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HUNDIMIENTO DEL BUQUE HOSPITAL WILHEM GUSTLOFF
La mayor tragedia naval del siglo XX
                          

Buque Hospital y rescate Wilhelm Gustloff.    
Wilhelm Gustloff


(01) Transatlántico Wilhelm Gustloff
(02) Actividad desde 1936 hasta 1940
(03) Buque de rescate
(04) El hundimiento
(05) Ensañamiento
(06) El mayor desastre naval del siglo XX
(07) El condecorado
(08) Los cómplices
(09) Palabras viles
(10) Fuentes.
(11) Artículos relacionados.



Transatlántico Wilhelm Gustloff

El Wilhelm Gustloff fue el proyecto N° 511 de los astilleros Blohm & Voss en Hamburgo, Alemania, en 1936. Entró en servicio el 14 de marzo de 1938. Fue bautizado en memoria del mártir nacionalsocialista suizo Wilhelm Gustloff asesinado en febrero de 1937 en Suiza por un sicario judío.

De diseño imponente con una altura de 55 m medida desde la quilla y 8 cubiertas, era de diseño moderno. Dotado de instalaciones adecuadas, tenía cubiertas de paseo espaciosas y funcionales. No tenía división por “Clases” según el poder adquisitivo, sino que todas las habitaciones tenían el mismo confort. Poseía una piscina climatizada en su interior en la cubierta E, 7 grandes cocinas, confortables comedores comunes además de amplios gimnasios.

El proyecto que materializó al Wilhelm Gustloff se enmarcó bajo el programa del sindicalista Robert Ley, denominado Fuerza por la Alegría (Kraft durch Freude, en alemán) para la clase obrera alemana que contemplaba entre otras acciones, la recreación popular a bajo costo en tiempo de paz.

El programa resultó todo un éxito y los cupos para los cruceros por el mar Báltico estaban siempre copados. Su viaje inaugural fue el 21 de abril de 1938 con destino a la isla de Madeira en Portugal. Su primer capitán Carl Lübbe (55 años) lo condujo a través del río Elba en medio de una gran cobertura periodística, sin embargo, al día siguiente el capitán Lübbe falleció de un ataque al corazón en el puente de mando, fue remplazado por el capitán Friedrich Petersen (70 años) concluyendo el viaje exitosamente.

Operó bajo la firma Hamburg-Süd Line en el mar Báltico llevando en sus cubiertas a los trabajadores alemanes en periodo de vacaciones desde 1938 hasta mayo de 1939.



Actividad desde 1936 hasta 1940

El Wilhelm Gustloff se utilizó para repatriar desde España a la Legión Condor que participó en la Guerra Civil Española, seguidamente fue anclado en Gotenhafen.

En agosto de 1939 pasó a ser transformado en un buque hospital (Lazarettschiff, en alemán) destinado al puerto de Danzig hasta mayo de 1940. El 1 de octubre es requisado por la Kriegsmarine para servir como buque nodriza de submarinos; pero antes, desde mayo a julio es utilizado como buque hospital para la Invasión de Noruega siendo anclado en Oslo, sirviendo como buque hospital para los heridos de la Wehrmacht. Se le pintó sobre su casco blanco una franja verde a lo largo de la eslora del buque y además se le agregó el emblema de la Cruz Roja Internacional en la chimenea. Su designación naval fue Lazarettschiff D.

El Wilhelm Gustloff fue trasladado a a Settin en octubre de 1940 para ser preparado como transporte de tropas y buque hospital en la Operación León Marino, pero el fracaso de la Luftwaffe en conquistar la supremacía aérea sobre el Reino Unido lo devolvió a Oslo como buque hospital.

Con el avance de las fuerzas soviéticas hacía territorio alemán por la Prusia Oriental, la situación para Alemania se torna dramática por los miles de refugiados alemanes que escapan ante las atrocidades de la guerra y el embate soviético. La Kriegsmarine lo destina junto con otros trasatlánticos para la operación de rescate de refugiados civiles y militares alemanes provenientes de la Prusia Oriental que llegaban a Gotenhafen para ser enviados a Kiel o Hel, denominada Operación Anibal.



Buque de rescate

Durante la tarde del 22 de enero de 1945, con una temperatura de 14 grados bajo cero, se procedió a preparar el crucero para que sirviera de barco de evacuación de heridos de guerra y civiles. De las 60.000 personas que habían pugnado por subir al barco, sólo lo consiguió una sexta parte.

Por añadidura, cuando el crucero estaba ya literalmente abarrotado, llegaron unas cuatrocientas auxiliares navales de edades comprendidas entre los 17 y los 25 años. Dado el peligro real que existía de que fueran violadas por los soviéticos, se procedió a cargarlas en la zona que había ocupado la piscina en la cubierta E.

Finalmente, durante la mañana del 29 llegó un tren de heridos a Gotenhafen y se procedió en las peores condiciones a trasladar su pasaje al crucero. Para aquel entonces, pasillos, habitaciones y dependencias presentaban un cuadro general de hacinamiento en el que sólo el 60% de los pasajeros contaba con chalecos salvavidas. A las 12.30 del martes 30 de enero de 1945 cuatro lanchas remolcaron el crucero fuera del muelle para que pudiera alejarse del puerto.

El tiempo era infernal. El viento presentaba una velocidad de siete nudos por hora, la temperatura era inferior a los 10 grados bajo cero, nevaba y los témpanos de hielo pespunteaban peligrosamente la superficie del mar.

Cuando cayó la noche, los refugiados que habían vomitado o que comenzaban a desmoralizarse eran millares. A pesar de todo, la mayoría abrigaba la esperanza de que en unos días podrían llegar a la costa de Dinamarca.



Wilhelm Gustloff El hundimiento

Sobre las 9.10 de la noche, los pasajeros sintieron un impacto contra el casco del Wilhem Gustloff. No podían saberlo pero habían sido alcanzados, por tres torpedos disparados desde el submarino soviético S-13.

El primer proyectil había alcanzado al barco bajo la línea de flotación pero las pérdidas ocasionadas por los dos siguientes resultarían mucho peores. El segundo había alcanzado la piscina de la cubierta E matando a casi todas las enfermeras mientras que el tercero dio en la sala de máquinas destruyéndola casi por completo.

Mientras los pasajeros eran presas del pánico, luchaban desesperadamente por llegar a las cubiertas superiores y no pocos se precipitaban a las aguas heladas del Báltico, la tripulación comenzó a lanzar llamamientos de SOS a la costa de Stolpmunde, en Pomerania. Aunque los mandos insistieron en que las mujeres y los niños debían ser los primeros en subir a los botes salvavidas la orden fue desobedecida y las mujeres embarazadas y los heridos se convertían en las primeras víctimas.

Al cabo de 50 minutos, el crucero se había sumergido bajo las aguas llevando consigo a la mayoría de los pasajeros. Los que habían conseguido alcanzar un bote o nadaban desesperadamente fueron recogidos por el torpedero alemán T-36 y otro barco de características similares que, como aquel, pertenecía a una pequeña flotilla de escolta que acompañaba al crucero pesado Admiral Hipper.

Aunque muchos de los pasajeros recogidos murieron a causa del frío, entre los supervivientes hubo algunas mujeres embarazadas. Incluso en el curso de la noche nacieron tres niños que fueron atendidos por soldados convertidos en improvisadas comadronas, episodio que ha servido al nobel Günter Grass para ambientar "Im Krebsgang", su último libro. Paul, el protagonista de la novela, nació al poco de que su madre fuera rescatada del Báltico y, alcanzada ya su jubilación, se enfrenta a la difícil tarea de escribir sus memorias en un país que ha decidido hacer tabla rasa de la tragedia.



Ensañamiento

Entretanto, el torpedero T-36 fue objeto de nuevos ataques submarinos y en una de las ocasiones en las que tuvo que maniobrar para esquivar un torpedo algunos de sus pasajeros cayeron al agua y murieron. Sin embargo, sobre las 14.00 horas del 31 de enero de 1945, ambos barcos llegaron con su carga a Sassnitz. De los más de 10.000 embarcados habían logrado salvar entre ambos a 996 personas. Finalmente, los casi 1.000 supervivientes fueron acogidos a bordo del barco hospital danés Rey Olaf.



El mayor desastre naval del siglo XX

La tragedia del Wilhem Gustloff constituyó el mayor desastre naval del siglo XX sextuplicando las 1.495 víctimas del Titanic. Y tan grave como el aspecto cuantitativo es el cualitativo, ya que el naufragio no se debió a un accidente por causas naturales.


El condecorado

Las motivaciones del comandante soviético Alexandr Marinesko para hundir el barco de refugiados fueron, según todos los indicios, más personales que militares. Marinesko había tenido en los últimos tiempos roces con sus superiores y se rumoreaba que podía ser detenido y deportado en cualquier momento. El marino soviético llegó a la conclusión de que un éxito militar como el hundimiento del Wilhem Gustloff podía sacarlo de tan comprometida situación y actuó en consecuencia.

No se equivocó en sus cálculos. La muerte de más de 9.000 seres humanos fue considerada por las autoridades comunistas soviéticas un hecho lo suficientemente meritorio como para condecorar a Marinesko con la medalla de Héroe de la Unión Soviética.


Los cómplices

Desde ese momento, el episodio se convirtió en un tema tabú. Los aliados occidentales no deseaban arrojar sombra de duda sobre la honorabilidad de los soviéticos y éstos no tenían interés en destacar la brutalidad con que habían actuado. Tampoco la dictadura comunista de la RDA pretendía recordar cómo habían entrado en Alemania sus mentores políticos.

Hubo que esperar hasta el año 1955 para que una película titulada "Nacht fiel über Gotenhafen" tratara el tema, y hasta fechas más recientes para que un libro, "SOS Wilhem Gustloff", de Heinz Schon, abordara el estudio histórico del trágico episodio. Al fin y a la postre, la existencia de testigos supervivientes había convertido en imposible la tarea de echar tierra sobre un episodio en el que habían quedado de manifiesto las peores pulsiones de la naturaleza humana.

Uno de los documentos más detallados que existen sobre este trágico hecho es la novela A paso de cangrejo, del Premio Nobel de Literatura Günter Grass.


Palabras viles

Sobre el pánico de los refugiados civiles que huían ante el avance del ejército soviético, da idea la siguiente arenga del jefe de propaganda boichevique Ilya Eherenburg:

"Alemania es una puta. Estamos en Alemania. Las ciudades arden y me siento feliz. Los alemanes no tienen alma. Levantaremos cadalsos en Berlín. El terror empuja a los alemanes y a sus hembras hacia el oeste. Alemania puedes dar cuantas vueltas quieras y arder y aullar en tu mortal agonía. ¡La hora de la venganza ha sonado!".

El día 28 de abril de 1945, los soviéticos abrieron varias brechas en las defensas de Berlin, y Ilya Ehrenburg, lanzó la siguiente orden del día al Ejército Rojo:

“Los soldados rojos arden como si fueran de paja, para hacer de los alemanes y de su Capital una tea encendida de su venganza… Para vosotros, soldados rojos, la hora de la venganza ha sonado… Desgarrad con brío el orgullo de las mujeres germánicas; tomadlas como botín legitimo. ¡Matad, bravos y aguerridos soldados del Ejército Rojo! ”

Incentivado, el Ejercito Rojo cometió todo tipo de crímenes tras la rendición alemana.


Fuentes:

- Castagnino Leonardo. www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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