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AGUSTINA ROSAS DE MANSILLA

Agustina Rosas de Mansilla,     
con su hijo Lucio     
Acuarela de Enrique Pellegrini, 1835     
Museo Histórico Nacional     

Agustina Rosas

(01) Reseña biográfica.
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.

Reseña biográfica.

Agustina Rosas, la hermana menor del general, nació en Buenos Aires en 1826 y murió en 1898.

A los quince años de edad se casó con el general Lucio Mansilla, con quien tuvo los siguientes hijos: Lucio Victorio, Eduarda, Lucio Norberto, Agustina (muerta de meses) y Carlos.

Fue una de las mujeres más bellas de su tiempo, según el juicio de diversos contemporáneos: Santiago Calzadilla, que la califica de "bellísima", el médico danés Guillermo Saxild, el propio hijo de Agustina, Lucio Victorio. Un escrito de Saxild de 1850 dice:

"Era una dama de aproximadamente treinta y cinco años, pero aparentaba tener diez menos, especialmente cuando en un salón de baile se tenía oportunidad de admirar sus fáciles y graciosos movimientos y su viva conversación, a lo cual debe agregarse el brillante relámpago de sus ojos, indescriptiblemente hermosos".

Agustina Rosas de Mansilla,     
Óleo de García del Molino     
Museo Histórico Nacional     

Agustina Rosas

Lucio Victorio, al explicar por qué Carlos Enrique Pellegrini no regresó a Europa al caer Rivadavia del gobierno, escribe:

"¿Por qué no regresó? Porque halló una joven de singular belleza, de la que se enamoró: era la hermana menor del que poco tiempo después fue el famoso dictador Rosas".

Era su madre, a quien, en otro lugar de sus recuerdos, describe como “muy amuchachada”, hasta el punto de quitarle a él juguetes y muñecas para entretenerse, y muy amiga de los perfumes. "De esta afición a los perfumes y a las flores -acota- viene la leyenda sobre las ventanas de Agustina Rozas, que daban a la calle Tacuarí, las de su dormitorio y costurero (especie de salita de confianza) de que habla Mármol en Amalia, mezclando los efluvios gratos que de ellas se desprenden con ciertas fantasías de partido más o menos molestas para el amor propio, como que los vidrios de esas ventanas (¡qué calumnia!) estaban siempre sucios; todo lo cual ha influido en mi destino mucho más de lo que se piensa, según lo veremos".

Con relación a la acuarela pintada por Pellegrini, que estaba colocada en la antesala,de la casa paterna, en Alsina y Tacuarí, dice Lucio Victorio:

“La joven que representaba, fielmente entonces, de vestido blanco, con mangas infladas, escotada, con reloj en larga cadena y magno peinetón calado de esos que inventó Masculino, exagerando la peineta española para salir de un lote de grandes hojas de carey , era mi madre, y el niñito rubio que la acompaña, este muy atento servidor de ustedes, a los tres abriles. Su autor: el señor Carlos Pellegrini, ingeniero. Más tarde las facciones frescachonas de la joven se afinaron con el desarrollo sexual, acentuándose el perfil griego a los veintidós años. Creció algo la estatura, todas las formas se suavizaron, su morbidez se hizo delicadeza escultural y la esbeltez apareció como la rosa con su perfume, después del pimpollo comprimido; de manera que el original del retrato a la acuarela se transfiguró tanto, que mirarla era sentir: Amor che nella mente mi raciona…”


Fuentes:

- Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1972).
- La Gazeta Federal
www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar



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