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JOSÉ FELIX ALDAO
                          

José Feliz Aldao,    ,
Óleo de García del Molino    
Museo Histórico Nacional.    

(01) Reseña Biográfica.
(02) Fuentes.


Reseña biográfica

Es una de las personalidades más desfiguradas del período de la Federación, pues fue sometida a los espejos deformadores de la novela y del panfleto, en la pluma de Vicente Fidel López y de Sarmiento, fuentes en que abrevaron otros autores, sin ejercer la necesaria crítica.

Nació en Mendoza el 11 de octubre de 1785 y fueron sus padres el comandante Francisco Esquivel Aldao y doña María del Carmen Anzorena. Fue bautizado por el dominico fray jacinto Gómez con el nombre de Félix, pero posteriormente el jefe federal firmaría José Félix.

En 1802 tomó el hábito de la Orden de Predicadores en el convento de Mendoza, donde cursó filosofía, y hacia 1809 se ordenó de sacerdote en Santiago de Chile.

Cuando San Martín formó el Ejército de los Andes, fray Félix Aldao fue nombrado capellán del Batallón N° 11, con el que concurrió a la campaña de los Andes. Autorizado por el general Las Heras a portar armas, se distinguió por su bravura en el combate de Guardia Vieja, y obtuvo el grado de teniente de Granaderos a Caballo. Desde entonces dejó de vestir el hábito de los dominicos.

Demostró arrojo singular en Chacabuco y en Maipo, y luego en Curapaligüe y Gavilán (abril de 1817); en Arauco y en Talcahuano; y posteriormente en la campaña libertadora del Perú. Hizo con el general Arenales la primera campaña de la Sierra, en 1820, y ascendió a mayor. Su actuación fue premiada y sus proezas en el Perú son páginas de historia y no de novela.

En 1824 volvió a Mendoza y se instaló, con su primera mujer (la bella peruana Manuela Zárate), en una hacienda de Guaymallén, donde se consagró a la industria y al trabajo. Pero en julio de 1825, al estallar en San Juan una revuelta que derrocó al gobernador Salvador María del Carril, fue enviado por el gobierno mendocino, con una fuerza que comandaba su hermano José Aldao, para reponer a las autoridades sanjuaninas depuestas. Logrado este objeto, las fuerzas mendocinas regresaron a su provincia.

El gobernador Juan Corvalán le encomendó, en 1826, la formación de un escuadrón para la lucha contra los indios, en la frontera sur. Aldao instruyó y disciplinó dicha fuerza en el fuerte de San Carlos, y posteriormente, al frente de una división, llevó a cabo una exitosa campaña sobre los pehuenches Pincheyras y Goycos.

En setiembre de 1828 trató, por medio de Rosas y de Sarratea, de que la Santa Sede lo dispensara de sus vínculos eclesiásticos para casarse; pero el recurso no prosperó.

Producida la revuelta de Lavalle contra Dorrego, en diciembre de ese mismo año, la guerra civil que se encendió arrastró al coronel Aldao, quien se embarcó abiertamente en el bando federal. Con el regimiento de Auxiliares de los Andes se incorporó al ejército de Quiroga y con él hizo la campaña contra Paz. En La Tablada resultó herido de bala en el pecho, y en Laguna Larga u Oncativo quedó prisionero de Paz. Su cautiverio en las filas unitarias duró hasta la batalla de La Ciudadela (noviembre de 1831), ya que al pisar los vencidos el territorio de Bolivia el coronel Aldao quedó en libertad.

En 1832, ya en su provincia, alcanzó el generalato y fue nombrado Comandante General de Armas de Mendoza. Al año siguiente, al organizarse la campaña del desierto, en combinación con Quiroga y Rosas, comandó la División de la Derecha y logró victorias sobre Yanquetruz y Berbón. La legislatura mendocina lo premió por el éxito de esta campaña.

En 1840, al formalizarse la liga unitaria del norte contra Rosas, Aldao fue nombrado jefe del Ejército Combinado de Cuyo, que incluía a las fuerzas sanjuaninas que comandaba Nazario Benavídez. Participó en esta guerra civil hasta la derrota unitaria de Rodeo del Medio (setiembre de 1841). Un año antes, en noviembre de 1840, había sido designado gobernador propietario de Mendoza; pero no ejerció el poder hasta el 16 de mayo de 1842.

El 16 de noviembre de 1841 llegó a Buenos Aires y fue recibido por Rosas con todos los honores debidos a su rango. Quedó en esta ciudad hasta el 5 de enero de 1842, fecha en que volvió a su provincia para tomar posesión de su cargo de gobernador propietario, con mandato hasta 1844.

Dio mucho que hablar un decreto suyo, del 31 de mayo de 1842, por el cual declaró locos a los unitarios, y les nombró tutor y curador al jefe de Policía. Por entonces era su ministro general el doctor Pedro Nolasco Ortiz, quien, tres meses después, sería sucedido por el doctor Celedonio de la Cuesta, notable personalidad del federalismo.

Aldao murió el 19 de enero de 1845; fue enterrado con el hábito de Santo Domingo, reconciliado con su Orden, a su pedido, y asistido espiritualmente por el prior de los dominicos, fray Dionisio Rodríguez.

Había sido objeto de dos operaciones quirúrgicas durante 1844, la primera de ellas, realizada el 15 de julio por el médico español. doctor Garvizo, y la segunda, efectuada en setiembre por el doctor Miguel Rivera, cuñado de Rosas, que operó, en dos minutos y medio, el tumor maligno de que padecía.


Fuentes:

- Chávez, Fermín - Iconografía de Rosas y de la Federación – Edit.Oriente. Bs.As.,1974.
- La Gazeta Federal
www.lagazeta.com.ar

Ver notas relacionadas:

- Caudillos Federales
- La Confederacion Argetnina
- Batalla de La Tablada
- Facundo Quiroga
- Combate de Acollaradas (Expedición al desierto)
- El Restaurador de la Leyes.

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Fuente: www.lagazeta.com.ar



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