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INVASIÓN INGLESA DE 1806
(Por Leonardo Castganino)

Desembarco de los ingleses en las playas de Quilmes.    
27 de junio de 1806    

Tropas inglesas

(01) Los separatistas.
(02) Toma de Buenos Aires
(03) El botín.
(04) La Reconquista.
(05) Los indios también.
(06) Fuentes
(07) Artículos relacinados



Los separatistas

El grupo independentista, o separatista según quiera verse, estaba formado ya por el año 1803 en Buenos Aires, por un grupo de hombres conocidos, como Juan Jose Castelli, Manuel Belgrano, Saturnino y Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, Antonio Cabello, Juna Jose Paso, Feliciano Chiclana, Domingo French, Antonio Luis Beruti,, Juan Jose Viamonte, José Darregueyra Juan Florencia Terrada, Agustín Donado, el canónigo Alberti, Matías Irigoyen, Tomas Guido, etc. Muchos de ellos abogados, religiosos, comerciantes relativamente honestos o no. Más tarde se les unió Mariano Moreno, joven abobado del comercio inglés.

Según el historiador inglés Carlos Roberts "parecería, según correspondencia en los archivos ingleses", que el partido independentista envió a Londres a Mariano Castilla y Ramos para solicitar la ayuda inglesa. Por su parte Castelli se puso a habla con lord Grenville, con Huskisson y con el almirante Sydney Smith, y conjuntamente con el chileno Eugenio Cortés, sometieron a Pitt y Castlereagh, un proyecto para independizar a Sudamérica del dominio español, consiguiendo que el gobierno inglés ordenara al comandante en jefe, duque de York, el envió de los oficiales Doyle y Burke para recoger informes, el primero en el norte y el segundo en el sur. Jame Florence Burke permaneció en Buenos Aires hasta 1804, trabando intima amistad con los independentistas Castelli y los Rodríguez Peña. Regresó en 1808 pero fue expulsado por Santiago de Liniers. ( )

Cuando se produjo la primera invasión de 1806, Castelli mantuvo varias conferencias con el general inglés William Carr Beresford ( ) para saber si tenía la intensión de independizar el Río de La Plata y solicitándole que proclamara la independencia a cambio de ventajas comerciales para Inglaterra También Pueyredón se reunió con el jefe inglés, con similares propósitos y le pidieron a Beresford y a Popham, que aclararan la situación ( ). Varios de los nombrados como separatistas, no lucharon contra los invasores ingleses. Belgrano si forma parte de las milicias locales ante el desembarco y durante la ocupación se retiró a Capilla de Mercedes, en la Banda Oriental; no combatieron a los ingleses Paso, Beruti, Darregueyra, y el peninsular Matías Irigoyen, y si lo hicieron Vieytes, French, Chiclana, Viamonte, terrada, Guido y Nicolás Rodríguez Peña; Saturnino Rodríguez Peña colaboró directamente con los invasores. ( )

Mariano Moreno, que tampoco combatió al invasor. Escribió luego; "Yo he visto llorar en la plaza a muchos hombres por la infamia que se los entregaba; y yo mismo he llorado más que ningún otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806 vi entrar a 1560 ingleses, que apoderados de mi Patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de esta ciudad" ( ). Dice al respecto Federico Rivanera Carles: "Creo que este secesionista encubierto, si realmente lloró, fue de alegría" ( )

La historia oficial muestra a Beresford como un "caballero", pero además de conquistador de un rico territorio, vino por el tesoro de la de la Real Hacienda parta obtener la parte del botín que le correspondía. Arthur Wellesley I duque de Wellington dijo que "Los soldados ingleses son la escoria de la tierra, que se alistan solo por el trago y el botín". Beresford fue un fiel representante inglés, un mercader y un pirata.

Tampoco es cierto que el gobierno inglés ignorara las acciones de Popham y Beresford: Ya en 1084 Popham y su amigo Francisco de Miranda, se reunieron con Pitt para presentarle un plan de evasión que consistía en apoderarse de Sudamérica, comenzando con Venezuela , y luego Buenos Aires, Valparaíso, Perú y Lima, y del que Pitt se mostró muy entusiasmado.

Pese a lo que diga la historia oficial en cuanto muchos juraron fidelidad a la corona inglesas, desalojados los ingleses de la primera invasión de 1806, siguieron conspirando contra el imperio español, y solicitando una nueva invasión inglesa para lograr a cambio de beneficio comerciales, "la independencia", que no sería otra cosa que la dependencia del gobierno inglés. No solo se produjo otra invasión inglesa en 1087, si no que se programó otra para 1808, suspendida por la invasión napoleónica a España, que transformó a Inglaterra en circunstancial aliado de España, no obstante lo cual los ingleses, como de costumbre, siguieron actuando solapadamente en contra de aquella, y durante la revolución de mayo de 1810, la Royal Navy en la rada de Buenos Aires, suministraba armas y municiones a los revolucionarios, y le cuidaba las espaldas por un probable levantamiento popular contra la Junta.


Toma de Buenos Aires

Muchos pretenden que la invasión de 1806 fue una aventura de dos ingleses, Beresford y Popham, con desconocimiento de la Corona. Sin embargo muchos documentos demuestran el previo conocimiento, y el supuesto "desconocimiento" o falta de órdenes. es otra de las conductas inglesas, que se adjudican los méritos pero desconocen los fracasos.

Los días 9 y 13 de abril de 1806 desde el Cabo y el 30 desde Santa Elena, Popham, jefe de la escuadra, comunica al Almirantazgo que se dirige a ocupar Buenos Aires. Otro tanto hace Beresford que lo informa ministro de Guerra, Lord Castlereagh. Las cartas llegan a Inglaterra el 24 de junio de 1806 (para entonces Castlereagh había sido reemplazado William Windham ( ) cuando las tropas inglesas estaban a punto de desembarcar en Quilmes.

Beresford actuó de la forma acostumbrada. Izo la bandera inglesa el Cabildo, hizo jurar a sus miembros fidelidad a su S.M.B. Juraron Francisco Lezica, Anselmo Sáenz Valiente José Santos Inchaurregui, Jerónimo Merino, Francisco A. Herrero, Manuel José de Ocampo, Francisco Belgrano, Martin Gregorio Yañez, Benito de Iglesias y Manuel Mansilla.( ) Luego citaron a las corporaciones, fuerzas militares y ciudadanos principales para que hicieran lo propio. Dictó normas e impuestos para el comercio y a los tres días se apoderó el tesoro de la Hacienda, que remitió inmediatamente a Londres con informes a Castlereagth y al duque de York, comandante en jefe y favorito de Jorge III, Tan pronto como arreglaron las cosas más urgentes, Beresford informa sobre lo actuado a su jefe inmediato en el Cabo, general Baird y Popham al Almirantazgo. Beresford, entre otras cosas informa a Baird que su situación es crítica en la ciudad y que por falta de caballería no puede dominar la campaña, por lo que le pide urgentes refuerzos ante el temor de un avance de tropas desde Córdoba, al mando del Virrey. ( )

Windham, con los informes de Beresford, y la aprobación de Rey, le manifiesta que "si hubiese tomado algún punto se sostuviera en él, siempre que le pareciera conveniente para la protección a aprovisionamiento de la escuadra, o para el comercio", y se le avisó que "salían inmediatamente refuerzos bajo las ordenes de general Samuel Auchmuty ( ) Por otra parte, Popham es reemplazado por el contraalmirante Sterling, y se le ordena presentarse en Londres ante el ministro, para darle explicaciones por excederse de la órdenes. Esto formaba parte de la farsa inglesa para guardar las formas, ya que un día antes de enterarse de la toma de Buenos Aires, "Windham le escribió a su jefe Grenville, diciéndole que pensaba que Inglaterra debía tomar posesión de partes de Sudamérica, pero no ayudar a hacer una revolución, y que una vez firmemente posicionado de algún punto, seria fácil extender la conquista". ( )

La noticia de la toma de Buenos Aires llego a Londres e1 13 de septiembre, cuando la ciudad había sido reconquistada hacia un mes. Si el gobierno inglés hubiera sido ajeno al plan de invasión, hubiera ordenado el inmediato desalojo de la ciudad tomada y el castigo de los responsables de la operación. Por el contrario, el día 20 la Gaceta dio a conocer la proclama de Rey declarando que "la ciudad y fortaleza de Buenos Aires, con sus dependencias, eran parte de los Dominios de Su Majestad" y agregaba reglamentos para el comercio, derechos aduaneros etc.

Por su parte el ministro inglés que había recibido informes de Beresford sobre el conquista de Buenos Aires, le contesta el 21 de octubre expresándole que "la ansiedad en que estaba el gobierno desde el recibo de sus informes desde Santa Elena, ha quedado disipada por sus comunicaciones de la toma de Buenos Aires, y que el Rey aprueba su conducta y la de sus tropas, puesto que él solo cumplía órdenes superiores, y que aprueba las medidas conciliatorias que ha puesto en práctica, que espera denostarán las ventajas del sistema de gobierno inglés y asegurará la conquistas (Ignoraba el ministro inglés que la ciudad había sido reconquistada, y Beresford estaba en prisión) y le informa que el general Samuel Auchmuty partirá con tropas de refuerzos al Rio de la Plata, y que otra expedición dirigida por el general Robert Craufurd irá a conquistar Chile" ( )

Los ingleses no pueden negar que era un plan de la Corona inglesa. La pruebas están a la vista. No solo planearon y aprobaron la invasión, si no que además festejaron en Londres y se repartieron el botín de Buenos Aires, que nunca reintegraron.

La toma de Buenos Aires tuvo gran repercusión en Inglaterra y Europa. El Times del 13 de septiembre destaca en primera plana que "Por un expreso que acabamos de recibir de Portsmouth, tenemos que felicitar al pueblo por uno de los hechos más importantes de la actual guerra. Buenos aires en este momento forma parte del Imperio Británico, y cuando consideramos las consecuencias a que a que conduce por su situación y sus capacidades comerciales, además de su influencia política, no sabemos cómo expresarnos en términos adecuados a nuestra opinión de las ventajas nacionales que derivarán de su conquista", y el día 15 agrega en una Gaceta Extraordinaria: "la conquista es de alta importancia por su valor intrínseco, pero aún más por las circunstancias que la rodearon, como por los momentos críticos en que llega la noticia al pueblo británico y a Europa, Es casi indudable que toda la colonia del Plata tendrá la misma suerte que Buenos Aires; y de las esperanzas lisonjeras presentadas a sus habitantes, por la proclama del general Beresford, ellos verán que está en su propio interés ser colonia del Imperio Británico. Como resultado de semejante unión, tendríamos un mercado continuo para nuestras manufacturas, y nuestros enemigos (España) perderían para siempre el poder sumar los recursos de estos ricos países a los otros medios que tienen de hacernos daño. Este país está ahora en una posición mucho más orgullosa de la que ha estado desde que comenzaron las negociaciones con Francia (...) Por nuestro éxito en el Plata, donde un pequeños destacamento ha tomado una de las más importantes y ricas colonias españolas. Bonaparte debe estar convencido de que solo una paz rápida podrá evitar que toda Sudamérica quede forzosamente separada de su influencia y colocada para siempre bajo la protección del Imperio Británico" y el día 25 agrega "Tal es la fertilidad del suelo que Buenos Aires, que en poco tiempo, será probablemente el granero de Sudamérica (...) Los campos de pastoreo soportan millones de vacas, caballos, ovejas y porcinos".

Los ingleses se jactaron de tomar Buenos Aires con "un pequeño destacamento", lo que pone en evidencia que la población no soportaba "el yugo español" como se pregona, ya que Buenos Aires no tenía un ejército de ocupación español. Los ingleses fueron expulsados por la población y algunas milicias. Buenos Aires contaba entonces con 40.000 habitantes.

Los ingleses no pueden negar la participación el imperio en la invasión, como queda demostrado, y la supuesta desautorización a sus jefes fue solo una farsa, una simulación: El consejo de Londres nombro ciudadanos honorables a Beresford y Popham y les otorgó espadas de reconocimiento "por su valerosa conducta y por los muy importantes servicios rendidos por ellos en la captura de Buenos Aires, a la vez que abriendo una nueva fuente de comercio a las manufacturas de la Gran Bretaña y despojando a sus enemigos de una de las más ricas y más extensas colonias en su posesión..." ( )


El botín

La llegada del botín a Londres, y la recepción y festejos, dan cuenta de la importancia que le dieron. Fue transportado por la fragata Narsissus al mando del capitán de navio Ross Donnolly, y llegó a Portsmouth el 12 de septiembre de 1806. Cinco días después fue desembarcado y se cargó en ocho carros de cinco toneladas cada uno, tirados por seis caballos con banderas del fuerte español y banderas británicas. Detrás seguían dos cañones capturados en Quilmes, con una escolta de marineros de Popham y de las tropas de Beresford. Cerraba el cortejo un carro el capitán Donnolly. Entraron a Londres el día 20, marchando a la cabeza un escuadrón de caballería de Leales Voluntarios Britanos al mando del coronel Davidson, y en la retaguardia una compañía de infantería con banda de música.

Como vemos, los ingleses no tenían vergüenza y ni intensiones de ocultar el robo, y en medio de un público entusiasta, la caravana llego al Banco de Inglaterra, donde se deposito el tesoro, que jamás reintegraron al Río de la Plata.


Reconquista

Santiago de Liniers reconquistó Buenos Aires con la colaboración de Martín de Álzaga y el ferviente entusiasmo de la milicia y del grueso de la población. Beresford, al verse derrotado, izó en el fuerte bandera blanca de parlamento, pero la población enardecida, desde las calles y edificios adyacentes, se lanzó sobre la fortaleza al grito de ¡A cuchillo!...¡a cuchillo! Liniers no podía contener a la población enardecida, y le pidió a Beresford que izara bandera española, pero éste no disponía de una, hasta que un marinero, desde el foso, arrojó una sobre la muralla, que fue inmediatamente izada después de 45 días, ante el jubilo de la población y al grito de ¡Viva España! ¡Viva el Rey!

Liniers mandó formar el ejercito en ala, y los ingleses salieron de la fortaleza en columna y depositaron sus armas ante los vencedores, entre gritos de ¡Viva España! ,,, ¡Santiago! ... ¡Muera los herejes!

Liniers expreso "el alto entusiasmo de los habitantes de esta ciudad, por prontos y dispuestos a sepultarse bajo las cenizas de sus edificios, antes que entregarse a otra dominación que la de su legítimo soberano". ( )

Sobremonte fue destituido por una junta de guerra el 10 de febrero de 1807, y designó a Santiago de Liniers Comandante General de Armas, y la Real Audiencia asumió el gobierno civil. Por una orden real, se nombró a Liniers Virrey y capitán interino, siendo confirmado por Real Orden de Carlos V, del 3 de diciembre de 1807, siendo el ultimo Virrey del Río de la Plata designado por el Rey. ( )


Los indios también

El 17 de agosto de 1806. cinco días más tarde de la derrota inglesa, "se presentó en la sala del Cabildo el indio pampa Felipe con don Manuel Martin de Calleja, y expuso aquel intérprete que venía a nombre de diez y seis caciques de los pampas y tehuelches a hacer presente que estaban prontos a franquear gente, caballos y cuantos auxilios dependiesen de su arbitrio para que este Ilustre Cabildo echase mano de ellos contra los Colorados, cuyo nombre dio a los ingleses; que hacían aquella ingenua oferta a los cristianos , y porque veían los apuros en que estarían; que también franquearían gente para conducir a los ingleses tierra adentro si se necesitaba; y que tendrían mucho gusto que se les ocupase para pelear contra hombres tan malos como los Colorados" ( )

Al mes siguiente, el 15 de septiembre, se presentó en la Sala el cacique pampa Catetilla con el indio Felipe, y después de haber hecho aquí su cumplido por intérprete, expresando el sentimiento que él y su gente habían tenido por la pérdida de la ciudad, y el contento por la reconquista de que daba enhorabuena; ratificó la oferta de gente y caballos, que a nombre de diez y seis caciques había hecho Felipe; y expuso que solo con el objeto de proteger a los cristianos contra los colorados, en alusión a los ingleses, habían hecho paces con los ranqueles, con quienes estaban en dura guerra, bajo la obligación de guardar los terrenos desde Salinas hasta Mendoza, e impedir por aquella parte cualquier insulto a los cristianos, habiéndose obligado el exponente con los demás pampas a hacer lo propio en toda la costa del Sur hasta Patagones" ( )

La reconquista de Buenos Aires la hizo la ´población en masa, incluidos españoles de distintas regiones, criollos, mestizos, zambos, esclavos, mulatos etc. El testimonio transcripto desmiente en gran parte la Leyenda Negra de la injusticias de los cristianos españoles contra los pueblos originarios, porque nadie ofrece libremente lo que tiene, y a su gente, para defender vidas, bienes y hasta territorios de quien supuestamente los sojuzga y maltrata. Es llamativo que estos hechos fueron antes de lograrse la "independencia" de 1810.


Fuentes
Obras de Leonardo Castagnino - Castagnino Leonardo. Las invasiones inglesas. De 1806 a 1852.
- Castagnino L. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- Castagnino L. Soy Federal. Artigas, Rosas y Francia. La línea histórica Federal
- Carlos Roberts. Invasiones inglesas.
- Federico Rivanera Carlés. La Historia ocultada




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- Las 12 invasiones inglesas.
- MALVINAS


Fuente: www.lagazeta.com.ar

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