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LA TRAICIÓN DE FRANKLIN D.ROOSEVELT
(Por Traian Romanescu)
                          

Franklin Delano Roosevelt


(01) La traicion
(02) Nota aclaratoria
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


Como consecuencia de una flagrante traición al pueblo americano, llegó el judío y masón Franklin Delano Roosevelt (Rosenfeld) a la Presidencia de los Estados Unidos.

Fue el desencadenamiento de la crisis económica de 1929 por la judería americana (que así traicionó al país que le Había dado todas las libertades, incluso la de vivir como parásito del organismo social), lo que hizo posible la llegada de Roosevelt al poder en 1933.

La crisis fue provocada por los bancos judíos de Wall Street, por el procedimiento clásico de provocar primero una crisis de dinero, sacando mucho de la circulación, lo que conduce inevitablemente a la paralización del funcionamiento normal de la economía, y finalmente la crisis económica que en Estados Unidos significó millones de hombres sin empleo y otros tantos millones en la miseria.

Con eso, la judería achacó los males de Estados Unidos al gobierno republicano de Hoover y las masas de parados y hambrientos, engatuzada, creyó liberarse dando su voto precisamente al candidato de la banda de criminales que había provocado el hambre. Así llegó Roosevelt, el judío "demócrata", al "trono", donde fue mantenido nada menos que doce años, para que con ello tuviera poder para traicionar a América, a Europa, a Asia, al mundo entero, al que contribuyó a entregar en garras del bolchevismo.

Todo el gobierno de Roosevelt fue el desarrollo de un plan sistemático dirigido al debilitamiento y a la destrucción del mundo cristiano occidental, de todas las potencias anticomunistas y de los Estados Unidos mismos, fortaleciendo al mismo tiempo a la Rusia soviética después de que la salvó de la destrucción por parte de los alemanes.

Roosevelt fue descendiente directo del judio Klaes Martensen Rosenfeld, que emigró en 1644 de Holanda a Nueva York. De la misma manera es innegable el origen judío de la "dama" Roosevelt, famosa filo-comunista. La judería ha conseguido crear gran confusión en torno al verdadero origen de los últimos tres Presidentes de Estados Unidos, Roosevelt, Truman y Eisenhower, los tres israelitas, los tres masones y los tres traidores al mundo no comunista. La confusión consiste en que, oficialmente, los tres son "cristianos". Truman se dice baptista, Roosevelt se llamó episcopal y Eisenhower, que hasta 1952 (antes de su candidatura) pasaba por ateo aunque practicaba el atávico mosaísmo, ese año se hizo también "episcopal". Toda esa tramoya, esa simulación, se debe a que la Constitución norteamericana dice que "nadie puede ser elegido Presidente de los Estados Unidos si no es cristiano".

Esa cláusula, parece ser que fue introducida en la Carta Magna por Benjamín Franklin, que aunque masón ya temía al pulpo judío desde los días de la independencia.

Respecto a la filiación masónica de los tres, es conocida, quizá un poco menos la de Eisenhower. Tenemos fotografías en las que Roosevelt aparece con sus "hermanos" y llevando el mandil y demás insignias masónicas.

Lo primero que hizo Roosevelt en el poder, fue rodearse de un ejército de judíos y masones preparados para la obra corrosiva, entre ellos Bernard Baruch, Félix Frankfurter, Herbert Lehman, Henry Morgenthau, Samuel Rosenman, Salomón (Sol) Bloom, Averetl Harriman, etc. Desde los más altos, hasta los más bajos puestos de la administración, quedaron ocupados por ellos.

Roosevelt reconoció al gobierno comunista de Moscú en 1933, rompiendo así el aislamiento en que se hallaba la banda judía soviética, aislamiento semejante al de la China Comunista de hoy, por cuyo reconocimiento se hacen tan tremendas presiones, lo que no se ha logrado sobre todo por el horror que inspira ese gobierno sanguinario que en menos de diez años ha asesinado a treinta millones de personas.

El mismo año de 1933, Roosevelt revocó la orden del Presidente Hoover por la cual se limitaba la inmigración en los Estados Unidos, para dejar libres las puertas a decenas de miles de judíos comunistas y masones huidos de Europa donde su situación había empezado a ser precaria, como resultado de sus conspiraciones.

También en 1933 el judío Samuel Untermeyer inició con aprobación de Roosevelt el boicot económico contra Alemania, con el propósito de ahogar a ese país, provocando al mismo tiempo una tensión política entre América y Alemania y empujando a la opinión pública americana contra Hitler que había llegado a ser peligro mortal para el comunismo, la judería y la masonería.

Durante los siguientes años, los Estados Unidos fueron obligados por el gobierno de Roosevelt a vender fábricas y maquinaria a la URSS, enviando incluso técnicos norteamericanos a que contribuyeran en el desenvolvimiento de la industria soviética que hoy amenaza a los Estados Unidos y al mundo. El embajador norteamericano en Moscú, el judío Marión Davies, se permitía declarar públicamente que: "Los intereses de los Estados Unidos y de la URSS no chocan en ninguna parte del mundo". ¿Qué diría ahora para tapar su felonía?

En el plano interno, Roosevelt puso en movimiento su famoso "New Deal", oficialmente destinado a liquidar los efectos de la crisis de 1929, la que también tuvo por mira empujar al país por el camino del socialismo de donde se va al comunismo. Fue en ese período del "New Deal", cuando la judería organizó al mundo obrero americano en sindicatos hasta hoy mandados por judíos, destinados a servir corno instrumentos políticos de la conspiración desde dentro.

Con la penetración judía en la vida americana, penetraron la corrupción, la estafa, la decadencia, al punto de que en Washington llegó a formarse un verdadero ejército de judíos y masones integrado por más de diez mil cuya ocupación consiste en recibir sobornos de sus "clientes" para que ellos a su vez sobornen, cobrando "comisión", a todo tipo de funcionarios y representantes populares que se prestan a solapar negocios inmundos. Eso sigue hasta hoy y en 1958 se dio el caso del secretario de Eisenhower, Sherman Adams, sobornado por el judío de Boston Goldfine, para que aquél tuviera "intervenciones" en favor del hebreo. Como ese caso, hay millares.

Cuando la judería desencadenó la segunda guerra mundial por medio de los gobiernos judío-masónicos de Inglaterra y Francia, Roosevelt y su banda se vieron ante el problema de cómo hacer para arrojar a Estados Unidos en la contienda. Las provocaciones contra Alemania fallaron, hasta los hundimientos de submarinos nazis, y entonces la judería volvió los ojos al Japón, país aliado de Alemania.

El Japón fue primero sometido a un bloqueo económico casi total, simultáneamente iniciado por Estados Unidos, Inglaterra y Holanda el 25 de julio de 1941. No se dejó al Japón otro camino que la sumisión o la guerra y también bandas de espías judíos dirigidos por Richard Sorge, cantaron al oído de los japoneses habiéndoles de que Pearl Harbor estaba desguarnecida. .. El Japón prefirió atacar a entregarse sin lucha y eso dio a Roosevelt el ansiado pretexto para declarar la guerra al Japón y Alemania, como antes el autohundimiento del "Maine" había llevado a Estados Unidos a la guerra de piratería contra España.

Hasta dónde llegó la traición en Pearl Harbor, puede verse al conocer que Roosevelt, Marshall, el almirante Stark y otros, habían sido informados con días de anticipación sobre el ataque japonés a Pearl Harbor (se los comunicaron sus espías en Tokio); pero no avisaron de eso a los comandantes en Hawai, por lo que los muertos en Pearl Harbor lo fueron más por Roosevelt y su banda que por los japoneses. Esos norteamericanos sacrificados, se inmolaron sólo para que los judíos de Norteamérica pudieran prestar su ayuda a los judíos bolcheviques de Rusia.

Ya se sabe cómo fue lanzada la aviación norteamericana y también la inglesa, a la destrucción planificada de las ciudades y de la población cristiana de Europa: no escaparon, al rencor de los "gangsters" judío-masónicos, ni templos, ni monasterios, ni ciudades históricas, ni masas de refugiados inermes, Millones de hombres, mujeres y niños, cayeron víctimas de los verdugos del Kremlin y de las "democracias". Los que escaparon, han sido entregados paulatinamente, por millones y millones, al comunismo, durante la postguerra.



Roosevelt, además, dio a la URSS fábricas y materiales por once mil millones de dólares, buques, armas, todo ello en "préstamo" que hasta ahora no ha sido cobrado... Así pudo Rusia recuperarse rápidamente del formidable embate alemán.

Roosevelt participó en las conferencias de El Cairo, Teherán y Yalta, que remacharon la venta del mundo cristiano al comunismo. Y Roosevelt traicionó a Chiang Kai Shek, a favor de Stalin y de Mao Tse Tung.

También fueron entregadas Polonia, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Rumania, Hungría, Bulgaria, Corea del Norte, cien traiciones más, como a poco se hará lo posible por vender a Argelia y a todas las posesiones europeas en Asia y África, Las que desde luego no serán independientes sino que pasarán a gemir bajo el látigo de los comunistas de allá y de acá.

La flagrante traición de Roosevelt en Yalta, unida a las mil y una que cometió desde su "trono", son la base del desastre actual que vive la humanidad. Y cuando el mundo al fin se dio cuenta de la magna traición del paralítico judío, sus cofrades intentan ahora defenderlo diciendo que fue "engañado" por Stalin y mal aconsejado por sus colaboradores.

Entre los cómplices de Roosevelt en ese fraude se encuentra el judío Alger Hiss, más tarde condenado como espía comunista; Charles Bohlen, nombrado de nuevo por Eisenhower "especialista del Departamento de Estada en cuestiones soviéticas", y muchos otros. Hasta hoy, la banda judío-masónica sigue en el poder en Estados Unidos, de donde se verá la débil defensa que Occidente puede oponer a Oriente que ya se desborda buscando arrasar al mundo cristiano.

El mundo necesita despertar para poder defenderse y salvarse de la destrucción.


Nota aclaratoria:

La transcripcion textual del artículo, no necesariamente implica la total coincidencia con las opiniones del autor.

No comfundir sionismo con semitismo.

Para evitar malos entendidos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

"En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Traian Romanescu. Traición a occidente, p.99.
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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