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"AUXILIARES" Y TRAIDORES
                          

JUAN MANUEL DE ROSAS. La ley y el orden


(01) Los "auxiliares" de Montevideo
(02) El "auxiliar" de Chile
(03) Fuentes
(04) Artículos relacionados

Los "auxiliares" de Montevideo

Rivadavia había formado una logia en la banda oriental, para agrupar a los unitarios que complotaban contra Rosas. Eran los “iluminados”, la “joven generación”, la “gente culta”, los de “frac y levita”. Era la Logia de los Caballeros Liberales, imitación de la que funcionaba en Buenos Aires cuyo venerable era Carlos María de Alvear.

El titular en la banda Oriental era Rivadavia, que residía en Colonia, y el gestor en Montevideo era Valentín Alsina. La integraban además Álvarez Thomas, Lavalle, Daniel Torres, Salvador María del Carril, Luis José Peña, Julián Segundo de Agüero, el canónico Vidal, Florencio, Rufino y Juan Cruz Varela, Cavia, Tomás de Iriarte, Fructuoso Rivera, José Luis Bustamante general Espinosa y General Olazábal, y Lamadrid y Chilavert.

Su odio a Rosas los llevó a buscar alianzas extranjeras a costa inclusive de la segregación territorial, como la creación de la “Republica de la Mesopotamia” y la anexión de las provincias del norte a manos del dictador Santa Cruz de la Confederación Peruano-Boliviana, que terminaría en Yungay a manos de Bulnes.

Chilavert, unitario en principio, se negará a luchar en contra de su patria y se pasa al ejército de Rosas como jefe y artillero en la batalla de Caseros, siendo fusilado por Urquiza sin más trámite, luego de rendido y desarmado. Lavalle, “la espada sin cabeza”, en principio se niega a luchar contra su patria alegando “patriotismo”, pero finalmente sede a los cantos de sirena de los “ilustrados”, incluido Alberdi, que lo convencen de formar un ejercito auxiliar del bloqueo francés. Rechazado en Buenos Aires, será vencido en Quebracho Herrado a manos de Oribe, y terminará suicidándose en Salta.

El Restaurador defenderá la integridad territorial a sangre y fuego apoyado en el sentimiento patriótico del pueblo y en el apoyo que recibe desde Europa de parte del general San Martín.


El "auxiliar" de Chile

D.F.Sarmiento (Biografía) Mientras los emigrados unitarios se complotaban contra Rosas desde Montevideo, alguien más lo hacía desde Chile, no ya con la espada, sino con la pluma y la palabra: Domingo Faustino Sarmiento.

Enceguecido por su odio a Rosas, no tuvo empacho en incentivar la ocupación chilena del Estrecho de Magallanes, llegando inclusive a proponer la ocupación de toda la Patagonia y hasta la zona misma de Cuyo.

En 1842, el Ministro Montt (chileno) adquirió y subvencionó un diario, “El Progreso”, que encomendó al Sanjuanino. Desde el primer número, el 11 de septiembre de 1842, Sarmiento desarrolló una campaña “demostrando” los derechos chilenos sobre el estrecho de Magallanes e insistió en la necesidad de que su país de adopción se adelantara a la Argentina en la ocupación del territorio.

El 11 de noviembre de 1842 desde “El Progreso” comenzará su campaña con total desparpajo y publica editoriales, notas y cartas en contra su patria:

La campaña encontró gran eco. No era un chileno quien lo decía sino un Argentino de nota. En el ejemplar del 28 de noviembre podía leerse: “Esta habilitación del estrecho ha de acarrearnos inmensas ventajas y nos asegurará un provenir colosal. ¿Quedan acaso dudas, después de todo lo que hemos dicho sobre la posibilidad e hacer segura la navegación el estrecho y establecer allí poblaciones chilenas? (…) Para Chile basta, en el asunto de que tratamos, decir ¡Quiero¡ y el estrecho de Magallanes se convierte en un foco de comercio y civilización”.

“¿Queda duda después de todo lo que hemos dicho sobre la posibilidad de hacer segura la navegación del Estrecho y de establecer allí poblaciones chilenas? ¿Pero se hará para aclararlas o desvanecerlas? ¿Permanecer en la inacción meses y meses? ¿Dar por sentado lo que la tradición, el hábito o la falta de datos establece como cierto? ¿Abandonarse a discusiones estériles, porque carece de bases sólidas y a la opinión de éste o de aquél? ¿Aguardar que de las islas Malvinas venga un inglés y levante una cabaña en el Estrecho y nos diga, ya la Inglaterra está en posesión?”

El 11 de enero de 1843, desde El Progreso, renuncia formalmente a la ciudadanía argentina, adoptando la chilena:

"( ... ) Los que han consagrado su vida y sus vigilias al triunfo de la libertad en América hallarán en Chile un teatro digno de sus esfuerzos, y el país se los agradecerá siempre que con lealtad trabajen por el interés de Chile, por la libertad de Chile y por el progreso de Chile".

"Que no suene más el nombre de los argentinos en la prensa chilena; que los que en nombre de aquella nacionalidad perdida ya habían levantado la voz guarden un silencio respetuoso; que se acerquen a los que por ligereza u otros motivos los habían provocado y les pidan amigablemente un rincón en el hogar doméstico, de lo que en lo sucesivo serán, no ya huéspedes, sino miembros permanentes".

"Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra Patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales". (El Progreso, 11/10/1843).

A consecuencia de la campaña periodística de Sarmiento, en 1843 el gobierno de Chile ocupa el estrecho:

"En cumplimiento de las órdenes del Gobierno Supremo, el día 21 del mes de septiembre del año 1843(... ) con todas las formalidades de costumbre tomamos posesión del Estrecho de Magallanes y su territorio en nombre de la República de Chile a quien pertenece, conforme está declarado en el Art. lo de su Constitución política y en acto se afirmó la bandera nacional de la República con salva general de 21 tiros de cañón".

Pero Sarmiento no se queda ahí, y con tal de perjudicar a Rosas, va por más, y el 29 de abril de 1849 escribe en “La Crónica”:

"La cuestión de Magallanes nos interesa bajo otro aspecto que no es puramente personal. En 1842, llevando adelante una idea que creímos fecunda en bienes para Chile, insistimos para que colonizase aquel punto. Entonces, como ahora, tuvimos la convicción de que aquel territorio era útil a Chile e inútil a la República Argentina".

Para Buenos Aires el estrecho es una posesión inútil. Entre sus territorios poblados median los ríos Negro y Colorado como barreras naturales para contener los bárbaros, median las dilatadas regiones conocidas bajo el nombre de Patagonia, país ocupado por los salvajes y que ni la Corona de España ni Buenos Aires han intentado ocupar hasta hoy, si no es por el establecimiento siberiano que lleva aquel nombre y situado a centenares de leguas del Estrecho".

"Quedaría por saber aún, si el título de erección del Virreinato de Buenos Aires expresa que las tierras del Sud de Mendoza y poseídas aún hoy por los chilenos entraron en la demarcación del virreinato, que a no hacerlo, Chile pudiera reclamar todo el territorio que media entre Magallanes y las provincias de Cuyo".

En “La Crónica” del 11 de marzo de 1849 dice: “Un territorio limítrofe pertenece a aquel de los Estados a quien aproveche su ocupación (…) Para Buenos Aires es una posesión inútil. ¿Que haría el gobierno de Buenos Aires con el estrecho de Magallanes, país remoto, frígido, inhospedable? (…) ¡Que pueble el Chaco y el sur hasta el Colorado y el Negro y deje el estrecho a quién lo posea con provecho….¡ Magallanes, por lo tanto, pertenece a Chile por el principio de conveniencia propia sin darlo a terceros”

"He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (La Crónica 11/3 y 4/8/1849).

Hasta algunos chilenos se escandalizaron de la campaña de Sarmiento:

“Todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que no defienden la legalidad de la traición de su país, y usted sabe quienes son sus redactores”. (Nota del general Pinto, ex presidente de Chile, al ministro plenipotenciario argentino)

Sarmiento, luego Presidente de los argentinos, lo confesará:

"Fui chileno, señores, os consta a todos" (5/4/1884).

“Los que cometieron aquel delito de leso americanismo (apoyar la invasión francesa), los que se echaron en brazos de la Francia para salvar la civilización europea, sus instituciones, sus hábitos e ideas en las orillas del Plata, fueron los jóvenes, en una palabra, ¡fuimos nosotros! ... Somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara... De eso se trata, de ser o no ser salvajes”.

Es el mismo Sarmiento que fue presidente argentino, el mismo que fogoneó el genocidio del pueblo paraguayo, el mismo que hizo la "guera de policía en el interior, el mismo que aplastó el federalismo entrerriano de López Jordán, y el mismo Sarmiento que adorna algunas plazas, paseos, museos y pueblos de la República. Juan Bautista Alberdi, opinará en su madurez:

Alberdi decía del Facundo y su biógrafo: “Sarmiento, trabajador improductivo, estéril, a título de empleado vitalicio, que vive como un doméstico de los salarios del Estado, su patrón”. Sarmiento cobraba “un poco de todo”: desde sueldos de inspector de escuelas hasta de militar, tal cual se hace ahora. En 1877 fue ascendido a Coronel Mayor del Ejército, equivalente a General de Brigada: tenía 66 años. En 1881 fue nombrado por Roca Superintendente General de Escuelas: tenía 70 años. En 1882 fue ascendido a General de División: tenía 71 años

En la gestación de su candidatura presidencial estuvo ausente la voluntad popular. (...) De esa manera, por la presión de los acontecimientos, el fraude y la coacción llegó a la presidencia de la República don Domingo Faustino Sarmiento. Años después siendo senador de la Nación, su colega Torrent le enrostró las transgresiones de todo orden cometidas en esa elección, a lo que Sarmiento asintió con enfático descaro: —¡Hubo fraude! ¡Hubo fraude!...

“Para gobernar a la República Argentina vencida, sometida, enemiga, la alianza del Brasil era una parte esencial de la organización Mitre-Sarmiento; para dar a esa alianza de gobierno interior un pretexto internacional, la guerra al Estado Oriental y al Paraguay, viene a ser una necesidad de política interior; para justificar una guerra al mejor gobierno que haya tenido el Paraguay, era necesario encontrar abominables y monstruosos esos dos gobiernos; y López y Berro han sido víctimas de la lógica del crimen de sus adversarios”. (Juan Bautista Alberdi)

"En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje” (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899)

El propio Libertador San Martín condenará expresamente la traición a la patria aliados al extranjero:

...”pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación , Española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer” (San Martín, 5 de agosto de 1838, en carta a Rosas)

El apoyo moral y diplomático dado a Rosas por San Martín, le costará a este el rencor de varios, entre ellos el propio Sarmiento:

"San Martín, el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca... Fastidiado estoy de los grandes hombres que he visto... Hace tiempo que me tienen cansado los héroes sudamericanos (como si él fuera europeo), personajes fabulosos todos... La expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han vuelto contra él y lo han anonadado... Pesan sobre él ejecuciones clandestinas... Dejemos de ser panegiristas de cuanta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de la América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección". (La Crónica, 26/12/1853; carta a Alberdi 19/7/1852; y año 1885)


Fuentes:

- Saldías, Adolfo: Historia de la Confederación Argentina.
- O´Donnell: Rosas, el maldito de la historia oficial.
- La Gazeta


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fuente: www.lagazeta.com.ar

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