Home
Inicio



EL SOBRINO DE ROSAS LO VISITA EN EL EXILIO
                          

Juan Manuel de Rosas

Alejandro Valdes Rozas, porteño, era sobrino de don Juan Manuel, por ser hijo de María Dominga Rozas y de Tristán Nuño Valdés. Escribió entre otras cosas un "Diario de viaje", del cual publicó fragmentos Antonio Dellepiane, y en el Archivo General de la Nación se conservan los originales de relatos suyos inéditos, de 1893.

Alejandro estuvo en Burgess Farm en la segunda quincena de agosto de 1873, deja este testimonio de la visita a su tío Juan Manuel:

La bendición, mi tío

Southampton, agosto 17 de 1873. Esta mañana fui a casa de mi tío Juan Manuel y no lo encontré... Llegué al Farm y salió un peón, en seguida su sirvienta y me dijo que estaba en casa de Manuelita en Worthing y que ésta volvería a Londres en dos semanas. ¡Otro día perdido!...

Día 19. Anoche traté un cochero, al parecer muy bueno que, por dos shillings ha quedado en llevarme al Farm de mi tío... Llevóme el cochero por un lindísimo bosque de inmensos árboles y entramos en el Old London Road, camino viejo de Londres... Llegamos el Farm y esta vez la sirvienta salió corriendo hasta sin sombrero, que es cuanto se puede decir. Abrió la puerta y me hizo entrar, con las mayores demostraciones de respeto y amabilidad, a un pequeño saloncito de recibo, con una mesa de comer y una alfombra de la misma fábrica y gusto de la que tenernos en la sala y antesala de casa. Subió la sirvienta una escalera angosta, y volvió diciéndome que la siguiera; al fin de la escalera me pareció ver en una puerta, a la derecha, que estaba mi tío, por la parte de adentro, pero la sirvienta seguía por una puerta al frente; entonces recordé al momento cuán aficionado era mi tío a esa clase de sorpresas, y seguí a la sirvienta; pero al pasar la dicha puerta me salió mi tío a1 encuentro, con una gran exclamación: "¡Oh!..." y me tendió los brazos.

A mí me había enseñado, desde chico, mi buena madre, a pedirle la bendición: no porque fuera gobernador de la República Argentina, sino porque era el hermano mayor de la familia; y en mis cartas, después que é1 emigró a Inglaterra, yo seguí la misma costumbre. He crecido, llegué a hombre y siempre lo mismo, esta vez no tenía por qué alterarla, así fue que le pedí la bendición. ¡Ah! ¡mis buenos y queridos padres! Después de ellos sólo mi tío a quien pedir la bendición; después de él nadie me la dará ya...doble motivo para guardar esa práctica de mis primeros años.

Mi tío me bendijo con mucho gusto, y me hizo entrar; era aquel su dormitorio y su cuarto de trabajo; allí hay de todo. Es una pieza como de siete varas de largo más o menos, por seis de ancho, con dos ventanas al frente; su puerta de entrada a la izquierda y otra a la derecha que va a un pequeño retrete, una gran mesa llena de periódicos, papeles, libros, impresos, manuscritos y otros objetos, la punta de la derecha está libre para las horas del almuerzo y comida.

Alrededor de la pieza, en forma de estantes, unas tablas llenas de libros. Su cama está entre la puerta de entrada y la del retrete, contra la pared, y allí también hay tablas en forma de estantes, llenas de libros. Una chimenea, sobre cuyo marco hay dos relojes de sobremesa y una virgen de Nuestra Señora de las Mercedes. Ningún otro objeto o adorno que llame la atención.

Mi tío me hizo entrar cerca de la cama, y él se recostó: me dijo que estaba en mi casa, que podría hacer lo que me diera la gana. Llamó a la sirvienta y le dijo: "This gentleman comands here more than I", y la dicha sirvienta (Mariana), a quien ha enseñado a repetir sus órdenes para que no se equivoque, repitió en inglés: "Este caballero manda aquí más que usted..."

- Ya vez - me dijo mi tío - si puedes estar aquí como en tu casa. Ahora te mostraré las habitaciones todas y no te faltará donde dormir.

Yo no aproveché de estas ofertas, por espíritu de prudencia, sabiendo que él se levanta a las cuatro de la mañana y sale a trabajar con sus peones hasta las nueve o diez y que a la una o dos de la tarde vuelve a su tarea hasta la oración. En fin, todo lo que hablamos es puramente privado y asuntos de familia que llenarían todo este diario si lo fuera a escribir aquí, cuando éste es sólo como un extracto.


Fuentes:

- Chávez, Fermín: “La vuelta de Juan Manuel de Rosas"
- Castagnino Leonardo.
Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


Ver notas relacionadas:

*
El exilio de Rosas - Sus úlitmos días
* Rosas y Alberdi (Visita en Inglaterra)
* Juan Manuel de Rosas
* El Restaurador de las Leyes
* La Confederación Argentina
* Rosas y San Martin
* Vuelta de Obligado - Día de la Soberanía
* La banderas de Rosas
* Lo que Rosas no hizo
* El sabido correspondente

Ver en el indice más Historia Argentina.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

Compartir en:



La Gazeta FederalLa Gazeta
Federal


HomeLa Gazeta Federal
en facebook





Inicio