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LA LIBERTAD, LA CIVILIZACIÓN Y EL PROGRESO

La guerra del Paraguay

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino Como todos sabemos, la Guerra de la Triple Alianza fue llevada por los liberales en nombre de la “libertad, la civilización y el progreso”.

Antes de la guerra, en el paraguay había 435 escuelas. La enseñaza primaria era gratuita y obligatoria, y no existía el analfabetismo. El pueblo paraguayo era el más adelantado de América. Tenía su tierra que trabajaba por si mismo y estaba muy bien alimentad.

Un siglo después, un escritor liberal, Gregorio Benítez (en “Formación social del pueblo paraguayo”) dice que “El liberalismo llevó la guerra al Paraguay para brindarle progreso y satisfacción a todas sus necesidades, pero en materia tan primordial como la alimentación, no se logró recuperar el nivel de vida de que antes gozaba”.

Lo mismo pasó con la educación; Las escuelas del régimen de López (435) fueron arrasadas durante la guerra y nunca se reconstruyeron. El propio Decoud, que formó parte el gobierno títere liberal, reconoce en 1877 que:

”No se ha fundado una sola escuela en la campaña, ni ningún instituto de educción, excepto el colegio que hoy se proyecta fundar en la ciudad para educar apenas cincuenta niños internos gratuitamente. En cambio hay cerca de cien mil niños en al República que vegetan en al más espantosa ignorancia". (Decoud. “Cuestiones políticas y económicas”)

Lo mismo atestigua el argentino general Mansilla, que compartía los ideales liberales:

“Es un hecho comprobado que en el Paraguay, durante y después del Gobierno del doctor Francia, era raro encontrar quien no supiera leer y escribir. En toda villa o aldea, los tres edificios que primero se construían por el Estado, y estaban frente a la plaza, eran la iglesia, la comandancia militar y la escuela”. (Mansilla, Lucio V. “Entre-Nos. t.II.p.3, pie de página)

A los testimonios (o confesiones) dadas por estos dos “liberales”, podemos agregar el testimonio de un “representante del pueblo bárbaro del Paraguay”, el teniente Manuel Frutos, uno de los pocos sobrevivientes de aquel genocidio, que en 1914 evocaba aquella guerra de esta forma:

“Fuimos muy ricos, señor; nadábamos en la abundancia, éramos felices. Mi pueblo natal, Tbytimí, hoy pobre villorrio, tenía entonces veinticuatro esuelas y en el presente apenas tiene una. Con esto le digo todo…No había ciudadano que no tuviera su casa, sus útiles de labranza y extensos sembrados. No conocíamos el hambre. Éramos una raza bien alimentada, sana y fuerte. Éramos alegres y dichosos…a pesar de lo que llaman nuestra tiranía, gobierno patriarcal, ejercido por verdaderos patriotas, que solo deseaban al prosperidad de su país…Pero vino la guerra y todo lo perdimos. Peleamos desesperadamente, porque todos teníamos algo que perder y porque amábamos nuestra tierra con locura...”

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Fuente: www.lagazeta.com.ar




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