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EL UTURUNCO

(Por José Ramón Farias)

En todo el norte de nuestro país, desde el límite marcado por el río Uruguay, hasta la precordillera y de allí hasta el trazado del río Salado en Santa Fe está muy difundida la creencia de la transformación del hombre en animal. Estas metamorfosis son justificadas de diferentes maneras: Desde maldición divina a pacto con el diablo y su dispersión folclórica llega a Perú, Bolivia, Chile y Paraguay. Personalmente he oído hablar (o he tenido acceso a investigaciones sobre el tema) del Lobizón (área guaranítica), Yaguareté Avá (área guaranítica especialmente Paraguay), Runauturunco (en Perú y Bolivia), Muturunco (en Catamarca) y el Uturunco (en Santiago del Estero).

Recuerdo a mi abuela santiagueña que nos infundía miedo para evitar nuestras incursiones por el monte, hablándonos del Uturunco. Decía ella, que se trataba de un hombre solitario, ermitaño, que vivía en las cercanías, que practicaba magia negra, que había pactado con el Diablo para convertirse en tigre (yaguareté) durante las noches o siestas y salir a comer cabras, potrillos, o terneros según su apetito.

Aprendimos que al firmarse el “Tratado” por el cual pasado un tiempo debía este señor entregar su alma, le fue dado en custodia un trozo de cuero (“cuerito” decía ella) el que frotaba mientras se revolcaba por el piso cuando deseaba que se operara la transformación. Era muy difícil matarlo, porque siempre eludía la persecución de los perros. Si ocurría la muerte automáticamente se convertía en humano en presencia del ejecutor. Si se quemaba su rancho con el “cuerito” adentro o alguien le robaba el amuleto, éste se entregaba para que lo maten. Si no querían hacerlo, insultaba a algún pendenciero para que lo haga en pelea.

Actuando como docente del nivel primario, cuando trabajé en lugares con población mayoritariamente descendiente de santiagueños, escuché achacar al Uturunco la muerte de sus cabras, terneros o potrillos cuando no podían identificar al león (puma) como autor de matanzas masivas. Es característico en el yaguareté y el puma esta acción. Cuando caza, primero sacia su hambre, luego sigue matando como parte de un juego macabro.

En las regiones argentinas de montaña donde no hay “tigres” (yaguareté) le llaman muturunco y se afirma que la trasformación es de hombre a “león” (puma). En las zonas quechua y aymará de Bolivia y Perú se denomina Runauturnco y por último en el área guaranítica Yaguareté Avá. Los guaraníes afirman que solo se transforman los poseedores de poderes especiales cedidos por Tupá, sin “trato”. Los santiagueños, catamarqueños, salteños, riojanos adjudican la propiedad a solitarios personajes muy comunes en sus comarcas aisladas, quienes obtendrían el poder mediante pacto con Satán.

Jorgelina Soulet dice que la transformación se produce al momento que el hombre se revuelca sobre una piel de tigre pronunciando extrañas palabras. Afirma la misma autora que en algunos lugares quien se transformará en tigre, no león, se sumerge en un estanque, de donde sale convertido en Uturunco.

Hay un cierto paralelo con el Lobizón, que es una transformación en perro mediante maldición divina. En todo el Continente Americano y en gran parte de Europa desde antiguo, persiste la creencia de la transformación del hombre en animal, por causas que varían según la región donde la creencia se origina.

Ver más Idolos, mitos y leyendas populares en el Indice General "Mitos y Leyendas"

Fuente: www.lagazeta.com.ar



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