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EL CUCHILLO DE JUAN MANUEL DE ROSAS
                          


(Por Abel Doménech) (*)

Cuchillo del Restaurador.    

(01) Cuchillo tipo “bowie”
(02) Señas particulares
(03) Rastrear el itinerario
(04) Fuentes
(05) Artículos relacionados

Cuchillo tipo “bowie”

Entre las numerosas piezas que alberga el Museo Histórico Nacional se encuentra el cuchillo de caza que perteneció al Restaurador de las Leyes.

Se trata, en realidad, de un "cuchillo tipo bowie", de finísima manufactura, realizado por la firma inglesa Moss & Gambles, de la ciudad de Sheffield. Los cuchillos "bowie" reciben su nombre de un controvertido personaje norteamericano del siglo XIX, conocido por contrabandear esclavos, regentear plantaciones algodoneras e incursionar como pionero colonizador del territorio de Texas, que pertenecía a los mexicanos.

Sumamente hábil en el uso del cuchillo, protagonizó varios duelos con arma blanca, el más famoso de los cuales, ocurrido en 1827, lo lanzó a la fama, e hizo que el público bautizara a los enormes cuchillos de caza que se usaban en la época como "cuchillos bowie".

La fama de este controvertido personaje se consolidaría algunos años más tarde (en 1836) al perder la vida durante la recordada batalla de El Alamo, en San Antonio, Texas, junto a un puñado de colonos que, allí atrincherados, enfrentaron al numeroso Ejército Mexicano, al mando del general Santa Ana.

Los cuchillos bowies fueron fabricados en forma generalmente rústica por herreros de frontera norteamericanos, aunque algunos muy lujosos fueron realizados por fabricantes de instrumentos de cirugía y cuchillería fina.

Sin embargo, fueron los cuchilleros ingleses de Sheffield quienes, desde mediados del siglo XIX, llevaron a su máxima expresión, con imaginativos diseños y calidad de materiales y terminación, la fabricación de bowies destinados al mercado norteamericano, en el que vislumbraron la oportunidad de desarrollar un provechoso negocio.


Señas particulares

El cuchillo de Rosas es un clásico exponente de estos cuchillos ingleses de gran calidad. Posee un cabo de madera (probablemente ébano) galloneado, con pomo y defensa de plata o alpaca, fundidas, de similar diseño pero colocadas de forma inversa. Defensas y guardas idénticas, se pueden observar en cuchillos contemporáneos a este ejemplar, pero de otras marcas, ya que en aquella época existían en Sheffield fabricantes especializados en fundir estas piezas, que luego eran vendidas a distintos productores de cuchillería.

La hoja es típica de los bowies ingleses: posee un falso filo curvo en la parte superior de su extremo, logrando una forma denominada "clip point" por los coleccionistas.

El cuño de Moss & Gambles, junto con la marca "V-corona-R" -que significa "Victoria Regina"- nos indica que fue producido durante la monarquía de la reina Victoria (1837 a 1901), pero dado que Rosas falleció en 1877, el período de fabricación de este magnífico cuchillo queda acotado al período 1837-1877. La vaina, típica de estos cuchillos, es de cuero marrón, con brocal y punteras metálicos. La documentación del museo incluye una tan breve como curiosa nota de la donante, que dice: "Va el cuchillo de Rosas. Mil disculpas por la tardanza, y si no sirve, lo devuelve. Victoria Aguirre, 5 de diciembre de 1914."


Rastrear un itinerario

Al examinar esta notable pieza, nos preguntamos en qué circunstancias habrá llegado a manos del general. Por mi parte, estimo que se trató de un regalo recibido por don Juan Manuel más que de una adquisición personal. Por su cercanía con el gauchaje y sus profundos conocimientos de las tareas camperas, difícilmente hubiese elegido este tipo de cuchillo, más bien habría optado por uno de tipo criollo, con hoja lanceolada y de menor espesor, más práctico para las actividades productivas rurales. Recordemos que los bowies eran fundamentalmente cuchillos de pelea y de defensa, y luego cuchillos de monte o caza.

La explicación anterior no deja de ser una especulación mía, basada en lo que imagino habrá sido la fuerte personalidad de Rosas, también autor de aquellas minuciosas instrucciones dirigidas a los encargados de sus campos y a quienes trabajaban en ellos, escritos en los que no faltaban recomendaciones sobre los cuchillos más apropiados para uso productivo. O bien, ¿podría tratarse de un obsequio recibido durante su período como gobernador, y antes de su derrota en Caseros, en 1852? Cabe también la posibilidad de que lo hubiese recibido durante su destierro en Southampton, como regalo de algún amigo o admirador, ya que por aquella época, Rosas era demasiado pobre como para afrontar la compra de tan valioso cuchillo.

Extraña, sin embargo, el hecho de que Rosas no lo mencione en su detallado testamento, en el que sí figura el sable corvo de San Martín, que se hallaba en sus manos por expresa disposición del Libertador. Muy difícilmente se puedan aclarar alguna vez las incógnitas que rodean a esta pieza histórica y singular, que hoy podemos admirar en las vitrinas del Museo Histórico Nacional.


Fuentes:

(*) El autor ha publicado "Del facón al bowie", "El cuchillo táctico", "Primer Manual Argentino de Recarga" y "Segundo Manual Argentino de Recarga"


Artículos Relacionados:

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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