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LA AGRESIÓN PORTEÑISTA A LOS PUEBLOS LIBRES (1818-1819)


Juan Martín de Pueyrredón.     Juan Martín de Pueyrredón

(01) Difamación periodística.
(02) Andresito en Corrientes
(03) López en Santa Fe
(04) Fuentes.
(05) Artículos relacionados.


Difamación periodística.

En su afán de deshacerse del liderazgo de Artigas como Protector de los Pueblos Libres, (Banda Oriental, Entre Ríos, Corriente, Misiones y Santa Fe) el gobierno directorial de Pueyrredón no se limitaba al plano militar, sino también a la acción política, intrigante y propagandística en la prensa.

El 27 de enero de 1818, “La Gaceta” decía con la típica prosa unitarista en uno de sus artículos: “Con Artigas y todos sus prosélitos sucede lo que con los tigres y demás animales voraces que aterran la campaña: a nadie se le ocurre el pensamiento de capitular, es preciso concluir con ellos a todo trance. Todo el que sepa, todo el que tenga, todo el que sea algo, ved ahí todos los enemigos de Artigas y sus secuaces” … “¿Se puede capitular? No. Luego, es preciso hacer la guerra; luego es precisa concluirla. No hay que pararse en medios: nada hay que deba excusarse en esta lucha…”

Por su parte desde Montevideo, bajo dominio portugués, la “Imprenta Federal” dirigida por el chileno José Miguel Carrera, -cuyos hermanos habían sido fusilados por orden de Pueyrredon-, comprometían a los dirigentes unitarios acusándolos de negociaciones monarquistas. Pueyredón pidió y consiguió que el jefe portugués Lecor expulsara de Montevideo a Carrera, que pasó a Entre Ríos al amparo de Francisco Ramírez.

Convencido que “los pueblos creen todavía cuanto ven escrito y si es de imprenta le prestan una fe ciega”, Pueyrredón encargó al Oficial 1° de la Secretaría de Gobierno que editara un libelo propagandístico difamatorio contra el caudillo oriental, titulado “El Protector Nominal de los Pueblos Libres, Don José Artigas, clasificado por el Amigo del orden.”


Andrés Guacurarí y Artigas, "Andresito"    
(Hijo adoptivo de José Gervasio Artigas).    
Andres Guacurarí y Artigas

El libelo fue difundido ampliamente en el vecindario en coincidencia con al visita del presidente norteamericano Monroe, y Pueyredón encomendó a los alcaldes y párrocos que los leyeran públicamente “para que todos pudieran advertir los terribles efectos de la doctrina artiguista”.

A todo esto, urgido por la guerra, Artigas permanecía ajeno esta campaña propagandística, y le comentaba al representante de la Comisión norteamericana, E.M. Brackenridge: “Mi gente no sabe leer.”


Andresito en Corrientes

El agente porteñista Elías Galván, ex gobernador correntino, con el apoyo del Comandante General José Francisco Vedoya, destituyen y toman prisionero al gobernador artiguista Juan Bautista Méndez el 24 de marzo de 1818.

Andrés Guacurarí Artigas –Andresito- recibió órdenes de marchar sobre Corrientes. Luego de vencer a los porteñistas en Saladas, Andresito entra en Corrientes a principios de septiembre y repone al gobernador Méndez. La flotilla de Campbell se dirige en auxilio de Santa Fe que había sido nuevamente agredida por las tropas directoriales.


López en Santa Fe

Estanislao López.    

Estanislao Lopez

Con la renuncia de Vera a la gobernación, en julio de 1818 toma el mando político Estanislao López y adopta enérgicas medidas destituyendo funcionarios y militares sospechados de porteñismo.

En noviembre de 1818 la escuadrilla compuesta por dos bergantines, una goleta y varios lanchones –al mando de Angel Hubac- y las fuerzas porteñas de Juan Ramón Balcarce rodean la provincia de Santa Fe. En una notable guerra de recursos, López lo separa de las tropas cordobesas que venían en auxilio de Balcarce, y finalmente lo derrota en Monte Vera, en lo que –según el historiador José Luis Busaniche- era el cuarto “descalabro de Pueyrredón en su política de salteamiento a las provincias”.

También fracasa del Director frente a Ramírez y Campbell en Entre Ríos con las fuerzas de Herenú y Hubac, que finalmente se repliegan hasta San Nicolás, dejando Rosario prácticamente destruido e incendiando los techos que quedaban en pie.

Pero Pueyredón no se da por vencido. En febrero de 1819 acepta la renuncia de Balcarce, lo sustituye por Viamonte y pone en marcha un nuevo plan de agresión: con 3.500 hombres de las tres armas, Viamonte debía combinar con las fuerzas de Córdoba al mando Bustos y con el apoyo del ejército del Alto Perú al mando de Manuel Belgrano. Por otra parte se lo ordenó a San Martín que repase la cordillera con sus tropas desde Chile, pero éste, con O´Higgins, acuerda intervenir directamente ante López y Artigas.


José Gervacio Artigas    
Protector de los Pueblos Libres.     José Gervasio de Artigas

Mientras tanto López, reforzado con 800 hombres enviados por Ramírez, realiza un rápido movimiento sobre Córdoba derrotando a Bustos y a José Maria Paz en la Herradura del Río Tercero. Regresando a Santa Fe, el 19 de marzo derrota a la vanguardia de Viamonte en las Barrancas del Carcaraña, cerca de Coronda, y deja nuevamente a las fuerzas porteñas inmovilizadas en Rosario por falta de caballadas.

Pero a pesar de estas victorias, la provincia de Santa Fe estaba ya sin recursos, saqueada por lo ejércitos porteños, según se desprende claramente de los informes de Manuel Belgrano: “Es urgente concluir esta desastrosa guerra, por cualquier medio. Todo es desolación y miseria; las casas abandonadas, las familias fugitivas o arrastradas, los campos desiertos de ganados y caballos”. Increíblemente todo esto sucedía mientras los portugueses se adueñaban de la Banda Oriental.

Estanislao López propone a Viamonte una tregua que se concreta el 7 de abril de 1819. Pueyrredon se ve en la necesidad aceptarla como hecho consumado, designando representante para ratificar el armisticio a Ignacio Álvarez Thomas, que debía reunirse con Agustín Urtubey y Pedro Gómez, representantes de López y Ramírez. El 21 de mayo concurren a San Lorenzo los representantes porteños y santafesinos, pero en cambio no lo hace el entrerriano por la oposición expresada por Artigas con anterioridad.

La oposición de Artigas había sido expuesta con antelación por éste con suficiente claridad, en un oficio del 4 de abril al Cabildo santafesino. Artigas expresaba su optimismo para que el año XIX sea “la época precisamente destinada a correrse el velo y se represente la trágica escena de los pueblos en sus verdaderos intereses. Sean ellos libres, decidan de su suerte y cualquiera que sea su resolución, nadie se atreverá de nuevo a violarla”. El destino de América “aún fluctúa, entre la ambición de Buenos Aires y de las potencias extranjeras”. Los pueblos no pueden depender de las miras de Buenos Aires y de sus intereses, que abusando del nombre sagrado de aquellos, “no alivia su opresión, sino que la agrava”. “Es bien conocido el objeto del rey del Brasil en la época y el compás que guarda Buenos Aires en todas sus resoluciones.”

Como vemos, a pesar de las dificultades, Artigas veía las cosas con claridad y mantenía en alto sus ideales.

“V.S. mismo habrá oído decir –continua al oficio de Artigas al Cabildo- que los pueblos aún laboran en ignorancia; que aún no tienen un juicio maduro para sancionar sus derechos, ni la edad suficiente para su emancipación. Con que, en suma, nuestra suerte será la de los africanos, que por su ignorancia viven sujetos al perpetuo yugo de la esclavitud…Los pueblos no tienen más derechos de los que quieren concederle Buenos Aires, ni otra emancipación que estar bajo su tutela. Todo esto es gracioso y digno de admirar; todo lo dejo la sabia penetración de V.S.”

“Para mi nada más lisonjero que los pueblos expresen su voluntad –dice Artigas en el oficio- pero no por los términos del Congreso de Tucumán, cuyos resultados hace tres años lloramos, abusando de nuestra moderación y mortificando todos nuestros esfuerzos…Nada es tan distante del corazón de los pueblos que hacernos la guerra, y los porteños están empeñados en realizarla contra la autoridad de los pueblos. Nada es tan obvio a un porteño como declarar la guerra a los portugueses y nada es tan urgente a los intereses de la América como declararla. V.S. debe entrar en el fondo de estas dos proposiciones y ellas darán el resultado de lo que debe ser.” (WRA-p.295)

A pesar de la opinión de Artigas, el armisticio trajo algunas consecuencias circunstanciales. Belgrano retrocede hasta Arequito, en Córdoba, y gravemente enfermo le sede el mando la general La Cruz: López ordena el regreso de los auxiliares entrerrianos; el 19 de julio, López es designado Gobernador y Comandante de Armas de Santa Fe.


Fuentes:

- Reyes Abadie, Washington. Artigas y el federalismo en el Río de la Plata
- Castagnino Leonardo.
Triple Alianza contra los paises del Plata
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar





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