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LA INVASIÓN DE LA BANDA ORIENTAL (1863)
                 

Venancio Flores.    
"El degollador de Cañada de Gómez"    
Venancio Flores

(01) Venancio Flores
(02) Pedido de auxilio oriental
(03) La oportunidad brasileña
(04) Las ambiciones
(05) La decisión paraguaya
(06) La memoria de López
(05) Bibliografía.
(06) Artículos relacionados.

Venancio Flores

Mientras se llevaba a cabo una agresiva campaña periodística, con declaración de guerra incluida, Venancio Flores invade la Banda Oriental en 1863.

Flores era un general uruguayo al servicio de Mitre como gobernador de Buenos Aires primero, y como presidente después. Junto a otros uruguayos incorporados al ejército argentino había participado en las guerras de Buenos Aires contra el interior, entre otros hechos en la batalla de Pavón (17 de setiembre de 1861) y de Cañada de Gómez.

El 22 de noviembre de 1861, Flores se adelanta hasta Cañada de Gómez y sorprende a los federales durmiendo desprevenidos, a los que derrota y pasa a degüello a gran parte e incorporando al resto. Esta acción le adjudicaría el mote de “el degollador de Cañada de Gómez”. El hecho es tan escandaloso, que el ministro de guerra Gelly y Obes (ministro de guerra de Mitre) informa al gobernador Manuel Ocampo:

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino “El suceso de la Cañada de Gómez es uno de los hechos de armas que aterrorizan al vencedor…Eso es lo que le pasa al general Flores, y es por ello que no quiere decir detalladamente lo que ha pasado. Hay más de 300 muertos, mientras que por nuestra parte solo hemos tenido dos muertos…Ese suceso es la segunda edición de Villamayor, corregida y aumentada… Para disimular más la operación confiada a general Flores se le hizo incorporar toda la fuerza de caballería de la División Córdoba enemiga” (Archivo Mitre, IX, 277)

Los “incorporados” por Flores desertan en la primera ocasión, y entonces no habrá más incorporaciones: solo degüellos. Mitre calla mientras los uruguayos limpian el interior de federales imponiendo “un solo color”…“el reino de la libertad” (textual, diario La Nación). En las tropas mitristas no solo actúan “colorados” uruguayos, también participan mercenarios extranjeros tal cual se desprende de una carta que José María Roxas y Patrón dirige a Rosas el 6 de enero de 1862:

“Una gran parte de la emigración europea que nos viene, propaga esos instintos feroces. En la matanza de Gómez, según dicen los que escaparon, los italianos hicieron despertar en la otra vida a muchos que, cansados de los trabajos del día anterior, dormían profundamente”. Era la “acción civilizadora”.

Mientras que Flores pertenecía al partido “colorado” uruguayo, afín a la política mitrista, en la Banda Oriental gobernaba el partido “blanco” de Berro. Había llegado la hora de devolverse favores: Flores obtiene la baja del ejército y comienza de inmediato a preparar la invasión de Uruguay, y lo hace con el total apoyo de Mitre. ¿Quién usaba a quien?

De Buenos Aires salen vapores cargados con armas y “voluntarios” argentinos hacia la costa oriental. Los uruguayos sorprenden in fraganti a los vapores argentinos “Pampero”, “Villa del Salto” y “Guazú” en el tráfico de armas y tropas.

Protesta el gobierno uruguayo, pero Mitre y Elizalde no solo lo niegan y declaran “neutralidad”, sino que hasta reclaman reparaciones al supuesto “ultraje” del pabellón nacional. Y ante el reclamo y pedido de explicaciones de parte del Paraguay López por la invasión de Flores y la fortificación de Martín García que entorpecía la libre navegación, Mitre en carta del 20 de febrero de 1864 a López, seguía negando lo evidente:

“Si la política del gobierno argentina –escribía Mitre- fue, es y será de neutralidad en el asunto de la Banda Oriental…” (Riquelme Manuel. Compendio de la guerra de la Triple Alianza. p.111) pero prácticamente le declara con cierta altivez que en Martín García la argentina podía hacer lo que le se le diera la gana.


Pedido de auxilio oriental

El 1° de marzo de 1864, en sustitución de Berro asume el gobierno de la Banda Oriental Anastasio Cruz Aguirre, sin que cambiara la situación política internacional. Como hasta el momento Paraguay se mantuviera sin tomar una resolución efectiva, y ante la delicada y desesperante situación en que se encontraba Uruguay, Aguirre envía a Paraguay al Dr. Vázquez Sagastume para seguir ante ese gobierno las gestiones de Lapido. El 1° de marzo Herrera le da las instrucciones para su misión:

“V.E. –le dice- parte en un momento grave, en que se presagian peligros para la paz del continente. Debe invitar con urgencia al gobierno de López a pensar en eso y a entrar en combinaciones. “Hace un año que se debate en el territorio una cuestión entre la autoridad nacional y Flores, la cual, bien estudiada, debemos considerar no como simple cuestión de disturbios intestinos o de guerra civil, pero si como una cuestión argentino-oriental en que el Brasil también es parte” y le indica que debe solicitarle “El envío a las aguas del Uruguay y del Plata algunos buques de guerra…” y de “una fuerza de unos mil o dos mil hombres de infantería y de artillería que deberá desembarcar en la margen oriental del Uruguay y será utilizada para guarnecer los pueblos de esa margen, en vista de tener que echar mano el gobierno uruguayo de las guarniciones de allí para formar un ejército de observación de la frontera con Brasil, cuya misión será oponerse, en cualquier hipótesis, al ejército que el Brasil está organizando en su territorio y en la misma frontera”. (Riquelme Manuel. Compendio de la guerra de la Triple Alianza. p.115)

El pedido de ayuda uruguayo al Paraguay era desesperado, y para colmo de males, ya no estaba Rosas para contener al Brasil, cuyo alejamiento se debía en parte a ellos.


Pedro II    
Emperador brasileño    
Pedro II

La oportunidad brasileña

Era entonces la oportunidad de Brasil, y el 6 de mayo de 1864 llega a Montevideo el sagaz diplomático del Imperio José Antonio Saraiva, con enérgica reclamaciones por “daños y perjuicios” cometidos en la Banda Oriental contra súbditos del imperio: era la “política del marinero herido”.

Anastasio Aguirre a través de su Ministro de Relaciones Exteriores, Juan José de Herrera, rechazó enérgicamente la nota de Saraiva, numerando inclusive una nómina más larga aún de los crímenes cometidos en territorio brasileño.

Brasil usaba la misma táctica: agrede al gobierno Uruguayo a través de sus fronteras. El cuatrerismo de hacendados brasileros con bandas militarizadas arrea miles de cabezas a través de la frontera. Inútilmente se queja el gobierno uruguayo; el Brasil, abusando de su poder, no solo lo ignora, sino que lo acusa de perturbar la paz en la frontera. A través de su agente en Montevideo, usa la misma táctica de Mitre: se declara neutral, niega, exige reparaciones y gana tiempo para que Flores se consolide. La actitud del Imperio es la continuación de su política histórica de ocupar la “Provincia Cisplatina”, o al menos mantenerla independiente como estado tapón, bajo su influencia.

La cancillería uruguaya protesta ante el gobierno brasileño: “La invasión brasileña estalla por Santa Ana que, como su Señoría lo sabe, está dentro de la circunscripción militar del mismo brigadier Canavarro (…) Fue nuevamente invadido el territorio uruguayo por fuerzas brasileñas. Capturado por éstas, en su propia casa el capitán de guardias nacionales don José Vargas, en actividad de servicio, saqueado su establecimiento y conducido prisionero a Santa Ana do Libramento”. (de Paolis, Pedro. Proceso a los montoneros y la Guerra del Paraguay. Eudeba, 1973, p.28)

Brasil lo niega pero la complicidad del gobierno brasileño es evidente; la proclama del hacendado riograndense mayor Fidelis Paes da Silva lo atestigua:

“Brasileños: es tiempo de correr a las armas y despertar del letargo en que yacéis durante una serie de años interrumpida de hechos horrorosos; cometida por una horda de asesinos y perturbadores del orden, el Estado limítrofe, con manifiesto perjuicio de propietarios e intereses de vuestros compatriotas y hermanos. Por la santa causa de la razón y la justicia, el brasileño que se dirige a Uds. os convida a reunirnos para tan alto destino y prorrumpid con bravo entusiasmo. ¡Viva la religión católica! ¡Viva la Constitución Política del Estado! ¡Vivan nuestras leyes e instituciones! ¡Viva el bravo general libertador! En marcha, 8 de julio de 1863.” (Ibidem)

Nótese que son los mismos argumentos de los “civilizadores” argentinos y la misma política de defensa de los intereses y súbditos en país extranjero.


Las ambiciones

Bartolomé Mitre.     Bartolome Mitre

Uruguay insiste ante López por una ayuda paraguaya, y envía un agente confidencial a la Asunción, Dr. Antonio de las Carreras para que trabaje con Sagastume ante el gobierno paraguayo. Antes de partir, el 15 de julio, de las carreras recibe instrucciones de Herrera, y ya en Asunción, ante sugerencia de López, entrega un extenso memorandum donde se explaya sobre la situación el Plata, instando a López a la participación inmediata:

“Ya no es misterio para los hombres observadores, que el gobierno del Brasil y la Argentina tienen interés en dar a la cuestión oriental una solución favorable al General Flores. El rompimiento de relaciones hecho por la Argentina, sus medidas coercitivas, los esfuerzos para conceder a Flores el carácter beligerante, y el plan revelado al Presidente Aguirre, de una intervención diplomática para conferir la victoria al mismo Flores, son hechos que delatan la participación del gobierno argentino en la rebelión”.

No es un sentimiento de simpatía lo que inspira al Brasil y a la Argentina cuando procuran favorecer a Flores, ni la idea de recompensarle antiguos servicios. Lo que Mitre desea es extender los límites de la Argentina hasta Bolivia y el Brasil: la base fundamental y estratégica de ese plan es la anexión del estado oriental, sino ostensiblemente, por lo menos con la existencia en él de un gobierno que colabore en ese sentido. Mitre quiere anular la influencia de Urquiza en Entre Ríos y Corrientes. Pero el estado oriental le resulta un obstáculo…La Argentina ambiciona también absorber el Paraguay.

El peligro que amenaza al Uruguay, amenaza por consiguiente al Paraguay, y ahora crece porque el Brasil, valiéndose de la ocasión propicia y pretextando reclamaciones infundadas o exorbitantes, quiera obligar al gobierno oriental a ceder el campo de la rebelión, que le permitiría avanzar sus fronteras hasta las márgenes de río Negro. El Imperio desea hacer de nuevo lo que ya hizo en 1851.

“Ahora le bastaría llegar con su raya hasta al margen del río Negro, comntinúa el memerandum de Carreras- por el lado del Oeste y por el Este hasta el Olimar, trazando una línea para regularizarla faja que le tocase. La República Argentina o su actual gobierno, concentraríase con la anexión del resto del territorio oriental o con establecer su influencia directa sobre el gobierno que allí se formase” (Riquelme Manuel. Compendio de la guerra de la Triple Alianza, p.124)


Francisco Solano López.     Francisco Solano López

La decisión paraguaya

Ante el ultimátum de Saraiva, Sagastume le hace conocer a López copia del documento, entonces éste toma la resolución pedida desde tiempo atrás por los gobiernos orientales, y el 30 de agosto de 1864 Berges le dirige un documento de energica protestas al representante brasileño en Montevideo César Sauve Viana de Lima. Le dice que ha recibido el documento de parte de Sagastume y que el Paraguay contaba con la moderación del gobierno brasileño y esperaba una solución amistosa en la disputa con el gobierno oriental, máxime desde que había sido rechazada su mediación.

“El gobierno del Paraguay –dice Berges- deplora profundamente que el de V.E. haya juzgado oportuno apartarse, en esta ocasión, de la política de moderación, en que debía confiar, ahora más que nunca, después de su adhesión a las estipulaciones del Congreso de Paris. No puede empero, ver con indiferencia y menos consentir que, en ejecución de la alternativa del ultimátum imperial, las fuerzas brasileras, ya sean navales, ya sean terrestres, ocupen parte del territorio de de la República Oriental del Uruguay, ni temporaria, ni permanentemente.

S.E., el Señor Presidente de la República ordenó al abajo firmado declare a V.E., como representante de S.M. el Emperador del Brasil, que el gobierno de la República del Paraguay considerará cualquier ocupación del territorio oriental por fuerzas imperiales, por los motivos consignados en el ultimátum del 4 del corriente, intimando al gobierno oriental por el ministro plenipotenciario del Emperador en misión especial ante aquel gobierno, como atentatoria del equilibrio de de los Estados del Plata, que interesa a la República de Paraguay como garantía de su seguridad, paz y prosperidad, y que protesta de la manera más solemne contra tal acto, descargándose, desde ya, de toda responsabilidad por las consecuencias de la presente declaración”

Viana de Lima, en su contestación, le dice entre otras cosas, que “En verdad, ninguna consideración le hará desistir en el desempeño de la sagrada misión que le incumbe de proteger la vida, honra y propiedad de los súbditos de S.M. el Emperador”.


La memoria de López.

La frase Viana de Lima nos resulta conocida y seguramente recordaría ahora López lo que 20 años antes le vaticinara Juan Manuel de Rosas al Paraguay, con motivo del pedido de independencia, y probablemente hasta recordara sus palabras:

...“es preciso que el Paraguay medite mucho sobre el particular porque le atraería muchos perjuicios”… “el Brasil se habría de apresurar a reconocer la independencia de la República”…” el Brasil era capaz de perjudicar al Paraguay, fomentando hasta la correría de los indios con armas” …”reconocida la independencia del Paraguay, se llenaría de Ministros y Cónsules extranjeros, que procurarían envolverlo en cizaña, como acontecía con Buenos Aires, y hasta conquistarlo, si pudiesen”…” Que por el contrario incorporándose a la Confederación, formaría una grande nación que impondría respeto a los extranjeros”. (Ver el vaticinio de Rosas, la independencia del paraguay en "malas langostas".)

Leonardo Castagnino

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Fuente:

- Castagnino Leonardo Guerra del Paraguay. La Triple Alianza contra los paises del Plata

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Fuentes:

- Riquelme Manuel. Héroes. Compendio de la Guerra de la Triple Alianza
- de Paolis, Pedro. Proceso a los montoneros y la Guerra del Paraguay
- Castagnino L. Guerra del Paraguay. La Tripe Alianza contra los paises del Plata
- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas.Sombras y Verdades
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

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