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VON MANSTEIN
                          

Von Manstein


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Opiniones

No se puede marcar a Hitler como jefe militar con el apelativo de “Cabo de la I Guerra Mundial”. Él poseía sin duda conocimientos sobre las posibilidades operativas…Por el contrario no se tiene conocimiento en la historia de muchos príncipes o duques de los que se sepa que fueran jefe de ejército con éxito. Más lejos aún, Hitler gastaba una memoria sorprendente y poseía vastos conocimientos, una fantasía creadora en relación a cuestiones técnicas y a problemas de armamentos…

Eché de ver de momento la extraordinaria presteza con que con que se compenetraba de los puntos de vista de mi Grupo de Ejército.

Tampoco es imposible que se le ocurriera a Hitler la misma idea (la campaña relámpago contra Polonia), puesto que a veces nos desconcertaba con su certero instinto de las posibilidades tácticas, y además se ensimismaba en el estudio de los mapas.

Un antiguo oficial del Alto Mando de la Wehrmacht, que a consecuencia de heridas graves en el frente había destinado al alto organismo y que por su cargo en él tenia que ver casi diariamente a Hitler, sobre todo a la hora de los partes y también en situaciones de mayor intimidad, me escribe lo siguiente a propósito de lo que acabo de decir:

Comprendo perfectamente las razones de su impresión subjetiva (la de que Hitler no llevaba en su corazón la devoción de las tropas ni sus bajas le afectaban sino como deducciones de un potencial apetecible). Efectivamente, fuera de la intimidad se daba Hitler esos aires, aunque en realidad sus sentimientos eran muy otros. Bajo el punto de vista militar, más bien lo considero demasiado blando, y en todo caso más sensitivo de lo que debiera. Es muy sintomático el hecho de que se le hiciese insoportable lo de enfrentarse con los horrores de la guerra, como si temiese que su sensibilidad y compasión fuesen a impedirle luego la adopción de medidas que su voluntad política le exigía. La bajas de que tiene que enterarse con detalle o que le eran descritas con lujo de detalles plásticos, se le hacían penosísimas, y se le veía literalmente abrumado bajo el peso de tales descripciones, lo mismo que se advertía su doloroso sufrimiento cada vez que tenía noticia de la muerte personas que le eran conocidas.

Mi opinión, formada en años de continua observación, me lleva a creer que nada de teatral había en esto, sino que era una auténtica faceta de su personalidad, y que si ante la galería acentuaba su indiferencia, lo hacia justamente para prevenirse contra el peligro de que su recatada sensibilidad le arrastrase por caminos inconvenientes. Por eso y no por otra razón era por lo que no se avenía a visitar los frentes ni las ciudades bombardeadas. No porque careciese de valor personal, sino por la aprensión de su emotividad ante los horrores de la contienda.

Frecuentemente teníamos ocasión de observar en los medios privados, cada vez que salía a relucir el tenor del rendimiento y penalidades de nuestras fuerzas, como sabía apreciarlos y como se condolía de las fatigas que no podía ahorrarles a los combatientes, sin distinción de grado por cierto.

El juicio e este oficial, que no ha sido –lo reconozco- de los secuaces y admiradores de Hitler, prueba por lo menos cuán contradictoria pudo ser la impresión recogida por cada uno de los muchos hombres que han conocido a Hitler, y cuan difícil, por tanto, se hace desentrañar la intima y auténtica condición de aquel hombre.

Von Manstein (*)


(*) Fritz Erich von Lewinski, llamado Von Manstein (1887-1973). Marical de Campo alemán, considerado uno de los más grandes estrategas militares de la Almania Nazi


Fuentes:

- Opiniones N.H.p.107
- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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