Home
Inicio


AMIGOS SON LOS AMIGOS
                          


Pedro II    
Emperador del Brasil.     Emperador Pedro II

(Guerra del Paraguay)

(01) Intenciones imperialistas
(02) Lo dicho por el Consul Norteamericano
(03) Los amigos de Mitre.
(04) El amigo brasileño
(05) Fuentes.
(06) Artículos relacionados.


Intenciones imperialistas

Durante toda la historia americana, los portugueses no abandonaron su política expansionista. Usaron la fuerza, la agresión, la intriga y la traición.

La insidiosa y sagaz diplomacia lusitana fomentaba las divisiones entre países hispanos, apoyaba al débil para debilitar al fuerte, para luego anexar parte o todo. Para lograr la independencia, la Confederación se vio obligada a luchar contra España, con las espaldas agredidas o amenazada por los lusitanos.

Rosas les fue un muro de contención, pero los hombres que vinieron después de Caseros, cayeron en las redes de la diplomacia lusitana. Con las falsas banderas de “libertad y civilización”, hicieron de auxiliares del imperio en la guerra contra Paraguay, sin sospechar siquiera los verdaderas intenciones brasileñas.


Los datos del filibustero.

Charles Washburn, cónsul norteamericano, nos revela las intenciones del imperio. Embustero y amigo de Caxias, nos deja el siguiente testimonio, que atribuye a palabras del propio Caxias en una reunión que mantuvo con éste:

“Hace años que el Perú y el Ecuador nos están molestando sobre la navegación del Río Amazonas, mas en cualquier momento tenemos que resolver esta cuestión tirándoles una materia de discusión. Es tiempo que el Imperio ajuste sus límites con esas bellacas Republiquetas, y seguramente no tenemos que ceder un ápice de nuestras antiguas pretensiones, mas asentaremos el principio que el río Amazonas nos pertenece por entero, con todos sus afluentes, hasta donde se extiende la navegación de ellos.

El Brasil no puede admitir que esas Republiquetas nos insulten y nos tiren la barba, como se complacen en hacer ahora, ni menos que con sus Congresos de Lima nos pretendan imponer leyes internacionales. Hace tiempo que tenemos la vista fija sobre aquellos mundos, y la expedición de Pinzón era el resultado de una combinación que habíamos hecho con España, y como V. Excia. puede recordar, la escuadra de él se demoró en Río de Janeiro, para no dejar incompleto el acuerdo. Además, todo aquel aparato de una expedición científica, no era más que una parte de la farsa que jugamos entonces con España, para introducir nuestros espías en todas partes. Aquellos sabios naturalistas de la expedición tuvieron grandes consultas con nuestros ministros y con el Emperador mismo, y lo menos que se trataba, era de asuntos científicos. Recordará V. Excia. que el Capitán Navarro y el joven Pínzón, sobrino del almirante, fueron al Paraguay con el pretexto de buscar madera para el timón del barco del almirante. ¿Qué le parece? No está lejos que el Imperio haga una alianza ofensiva con España, contra las Repúblicas del Pacífico y ya hemos sido consultados en efecto por el ministro Gonzalo Bravo, que es el verdadero director de la política de España…”


Mariscal Luís Alves de Lima e Silva    
Marqués y Duque de Caxias.     Marqués de Caxias


Los amigos de Mitre.

Lo referido por Washburn respecto a las actitudes imperialistas manifestadas por Caxias en esa reunión, coinciden en lo esencial con lo expresado por el mismo Caxias en su informe al emperador sobre la marcha y las perspectivas de la guerra.

El 18 de noviembre de 1867, éste envía un “Despacho privado del Marqués de Caxias, Mariscal de Ejército en la guerra contra el Gobierno del Paraguay, a S.M. el Emperador del Brasil don Pedro II”.

Luego de ponderar el heroísmo de las tropas paraguayas, a quienes juzga prácticamente invencibles por su disposición a dar la vida en la lucha, y de referir el “magnetismo sobrenatural” de López sobre sus tropas, manifiesta su decepción, pesimismo y dudas sobre una victoria, más aun viendo el desaliento de las tropas aliadas y hasta las conspiraciones entre los propios aliados, produciéndose deserciones y hasta revueltas dentro de sus propios ejércitos.

Luego de hacer una dura crítica sobre la eficacia de su ejército y de la propia armada, evalúa la posibilidad cierta de perderse la División de los acorazados. “Ese sería, sin duda, -dice Caixas- el mejor de los resultados, pues todavía temo, y temo seriamente, que López, que todo lo puede con sus soldados, pueda abordarla y la tome como prisionera; y entonces todo estará perdido, y hasta no vería distante el peligro de ser bombardeada la Capital del Imperio. Entonces todos nuestros planes sobre las Repúblicas Argentinas y Oriental, y las demás repúblicas sobre el Amazonas, quedarán frustrados para siempre.” (Informe en el Museo Mitre)

En otro párrafo del mismo informe, Caixas se muestra ante Pedro II partidario de hacer la Paz, confesando y desenmascarando al mismo tiempo las intenciones imperialistas: “…con la paz tendremos a salvo los restos de nuestros ejércitos y nuestra Armada; con la paz tendremos salvo el Imperio, con la paz habremos conservado nuestra actitud de en un mejor tiempo llevar adelante y con otros medios las pretensiones imperiales sobre las repúblicas americanas; con la paz conservaremos nuestra ascendencia sobre las Repúblicas Argentina y Oriental, por la razón de los compromisos que el General Mitre y el general Flores tienen contraídos con el gobierno de V. Majestad.”…¡toma mate!


El amigo brasileño

En párrafo siguiente, el propio Caxias en su informe al Emperador, nos deja algunas perlitas que no tienen despercicio:

"Ya en las pocas fuerzas argentinas que existen, hubo en estos días un comienzo de motín que fue sofocado, pero creo que el fuego no se extinguió y precisamente no nació en esas fuerzas sino que vino de la República Argentina y allí tiene su foco; lo que me hace temer que de un momento a otro, reviente una sublevación que será de todos modos funesta, porque dará lugar a un combate entre las tropas argentinas y brasileñas; el éxito de nuestra parte se hace dudoso, porque, en buena hora, nuestras fuerzas serán superiores en número a las argentinas, éstas, con el arrojo que caracterizan a las conspiraciones, con las ventajas de poder tomar las mejores posiciones de apoyo y con el amparo que en todo caso podrá encontrar el enemigo, esto es, si no .fuese su eficaz protección, nuestras fuerzas se encontrarían envueltas en una difícil y sumamente crítica situación.

Mis serios temores en ese sentido me han hecho concebir la idea de colocar en la vanguardia a este resto de fuerzas argentinas para que, si el enemigo nos ataca, perezcan ellas como por acaso entre dos fuegos, como hemos hecho en muchas ocasiones anteriores; y en caso de conspiración, queden nuestras fuerzas aseguradas en sus posiciones y asegurada también su retaguardia; no obstante, por otra parte, estas fuerzas rebeldes que están contagiadas ya de la idea práctica de la conspiración que pulula en todas partes de la República Argentina contra la causa imperial sobre el Paraguay, porque el misterio retiró sus vendas y las consecuencias ya comienzan a sentirse y temerse, qué harán en la vanguardia? Nada más natural que conjeturar, sino que se pondrán de acuerdo con el enemigo, franqueándole sus posiciones en caso de un ataque a nosotros, incorporándose y operando conjuntamente sobre el ejército brasileño; o se pasen simplemente al enemigo debajo del expreso pacto que garantice sus vidas y sus actos pasados. Ya ve V. Majestad que la alianza con el General Mitre y el General Flores hoy ya no existe en cuanto a las condiciones propuestas; y que si de alguna forma algo se cumplió por la desaparición de más de veinte mil argentinos y más de ocho mil orientales, hoy que estos ya no vienen al campo de guerra y van aumentando los peligros que nos cercan, parece de extrema conveniencia que los ejércitos de V. Majestad queden estrictamente reducidos a sus súbditos brasileños; pero si esto se hizo así, no tendremos, por lo que dejo expuesto a V. Majestad, ni cómo sostener la campaña, ni la guerra contra el Paraguay y corremos el peligro de que a un golpe del enemigo desaparezcan de sobre la tierra los ejércitos de V. Majestad, y entonces, qué será del Imperio? V. Majestad debe pensarlo muy bien.

¡Flor de amigo nos habíamos echado encima con el Imperio como aliado!

                          

Fuentes:

Obras de Leonardo Castagnino - Castagnino Leonardo. Triple Alianza contra los paises del Plata
- Chiavenatto, Julio José. Gonocidio americano. A Guerra do Paraguay
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

                          

Artículos relacionados:

- Bandeirantes y otras yerbas
- Anarquistas y macacos
- Confesiones del Imperio
- Despacho de Caxias (Informe al Emperador)
- Guerra del Paraguay (Triple Alianza)
- Brasil y la Banda oriental
- Independencia de Brasil
- O imperio mais grande do mundo
- Guerra del Paraguay
- Alberdi y el Paraguay (Polémica Mitre-Alberdi)
- Rosas y el Paraguay (Independencia del Paraguay)
- El grande alma de Juan Manuel
- Sarmiento y Paraguay

Fuente: www.lagazeta.com.ar

La Gazeta Federal en Facebook   La Gazeta Federal en Facebook



Inicio