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LA MISION AGÜERO AL PARAGUAY (1810)
                          

Convento de La Merced - Asunción    

Convento de La Merced



(01) La situación previa
(02) La misión
(03) Fuentes
(04) Artículos relacionados.


La situación previa

Paraguay no había adherido a la revolución de mayo de Buenos Aires, y por el contrario, había Jurado al Consejo de Regencia en el Congreso de Asunción del 24 de julio de 1810. El gobernador Velazco era bien considerado por los paraguayos.

La Junta de Buenos Aires buscaba la adhesión de las provincias del interior, bajo el mando de la propia Junta, y lo buscaba por las buenas o por la fuerza, pero el Paraguay no tenía intensiones de cambiar un amo por otro. Ya había fracasado la Misión Espíndola y la Misión Arias, que con argumentos e intrigas trataron de meter una cuña en entre los propios paraguayos y el gobernador Velazco, a favor de una fracción de paraguayos “porteñistas” que tenían intereses comerciales con Buenos Aires. También había fracasado del bloqueo y la toma de naves comerciales paraguayas, retenidas en el puerto de Corrientes y recuperadas por una fuerza naval paraguaya.

Mientras se suceden estos hechos, Buenos Aires prepara una expedición punitiva contra Paraguay al mando de Manuel Belgrano, al tiempo que toma actitudes agresivas contra Paraguay; en vez atraer la buena voluntad de los paraguayos, hace uso de la intriga, la cohesión y la fuerza, actitudes que no hacen otra cosa que ganarse la antipatía de los paraguayos.

El delegado Rocamora, le pidió a la Junta de Buenos Aires que sacara a Misiones de la Jurisdicción paraguaya, de quien dependía. La Junta de Buenos Aires resuelve separarla por nota del 16 de septiembre de 1810, informando al delegado Rocamora que desde el día de la fecha las Misiones quedaban enteramente separadas del Paraguay (Rocamora a la Junta de Bs.As. Yapeyú 10-VIII-10 en Documentos. III. 379. La Junta de Buenos Aires a Rocamora. Bs.As. 16-IX-10, en R.O.R.A ., 75) Como vemos, Buenos Aires no solo pretendía la adhesión de las provincias del interior, si no que tomaba determinaciones unilaterales, como si fuera dueña y señora de todo el virreinato, cambiando incluso jurisdicciones de zonas de provincias.

Cuatro días más tarde, el 19 de septiembre, la Junta toma otra actitud agresiva, y ordena a la Dirección de Tabacos que no se cubriese ninguna libranza girada del Paraguay (La Junta de Bs.As. a la Dirección de Tabacos. Buenos Aires, 19-IX-10, en R.O.R.A, 75) Como vemos, la Junta no deja de hostigar política y económicamente al Paraguay, ganándose de ese modo la antipatía de los paraguayos, que en vez de adherirse a la revolución de Buenos Aires, se aferraban más a su tierra y a la defensa de sus propios intereses, y hasta veían en el gobernador español Velazco, su protector.


La misión

J.M. de Rosas - L.Castagnino
Mientras agredía de esa forma a los paraguayos, y preparaba una expedición punitiva al mando de Belgrano, la Junta decide mandar una nueva Misión para preparar el terreno y el ánimo de los paraguayos a la llegada de la expedición de Belgrano, que había sido resuelta el 24 de septiembre de 1810. El día 27 del mismo mes fue designado como enviado el abogado Juan Francisco de Agüero, natural asunceño pero que ejercía indistintamente en Asunción y Buenos Aires. El nombramiento del enviado decía:

“Por cuanto el Gobernador del Paraguay complotado con el Obispo y algunos otros individuos enemigos de la felicidad de estas Provincias, han sembrado especies maliciosas, eversivas de la unión de estos pueblos hermanos, y que deben estrecharse por las relaciones más sagradas. Por tanto ha resuelto la Junta comisionar a Don Juan Francisco Agüero natural de la ciudad del Paraguay y residente en esta Capital: autorizando en forma competente su persona para que pasando a su Provincia instruya a sus paisanos del origen, motivos de la instalación de esta Junta; les manifieste ser su establecimiento enteramente conforme a los principios de fidelidad a nuestro augusto soberano monarca sr. d. Fernando VII y el único medio de conservar su amable dominación en estos dominios atacados de mil modos por las intrigas y acechanzas de los extranjeros; que les refiera el fomento que el país recibe con rapidez, el aprecio con que se reciben sus naturales, distinción que se dispensa a la virtud y al mérito, el respeto que se tributa a las Leyes, y la guerra a las perversos que antes sofocaban los principios de nuestra felicidad. Que de las ventajas de nuestra unión, y los males que el Paraguay quedará expuesto si continúa dividido, pues aislado y sin comercio sufrirá una ruina sin otro término que caer en al dominación de los portugueses que se aprovecharán de su indefensión” (A.G.N.A. , A.G.B.A. , 1810, XXXVIII)

Buenos Aires se autotitulaba Capital, y el discurso no era sincero. Declaraba fidelidad a Fernando VII, acusaba sl Gobernador, instaba a unión entre pueblos hermanos, al tiempo que dejaba velada amenaza de aislamiento y ruina del comercio paraguayo. Mientras tanto, la Junta no dejaba de lado las actitudes coercitivas ni la preparación de la expedición libertadora que Belgrano preparaba en Santa Fe, organizando un ejercito punitivo, tratando de incorporar incluso a hombres vinculados con Paraguay, como Don José Ildefonso Machaín, y Alberto Cálcena, quienes supuestamente prepararían el futuro campo de acción y facilitarían el acercamiento entre paraguayos y porteños.

Agüero llega al campamento de Santa Fe los primeros días de Octubre de 1810, y de las opiniones que cambian con el jefe militar, Belgrano saca conclusiones demasiado optimistas. Así se lo hace saber a la Junta:

“El viernes por la mañana llegó Agüero, y al anochecer don José Alberto Cálcena: a aquel despaché el sábado a la mañana dándole cartas para el Coronel Gracia, y el Tnte. Coronel Cerda, en que persuado, ofrezco premio y también amenazo; y si con tinta y papel hemos de vencer me parece que la victoria podemos contarla segura” (Belgrano a la Junta. Sta.Fe 3-X-10, en Fulgencio Moreno. Estudio sobre la Independencia del Paraguay. 245)

Belgrano se inclina decididamente a obtener la sumisión de la provincia rebelde por medios pacíficos, y enderezar al expedición directamente sobre Montevideo. “Acaso por el medio que se pueda adoptar –escribe Belgrano a la Junta- de acuerdo con el expresado Cálcena Don José Alberto, evitaríamos perder tiempo para nuestro segundo objeto, y atraeríamos a la dependencia a la nominada Provincia” (Idem, 244) Como vemos, Belgrano no hablaba de liberación, si no de “dependencia”, pero los cálculos optimistas de Belgrano, pronto de verían frustrados.

Un poco más realista, la Junta no comparte los planes de Belgrano, ni cree en Cálcena. No considera conveniente que se ataque a Montevideo “mientras la Provincia de Paraguay no se halle completamente reducida, ni debe fiarse su conformidad a otros medios, que al respeto a la fuerza que está a las órdenes de V.E.. Asi quiere la Junta que V.E. convierta toda su atención a la Provincia del Paraguay” (La Junta a Belgrano. Buenos Aires. 9-X-10 en Moreno, obras cit. 244) Queda explicita la intención de la Junta: “reducir” a Paraguay “por la fuerza”.

Belgrano le contesta a la Junta que en ningún momento había pensado en distraerse del plan de reducir primero a Paraguay y después a Montevideo, y que solo se apartaría de la idea de la expedición “...cuando adhiriendo toda ella (Paraguay) a las miras de V.E. la Junta de Buenos Aires, y apoderándome de los autores de la desunión, me baste remitir un Piquete con quien pudiera organizarlo todo, sin necesidad de mi presencia, ni la del ejército, que en tal caso podría volver contra los insurgentes mencionados (los de Montevideo)”

Belgrano esperaba optimista la misión Agúero, pensando que con solo un Piquete se comería el bocado, tomaría prisionero al Gobernador Velazco y a los miembros del Cabildo, y sin siquiera pisar suelo paraguayo, con su ejercito sometería a Montevideo. Para mi gusto, cortaba las tajadas demasiado grandes.

Apenas llega a Asunción, Agüero es detenido. Los destinatarios de las cartas de Belgrano eran tan españolistas como los capitulares y el propio Velazco. El Teniente Coronel siempre mantuvo su adhesión a los realistas, y el Coronel Pedro de Gracia –tras los acontecimientos del 14 de mayo de 1811- se declara enemigo de la revolución y huye a Brasil, muriendo unos años más tarde en Montevideo, durante el sitio. Seguramente ambos habían denunciado las intrigas y propuestas porteñas, que determinaron la inmediata prisión del comisionado Agüero. Permaneció preso en el cuartel de Asunción durante seis meses, hasta ser luego liberado junto a otros prisioneros, cuando se produjo el movimiento del 14 de mayo de 1811.

Leonardo Castagnino

Fuentes:

- Chavez Julio Cesar. Relaciones entre Buenos Aires y Paraguay 1810-1813
- Obras citadas.
- La Gazeta Federal
www.lagazeta.com.ar

Copyright © La Gazeta Federal



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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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