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CRIA CUERVOS...
                          

Bartolomé Mitre (01) El pichón
(02) Los "economistas"
(03) La bandada
(04) La verdad siempre triunfa
(05) Moraleja
(06) Fuentes.
(07) Temas relacionados.



El pichón

El Dr. Farini visitó como médico al hijo de Mitre. Después Divus Bartolus lo invitó a pasar a conversar a la sala, y en lugar privilegiado, Farini descubrió una miniatura de Juan Manuel de Rosas.

Extrañado el Dr. Farini de que Mitre, antirosista acérrimo, tuviera una miniatura de Rosas, le pidió explicación:

- ¿Y esta miniatura?
- Don Juan Manuel – dijo Mitre - ¿le extraña?
- No es para menos – sin salir de su asombro - ¡ Un retrato de Rosas en su casa ?
- ¿No sabe Usted que yo le debo al vida a don Juan Manuel?
- ¿Cómo? – preguntó Farini.
- Le explicaré – dijo Mitre – cuando yo era chico y vivía en al estancia de Gervasio Rosas, a cuyo lado me crié, cierta vez éste me envió a una estancia vecina ubicada en la margen opuesta del Salado. Había llovido bastante y el río estaba algo crecido. Yo no era baqueano en los pasos y buscaba el más aparente para vadearlo, y ya iba a intentarlo por donde mejor me pareció, cuando surgió de improviso un jinete muy apuesto y muy bien aperado que me gritó:

- Chiquilín ¿que vas a hacer?
- Voy a pasar el río, Señor.
- Por ahí no, criatura, te vas a ahogar – y agregó imperativo, dando espuelas a su caballo - ¡Sígueme!
- Yo le obedecí – dice Mitre – y anduvimos silenciosamente varias cuadras costeando el río, hasta que en determinado paraje me dijo:

- Ese es el vado más seguro. Agarrate bien de las crines de tu caballo y andá tranquilo, pero fijate bien para no errarle en el regreso.
- Gracias señor, le respondí.
- ¿Y como te llamas? – me preguntó entonces el providencial personaje.
- Bartolomé Mitre, señor – le respondí.
- ¿De donde eres?
- De lo de don Gervasio Rosas, señor.
- Ahjá, Decile a Gervasio que dice su hermano Juan Manuel que no sea bárbaro, que no se envía a una criatura como vos a cruzar el Salado. ¡Y dale recuerdos míos!

- Con este antecedente, imagínese, mi querido Farini – terminó Mitre - que tengo razón para tener al efigie de Rosas en mi escritorio, debiendo advertirle que esa ha sido la única vez que he visto personalmente al terrible don Juan Manuel, contra quién debí escribir tanto después.
(Cesar Grass: “Rosas y Urquiza – Sus relaciones después de Caseros. Bs.As. 1948)

El joven Mitre no logra adaptarse a la férrea disciplina de la estancia "El Rincón de López", regentada por Gervasio Rosas, y cuando tenía 14 años es devuelto por Rosas a su padre con estas palabras:

"Dígale a Don Ambrosio que aquí le devuelvo a este caballerito, que no sirve ni servirá para nada, porque cuando encuentra una sombrilla se baja del caballo y se pone a leer."


Los “economistas”

Bartolomé Mitre Este episodio en el río, recordado por Mitre en la vejez, fue ignorado durante su vida, y como a tantos otros, lo traicionaría en honor a la “libertad y la civilización”

Emigrado a Montevideo, formaría parte del “Ejercito Grande” contra Rosas en Caseros, como oficial de una fuerza extrajera, tal como se lo echa en cara Juan Bautista Alberdi en su polémica por la Guerra del Paraguay, en que Alberdi se oponía desde Paris a dicha guerra.

Alberdi recibió el ataque de la prensa mitrista a raíz de la publicación en París, en 1865, de un folleto que apareció como de autor anónimo:

“Toda la prensa del General Mitre - escribió Alberdi – ha recibido la consigna de imputarme el folleto titulado “Les dissensions des Républiques de La Plata er les machinactions du Brasil”, como un acto de traición…Que el folleto precitado sea o no mío, es cuestión de poca monta, desde que todas sus ideas me pertenecen” (Albedi: Los intereses argentinos en la guerra)

Las ideas expuestas en el folleto eran la propiedad irrenunciable de todos los federales argentinos, contra cuya libertad y derechos se lanzaban los escuadrones del liberalismo, pero la campaña siguió personalizándose en Alberdi porque su vos era la mas respetable y resonante de todas las que habían logrado sucumbir de esa hecatombe.

El ilustre pensador no dejó de presentarles batalla. En 1867 sintetizaba la esencia del problema: “Luego yo he sido atacado esta vez, no por defender al Paraguay, sino por defensor de la República Argentina; no por aparaguayado como se dice en Buenos Aires, sino por argentino; es el patriotismo nacional argentino bien entendido” (Alberdi: Las dos guerras de Plata y su filiación en 1867. París, mayo de 1867. “El imperio del Brasil”)

Alberdi, atacado en su patriotismo le arrojó este certero dardo a la cara de Mitre, el antiguo artillero de Caseros: “Si al menos hubiera yo tomado una escarapela, una espadas, una bandera de otro país, para hacer oposición al Gobierno del mío, como en Monte Caseros lo hizo otro Argentino contra Buenos Aires, con la escarapela Oriental, como oficial Oriental, bajo la bandera oriental y alienado con los soldados de brasil...”

Mitre se incorpora a las tropas uruguayas del “ejécito grande”, recomendado por los generales Juan Gregorio de Las Heras y Eugenio Garzón, y siendo aceptado por Urquiza, se incorpora al frente de una batería uruguaya, al mando del coronel Pirán.

La historia oficial mitrista habla del heroico comportamiento de Mitre, que con su acción inclinó la balanza de la batalla al favor del invasor, con prescindencia del general en jefe, Urquiza, a quien de esta forma le resta mérito.

Alfredo de Urquiza, que investigó los hechos no llega a la misma conclusión:

“Vive en Entre Ríos un anciano coronel Espíndola, a quien en otro tiempo le oí decir que en Caseros encontró al comandante Mitre, con su batería, detrás de un monte y que habiéndole preguntado por lo que allí hacia, Mitre le contestó: Estoy economizando sangre” (Alfredo F. de Urquiza. “Campañas de Urquiza. Rectificaciones y ratificaciones históricas. Buenos Aires. 1924) (AGMK.PLA.p.301)

Domingo Fausino Sarmiento La "sangre que ahorraba" Mitre en Caseros, talvez fuera "la misma que derramaría" para aplastar a los federales del interior luego de Pavón, talvez convencido por Sarmiento, que aconsejaba a Mitre "... No trate de economizar sangre de gauchos... Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".(Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional" 3/2/1857)

Desde “La Patria”, José Hernández publica varios artículos referidos a Mitre: “De presidente a revolucionario, de revolucionario a pirata”; “Males sobre males”; “Los dos fundadores de la nacionalidad argentina”; “La administración Mitre”. En este último describe: "Ahogó en sangre las resistencias de la Patria, para prepararse el camino de la Alianza, que debía dar por resultado la devastación del Paraguay".

“En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre, un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos."


La bandada

Talvez herido todavía por se despedido de la estancia “El Rincón de López”, Mitre no se conformó con participar, aunque “escondido en el monte”, en la caída de Rosas, sino que muchos años después de Caseros, todavía sangraba por la herida y hacia leña del árbol caído; en 1887 se permitía hablar con desenfado de la “deshonestidad de Rosas”, aseverando que “…como administrador de los caudales públicos, lo tengo como un ladrón, como lo ha declarado al justicia.”

Estos conceptos de Mitre no tienen nada que ver con la verdad histórica y contrastan con la opinión del historiador José Maria Ramos Mejía, que a pesar de su claro antirosismo, reconoce que “...en el manejo de los dineros públicos, Rosas no tocó jamás un peso público en provecho propio, vivió sobrio y modesto y murió en la miseria…” (J.M.Ramos Mejía: Rosas y su tiempo.)

De esa forma contribuida Mitre a la leyenda roja contra Rosas, como un aporte más a las infamias levantadas por hombres como Sarmiento, Florencia Varela, Rivera Indarte entre otros, acusando también a Rosas de “deshonesto con los dineros públicos”

Mitre acusa a Rosas de deshonesto “...como lo ha declarado al justicia”, basándose precisamente en un juicio infame, lleno de mentiras y resentimientos como lo demuestra la investigfacion histórica. Desde la Legislatura, el 24 de septiembre de 1859, el fiscal doctor Emilio Agrelo emite acusación, comenzando el "mesurado" alegato afirmando que “...el asesinato, el robo, el incendio, las devastaciones, el sacrilegio, el perjurio, la falsificación, la impostura y la hipocresía, han sido elementos constitutivos de esa terrible tiranía erigida en sistema político durante tan largos años en nuestro país”...y agregaba al final una pieza de antología: ”¡Maldición sobre este monstruo! ¡Que su vida sea tejido de desdichas y miserias, que el remordimiento lo persiga en todas partes, y que la sombra ensangrentada de sus victimas venga a turbar su sueño, para que ni aún en as horas tranquilas del reposo, pueda gozar la calma y el sosiego! ¡Que los gritos de los lamentos de los huérfanos a quienes arrebató sus padres y sus fortunas, traspasando los mares, vaya a resonar en el oído de aquel caribe, para que lo sobrecojan de espanto, y para que el pueblo libre de la Gran Bretaña vea en las facciones lívidas y descompuestas del Tirano, retratando el miedo que le causan sus crímenes, el horror que se inspira en si mismo, el asco que ocasiona a la humanidad la presencia de aquel reptil a quien se le ha quitado el veneno con que mataba a sus semejantes!"

La acusación, llena de diatribas y resentimientos, tiene otro aspecto por demás singular: el doctor Emilio Agrelo es el mismo que el 8 de octubre de 1851, en plena “tiranía”, en honor a la hija del “tirano” sustituye los caballos del carruaje de Manuelita, para tirar el mismo del carruaje . En honor a la verdad, debemos reconocer que "lo hizo bastante bien". (AGM.PaL.p.212)

Para comprender la "ecuanimidad" de los unitarios que juzgaron a Rosas, baste citar el dictamen de Rufino de Elizalde, que ante el reclamo de un vecino sobre bienes de Rosas que supuestamente “le pertenecían” al demandante, sin abrir pruebas, don Rufino dictaminaba: “Desde que la demanda es contra Rosas, este ministerio nada tiene que oponer, porque todo particular debe tener siempre razón contra el tirano”

El 17 de abril de 1861, el juez don Sixto Villegas falló declarando a Rosas “...asesino de profesión y ladron famoso” por crímenes comprobados sobre la base de pruebas “...que varían desde el indicio hasta el testimonio original, desde el rumor hasta la notoriedad universal”. Vaya singular manera de los liberales unitarios para juzgar y sentenciar a alguien en ausencia.

Durante los debates en la Legislatura, Rufino de Elizade, sin presentar prueba alguna, no tiene empacho en afirmar que “Rosas ha salido del país muy rico. Sabemos que embarcó una gran cantidad de baúles con dinero y alhajas y que llevó casi todos los brillantes que existían en Buenos Aires...No han de padecer nada ni él ni sus hijos y es muy sabido que ha estado viviendo en Londres con el boato de un príncipe...”

También Sarmiento se sumó a las diatribas en el Senado, acusando a Rosas de gozar en el exilio de "cuantiosos bienes que nosotros no tenemos”, a lo que el historiador M.C.Gras le replica que “Cuando esto dice Sarmiento en el senado de Buenos Aires, Rosas se debate en la pobreza más angustiosa, y él, Sarmiento, vive holgadamente, percibe varios sueldos importantes y está dilapidando los cuantiosos bienes que su esposa Benita Pastoriza ha heredado de su primer marido. Existe – agrega – un expediente judicial que comprueba esto y que la mayoría de los biógrafos del sanjuanino pretenden ocultar...” (H. Senado de Buenos Aires. Diario de sesiones. Sesión del 29 de julio de 1857 – M.C.Gras – AGM.PlA.p.308)


La verdad siempre triunfa.

Juan Manuel de Rosas Pero los “baúles con dinero y alhajes” que cita Elizalde y los “cuantiosos bienes” a que aludía Sarmiento, nunca existieron, sino en la mente de esos canallas. Rosas, que era mas inteligente y honesto que todos ellos, al embarcarse en el buque de guerra ingles “Conflict”, hizo extender un documento en el que constaba el magro haber que llevaba consigo, consistente en 745 onzas de oro, 200 pesos fuertes y 22,4 ¾ reales y cuartillos…y por suerte, un baúl con copia de documentación de su gobierno, para conocimiento de la posteridad, ya que lo originales fueron incinerados por los vencedores de Caseros.

“Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias” (Juan Manuel de Rosas. 1857)


Moraleja:

Cría cuervos y te sacarán los ojos.

                          
Fuentes:

- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- Garcia Mellid, Atilio. Proceso al liberalismo Argentino. Edit. Theoría.
- Obras citadas.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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