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BLANCOS Y COLORADOS DE LA BANDA ORIENTAL
                          

(01) Blancos y colorados (Federales y unitarios)
(02) Los tratados de Río de Janeiro de 1851
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.

Blancos y colorados (Federales y unitarios)

Los Blancos orientales equivalen a los Federales occidentales, como los Colorados a los Unitarios, aunque la presencia de Fructuoso Rivera tiñó al coloradismo uruguayo de un cierto sabor criollo ausente en el unitarismo argentino.

El origen de los Colorados estuvo en la Gran Familia de los Obes, núcleo central de la oligarquía montevideana (Lucas, Herrera, Pacheco, Gelly, etc.) que aceptaron, y medraron con el domino portugués entre 1820 y 1825 siendo sostenido por los invasores. Contra esa oligarquía estuvo la casi totalidad de la sociedad oriental, desde el viejo patriciado al pueblo artiguista.

En 1830 la "Gran Familia" buscó un caudillo de prestigio pero de escasos escrúpulos como Fructuoso Rivera, que también había andado con los portugueses, para ponerlo en la presidencia de la nueva república, evitando que la ocupase su enemigo el general Juan Antonio Lavalleja, héroe de los 33 orientales.

En 1835, es presidente Manuel Oribe, apoyado por Lavalleja. Rivera y la Gran Familia rompen con él. Quedan delineados los dos partidos, blancos y colorados.

Apoyado por los interventores franceses y el dinero brasilero, el Pardejón Fructuoso Rivera desaloja a Manuel Oribe de la presidencia en 1838. Rosas no reconoce la intervención foránea y se niega a considerar a Rivera como legítimo gobernante, considerando a Oribe como el presidente legal.

En 1842 comienza el sitio de Montevideo, que se sostiene con el apoyo extranjero y subvenciones que permiten mantener mercenarios, comprar armas y esclavos como soldados en Brasil.

“Este ejército de Montevideo compuesto de negros, de franceses, de italianos, de naturales de todos los países; bandas de proscriptos, escoria de todas las naciones; aventureros de todas partes; médicos sin enfermos, artesanos disipados, enemigos de todas las sociedades modernas, que tanto en París como en Montevideo o en Roma, tienen un brazo y una pluma al servicio de quién les pague mejor” (Chaix d’ Estages, abogado, París 1851)

“El partido Blanco es incontestablemente el más numeroso y al mismo tiempo el más rico en individuos que posean una media instrucción. La necesidad de transar con el partido Blanco es hija de las críticas circunstancias del país, porque infelizmente el partido que defendió la plaza de Montevideo contra las fuerzas reunidas de Rosas y Oribe representa una diminuta fracción, no contando con los extranjeros” (traducción, Archivo Histórico Itamaraty, sec. missoes especiaes: Missao Carneiro Leao, 1851, 1852. Fl, sec.06, vol. I)

Derrotado por Oribe en Arroyo Grande y por Urquiza en India Muerta, Fructuoso Rivera es despreciado por los doctores Colorados; no había necesidad de un caudillo rural, porque la defensa estaba asegurada por los interventores franceses. Lo expulsaron de Montevideo y no tardará de quedar preso en una fortaleza brasilera.

En 1852 Oribe capitula ante Urquiza: “No hay vencedores ni vencidos” es la fórmula del 8 de Octubre en el Pantanoso; se convocaría a elecciones de diputados y cenadores para la Asamblea Nacional encargada constitucionalmente de elegir al presidente de la República.

La mayoría de los diputados y cenadores elegidos en el comicio del 10 de Noviembre de 1851 pertenecían al partido Blanco, pero poco importaba el color de los asambleístas porque Brasil y Urquiza indicarían a los asambleístas el nombre del general Garzón para la presidencia, quién se había comprometido cumplir los Tratados de Río de Janeiro, por los cuales se entregaba a Brasil la mitad de la República Oriental y se establecía el protectorado en el resto.

Ante la muerte de Garzón el 1 de Diciembre, Urquiza y Honorio resuelven entonces que Manuel Herrera y Obres, colorado, era el mejor candidato para cumplir los Tratados, pero el 30 de Marzo se produce un inesperado resultado en la elección: Juan Francisco Giró (blanco) 35 votos; Manuel Herera y Obres (colorado) ninguno.

“Tudo se desvaneciú como fumo” (todo se desvanició comoel humo), informa Honorio. En nota reservada, Honorio se disculpa por no haber entregado 25.000 patacones que el banquero Buschental le había pedido para “comprar algunos asambleístas” a fin de apoyar a Herrera y Obes (Rosa, José María, La Caída de Rosas, p.368-570).

Juan Francisco Giró asumió la presidencia y trató de oponerse inútilmente al cumplimiento de los Tratados de Río de Janeiro. Creyendo en Urquiza se apoyó en él para resistir al Imperio, pero Urquiza después de alentar su resistencia se arregló con Brasil y abandonó los orientales. (Urquiza era capás de vender a la madre...y no entregarla)


Los Tratados de Río de Janeiro (firmados el 12 de Octubre de 1851)

Según
José María Rosa, estos cinco Tratados son una vergüenza diplomática:

En el de “límites” se ceden las Misiones Orientales a Brasil. Urquiza, por una “garantía de cumplimiento”, del 15 de Mayo de 1852 renunció a los derechos argentinos, y se adjudica al Imperio la plena propiedad de la zona norte del Chuy, la laguna Mirím y el río Yaguarón.

En el de “alianza” se “garantiza la nacionalidad oriental” con el derecho de intervención militar brasilera en los conflictos internos urugayos.

En el de “subsidios” se le entrega dinero al gobierno de la Defensa, que sería reembolsado por el gobierno constitucional al 6% anual, y mientras no se pagase la deuda, Brasil intervendría las finanzas uruguayas “para mejor asegurar la reconstrucción del Estado Oriental”.

Por el de “comercio y navegación” los estancieros brasileros con propiedades en el Estado Oriental no pagarían impuestos por la explotación de sus haciendas, y quedaban exentos de milicias, contribuciones y requisiciones militares, sería común la navegación del Plata y del Uruguay (que no era el limítrofe) y no así las aguas limítrofes (laguna Mirím y río Yaguarón) que serían exclusivamente brasileñas; la Isla Martín García “sería neutralizada”.

Por el tratado de “extradición” además de la devolución de criminales, se hacía la de esclavos brasileños fugados al territorio oriental, entregados a simple requisición y sin trámites engorrosos; los esclavos no perdían su condición por el hecho de pisar territorio oriental, no obstante encontrarse abolida la esclavitud en él, y podrían los estancieros brasileros tener en sus estancias uruguayas los esclavos que quisiesen con régimen servil.

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino
Fuentes:
- Rosa José María, La Guerra del Paraguay. p.91
- Castagnino Leonardo.
Guerra del Paraguay. La Triple Alianza
- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades


Ver artículos relacionados:

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El Restaurador
- Tratado de Puntas del Rosario
- Tratado Triple Alianza
- El barón de Mauá
- Guerra del Paraguay
- Las tierras del Paraguay
- Alberdi y la guerra del Paraguay
- Sarmiento y Paraguay
- Los "voluntarios"
- Solano López
- Urquiza
- La defección de Urquiza.
- La civilización del Paraguay

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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