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LA TRAICION DE WODROW WILSON
(Por Traian Romanescu)
                          

Wodrow Wilson


(01) La traicion
(02) Nota aclaratoria
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


La serie de traiciones judeo-masónicas masivas, que habían de llevar al mundo cristiano y a la humanidad entera al borde del abismo, en menos de cuarenta años, fue iniciada por el francmasón Thomas Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos entre 1914 y 1922.

Instrumento dócil de Bernard Baruch y de Louis Brandéis, los jefes de la banda judaica que empujó a los Estados Unidos a dos guerras mundiales contra las potencias cristianas de Europa; autor —por lo menos oficial— del famoso "Programa de 14 puntos de la paz universal" propuesto en 1918; coautor del Tratado de Paz de Versalles, concebido de tal manera que era la semilla de una futura gran guerra; cofundador de la escabrosa Sociedad de las Naciones de Ginebra (antecedente de la actual O. N. U. pro-comunista como aquélla), y ganador del "Premio Nobel de la Paz", eso fue Wilson. (Ha llegado a ser una costumbre de la "venerable" academia masónica de Estocolmo, conceder sus Premios Nobel de la Paz precisamente a criminales que desencadenaron guerras o dirigieron matanzas de millones de hombres, como en el caso del masón Wilson y del masón general George C, Marshall).

Las "cualidades" que hicieron a Wilson llegar a la Presidencia, fueron: ser francmasón, ser irresponsable amigo e instrumento de los judíos, haber recibido de ellos el dinero para su campaña electoral y padecer deficiencias psicosexuales, esto úl timo la máxima "prueba de fidelidad" —como dicen los masones—, que ata a los hombres y les impide traicionar a la secta'; parque ella los tiene cogidos en algo que de ser revelado los destrozaría para siempre... i La "carrera" de Wilson empezó prácticamente en 1913, cuando aconsejado por Baruch y Brandéis se comprometió, en caso:! de ser elegido, a obtener la aprobación del "Acta de la Reservad Federal de 1 91 3" redactada por el banquero judío Paul Warburg,J acta por la cual se ponían las reservas bancarias de Estados Unidos y con eso toda la economía americana —que como se sabe,;: está dominada por la alta finanza hebraica—, bajo el control den! los banqueros • internacionales judíos Rothschild, Kuhn, Loeb y^ Lehman.

Como consecuencia de ese arreglo, Wilson recibió de parteé de Baruch y de Warburg, de la Compañía Bancaria Kuhn Loeb] 50 mil dólares y el apoyo de toda la prensa judía, con lo que; ganó la campaña en 1914.

Resultados de la elección, fueron la aprobación del "Acta" que dejó al pueblo americano esclavo económicamente hablando del judaísmo y la entrada en la guerra de los Estados Unidos, lo que llevaría al desastre a los pueblos cristianos europeos.

Según el escritor americano Jerome Landfield, Wilson se diÓ cuenta más tarde de esas tristes realidades, ya que al serle leído por un pastor de Seattle que volvía de Siberia, en 1919, los "Protocolos de los Sabios de Sión" (directivas de la conspiración judaica), en los que se habla del papel de la masonería como sierva; del judaísmo, Wilson exclamó estupefacto: "¡Ahora comprendo lo que Louis Brandéis ha hecho de mí y cómo me ha engañado!" Sin embargo, nada pudo hacer por reparar su falta y su traición, porque era prisionero de la banda israelita de Brandéis.

Louis Brandéis llegó a ser el factótum de la Corte Suprema i de Estados Unidos, que siempre dominada por judíos paraliza! todas las fuerzas sanas hostiles a la expansión roja. Otro poderoso de la banda hebraica que dominaba a Wilson, era el muy! conocido "consejero" de los Presidentes de Estados Unidos, Bernard Baruch, que en 1915 ocupó el puesto de jefe del Oficio de las Industrias de Guerra de Estados Unidos y señalado como el jefe mundial (invisible) de la actual masonería.

Baruch gastó 10,000 millones de dólares de América y de sus aliados, dando los mejores contratos a sus propias compañías de armamentos y a compañías hebreas, con lo que sólo entre los "elegidos" quedaron las ganancias de miles de millones de dólares, a espaldas del pueblo norteamericano y de los pueblos cristianos comprometidos en esa guerra fratricida que les fue impuesta por la judeo-masonería.

Otros judíos con puestos clave, en esa época sombría de traición y de sangre, fueron Paul Warburg, redactor del "Acta", y Eugen Meyer, hoy propietario del periódico filo-comunista Washington Post y que durante la primera guerra fue el jefe de la llamada acción para el "Préstamo de la Libertad"...

Wilson aparece en los libros pintado con hermosos colores, ya que quienes tal le han pintado han sido judíos o masones que deseaban para él el Premio Nóbel. Así es como todos los conspiradores, traidores y asesinos, judíos o lacayos suyos, aparecen en las páginas de la historia falsificada, como "héroes" y quienes patrióticamente les combatieron, aparecen con las negras tintas del "villano"...

Cuando la verdadera historia sea escrita, sobre estos años de dolor, de muerte, de fango y lágrimas, muchas "personalidades" aparecerán desnudas de toda gala y nadando en su propia inmundicia. Allí estarán, en primera fila, los Wilson, Roosevelt, Truman y Eisenhower, autores de la actual catástrofe del mundo.

No se sabe mucho ahora, por ejemplo, que Wilson, el masón traidor, fue el que cubrió con su "personalidad" el movimiento de la judería norteamericana destinado a apoyar y subvencionar a la judería rusa en el desencadenamiento de la revolución comunista de 19Í7. Esa acción había empezado a tomar proporciones alarmantes desde 1915. El servicio secreto del Ejército Norteamericano obtuvo informes precisos sobre los trabajos subversivos de la judería, cuando se descubrió que personas y firmas bancarias judías norteamericanas, alemanas y de otras nacionalidades, fomentaban a los revolucionarios israelitas que actuaban contra el Imperio Zarista. Entre los descubiertos estaban Paul Warburg, Jacob Schiff y Otto Kahn, de la Kuhn, Loeb y Co. Wilson, sin embargo, nada hizo para impedir la actividad corrosiva de esos judíos, contra un país que era virtualmente aliado de los Estados Unidos. Wilson se preocupó más por arrojar a su país en la guerra, lo que despejaría la ruta a los revolucionarios. . .

Primera contribución de la judería americana a la judería rusa, fue un crédito de 48 millones de dólares facilitados a la "empresa Trotzky" por el Banco Kuhn, Loeb y Co. de Nueva York. Más aún, un grupo de 278 comunistas judíos de Nueva York, especialmente preparados, fue enviado a Rusia donde recibió en 1917 puestas clave en el aparato revolucionario montado por Trotzky; esos sujetos entraron a Rusia como "ciudadanos norteamericanos"; eran judíos emigrados de Rusia a América, donde obtuvieron cartas de naturalización. Más detalles sobre cómo preparó y desencadenó la judería internacional la revolución comunista, en mis libros La Gran Conspiración Judía y Amos y Esclavos del Siglo XX.

Cuando asustados por las proporciones de la matanza comunista en Rusia, algunos círculos occidentales propusieron la intervención de los aliados a favor de las tropas anticomunistas que dirigidas por los generales Denikin, Kolcheak, Wrangel y otros continuaban la lucha contra los bolcheviques en 1919, fue Wilson el que paralizó las tentativas de ayuda. Refiriéndose a la actuación traidora de Wilson, el ex embajador en Moscú joseph Noulens escribió en su libro Mi embajada en la Rusia Soviética:

"Las tentativas de emancipación que se manifestaban en Ural, Siberia, Donetz y en las provincias del norte, hacían que se escapara a la autoridad de los soviets la mayor parte del territorio ruso. El maximalismo (comunismo) parecía en vísperas de derrumbe. HA SIDO SALVADO POR LAS TERGIVERSACIONES DE LOS GOBIERNOS ALIADOS, DEBIDO EN GRAN PARTE A LAS INFELICES INTERVENCIONES DEL PRESIDENTE WILSON. Parando a los japoneses en Harbin, rehusando venir en ayuda de los checos cuando se encontraban en Kazan y Ekaterinburgo, EL PRESIDENTE WILSON HA ASEGURADO LA SUPERVIVENCIA DEL RÉGIMEN. Los bolcheviques mismos estaban convencidos de que la experiencia del comunismo ruso se había acabado. Ellos han sido los primeros sorprendidos por el inesperado cambio del curso de los acontecimientos".

La acción de Wilson se manifestó paralizando entre otros, durante seis meses (enero-junio de 1919), la acción del llamado "Consejo Supremo de los Cinco", que podía tomar una decisión en favor de loa anticomunistas. Una vez salvada de momento la obra de la judería, los seguidores de Wilson, Roosevelt, Truman y Eisenhower, habían de encargarse de defenderla y fortalecerla, hasta el punto de que hoy los Estados Unidos mismos, siempre en manos de judíos y masones, están amenazados con la destrucción por el bolchevismo que Wilson salvó en 1919.

He aquí un anuncio publicado en el Boletín hebdomadario de las logias de la región parisina, del 1 ° al 15 de noviembre de 1918, en el que se anuncia una conferencia en la logia, en la siguiente forma: "Domingo 10 de noviembre de 1919. G.'. L/. D.'. F.'., La Fidelité, Templo, 8, rué de Puteaux: 'El fin de la diplomacia secreta por la política de NUESTRO HERMANO el Presidente Wilson', conferencia por el Her.'. Lucien Le Foyer, antiguo diputado de París"... Otro documento: un telegrama enviado por las logias de Argel, en 1918, a Wilson, cuyo contenido apareció en el periódico Dépeche Algérien del 30 de diciembre de 1918, junto a la contestación del secretario de Wilson.

El telegrama dice así:

"Los HH.". argelinos a su hermano Wilson:
El comité de vigilancia y de acción masónica de Argel, ha votado el envío del siguiente telegrama al Presidente Wilson: en el momento de vuestra llegada a la tierra de Francia, los francmasones de las cuatro logias de Argel, reunidos en sesión plenaria, el domingo 8 de diciembre, mandan a SU ILUSTRE HERMANO WILSON sus homenajes más fraternales y sus felicitaciones más vivas para SU OBRA MASÓNICA en la guerra del derecho y de la libertad de los pueblos".

A ese telegrama, los "hermanos" argelinos recibieron la siguiente respuesta del secretario de Wilson:

"París, el I 7 de diciembre de 1918. El presidente me ha ordenado transmitirles su profunda estima, por las hermosas palabras de bienvenida expresadas en vuestro telegrama del 1 3 de diciembre'1.

Otras referencias claras a la filiación masónica de Wilson, aparecieron en el libro La paz de las naciones y la religión del futuro, del masón A. Loisy, publicado en 1919 en París; en el periódico francés Le Gaulois du Dimanche del 1'' de junio de 1919 y en la Revista Internacional de las Sociedades Secretas, de 1913.

Al irse Wilson, después de "servir" a "su" pueblo durante ocho años, los judíos juzgaron necesario rendirle ellos también un homenaje público. Bajo el título de Homenaje a Wilson, encontramos escrito en el periódico Le Peuple Juif (El Pueblo Judío), París, I 1 de marzo de 1921, página 6, lo que sigue:

"En el momento en que el ex Presidente de los Estados Unidos transmite a otras manos la dirección de los asuntos de la Gran República, nosotros tenemos el deber, NOSOTROS LOS JUDÍOS, de saludar con fervor a esa noble figura que ha ocupado en un momento dado —¡con qué grandeza, con qué dignidad!—, la escena del mundo.

"Por la influencia que Wilson ha ejercido sobre los acontecimientos de su tiempo, y que repercutirá durante numerosas generaciones, Wilson es un verdadero héroe, en el sentido que atribuía Carlyle a esa palabra. El ha ejercitado esa influencia tanto por la parte que él ha tomado en la entrada en la guerra de América, como por sus ideas que ha hecho prevalecer como base de las discusiones de paz. Es en el servicio de la justicia y del derecho, que él ha entendido poner la formidable fuerza de los ejércitos americanos, y es sobre la justicia y el derecho que él ha deseado fundar el nuevo derecho de los pueblos. La historia dirá en qué medida consiguió eso; pero actualmente está comprobado que Wilson es un señor, un carácter, una conciencia". No tengo comentarios para esa bien merecida retahíla de alabanzas judaicas al traidor masón Presidente de la Norteamérica cristiana. La historia verificó ya los resultados de la siniestra actuación desleal de ese señor.


Nota aclaratoria:

La transcripcion textual del artículo, no necesariamente implica la total coincidencia con las opiniones del autor.

No comfundir sionismo con semitismo.

Para evitar malos entendidos, se trasncrible parte de una entrevista que le hizo la Televisón francesa a Aleksander Isáyevich Solzhenitsyn, autor del libro Archipielago Gulag.

A una pregunta del entrevistador, Solzhenitsyn respondió:

"En el Archipiélago Gulag, el sistema de prisiones y campos de concentración, se calcula que perecieron 44 millones de personas (66 millones en toda la URRSS)… Yo me he limitado a dar los nombres de las personas que dirigían entonces los destinos del Gulag, de los jefes de la NKVD, de los directivos de la construcción del Canal del Mar Báltico. Aquí están los principales. Yo no tengo la culpa de que todos ellos sean de procedencia judía. No se trata de una selección artificial. La separación la ha hecho la historia…"

(Al llegar a este punto fue cortada la entrevista que hacía la TV francesa).


Fuentes:

- Traian Romanescu. Traición a occidente, p.99.
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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