va, desde luego, como ayuda humanitaria, sino como parte de un plan secreto formulado por el rabino mayor de Hungría, en Budapest, el 12 de enero de 1952, en el "Consejo de Emergencia de los Rabinos • Europeos", plan que prevé la rápida industrialización de los países afro-asiáticos para que los pueblos de color tengan no sólo la superioridad numérica de sus enormes masas (sobre la raza 3 blanca cuya destrucción persigue la judería), sino también la superioridad técnica e industrial. Norteamérica colabora en ese plan macabro, no por obra de su pueblo, sino por la acción del hombre ajeno a Norteamérica que ocupa la Presidencia. Al consumarse la acción, el judaísmo, apoyado en los pueblos de color, llegaría a la consumación de su sueño de destruir a los blanco para reinar sobre masas imbéciles de amarillos y negros. Ya el J judío Henry Morgenthau, al final de la segunda guerra, prefirió destruir a la Alemania industrial convirtiéndola en país de labradores.

En ese plan de la judería, dirigido a la destrucción de la raza blanca, está prevista también la promulgación de leyes que fuercen a los blancos a casarse con personas de color, para de ese modo debilitar y finalmente hacer desaparecer a la raza blanca absorbida por negros y amarillos. Ellos, los judíos, desde luego, siguen sin mezclarse, como desde hace miles de años.

El mismo Eisenhower ha sido un fanático impulsor de la llamada "Asociación para el progreso de los pueblos de color", manejada por los judíos en Norteamérica. Esa Asociación es la responsable de todos los disturbios raciales ya que instiga sistemáticamente a los negros contra los blancos y propugna la mezcla racial de una manera que sólo consigue se ahonden más los odios.

También Eisenhower defendió a la Corte Suprema de Estados Unidos, manejada por el judío Félix Frankfurter, "Corte" que ha llegado a ser el más importante instrumento comunista.

En 1959 fue desencadenada por el sindicato de los obreros del acero, controlado por loa judíos David Mac Donald y Arthur Joseph Goídberg, la peor huelga de la historia estadounidense. Más de 500,000 obreros de las acerías de Pittsburgh y otras ciudades, pararon su trabajo por varios meses, atrayendo con eso el paro de otros 200,000 obreros de las industrias de automóviles y otras, que no podían funcionar por falta de materia prima. Provocaron una pérdida de cinco mil millones de dólares y amenazaron al país con una catástrofe económica. Como Presidente, Eisenhower podía intervenir con base en la ley Taft-Hartley; pero como era una huelga desencadenada por sus "hermanos", no lo hizo. Por fin, ese conflicto artificialmente provocado cuando el gran verdugo del Kremlin había sido invitado a visitar Norteamérica, fue resuelto por la intervención personal del vicepresidente Níxon. Eso lo explotó desde luego la propaganda comunista, que entonces habló de los "pobres y explotados" obreros norteamericanos, justamente los mejor pagados del mundo.

Eisenhower coronó su obra invitando a Khrushchev a Estados Unidos. En enero de 1959, unos meses antes de su muerte, John Foster Dulles había declarado que una invitación a Khrushchev, para que fuera a Estados Unidos, sería la mayor victoria política del asesino bolchevique. Pocos meses después de la muerte de Dulles, Eisenhower y su camarilla dieron a Nikita esa victoria. Al llegar Khrushchev a Estados Unidos, salieron como el aceite sobre el agua toda las bandas judeo-masónico-comunistas formadas por "personalidades americanas" tan poderosas en la América "cristiana" de hoy.

Eisenhower invitó a Khrushchev contra la opinión del pueblo norteamericano, que también repudió las visitas de otros dos capitostes rojos, Anastas Jasipovitch Mikoyan y Frol Koslov, que ya se habían paseado y hecho propaganda comunista en el solar mismo de la "democracia". La llegada de Khrushchev a Washington, fue un golpe mortal para las esperanzas de millones de hombres sojuzgados tras la Cortina de Hierro, que soñaban con ser liberados por Estados Unidos.

Se opuso a la indeseable visita, entre otros, el general Albert Wedemeyer, ex jefe de Estado Mayor de Mac Arthur en el Pacífico, quien escribió a Eisenhower invitándolo a renunciar a sus planes de llevar a Nikita a Estados Unidos. Todo fue inútil pues la banda Eisenhower-Baruch-Weinberg-Harriman-Herter, quería hacer a todo precio ese servicio al "camarada", metiéndolo por la garganta al pueblo americano, y se lo hicieron.

Dos días antes del arribo de Nikita a Washington, el "Lunik II", intencionalmente lanzado al espacio la víspera del viaje del cabecilla rojo, había tocado la Luna. Así, dio una entrada triunfal al verdugo, en tierras de América.

El 14 de septiembre de 1959, un día antes de la llegada de Khrushchev a Washington, un grupo de personalidades cristianas norteamericanas (35 miembros de la Cámara de Representantes, 8 senadores, 21 obispos y arzobispos y 9 generales y almirantes) firmaron un llamado a la opinión pública norteamericana, en el que se solidarizaban "con las víctimas del comunismo" y declaraban luto nacional la visita.

La acogida a Khrushchev por las masas americanas fue fría; pero lo que contaba era el hecho de llegar y de ser recibido con honores en la capital misma del país al que la conspiración busca destruir desde hace muchos años.

El 15 de septiembre de 1959 Khrushchev llegó al aeropuerto de Washington, en un avión gigantesco y acompañado por toda su tribu, mujer, hijos, cuñados, etc. En el aeródromo lo esperaban Eisenhower y su claque traidora de ministros y "consejeros". Para el "ilustre huésped" se había preparado una recepción triunfal. Un tapiz rojo de 62 metros de largo, fue tendido desde la escalerilla del avión para que el criminal se sintiera como en casa. El aeropuerto estaba adornado con banderas rojas, lo mismo que varios edificios donde el estepario debía aparecer. Hubo salvas de cañón, aunque no se trataba de un presidente sino de un primer ministro y jefe del partido comunista. Al sonar el himno soviético, Eisenhower y su "corte" mostraron la más viva emoción. En el camino del aeropuerto a la Blair House, hubo guardias de honor y diez fanfarrias, para alegrar la vista y el oído del sátrapa. Y para guardar su "preciosa vida", la "democracia" americana movilizó un ejército de 15,000 policías, detectives, militares, etc., que bajo la dirección de doce "especialistas" soviéticos llegados ex profeso, no habían de pararse ante nada, incluso deteniendo y maltratando a norteamericanos auténticos que protestaban por la visita que mancillaba el suelo libre de América.

Siguió la "tournée" de propaganda del "tovaritch", con banquetes en Washington, Nueva York, Hollywood y otros lugares. Después de dos días en la capital, Nikita fue a Nueva York, la ciudad que es sede de la conspiración mundial judía y del super-gobierno mundial secreto, lo mismo que del comunismo norteamericano y de la masonería internacional. Allí fue recibido a todo honor por el alcalde judío Robert Wagner, y las estrellas de cinco y de seis puntas (la estrella de David símbolo de la judería) ornaron calles y edificios, lo mismo que los locales de los grandes banquetes y de las magnas "tenidas" masónicas y los conciliábulos y aquelarres. Antes, KhrusKchev se había reunido con la plana mayor de la judería norteamericana, en la casa de Averell Harriman, ex gobernador de Nueva York, donde estuvieron Baruch, James Warburg, Nelson Rockefeiler, Paul Hoffmann y compañía. Allí discutieron los judíos masones (los otros masones no tienen participación en tan grandes acontecimientos, porque sólo son partiquinos) sus planes y las nuevas acciones para destruir a Estados Unidos y al orbe cristiano. Con Nikita había llegado otro judío famoso, el "escritor" Ilya Ehrenburg, autor del libro El trust para la destrucción de Europa (en el que preconiza la destrucción total del viejo mundo y la deportación de los supervivientes a las minas de Siberin) y otro "escritor", también judío, Cholojov, autor de En el Don Apacible. Así, todo fue discutido en familia; ni siquiera las "personalidades" masónicas no judías fueron admitidas, porque a ellas se lesurante esa entrevista con los "treinta grandes", amos secretos de Norteamérica, Khrushchev les declaró según la pública confirmación de Averell Harriman: "Vosotros sois la claque reinante. Los políticos son vuestros muñecos de paja. Con vosotros debo discutir".

También se reunió el oso con el llamado "Economic Club' de Nueva York, para discutir el aumento del intercambio comercial entre los dos países, que sólo debe favorecer el rápido desarrollo de la economía soviética.

El día 18 visitó a la comunista judía Eleonor Roosevelt, la viuda del "gran Presidente". De la misma manera, colocó una corona sobre la tumba de quien dio alas al comunismo.

En Nueva York, fue recibido con el ritual más o menos masónico (allí sí pueden actuar los criados masones no judíos), en las Naciones Unidas, el "gran taller" político de la secta de la escuadra y el compás. Allí, el "pacifista" pronunció su famoso discurso sobre el "desarme total" (de loa occidentales, ya que los soviéticos no admiten control, sino que aspiran a ser creídos bajo su palabra "de honor").

También visitó a! gobernador "semi-judío" Nelson (Aldrich) Rockefeller, otro tunante masón, miembro del club de banqueros al que la judeo-masonería pretendió lanzar como candidato a Presidente, en lugar de Nixon al que muchos conspiradores consideran "inseguro", ya que aunque inevitablemente ligado a la maffia masónica se espera que cambie algunos rumbos, por ser de origen anglo-sajón en lo racial y cristiano (cuáquero) en lo religioso.

Por la noche del día 18 Nikita asistió a un gran banquete en la sede de las Naciones Unidas, ofrecido por su amigo y "hermano", primer instrumento del comunismo en Occidente, Dag Hammarskjbld.

Después fue Nikita a Hollywood, a responder la invitación del masón de origen griego Spiros Skouras, propietario de la compañía "Fox". El verdadero motivo fue el de que después de Nueva York Hollywood es el segundo centro comunista en Norteamérica. Con una población de 60 por 100 de judíos que monopolizan la industria del cine, es fácil comprender cómo llegó esa ciudad a ser foco importante del comunismo. Productores, artistas, "escritores", músicos, compositores y demás de Hollywood, en su inmensa mayoría son judíos y desde luego filo o cripto-comunistas, cuando no comunistas declaradas, que a la bella California inicialmente cristiana llevaron la prostitución, el divorcio, la extorsión, el "gang", la homosexualidad, el alcoholismo, la morfinomanía y demás vicios (su última creación es el "rebelde sin causa", personificado por el judío James Dean) que como la peste aparecen y prosperan allí donde los israelitas posan sus plantas, porque ellos buscan destruir todo lo que es elevado y bello.

La cinematografía norteamericana, difusora de todo lo negativo y de todo lo corrosivo, de todo lo anticristiano y de todo lo inmoral, tiene en el cuadro de la conspiración el mismo papel que la propaganda masónica o comunista, mucho más sutil y de campo más vasto, ya que hasta se hace pagar a los cristianos para "admirar" los engendros demoledores que son las películas producidas, actuadas, escritas, distribuidas y exhibidas en su mayor parte por judíos y sus adláteres.

Se comprende por qué se apresuró Nikita a aceptar (!) la invitación de Skouras. Sin embargo, al llegar al aeropuerto de Loa Angeles, el verdugo fue recibido con un discurso del alcalde Poulsen, el único digno de un ciudadano americano. Poulsen le recordó sus amenazas (de Khrushchev) de que va "a enterrar a los países occidentales" y le hizo saber que eso le será difícil, ya que los hombres libres lucharán hasta el final por conservar sus libertades. Al oír eso, el lobo viejo se puso furioso y amenazó con marcharse de América.

Los "hermanos" lo "desagraviaron" y lo atendieron a cuerpo de rey, encargándose de servirlo la casquivana Marilyn Monroe (casada con el judío "escritor" Arthur Miller), "mujer de todos", y la judía Elizabeth Taylor, también dama (?) muy popular, mujer de judíos y judía ella misma. También lo cortejaron otros judíos hombres y mujeres, cuyos nombres brillan en las marquesinas de cines y teatros, junto a otros no judíos pero sometidos a ellos por la profesión.

Se le llevó a la filmación de una película destructiva, de las que ve occidente y no son admitidas en la "púdica" Rusia soviética donde el pudor es "un prejuicio burgués" y todo marchó a pedir de boca, como que el capitoste vio, de frente, cómo en el "laboratorio" de Hollywood son elaboradas drogas estupefacientes destructoras del organismo cristiano.

Fue a San Francisco y allí el 20 de septiembre fue puesto en escena el "choque" entre él y los dirigentes laborales americanos, capitaneados justamente por el comunista judío Walter Reuter, vicepresidente de AFL-CIO, que cuenta con más de quince millones de miembros. El "teatro" fue montado, para dar la impresión de que los laborantes norteamericanos —con dirigentes judíos en 80 por 100—, se oponen al comunismo y en consecuencia las masas deben seguir a sus dirigentes, furibundos "anticomunistas".

Un día antes de la reunión de Nikita con los dirigentes sindicales americanos, radio Moscú había anunciado con gran escándalo la "reducción de la jornada de trabajo, en la URSS, a siete horas"... Todo fue calculado para impresionar a los obreros americanos y del mundo libre, puesto que en realidad lo que cuenta en la URSS y demás países comunistas no es la duración de la jornada "oficial" sino la "norma", o sea la cantidad de trabajo del obrero en un día, norma siempre calculada de modo que aunque "legalmente" el obrero debería trabajar siete horas, en realidad trabaja hasta el doble o sea hasta cumplir con la "norma", so pena de ser acusado de actos de sabotaje contra la producción, lo que significa la cárcel o la deportación a Siberia.

El 23 de septiembre, "su excelencia" llegó a Des Moines (lowa), donde fue objeto de una manifestación hostil de los estudiantes, lo que dio pretexto a la policía de Eisenhower para actuar contra esos "reaccionarios". El iba a visitar los campos de maíz, aunque en verdad fue a hablar dos veces con su amigo y "hermano" Adlai Stevenson, el del "bello nombre bíblico" dos veces candidato "demócrata" y las dos veces derrotado, viajero contumaz a la URSS y uno de los más peligrosos cripto-comunistas de América.

El 24 llegó el "zar negro" a Pittsburgh, centro de la siderurgia norteamericana, entonces paralizado por la huelga montada por los rojos de América. El alcalde le dio las llaves de la ciudad, resabio burgués de la Edad Media en que los vencidos presentaban humildemente las llaves de entrada a las fortalezas a los generales vencedores... ¿Fue eso un acto simbólico de lo que ocurrirá en el futuro cuando el propio Presidente presente las llaves del país al conquistador?

Por fin, concluido el viaje de placer (y de débiles reacciones hostiles), el viajero volvió a Washington el 25 de septiembre y el 27 habló de "política" con Eisenhower en "Campo David", que muy bien pudo ser en "Campo Jacob'1 o "Campo Abraham". Después del "espíritu de Ginebra", nació entonces el "espíritu de Campo David". La víctima de este nuevo "espíritu", debe serlo Berlín o Alemania Occidental, sólo que las cosas se complicarán porque los alemanes tienen más posibilidades de oponerse a los criminales que las que tuvieron los países de Europa Oriental vendidos al comunismo cuando el negocio del "espíritu de Ginebra".

Para que cerrara con broche de oro su viaje de propaganda y conspiración en Norteamérica misma, fueron puestas a las órdenes de Nikita las cadenas de televisión norteamericana controladas por los judíos Albert Kahn, David Sarnoff y William Paley. Por ellas dirigió sus "dulces" sonrisas al pueblo de Estados Unidos y por ellas habló de "paz" y de "amistad". El lobo se dirigió en plan de predicación a las ovejas, por las mismas cadenas de televisión "americana" rehusadas a Mac Carthy cuando esta víctima del comunismo, como Forrestal y Dulles muertos de "mal natural" en el hospital judío Walter Reed de Washington, quería hablar al pueblo del abismo que ante él abrían sus enemigos externos e internos.

Para que no fueran tomadas "a mal" sus muestras de amabilidad, Nikita dijo antes de largarse: "Si alguien se imagina que nuestras sonrisas significan el abandono de las enseñanzas de Marx, Engels y Lenin (I), está equivocado". . .

Sin embargo, Eisenhower pretendió hacer creer a "su" pueblo que es posible la "coexistencia pacífica".

Vuelto a Moscú Nikita declaró en un discurso en el Estadio Lenin, el 28 de septiembre de 1959, estar profundamente satisfecho de su viaje, por el que comprobó que con la muerte de Mac Carthy y Dulles habían muerto las ideas de esos hombres. En cuanto a Eisenhower, lo calificó corno una persona "llena de coraje y de sabiduría política”...

Dos semanas después de la partida de Estados Unidos, el Comité contra las actividades anti-norteamericanas publicó, el 12 de octubre, un informe en el que se decía de Khrushchev que era directamente responsable de haber organizado el "hambre artificial" ordenada por Stalin en Ucrania, en 1930-1934, sustrayendo los alimentos para doblegar a los campesinos que se oponían a la colectivización agrícola (koljoses). Por esa "hambre artificial", murieron entre seis y siete millones de hombres, según lo estimó el Comité. ¿Por qué no fue publicado ese informe antes de la visita? Porque se la juzgó "políticamente inoportuna" y porque hacerlo hubiera sido tanto como proclamar a Nikita responsable (que lo es), de las deportaciones en masa cuando la rebelión húngara.

Contra la actuación malévola de Eisenhower, hasta Truman y Acheson se opusieron públicamente —al menos de palabra—, aunque aquél no hacía sino seguir la política de sus antecesores, aunque menos sutilmente. Según el diario New York Herald Tribune de II de diciembre de 1959, Truman declaró durante una reunión el 8 de ese mes, que Eisenhower era "el más inepto" Presidente en la historia de Estados Unidos. Eso no fue, desde luego, reprobación de las ideas, sino de los sistemas. . .

Los viajes políticos de Eisenhower a Europa, Asia, África y Sudamérica, a fines de 1959 y principios de 1960, tuvieron como principal propósito calmar a los "gobiernos amigos", de los que alguno, como el alemán, observaban con inquietud la actuación procomunista de "Ike" y los otros, como los gobiernos masónicos de Francia, Italia, Brasil, Uruguay, etc., se consideraban "poco consultados" en esa política del Atleta de las Libertades de Washington.

La conferencia de alto nivel que había de celebrarse en París en la primavera de 1960, como las anteriores conferencias entre los ministros de asuntos exteriores o los jefes de Estado occidentales, fueron destinadas no a fortalecer a Occidente o a resolver la situación internacional cuya única e inevitable resolución es una acción enérgica (si no se quiere que el comunismo conquiste "pacíficamente" al mundo), sino a encontrar la posibilidad de entregar Berlín a los rojos. Para eso se usaría del "camuflage": primero se haría de Berlín una "ciudad libre", en medio del mar comunista, y más tarde se la ahogaría, aunque dando la impresión de que los intereses occidentales quedaban intactos. ..

Una vez el "caso Berlín" arreglado conforme al "espíritu de Campo David", seguiría el arreglo del problema alemán dejando a Alemania dividida en dos Estados, hasta que llegue el tiempo de que Alemania comunista invada a Alemania cristiana, como Corea del Norte comunista invadió en 1950 a Corea del Sur anti-roja, bajo el pretexto de "defenderse" . . .

Sin duda, Eisenhower no vivirá para ver realizados los sueños de la Internacional judeo-masónico-comunista que tanto teme a los alemanes y su rearme. Pero la obra de este "príncipe de la paz", como lo calificó Nehru el cripto-comunista cuando Dwight David visitó la India en 1959; la obra de "Ike", es tan grande y de consecuencias tan catastróficas para América y el mundo libre, que los judíos, los masones, los comunistas, todo los internacionales, tienen el deber de adorar al gran Presidente.

Los americanos ya se están dando cuenta de la enorme traición pro-comunista perpetrada por Eisenhower. Robert Welch, el fundador y director de la "John Birch Society", organización nacionalista americana que cuenta con centenares de miles de miembros, incluso generales, senadores, etc., acusó públicamente de comunistas no solamente al ex-presidente Eisenhower, sino también a su hermano Millón Eisenhower, a Eleanor Roosevelt, a Walter Reuther, jefe del sindicato automovilista A.D.L. y a muchos otros individuos que tuvieron o tienen cargos importantísimos en la vida política de Estados Unidos. Hay que mencionar que en las listas de agentes comunistas o filo-comunistas en Norteamérica, listas completadas por la "John Birch Society", figuran también Robert Kennedy, el Ministro de Justicia (que está "luchando" contra los comunistas de América) y Earl Warren, el presidente de la Suprema Corte, otro "luchador” al servicio de Moscú.
Nota aclaratoria:

La transcripcion textual del artículo, no necesariamente implica la total coincidencia con las opiniones del autor.

No comfundir sionismo con semitismo.

Para evitar malos entendidos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

"En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Traian Romanescu. Traición a occidente, p.121.
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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