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LAS TROPAS EN CONFLICTO, BAJO LA MIRADA DE J.B.ALBERDI
                 

Juan Bautista Alberdi (Ver biografía)
(Guerra del Paraguay)

(01) La opinión e Alberdi
(03) Fuentes.
(04) Artículos relacionados.


La opinión de J.B.Alberdi

Para comprender el temple y el ánimo de los hombres de tropa que formaban los ejecitos que lucharían trágicamente en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, le pediremos a Juan Bautista Alberdi que nos lo diga:

“El ejercito paraguayo es numeroso relativamente al pueblo, porque no se distingue del pueblo. Todo ciudadano es soldado, y como no hay un ciudadano que no sea propietario de un terreno cultivado por él y su familia, cada soldado defiende su interés propio y el bienestar de su familia en al defensa que hace de su país. A los veinte siglos, la misma ley produce el mismo resultado, como la ley de la gravitación atraía entonces al centro de la tierra la piedra dejada en el aire, y la atrae hoy mimo.

J.M. de Rosas - L.Castagnino
El ejército de Paraguay es relativamente superior al del Brasil porque se compone de ciudadanos, no de aventureros, de esclavos y de hombres venales. Esos ciudadanos son libres en el mejor sentido, en cuanto viven de sus medios, no del Estado. El que tiene un pedazo de tierra, un techo, una familia, y debe a su trabajo el sustento de su vida, ese hombre es señor de si mismo, es decir, libre en el mejor sentido. Diez libertades de la palabra no valen una libertad de la acción, y solo es libre en realidad el que vive de lo suyo.

Todo soldado paraguayo sabe leer, y raro es el que no sabe escribir y contar. Esa condición no es la del esclavo en ningún país moderno; y si la lectura preparase al servilismo, los países no la propagarían en el pueblo como elemento de libertad. Aunque la paz ha sido la regla de su vida, las armas y el arte militar han sio la regla de su vida, las armas y el arte militar han sido un objeto constante de cultivo. Amenazados y desconocidos siempre en su independencia, los paraguayos han vivido, desde mil ochocientos diez, con la idea que tendrían que abrirse paso por las armas para salir del bloqueo geográfico que eles imponía la aspiración de Buenos Aires a reconquistar una antigua provincia argentina. La guerra, sin embargo, no ha sido industria para el paraguayo; ha sido un simple deber de honor, la religión del patriotismo. Su ejército modesto, no abunda en generales ni coroneles, como en otras repúblicas, y los sueldos son insignificantes. En su casa, en el ejército, en la paz, en la guerra, en su país, o prisionero en país extranjero, el paraguayo tiene la conciencia de lo que es, un ciudadano que vive de sus medios, no de estipendio del Estado. Poned en manos de un propietario laborioso y sobrio una tierra que produzca trigo, la papa, el maíz, la banana, el arroz, la mandioca, el tabaco, la caña de azúcar y toda clase de animales útiles para alimentar al hombre y tendréis un país que es un almacén de víveres, lleno, en paz y en guerra. Comparad con el soldado del Paraguay el soldado de Brasil, por el lado de las condiciones que dejamos señaladas, y veréis que nada es más lógico que lo que está sucediendo en esa inacabable guerra.

El soldado imperial, encargado de dar libertad al ciudadano del Paraguay, no es él mismo un ciudadano, es un súbdito de un monarca. No solo carece de propiedad sino que él mismo fue la propiedad de su amo el día precedente, y si ha dejado de ser cosa, no es para ser ciudadano, ni ejercer las libertades de tal, no para pelear y morir por el mantenimiento de al esclavitud de su mujer, de sus hijos, de sus hermanos. Como esclavo, no ha tenido familia, ni la tiene como liberto. Un esclavo es tanto más valioso y caro, cuanto más humilde, automático y servil. ¿Cómo exigir la virtud de del soldado, que es el coraje, al esclavo, cuya verdad fue siempre la sumisión animal? El soldado imperial que sale de las cadenas para ser empleado como libertador, pertenece a esa clase desheredada que forma el fondo de las masas populares en Sud-América. En México, se llama leproso, en Chile el roto, en el Perú el cholo, en el Plata, que es donde menos abunda, se llama todavía la plebe, la husma, la multitud, la canalla. En el Brasil, en que la tierra es e patrimonio de una minoría oligárquica y el sustento del hombre, como en África, es eventual el contingente, esa clase abunda más que en México y en Chile. De ahí sale la gran masa de sus ejércitos que, naturalmente, es un reflejo de sus cualidades. En lo que se llama ejército aliado, el elemento argentino e un accesorio insignificante: la regla es el mulato brasileño.

Esta clase no existe en el Paraguay, y como no existe en Entre Ríos, por la acción de las mismas causas, y de ahí la superioridad militar de esa provincia. El socialismo moderno nada tendría que hacer en esa Mesopotamia, porque ahí está realizado su ideal de su repartición igualitarios de la propiedad; y su poder militar, nacido de su poder como pueblo viene reglado en cuanto al problema de la vida, es el resultado natural y lógico de su orden social fundado en la propiedad de al tierra distribuida a todos por igual, en cierto modo. La fuerza que los paraguayos deben a la tierra y a su labranza, así repartida, debían los holandeses a la propiedad comercial y marítima cuando luchaban victoriosos contra el imperio de Felipe II; y se raro eu las ue se llaman hoy Provincias Unidas, olviden la historia del pequeño país, situado en las bocas del Rhin (el Plata de al Europa) que, al cabo de una guerra de largos años, hizo pedazos a las dominación del Imperio en cuyos dominios inconmensurables jamás se ponía el sol.

La pequeña República triunfó del más grande de los imperios modernos, porque el poder no está en el número de los soldados, sino en el temple de las almas, en la conciencia fuerte de la justicia de su causa, en la abnegación y el desinterés patriótico. Ese recurso abunda en Paraguay y falta en Brasil”


(Juan Bautista Alberdi, citado por Juan O´Leary, Historia de la guerra de la Triple Alianza”, p.90)

Obras de Leonardo Castagnino
Fuentes:

- Castagnino Leonardo
Guerra del Paraguay. La Triple Alianza contra los paises del Plata
- O´Leary, Juan. La Guerra de la Triple Alianza
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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