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EL JUICIO A JUAN MANUEL DE ROSAS
                          


J.M.de Rosas, El Restaurador

(01) El juicio
(02) El pez por la boca muere: Los argumentos
(03) La voces de defensa
(04) El juicio de la historia
(10) Fuentes
(11) Artículos relacionados


El juicio

En agosto de 1856, la Comisión de Negocios Constitucionales del Senado de Buenos Aires formalizó la presentación del “caso Rosas”, al que declaraba “reo de lesa patria por la tiranía sangrienta que ejerció sobre el pueblo y por haber hecho traición a la independencia de a patria”.

Nada menos que a Rosas, (que defendió la independencia a todo transe, recibiendo por ello el legado del sable del Libertador), acusaban de traición a la patria los liberales que fueron precisamente los que entregarían después de Caseros la soberanía de los ríos interiores, las misiones orientales y la banda oriental al Imperio Brasilero… y la economía al imperio inglés.

Lo acusaban además del "robo" de dinero público, justamente a Rosas que fue un meticuloso administrador de la cosa pública, y siendo un hombre rico antes de su gobierno, dejó el país con unos pocos de patacones en el bolsillo y un cajón de papeles que para defender su honra ante la posteridad, segun hizo constar en acta ante el consul Inlges antes de embarcarse rumbo al exilio.

Fue talvez por esta última acusación de robo que Rosas decide romper su silencio de años de exilio, y presenta tres protestas por escrito en tres idiomas, descalificando la legitimidad de los funcionarios que pretendían juzgarlo. Estas protestas fueron entregadas o gobiernos europeos y distintas personalidades del país, incluido Urquiza y Alberdi para su difusión.


Juan Manuel de Rosas El pez por la boca muere: Los argumentos

Durante el juicio hubo pretensiones de escribir la historia “por decreto”; entre los argumentos presentados, llama la atención el del diputado Nicolás Albarelos:

“Rosas, señor, ese tirano, ese bárbaro, no era considerado así por las naciones europeas y civilizadas, y pasado ese juicio a la posteridad se pondrá en duda, cuando menos, esa tiranía bárbara y execrable que Rosas ejerció sobre nosotros.

… No puede librarse a la historia el fallo del tirano Rosas ¿Qué dirá la historia cuando se vea que la Inglaterra ha devuelto a ese tirano los cañones tomados en acción de guerra, y saludado su pabellón, sangriento y manchado con una salva de 21 cañonazos?

La Francia, que hizo causa común con lo enemigos de Rosas, que inició la cruzada en la que figuró el general Lavalle, a su tiempo lo abandonó, y trató con Rosas, y también debió saludar su pabellón con 21 cañonazos.

Yo pregunto, señor, si estos hechos borrarán en la historia todo cuanto podamos decir los enemigos de Rosas, si no lo sancionamos con un acto legislativo como esta ley.

… ¿Qué se dirá en la historia – y esto es triste decirlo – cuando se sepa que el valiente almirante Brown, el héroe de la marina de guerra de la independencia, fue el almirante que defendió la tiranía de Rosas; que el general San Martín, el vencedor de los Andes, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso que puede hacerse a un militar, entregándole su espada?

¿Se verá a este hombre, Rosas, dentro de veinte años, tal como lo vemos nosotros a cinco años de su caída, si no nos adelantamos a votar una ley que lo castigue definitivamente con el dicterio de traidor?

… No, señor. No podemos dejar el juicio de Rosas a la historia, porque si no decimos desde ahora que fue un traidor, y enseñamos en la escuela a odiarlo, Rosas no será considerado como un tirano, y quizás lo sería como el más grande de los argentinos”.

( Diario de Sesiones de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires )

Y así fue como algunos no nos enseñaron la “historia”, si no lo que le ley quiso que enseñaran: menos mal que hubo quienes la revisaron. Cuando Adolfo Saldías (siendo liberal) escribe su Historia de la Confederación, Mitre le reprocha que no haya respetados “los nobles odios”; Saldías por su parte dirá que lo hace “por la vedad histórica”.


La voces de la defensa

Entre las voces que se levantaron en defensa de Rosas, está la de Juan Bautista Alberdi, a quien no se puede acusar de rosista. El propio Alberdi opina que Rosas “debe defenderse hasta por patriotismo, por decoro de su país. …Callar sería dar la razón al que habla, aunque no la tenga”

En carta fechada en Londres el 8 de septiembre de 1857, Juan Bautista Alberdi le dice a Félix Frías:

“Le doy mil parabienes por su noble conducta con la oposición hecha al frío, rencoroso y triste proceso contra Rosas. A vd., secretario de Lavalle, soldado de tantos combates contra el tirano caído, le tocaba el alto rol de respetarle en el rol de vencido que ha llevado hasta aquí con silencio y resignación loables. Le incluyo un artículo de un diario de París, que le dará idea del sentimiento de toda la buena Europa sobre esta pobre causa”

En carta del 16 de octubre de 1857 el mismo Alberdi le escribe a Juan María Gutiérrez sobre este asunto:

“En el proceso contra Rosas se ha visto aquí, por los amigos de Buenos Aires, una prueba de que Alsina es incorregible y que nada serio hay de que esperar de él. Toda la prensa de Europa ha protestado contra ese hecho loco y odioso: mucho más cuando ven a Rosas llevar aquí su papel de vencido con tanto juicio, pues no imita a tantos caudillos caídos que han agitado su ostracismo para recuperar su autoridad…”

"El general Rosas, confinado en Southampton, no comprende como habiendo servido tantos años y con tanto aplauso de la América, es perseguido como un malvado por el gobierno de su país. La cosa es clara. Son los intereses y las personas que él contrarió o atacó las que lo persiguen, no su país. Como esas personas están a la cabeza del país, toman su nombre para vengarse, como en otro tiempo lo tomaban para quejarse y defenderse. El país es atacado, decían ellos, cuando eran ellos los atacados. Hoy dicen. el país se venga y castiga, cuando son ellos los que castigan y se vengan. (J.B. Alberdi - 1864)


El juicio de la historia

“El juicio del general Rosas compete solamente a Dios y a la Historia, porque solamente Dios y la Historia pueden juzgar a los pueblos” (Juan Manuel de Rosas)

Y la verdad comenzó a salir a la luz. El mismo Rosas lo había sentenciado desde Southampton en 1857:

“Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias”


Fuentes:

- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- Saldías, Adolfo. Historia de la Confederación Argentina.
- Rosa, Jose María. Historia Argentina.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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