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LA GRANDEZA Y LA POBREZA DE ROSAS EN EL EXILIO
                          

Casa de Juan Manuel de Rosas    ,
en Swaythling    

(01) La pobreza
(02) La grandeza
(03) Sus últimos días
(04) Fuentes.
(05) Artículos relacionados

La pobreza en el exilio

Don Juan Manuel, ya octogenario y siempre pobre en su chacra de Burgess Farm, tan pobre, que se ve obligado a comerse sus últimas gallinas... Su situación es de extremo desabrimiento:

"Sigo en tal malestar escribe a su yerno que ni yo mismo puedo sufrirme. Sería, así, por ello y por todo, una locura pensar ustedes en venir. Les suplico, pues, del modo más encarecido, que no lo hagan. Iré a verlos cuando regresen a Londres...”

Y en otra carta:

"Las gallinas se acabaron, las he comido... Aún he conservado tres lecheras. La mora, que decían no daba suficiente leche... Y la otra que parecía flaca y ahora está más gorda, nunca ha dado más leche... Es que a la mora la querían comprar"'. Don Juan Manuel dueño en otros años de rodeos inmensos tiene ahora... tres vacas... y tendrá que venderlas también poco antes de su muerte.


La grandeza de Rosas

“Necesito y espero de su bondad me procure una colección de tratados argentinos, hecha en tiempos de Rosas, en que están los tratados federales, que los unitarios han suprimido después con aquella habilidad co que sabemos rehacer la historia”. (Carta de Sarmiento a Nicolás Avellaneda, fechada en Nueva York, 16 de diciembre de 1865)

Por el bien de la Patria, Rosas no se negará ni ante sus más encarnizados enemigos, accediendo a entregar papeles y documentos, sin reproches ni resentimientos.

Algo hay en aquel anciano tan cargado de culpas, algo que no ha zozobrado en la terrible adversidad y que no puede considerarse sin algún respeto: en 1871, todavía bajo la presidencia de Sarmiento, se agita la cuestión de límites con Chile, y don Mariano Balcarce, ministro en París, pide a Rosas copia de unos documentos que pueden hacerse valer en el pleito internacional.

Transcribimos algunos párrafos del libro de doctor Antonio Dellepiane, en el que se publican documentos de gran interés. Dice así:

"... Don Mariano Balcarce, ministro en París, habíale pedido copia de los documentos relativos al incidente de 1847, suscitado por la colonia chilena de Magallanes. Rosas contestóle prometiendo buscarlos entre sus papeles y remitírselos en cuanto le fuera posible pues carecía de copista y estaba obligado a vigilar personalmente el trabajo del Farm porque aún cuando sólo le da de ganancia el uso libre de los ranchos en que vive, dos caballos en que anda diariamente y campo en que distraerse, esos goces atenúan sus amarguras y son precisos a su salud. Al mes siguiente vuelve a escribirle para noticiarle que ha empezado a hacer sacar copias de algunos folletos, las que, junto con otros documentos, le serán entregados por el cura de Southampton. Pídele, a ese efecto envíe a dicho señor, que es pobre, el dinero necesario para el viaje y las copias... “

“Iguales arrestos -sigue el doctor Dellepiane- manifiesta tres años después, saliendo al encuentro del diario La Tribuna que, en un artículo del 20 de agosto de 1875, había criticado el nombramiento del doctor Bernardo de Irigoyen y publicado trunco un decreto de la dictadura de 31 de octubre de 1840. El proscripto reproduce el decreto y muestra lo infundado de la censura, alegando que “…sí en la importantísima nota agosto 23, del señor ministro de Relaciones Exteriores, doctor Irigoyen, no hubiera relacionado también los reclamos y protestas del gobierno que presidió el general Rosas, habría cargado con una grave responsabilidad, pues que los gobiernos siempre son los mismos en su personalidad moral, sean quienes fueren las personas de que hayan sido compuestos. Y si no se rechazase con claridad y firmeza el título territorial alegado por parte de Chile, como proveniente del dominio español, solamente con los del mismo origen, se perjudicaría además, la razón y principios sostenidos por el gobierno argentino en la guerra contra el general Santa Cruz, en la cuestión con el Paraguay, en la presente con Chile, y que ha de servir de base, siempre, en cuantas cuestiones territoriales hayan de ventilarse con el Brasil, Bolivia y para la fijación de límites del Estado Oriental".


Sus últimos días

Don Juan Manuel de Rosas El anciano percibe un magro auxilio de sus amigos destinado casi todo él a pagar el arrendamiento de su fundo y tiene que vender, poco a poco, sus prendas y bienes muebles para seguir viviendo. Hasta poco antes de su muerte ha guardado dos vacas, muy mansas, que mugen siempre al verlo y le siguen por los prados del Farm. Pero un día de otoño de 1876, escribe a su hija:

“Mi muy querida hija Manuelita: Triste siento decirte que las vacas ya no están en este Farm. Dios sabe lo que dispone; y el placer que sentía al verlas en el field, llamarme, ir a mi carruaje a recibir alguna ración cariñosa por mis manos, y el enviar a ustedes la manteca. Las he vendido por veintisiete libras y si más hubiera esperado, menos hubieran ofrecido..."

Pasan pocos meses. El invierno es muy crudo. Manuela Rosas recibe en Londres un telegrama del doctor John Wiblin, médico de su padre desde años atrás, en que la llama con urgencia a Burgess Farm.

Máximo Terrero se ha marchado poco tiempo antes a Buenos Aires. Acude Manuela al llamado presurosa, y dos días después, el 14 de marzo de 1877 a las seis de la mañana muere don Juan Manuel...


Fuentes:

- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- Chavez, Fermín - Iconografía de Rosas y de la Federación - Buenos Aires (1970).
- Chavez Fermín - La vuelta de Juan Manuel
- Busaniche, José Luis (*)
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

JUAN MANUEL DE ROSAS. La ley y el orden (*) José Luis Busaniche (1892 1959) Santafesino. Doctor en Derecho, 1919. Profesor, crítico de arte, historiador. En 1936 publicó “El bloqueo francés de 1838 y la misión Cullen”, que obtuvo un premio de la Comisión Nacional de Cultura. Enseñó historia del Arte, de la Argentina y de América. En 1955 apareció su “Rosas visto por sus contemporáneos” y en 1959, “Estampas del pasado”. No alcanzó a ver impreso su “Bolívar visto por sus contemporáneos”. La cultura argentina le debe importantes compilaciones documentales y muy valiosas traducciones de viajeros europeos. Su “Historia Argentina” quedó sin terminar.

Ver notas relacionadas:

- El exilio de Rosas
- El sobrino de Rosas lo visita en el exilio
- Ventura de la Vega visita a Rosas
- Juan Manuel de Rosas
- Retratos de Juan Manuel de Rosas
- La Confederación Argentina
- Rosas y San Martin
- El Restaurador de las Leyes

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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