LA "CIVILIZACION" DEL PARAGUAY
                          

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino

(01) Los "transparentes" empréstitos despues de la guerra
(02) La llegada de la "civilizacion"
(03) Vencedores y vencidos
(04) Fuentes

Los "transparentes" empréstitos despues de la guerra

Terminada la guerra e instalado el gobierno “liberal” el 15 de agosto de 1869, toma algunas medidas de orden económico para satisfacer las exigencias a los requerimientos de la “libre empresa”, por supuesto foránea.

Comisiona a Díaz de Bedoya (decreto del 20 de diciembre) para que gestione un empréstito de dos millones de pesos en Buenos Aires “hipotecando las propiedades urbanas, edificios del gobierno en la ciudad de Asunción, y la línea férrea (construida por los paraguayos) con todas sus propiedades y útiles”.

Buenos Aires no estaba en condiciones de otorgar ningún empréstito cuando la propia oligarquía porteña respiraba gracias el oxígeno que le llegaba desde Londres. La guerra de Mitre había obligado a la Argentina endeudarse en cifras desproporcionadas, en las arcas del Brasil y los banqueros de Londres. (39.741.000 pesos fuertes), de manera tal que, haciéndoles un “favor” a sus “hermanos liberales”, le señalan el camino de Londres, que ellos ya habían recorrido.

La misión de Bedoya en Buenos Aires fracasó “parcialmente”, ya que el mismo decreto ordenaba enajenar “toda la plata labradas destinada al culto” que Solano López había preservado hasta la toma de Perybebuy. La plata paraguaya fue rematada con éxito en Buenos Aires en el salón de Mariano Billinghurts de la calle San Martín. El producto de las ventas fue recibida por el comisionado, que debió embarcarse a Europa sin tiempo suficiente para remitir a Paraguay las sumas recibidas...

Respecto al empréstito, el gobierno de Paraguay comisiona a Mariano Terrero, que tenia conexiones con al firma Robinson, Fleming & Co. de Londres, para que contrate un empréstito por un millón de libras esterlinas. El empréstito fue contratado en Londres (septiembre de 1972), pero las libras no llegaban a Asunción, de manera que para “acelerar el trámite” por Ley el 2 de octubre del mismo año, se autorizó la contratación de un nuevo empréstito por dos millones; eso si... una ley complementaria estableció que el Poder Ejecutivo “no podría utilizar los fondos sin la anuencia del Poder Legislativo”. Esta disposición fue vetada por el gobierno por “la vehemente sospecha que el Legislativo demuestra respecto a la honestidad del Poder Ejecutivo”. (por lo visto se adivinaban la suerte entre gitanos)

Después de varios episodios, gestiones, idas y venidas, Terrero termina siendo reemplazado por el financista inglés doctor León Levy, que pide a la firma Robinson, Fleming & Co que presente el balance. La firma acepta y presenta la liquidación de 562.200 libras, que, descontando 40.875 invertidas en un proyecto para traer colonos (42.000), más gastos, comisiones, agentes, sueldos, etc. se reducía a un saldo de 243.739 libras.

La primera partida de 125.000 libras esterlinas llegaron a Asunción el 17 de junio de 1873. Como el país estaba bajo estado de sitio, (revolución del general Caballero), el Ministerio de Hacienda hizo trasladar “durante la noche” las libras a los domicilios particulares del presidente Jovellanos y de los ministros Ferreira y Soteras. La tesorería no recibió una libra.

El diario “Los Debates” denunció que había sido robada la Memoria del Ministerio de Hacienda de 1872, que se refería a los empréstitos. Una comisión de ambas cámaras fue al encargada de investigar el asunto: no había sido robada la de 1872…sino todas las anteriores a 1875. (informe del 8 de abril de 1877 –AGM.t.II.p443)

Las penurias económicas del Paraguay impidieron cumplir con el pago de las cuotas, de manera que en 1885 se comisiona a José Segundo Decoud para que arregle la deuda, y el 4 de diciembre firma un convenio con los tenedores de bonos: reconoce una deuda de 1.602.000 libras esterlinas más 1.500.400 por intereses impagos, lo que suma un total 3.102.400 libras esterlinas. Compensaron casi la mitad de esa deuda, entregando tierras públicas.

Se volvieron a hacer ajustes en 1895 y 1824, y el 1° de enero de 1927 se hace un balance, resultando un costo de 3.222.029 libras esterlinas para un ingreso real a las arcas fiscales, de solo 430.000.

Juan Bautista Aberdi dice que “los empréstitos paraguayos tuvieron inspiraciones extranjeras al Paraguay”. Alberdi ve claramente esos episodios de vasallaje y extorsión financiera sobre Paraguay, y señaló los empréstitos como “un entuerto que por su origen e inspiración no fue paraguayo, sino exótico, y surgido desde fuera por gentes afiliadas desde mucho antes en la obra de destruir Paraguay, en el interés de un poder que aspira a absorberlo todo después de arrasado”, y dirá con razón:

“López no dejó deuda exterior paraguaya. La tiranía no pensaba como el liberalismo de sus adversarios que han probado su ´patriotismo´ endeudando a su país en millones que su tesoro escaso no puede pagar. Hechos después de la guerra y como consecuencia suya, se diría que esos empréstitos han sido una prosecución de la campaña contra ese país, al coincidir sus efectos y condiciones desastrosas y el papel de sus inspiradores durante la celebre contienda” (J.B.Alberdi.cit.AGM.tII.p.444)

“Para gobernar a la República Argentina vencida, sometida, enemiga, la alianza del Brasil era una parte esencial de la organización Mitre-Sarmiento; para dar a esa alianza de gobierno interior un pretexto internacional, la guerra al Estado Oriental y al Paraguay, viene a ser una necesidad de política interior; para justificar una guerra al mejor gobierno que haya tenido el Paraguay, era necesario encontrar abominables y monstruosos esos dos gobiernos; y López y Berro han sido víctimas de la lógica del crimen de sus adversarios”. (Juan Bautista Alberdi)

"En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje”" (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899)

Ver J.B.Alberdi y la guerra de Paraguay


La llegada de la "civilización"

Como todos sabemos, la Guerra de la Triple Alanza fue llevada por los liberales en nombre de la “libertad, la civilización y el progreso”.

Antes de la guerra, en el paraguay había 435 escuelas. La enseñaza primaria era gratuita y obligatoria, y no existía el analfabetismo. El pueblo paraguayo era el más adelantado de América. Tenía su tierra que trabajaba por si mismo y estaba muy bien alimentad.

Un siglo después, un escritor liberal, Gregorio Benítez (en “Formación social del pueblo paraguayo”) dice que “El liberalismo llevó la guerra al Paraguay para brindarle progreso y satisfacción a todas sus necesidades, pero en materia tan primordial como la alimentación, no se logró recuperar el nivel de vida de que antes gozaba”

Lo mismo pasó con la educación. Las escuelas del régimen de López (435) fueron arrasadas durante la guerra y nunca se reconstruyeron. El propio Decoud, que formó parte el gobierno títere liberal, reconoce en 1877 que:

”No se ha fundado una sola escuela en la campaña, ni ningún instituto de educción, excepto el colegio que hoy se proyecta fundar en la ciudad para educar apenas cincuenta niños internos gratuitamente. En cambio hay cerca de cien mil niños en al República que vegetan en al más espantosa ignorancia". (Decoud. “Cuestiones políticas y económicas”)

Lo mismo atestigua el argentino general Mansilla, que compartía los ideales liberales:

“Es un hecho comprobado que en el Paraguay, durante y después del Gobierno del doctor Francia, era raro encontrar quien no supiera leer y escribir. En toda villa o aldea, los tres edificios que primero se construían por el Estado, y estaban frente a la plaza, eran la iglesia, la comandancia militar y la escuela”. (Mansilla, Lucio V. “Entre-Nos. t.II.p.3, pie de página)

A los testimonios (o confesiones) dadas por estos “liberales”, podemos agregar el testimonio de un “representante del pueblo bárbaro del Paraguay”, el teniente Manuel Frutos, uno de los pocos sobrevivientes de aquel genocidio, que en 1914 evocaba aquella guerra de esta forma:

“Fuimos muy ricos, señor; nadábamos en la abundancia, éramos felices. Mi pueblo natal, Tbytimí, hoy pobre villorrio, tenía entonces veinticuatro esuelas y en el presente apenas tiene una. Con esto le digo todo…No había ciudadano que no tuviera su casa, sus útiles de labranza y extensos sembrados. No conocíamos el hambre. Éramos una raza bien alimentada, sana y fuerte. Éramos alegres y dichosos…a pesar de lo que llaman nuestra tiranía, gobierno patriarcal, ejercido por verdaderos patriotas, que solo deseaban al prosperidad de su país…Pero vino la guerra y todo lo perdimos. Peleamos desesperadamente, porque todos teníamos algo que perder y porque amábamos nuestra tierra con locura...”


Vencedores y vencidos

La afiebrada mentalidad enferma de Mitre, lo llevaría a declarar “Ni vencedores ni vencidos”, siendo claro que hubo vencidos y vencedores: los vencidos fueron Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, y los vencedores los ingleses.

Paraguay salvo su honor y su gloria, pero sufrió el genocidio de 50% de la población total, y la muerte del 99,4 % de su población masculina mayores de 10 años. También perdió gran parte de territorio a manos de los aliados, y el resto fue entregado a propietarios extranjeros.

Brasil, Argentina y Uruguay, además de una importante pérdida de vidas, perdieron hasta la vergüenza, quedando además endeudados y sometidos al capital inglés hasta nuestros días.

El 29 de septiembre de 1868, en un banquete que la masonería le ofrece a Sarmiento y Mitre, éste, agitando un instrumento masónico “¿Qué es Sarmiento? un pobre hombre como yo, un instrumento como este...” (Mitre. Discurso masónico. Arengas Selectas. p.83). “¿Que somos ahora? No somos sino agentes serviles y pagados a módico precio de las plazas extranjeras” (Vicente F. López en la Cámara de Diputados. Diario de sesiones 1873.p.261)

Los ingleses, sin perder un solo hombre y sin ningún sacrificio, “mataron un mal ejemplo” (Paraguay) e hicieron un gran negocio.

“Los Aliados fueron a liberar a los guaraníes de su tirano, y a abrir de par en par las puertas de la civilización moderna, en forma de concesiones, financiación, inversiones extranjeras, y otras emanaciones de las bolsas de Berlín, Londres, Nueva York y Buenos Aires. Las bendiciones del laissez faire reemplazaron a los males del paternalismo, y, como de costumbre, el campesino se convirtió en peón explotado y sin tierra.” (Pelham Horton Box. Los orígenes de la Guerra de la triple Alianza. Traducido por Pablo Ynsfrán. Edic.Nizza Bs.As.1958)

Por su parte Avellaneda dirá que “La guerra más expectable que ha presentado la América del Sur después de las de su independencia, tendrá en breve su último episodio (….) para ofrecerse al comercio, a la habitación y a la industria de todos los hombres” (Avellaneda. Mensaje en el Congreso Nacional. 1876) ¿Con que derecho ofrece Avellaneda el patrimonio Paraguayo a “todos los hombres”?

“Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña…podrá el comercio ver inscritas en sus banderas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado para mayor gloria y felicidad de los hombres” (Mitre 1869. Arengas I)

Evidentemente los guerreros son nuestros, pero el comercio, los apóstoles y los hombres felices, son de Gran Bretaña.


Fuentes:

- Castagnino Leonardo: Guerra del Paraguay
- (JMR) José Maria Rosa: Historia Argentina.
- García Mellid, Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay". Edit. Theoría. Buenos Aires 1964. Biblioteca de Estudios Históricos.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

                          

Ver artículos relacionados:

- Tratado Triple Alianza
- El barón de Mauá
- Guerra del Paraguay
- Las tierras del Paraguay
- Alberdi y la guerra del Paraguay
- Sarmiento y Paraguay
- Los "voluntarios"
- Solano López
- Urquiza
- La defección de Urquiza.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

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