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REPORTAJE A ROSAS EN EL EXILIO
                          

Casa de Juan Manuel de Rosas    ,
en Swaythling    

Residencia Rosas en el exilio Ramón Guerrero Vargas, un audaz joven chileno, decide visitar a Rosas, de quien tan mal ha oído hablar:

"A la villa de Portwood, situada a 3 millas del puerto de Southampon, me dirigí acompañado del cura católico. Después de cruzar un enlodado potrero, llegué a una pequeña casa, o más bien dicho un rancho.

"(...)Atravesamos varias piezas, y si en ellas algo llamaba la atención era la sencillez y limpieza. Llegamos al dormitorio, donde se veían armarios llenos de libros, papeles repartidos por todo la mesa, varios paquetes y maletas que contenían documentos, según supe después; una ancha cama, tres sillas, una jaula con un loro, una chimenea con un reloj encima y varios otros objetos insignificantes"

Cuando Don Juan Manuel abandona su patria,(Ver Informe Gore la misma noche de Caseros, no lleva consigo dinero sino cajones de documentación con la que, confía, podrá defenderse del juicio de la historia liberal que, descuenta, se ensañara con quien puso en peligro su proyecto político y económico.

"Yo estaba viendo el título de algunas obras cuando sentí pasos; al instante entró un hombre , a cuya presencia temblé: era alto, robusto, ágil, muy encorvado a pesar de tener solo 62 años, de frente espaciosa, completamente calvo, nariz algo pronunciada, labios algo echados hacia delante, sin patillas ni bigote, y parecía que no se había afeitado en 5 o 6 días. Estaba con un poncho de lana argentino, con cinturón de gaucho de las pampas, espuelas de plata con grandes rodelas, y con zapatos muy ordinarios.

"(...) Este hombre extraordinario vive completamente aislado, jamás permite que se le vea, ni aun su hija Doña Manuela Rosas, que solo puede visitarlo una vez al año, y desconoce el idioma ingles, que no lo ha aprendido en 13 años de residencia en Inglaterra.

"Si un americano logra turbar su retiro, le comunica (como lo hizo conmigo) sus íntimos sentimientos, se engolfa en sus desgracias, echa en cara a las repúblicas sudamericanas sus ingratitudes, y recordando su dominación sobre el plata se le comprime el corazón, las lagrimas se ven rodar por sus mejillas, y continua hablando en voz alterada, como yo mismo lo presencié.

"Creo que las primeras palabras que me dijo fueron estas: 'Diga usted a sus paisanos los sudamericanos que ha visto a Rosas'

"(...) Al hablar de sus preocupaciones diarias se lamentó de su pobreza y añadió que trabajaba con tesón, levantándose a las siete de la mañana para montar a caballo y recorrer su pequeña hijuela, regresaba a las doce a comer y a la una volvía al trabajo hasta las cinco de la tarde, que fue la hora de mi visita. Después de cenar, se hace dar friegas en las piernas, y luego se pone a escribir con lápiz, que tiene una gran cantidad muy bien arreglados y cortados por su criada, a fin de no perder tiempo. Su letra es muy clara y, puede decirse, elegante. A los 62 años de edad no tiene necesidad de anteojos, y su vista es superior.

"(...) me dijo Rosas que el único amigo que había tenido ha sido Lord Palmerston (quien fuese Primer Ministro Británico cuando en 1848 se firmo la paz entre ambos países), por cuyo órgano el gobierno ingles le ofreció una pensión, lo que rechazó por considerarse apto para trabajar, y por indigno mendigar el pan a un país extraño. Agregó: 'Este acto siempre se lo agradeceré, y más teniendo presente el abandono en que me han dejado las republicas americanas, estas ingratas por cuya unión trabaje tanto, unión que habría impedido los actos cometidos por España, que no es sola en sus empresas, y unión que habría evitado la situación en que se encuentra el Paraguay.

"(...) Estando hojeando el testamento, yo divise una hoja de guarismos y le pregunte a cuanto ascendían sus bienes. Ay! exclamo, cuatro veces ha sido confiscada mi fortuna , la que no se puede tasar. Baste decir a usted que el gobierno de Bs As me tomo trescientas mil cabezas de ganado pra repartirlos en su ejercito. Mis nietos ingleses como son, puede ser que consigan una cuarta parte una vez que me desconfisquen mis bienes'

"Dejando a un lado el testamento prosiguió: 'Al abandonar la republica del Plata no saqué bienes, traje conmigo estos documentos mil veces mas valiosos. Y dirigiéndose a una maleta, la abrió y comenzó a sacar unos paquetes, de los muchos que allí había, muy bien acondicionados, y me dijo: 'Ayer solamente había concluido de arreglar estos papeles, a fin de mandarlos a Londres a una casa de seguros. no vayan por casualidad a quemarse si permanecen aquí' (1)

"(...) En este estado de la conversación mire mi reloj y vi que mi visita había durado desde las cinco y diez minutos hasta las seis y veinte. Resolví a mi pesar, despedirme, atendiendo a la critica situación de mi compañero que no comprendía una palabra de español. Al ver Rosas nuestro ademán de irnos, nos dijo: 'Esperen que voy a hacerles poner el carro para que los deje en la estación'. y haciendo otra vez uso del cencerro, ordenó a la sirvienta que avisara cuando estuviese listo.

"Al despedirme tomo la vela y nos alumbro la escalera, y aquí me apretó fuertemente la mano. Así deje al hombre que más impresión ha hecho en mi; al hombre cuyos hechos pasados lo representan como la fiera que mas daños ha hecho al mundo de Colon; al hombre que, según muchos de sus conciudadanos, ha eclipsado los crímenes de Nerón; al que ahora yace, como el dice, abandonado de amigos, sin patria y sin fortuna, llamando la atención por su caridad, su constancia y por el sacrificio que se ha impuesto, que algunos atribuyen para purgar sus delitos"

Y concluirá el joven visitante: "Aunque sea debilidad, yo no aborrezco el tan temido nombre de Rosas y simpatizo con su desgracia actual"

"Mi introductor cura me habló muy bien de ese personaje, pintándomelo como un hombre muy católico, caritativo y generoso. Para atestiguármelo me contó que estando los bancos de la iglesia en muy mal estado los hizo cambiar, colocando unos muy cómodos, habiendo además construido una galería sumamente valiosa.

"(...)Lo ultimo que vi de Rosas fue lo que el llama carro: era una especie de carretón sin toldo, donde solo podía ir una persona y el tirador. En el mandaba a buscar sus provisiones y en caso de necesidad lo usa para ir el mismo a la ciudad.

Juan Manuel de Rosas (1) Las sospechas de Rosas estaban bien fundadas. Efectivamete, Alberdi hace referencia a ello en carta a Terrero: al saber del incendio de la chacra de Rosas, le escribe a Terrero diciendo que “ teme sea obra de los enemigos de Rosas con el fin de hacer desaparecer sus papeles” y el 8 de agosto de 1863, desde Caen...”La causa real del general Rosas se halla triunfante y respetada hasta en esos puntos más vulnerables, por sus enemigos; y él ¿es acusado criminalmente?”... Luego se pregunta porque ha sido procesado Rosas...”el único que lleva vida digna y se tiene en una reserva llena de decoro y de honor”.


Fuentes:

- Castagnino Leonardo.
Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades


Ver notas relacionadas:

*
¿Porque se exilió Rosas en Inglaterra?
* Rosas y Alberdi(Visita en Inglaterra)
* Juan Manuel de Rosas
* El Restaurador de las Leyes
* La Confederación Argentina
* Rosas y San Martin
* Vuelta de Obligado - Día de la Soberanía
* La banderas de Rosas
* Caseros: La 2° guerra con Brasil
* Lo que Rosas no hizo
* El sabido correspondente

Ver en el indice más Historia Argentina.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

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