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LAS TROPAS DE "MERCENARIOS" EUROPEOS
                          

J.M. de Rosas - L.Castagnino
(Guerra del Paraguay)

(01) Testimonios de un "mercenario"
(04) Fuentes.
(05) Artículos relacionados.


Testimonios de un "mercenario" (Ulrich Lopacher)

Ante las dificultades para completar los “contingentes” para la guerra contra Paraguay, el gobierno mitrista va a buscar “mercenarios” a Europa, y como no los consigue fácilmente, recurre al engaño de incautos con la promesa de tierras y trabajo, siendo en realidad su destino combatir en la guerra, donde mueren gran parte de ellos.

Uno de esos "colonos", el suizo Ulrich Lopacher, narra como los engañaron; Mitre tenía en Inglaterra como jefe de reclutamiento al poeta Hilario Ascasubi, y a través de él, el mismo Lopacher y ochenta hombres partieron desde Marsella en el velero “Antré María” para labrar la tierra en la Argentina, pero al llegar a Buenos Aires fueron enviados a la Legión Militar formada por extranjeros. Los contratos firmados con los europeos que les daban derecho a labrar la tierra, fueron retenidos durante el viaje, diciéndoles que se los devolverían al llegar a Buenos Aires, lo que no se cumplió. El mismo Lopacher relata la llegada a Buenos Aires:

“En respuesta a nuestros reclamos, subieron a bordo dos compañías de soldados, de modo que si alguien habría la boca, era puesto inmediatamente preso, en el cepo. Es decir, lo amarraban de ambos pies en una estaca, y en el peor caso, la cabeza, o ambos, pies y cabeza ahí mismo. Durante cuatro semanas nos agitamos y sufrimos hambre a bordo de ese transporte, sin ningún médico”.

Ese era el recibimiento en Buenos Aires para los que venían a “labrar la tierra” y la forma en que se enteraban que en cambio, debían ir a matar paraguayos. Después de ese recibimiento –dice Lopacher- “Debíamos aceptar nuestra fatalidad: nos hicimos soldados argentinos” . Lopracher cuenta casos similares, y el procedimiento era tan común, que Solano López protestó ante la representación de Francia, y el gobierno francés prohibió el embarque de “colonos”.

Lopacher narra también el ánimo de las tropas argentinas durante la guerra, en el año 1865 en que fue remitido junto a los soldados extranjeros de la Legión Militar: “...nos esperaban los compañeros del campamento, dándonos señales corrían curiosos para recibirnos y saludarnos; parecían espíritus; enflaquecidos por el hambre, se lamentaban maldiciendo la vida de perros o de esclavos que llevaban, la arbitrariedad reinante abajo y arriba y de absoluto desconocimiento de los derechos humanos”

Loprader muere octogenario en un asilo de Trogen y cuenta la conducta brutal de los oficiales argentinos y las situación de los “gringos”:

“Para nosotros los “gringos”, no había ni derecho ni justicia. Fuimos entregados al capricho y a la mala fe de nuestros superiores, comenzando desde los suboficiales; ellos tenían siempre la autoridad, o por lo menos la usurpaban, para castigarnos por hechos irrisorios, arbitrariamente, con puños, sables, bastones o lo que tuviesen a mano. Podían, si querían, desenvainar su pesado sable; para las heridas, las mutilaciones y hasta la muerte, solo encontraban, elevando los hombros, las palabras: "Un gringo menos" (...)
Es característico el siguiente hecho: el capitán de nuestra cuarta compañía, Paunero, de Buenos Aires, se vanagloriaba de esa costumbre. Muchas veces, al ordenar “volver a derecha”, marchaba a lo largo de la formación blandiendo un agudo sable cerca del pecho de los soldados que, como podían, miraban hacia la derecha, para formar la línea de la manera más exacta posible. De ese brutal modo traspasó el pecho extraordinariamente abultado de un compañero, que cayó muerto. Nosotros teníamos que asistir a esa escena escandalosa”


Lopacher cuenta algunas cosas más de ese ejército que iba a “civilizar” al Paraguay, y el propio Mitre nos da algunos datos más:

“...el Chacabuco –dice Mitre- llevaba a bordo un contingente salteño, pero esos individuos, que parecían ser la excepción de los contingentes que nos enviaron las provincias, mostraron también su calidad, amotinándose a once leguas de Esquina y obligaron a los oficiales y tripulación que los desembarcase en el Chaco, llevando los víveres y todo cuantos les convenía de a bordo” y al borde de la guerra civil, agrega que “Esas revoluciones son un escándalo en este momento, y además del oprobio que nos cubre, pueden ser al causa de que el desorden se extienda como un mal ejemplo, hasta la misma base del ejército de quien depende la honra nacional.”

                          

Fuentes:

- Castagnino L. Guerra del Paraguay. La Tripe Alianza contra los paises del Plata
- Julio José Chiavenatto. Genocidio Americano: A guerra do Paraguay.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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