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GALILEO GALILEI
                          

Galileo Galilei.    

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(01) Leyenda y revisionismo
(11) Fuentes.
(12) Artículos relacionados.


Prontuario

"Mucho y mal se ha hablado del caso Galileo, no sólo por parte de los naturales enemigos de la Iglesia, sino incluso, por parte de los mismos católicos. La causa, por supuesto, fue la desinformación. Si alguien dudara de esta realidad, nada mejor para convencerlo que un dato recogido por el converso del ateísmo, Vittorio Messori, en su esclarecedor trabajo 'Leyendas Negras de la Iglesia': 'según una encuesta del Consejo de Europa realizada entre los estudiantes de ciencias de todos los países de la Comunidad, casi el 30% de ellos tiene el convencimiento de que Galileo Galilei fue quemado vivo en la hoguera por la Iglesia. Casi todos (el 97%), de cualquier forma, están convencidos de que fue sometido a torturas. Los que -realmente, no muchos- tienen algo más que decir sobre el científico pisano, recuerdan como frase 'absolutamente histórica' un 'Eppur si muove!', fieramente arrojado, después de la lectura de la sentencia, contra los inquisidores convencidos de poder detener el movimiento de la Tierra con los anatemas teológicos. Estos estudiantes se sorprenderían si alguien les dijera que estamos ahora en la afortunada situación de poder datar con precisión por lo menos este último falso detalle: la 'frase histórica' fue inventada en Londres en 1757 por Giuseppe Baretti, periodista tan brillante como a menudo muy poco fehaciente.' (...)

Si debiéramos fijar un punto de partida de este mito, hay que decir entonces que fue particularmente a través de la obra infame del controvertido y polémico Bertolt Brecht (La Vida de Galileo Galilei, 1939) donde esta leyenda negra comenzó a difundirse masivamente. (...)

Por lo tanto, Galileo no vivió en tiempos medievales, como frecuentemente se afirma, sino en el siglo XVII. Tampoco -ya se ha mencionado- fue torturado ni ejecutado (¡menos quemado!) ni por la Inquisición ni por nadie. Tampoco fue excomulgado. Todo el castigo consistió en alguna prisión domiciliaria, gozando, a la vez, de una pensión papal. (...)

El método copernicano no fue considerado sólo por Galileo, como pretende hacerse creer, sino también por numerosos contemporáneos suyos, especialmente -paradójicamente, para algunos- por doctísimos jesuitas, como el recién mencionado Grienberger y Scheiner, que -nueva paradoja para algunos- demostraron ser más 'científicos' que el mismo Galileo (...) Observa el historiador Walter Brandmuller que la teoría de Copérnico no fue tan revolucionaria como se ha pretendido, pues había sido enseñada por el obispo parisino Nicolas d'Oresme a mediados del siglo XIV, y un siglo más tarde por Nicolas de Kues y por el prelado Calcagnini. (...)

No puede dejar de citarse las palabras del Premio Nobel Arthur Koestler frente a esta polémica: 'La gloria de Galileo descansa sobre descubrimientos que nunca hizo y sobre hazañas que nunca logró. Contrariamente a lo que se afirma en muchos libros, incluso recientes, de historia y de ciencias, Galileo no inventó el telescopio. Ni el microscopio. Ni el termómetro. Ni el reloj de balancín. No descubrió la ley de la inercia, ni las manchas solares. No aportó contribución alguna a la astronomía teórica. No dejó caer pesos desde lo alto de la Torre de Pisa; y no consiguió demostrar la veracidad del sistema de Copérnico. (...)'.

Galileo se equivocó muchísimas veces, procediendo, en no pocas ocasiones, de forma poco científica y desleal. Entre sus fallas más graves y evidentes, se refiere el hecho de que rechazó, categóricamente, la que sostenían algunos jesuitas y el erudito Kepler, de que la órbita planetaria debía ser elíptica. Llegaría a decir que eso era imposible. Se equivocó. También creyó falsamente que el anteojo agrandaba todos los objetos visibles, según una misma proporción, cualquiera fuese su distancia. (...) Durante gran parte de su vida combatió explícitamente la teoría de Copérnico; no obstante, cuando finalmente la abrazó, trató de 'estúpidos, pigmeos mentales que no merecen ser llamados seres racionales' a los que no la aceptaban. Se recuerda que llegó a llamar burro incluso al Papa Urbano, otrora su gran amigo. (...)

La inquisición romana sólo prohibió uno de los escritos de Galileo hasta que se corrigieran algunas frases que daban como cierta la teoría heliocéntrica. Subsanado el error, la obra fue inmediatamente permitida. Su principal obra 'Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias' la escribió después del proceso. Murió siendo miembro de la Academia Pontificia de Ciencias."


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Fuentes:

- www.lagazeta.com.ar

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