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ROSAS Y EL GRAL.TOMÁS GUIDO
                          


Gral.Tomás Guido El restaurador

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Correspondencia

Rosas fue el gobernante argentino que supo rodearse mejor de hombres capaces de asesorarlo. Lejos de ser, como lo persuadió la leyenda, enemigo de todo el que pudiera hacerle sombra, llamó a su lado a todas las luminarias con que el país contaba, y se prestaron a servir bajo sus órdenes. Su administración fue la que dio acceso a mayor número de próceres en los consejos de gobierno y durante más tiempo.

Una de las pruebas sobre la forma en que Rosas utilizaba a los amanuenses ideales, la tenemos en dos cartas suyas al general Tomás Guido, que tratan de la remuneración de servicios extra oficiales que este último prestaba sin tener cargo público alguno. He aquí la primera:

Buenos Aires, Julio 18 de 1932

Señor Don Tomás Guido. Mi querido amigo:

El correo no saldrá mañana porque mi correspondencia aun está verde. En su virtud Vd. tendrá en tiempo los materiales que desea si es que no le incomodo, mañana, para que juntos aquí acabemos todo.

Ochocientos pesos mensuales son los que he asignado a usted y en su virtud le remito este mes y el anterior. Sé que usted solo me ayuda por el aprecio que hace de mi amistad; pero sé también que no es conforme a la amistad abusar de su finura y generosidad. Es por esta poderosa razón, robustecida en el conocimiento que tengo de usted, con familia, no es ningún hombre acaudalado, que debo no abusar de su amistad, y usted hacerme el favor de recibirlos, persuadiéndose de que si así no lo hace dejaré de ocuparle y con la pérdida de su ayuda, perderá la causa y perderemos todos.

No crea usted que yo lo desembolso. Lo será el gobierno de gastos reservados sin que para nada suene el nombre de usted de quien soy afectísimo amigo.

Juan Manuel de Rosas.

Guido rehusó la gratificación. Pese a necesitar el aumento de sus medios de subsistencia, decía conservar luego de 22 años de servicios a la patria, lo preciso para no hacer vida menesterosa. Y preguntaba: "Pero, ¿renunciaré yo por un desahogo en mis atenciones domésticas, la inmensa satisfacción de aliviar en alguna manera el peso enorme que desinteresadamente ha tomado Vd. sobre sí en honor de mi país?... Mi carrera y mis deberes sociales me mandan servir sin interés mientras por un cargo público no pueda justificar mi recompensa."

He aquí la respuesta de Rosas:

Buenos Aires, Julio 27 de 1832.

Señor Don Tomás Guido. Mi amigo querido:

Las razones en que apoya usted el verdadero espíritu de su estimada carta del 19, son sin duda poderosas para usted, pero no para mí, que estoy resuelto a privarme de su ayuda antes que abusar de su amistad. Desde que esta resolución aparece inalterable, usted sin faltar en algo a la confianza de nuestra amistad, no puede dejar de pesar nuevamente sus razones y las mías. Agréguese a la balanza de estas el mal positivo que al país y a mí debe ocasionar la insistencia de parte de usted, desde que por ella nos privamos de su ayuda, y desde entonces pesará más dicha balanza. Sin perjuicio, yo serviré a usted como gobernador y como particular en todo cuanto pueda, toda vez que usted quiera ocuparme. Dispense usted esta carta; siento perder su ayuda, y es esta la razón de poder fuerte que me ha obligado a ser importuno, faltando a los respetos de una fina amistad, porque no me es posible abusar de ella.

Quiera usted disponer como guste de su afectísimo compatriota.

Juan Manuel de Rosas.

Ante ese dilema, don Tomás cedió, pero con la segunda intención de no emplear la suma con que se lo gratificaba a la fuerza, y siguió prestando los servicios que daba a Rosas.

Durante los preparativos de la campaña al desierto, Rosas le contesta a Guido la carta en que éste le devolvía los sueldos que aquél le había pagado por su colaboración para la redacción de documentos públicos. He aquí la respuesta:

Mi querido amigo:

Aún no había podido contestar a su estimada de 16 de diciembre de 1832, en que mi devuelve cuatro mil ochocientos pesos, importe de la asignación de los meses de julio hasta noviembre, que el gobierno de mi administración dispuso pasarle de fondos discrecionales en compensación del importante servicio que prestara a a causa pública ayudando al gobierno en la expedición de los asuntos más delicados. Hoy lo hago, y penetrado del poder de las razones en que usted se funda para devolver al suma que ha conservado en depósito sin aceptarla, la paso a al señor ministro de gobierno para que vuelva a tesorería como salio.

Después de esto solo me resta manifestar a usted mi sincero reconocimiento, y ofrecerle como siempre que mande como guste en la sincera amistad de su amigo.

Juan Manuel de Rosas

Inmediatamente después de Caseros la flota brasileña recorría tranquilamente el Paraná abasteciéndose en sus puertos, sin llevarle el apunte a algunas tímidas protestas argentinas. El General Tomás Guido se quejaba con amargura y recordando las épocas de la Confederación de Rosas, le escribía a Olazábal el 30 de enero de 1855: “Cuatro años hace…¿creería usted que el Brasil se lanzase a estas expediciones marítimas buscando camorras en el Río de la Plata y sus afluentes? Me parece un sueño lo que estoy presenciando y todo debido a nuestros errores”.

                          

Fuentes:

- Irazusta, Julio: Vida política de Juan Manuel de Rosas. t.II.p.136.



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Puede ver más artículos sobre Rosas en El Restaurador de Las Leyes

Fuente: www.lagazeta.com.ar



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