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LA TRIPLE DIPLOMACIA
(Guerra del Pagaguay)
                          

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino

El tratado de paz con Paraguay

El 1 de mayo de 1865 Argentina, Brasil y Uruguay habían firmado un tratado llamado de “Triple Alianza” con cláusulas que establecían el “reparto” que se haría con los despojos del Paraguay una vez vencido López.

Tambien ese convenio dejaba establecido que Paraguay debía conservar su independencia. Pero ya en 1866 la diplomacia británica, por motivos económicos, hizo saber que la guerra debía terminarse y los brasileños no lo creyeron así, pues tenían fundadas esperanzas en aniquilar el Paraguay y quedarse luego con todo el territorio.

Brasil proyectaba arrasar todo con la excusa de la guerra y luego ofrecer su amparo a cambio de la supervivencia de los pocos que queden. El “Tratado de Alianza” establecía:

- Libre navegación de los ríos (Brasil solo podía acceder al Matto Grosso por el Río Paraguay).
- Indemnización por el costo y los perjuicios de la guerra.
- Tratado de límites: Argentina se queda con el chaco paraguayo. (reclamado también por Bolivia). Su límite será el río Paraguay y al norte el Brasil y se establece el paraná como limite al sur (Si bien desde hacía muchos años la actual provincia de Misiones era considerada Argentina, no siempre había sido así, y el Paraguay tenía algún título para reclamarla).
- El Brasil establecía un límite que le quitaba al Paraguay 1/3 de su territorio.

Vencido el Paraguay, las fuerzas Brasileñas ocupan Asunción (Argentina no quiere hacerlo porque prefiere recomponer su imagen ante los Paraguayos).

Brasil manda sus mejores diplomáticos a ejercer la función similar a la de un virrey, poniendo y sacando gobiernos y funcionarios (y también pagándoles los sueldos, para hacerlos más dependientes). Se apoderan de los archivos paraguayos, los revisan y extraen todos los documentos que pudiesen probar la soberanía paraguaya sobre los territorios que se han pensaban anexar y dejan todos los que pueden servir de objeción a las pretensiones Argentinas, devolviendo cortesmente el archivo “espulgado”. Su plan diplomático es hacer la paz por separado con Paraguay, a través de un funcionario sumiso a sus instrucciones para luego aparecer ante el pueblo como “defensores de la soberanía ante las pretensiones abusivas” Argentinas. Harían que el Paraguay pida el protectorado Brasil para luego llegar a la anexión definitiva. Para esto contaban con la elegante falta de tino de los diplomáticos Argentinos.

Pero algo falla. No habían tenido en cuenta el patriotismo residual de los paraguayos, que pese a ser funcionarios colaboracionistas, se negaban a asesinar a su patria.

Manuel Quintana es enviado (a su disgusto) al Paraguay para poner las bases de un tratado de paz, con instrucciones de “granjearse la simpatía de los Paraguayos”.

Quintana en su elegante jaquet y media galera, no encuentra nada mejor que arrojar monedas de cobre desde el balcón de su alojamiento. Rivarola, que tiene el título honorífico de Presidente del Paraguay recibe a Quintana y le susurra: “espero que vendrá en nuestra ayuda para salvarnos de las garras del otro”.

Cuando llega el marques de Cotegipe, diplomático Brasileño de larga experiencia, Quintana no encuentra nada más chistoso que contarle la confidencia del paraguayo. Pocos días después el congreso acepta la renuncia que Rivarola no había presentado.

Cotegipe firma un tratado estableciendo los nuevos límites con Brasil. Falta la parte Argentina. Para esto se esperará la oportunidad que llega cuando argentina protesta a Chile por la ocupación de la boca del río Santa Cruz.

Hay una situación de conflicto. Los Chilenos traen los escritos en los diarios chilenos del actual presidente Argentino (Sarmiento) donde primero aplaude la ocupación de 1845 del estrecho de Magallanes para luego subir la apuesta y propiciar el reclamo de toda la patagonia hasta el río negro. Argentina no está en condiciones de pelear con Brasil y Chile juntos. Deberá allanarse.

Brasil refuerza sus tropas en Asunción y se prepara a jugar sus cartas. Mitre es enviado al Brasil y allí la hábil diplomacia de Itamaraty lo envuelve y devuelve a Buenos Aires convencido que ha obtenido un triunfo. No ha obtenido nada. Para no ofender a Pedro II ha aprobado el tratado de límites firmado por Cotegipe en Asunción y para no ofender a los paraguayos ha renunciado al chaco paraguayo conformándose con una lonja que alcanza a la “Villa Occidental”, justo frente a Asunción. A cambio de eso, Brasil firma una “Alianza permanente para combatir tiranías”.

Lo de la Villa Occidental tampoco era una graciosa concesión. Brasil calculaba el efecto que haría la bandera de los “prepotentes” argentinos a la vista de su ciudad capital. Efectivamente se iza y los dos diarios asuncenos, acuciados por Brasil agitan la opinión pública. El protectorado estaba cada vez más cerca. Mitre es mandado a Asunción en julio de 1873 para ratificar lo convenido. Ni el presidente paraguayo ni el “virrey” brasileño lo aceptan. Un Curupayti diplomático para Mitre.

Después de esto, el camino al protectorado para contener las apetencias argentinas estaba allanado. Para esto el nuevo virrey, Godim selecciona un joven y brillante abogado que había peleado en la legión paraguaya contra su patria. Se llamaba Sosa Escalada. Godim le da instrucciones: Debía ir a Río de Janeiro como encargado de negocios con amplios poderes para y firmar todo lo que el vizconde de Río Branco le pusiese bajo la nariz.

Las instrucciones de Godim especificaban que Sosa debía pedir la anexión del Paraguay al Brasil, a lo que Río Branco no accedería, proponiéndole solamente un protectorado (Itamaraty es prudente). Luego promete a Sosa un cómodo y bien remunerado puesto en el protectorado del Paraguay.

Jovellanos, presidente paraguayo le firma los poderes pero se las arregla para darle otras instrucciones: “Invocando a su patriotismo lo autorizo a efectuar los tratados con la República Argentina bajo la base de la desocupación inmediata brasileña por mas que a ello se opongan sus anteriores instrucciones, que como usted sabe fueron redactadas en la legación del Brasil. Usted no ignora el peligro que corre la independencia del Paraguay".

Río Branco pidió a Tejedor que se haga presente en Río de Janeiro para la firma del tratado. Tejedor no pensaba ir, pero Jovellanos le hace saber de las instrucciones que Brasil le había entregado a Sosa y eso lo convence de ir.

En Itamaraty se tomó la confidencia como una traición de Jovellanos, separándolo del gobierno, pero no se sospechó de las segundas instrucciones.

Ya en Río, Sosa visita, al amparo de la noche, a Tejedor y le ofrece un tratado: El Pilcomayo y el Paraná como límites sur y una franja estrecha hasta la Villa Occidental; nada nuevo excepto que solo así se esquivaría la pretensión del protectorado.

Al comenzar la conferencia Tejedor presenta a Río Branco el proyecto de tratado dado por Sosa; Río Branco dice que eso no es posible por no quererlo los paraguayos y le da la palabra a Sosa. Este pregunta si Brasil lo acompañaría y el vizconde asiente...Entonces Sosa acepta la propuesta Argentina.

El desconcierto de Río Branco es visible. Sosa no lo mira, dibuja en un papel el nuevo mapa. Río Branco carraspea y tose para llamar la atención del joven y llamarlo aparte para que se rectifique. Inútil, el joven no se da por aludido.

"El vizconde enrojecía y palidecía pero la cosa queda hecha". (comentario de Sinforiano Alcorta, que está como secretario de Tejedor)

Fuentes:

- Rosa, José Maria. Diario Mayoría de 1974
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


Ver artículos relacionados:

- Tratado Triple Alianza
- El barón de Mauá
- Guerra del Paraguay
- Las tierras del Paraguay
- Eprstitos al Paraguay
- Sarmiento y Paraguay
- Los "voluntarios"
- Solano López
- Urquiza
- La defección de Urquiza.

Fuente: www.lagazeta.com.ar

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