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MARCHA DE LA EXPEDICIÓN AUXILIADORA AL PARAGUAY (1810)
                          

Manuel Belgrano.    

Manuel Belgrano



(01) La expedicion en marcha
(02) Primeras acciones
(03) La quema de papeles
(04) Fuentes
(05) Artículos relacionados.




La expedición en marcha

Mientras la Junta de Buenos Aires preparaba una expedición punitiva contra Paraguay para imponer la voluntad de Buenos Aires, Asunción no dormía. Las autoridades españolas, que habían jurado el Consejo de Regencia en el
Congreso de Asuncion del 24 de julio de 1810, preparaban la defensa de su territorio según lo dispuesto en dicho Congreso, con la formación de una Junta de Guerra.

El Alto Peru y Montevideo, leales al Consejo de Regencia, ponen sus ojos en Asunción. Desde Montevideo, el gobernador Joaquín Soria remitía una nota fustigando la conducta de la Junta y anunciando una expedición punitiva contra Montevideo, y expresando la necesidad de una urgente ayuda paraguaya, al tiempo que prometía promisorias relaciones comerciales.

Mientras tanto en Asunción, los "porteñistas" partidarios de la Junta no quedaban inactivos. Eran en general comerciantes que tenían relaciones culturales e intereses comerciales con Buenos Aires. Criticaban la actitud de Velazco, que fortificaba la frontera Sur del Paraná, en vez de hacerlo en la frontera Este, argumentando que el Congreso del 24 de Julio determinaba defender la frontera para prevenir una posible invasión portuguesa. Pero Velazco sabía de que lado soplaban vientos de guerra, y actuaba en consecuencia.

La actividad de los partidarios “porteñistas” provocó algunos episodios. Velazco determinó la confinación en el presidio de Fuerte Borbón de un religioso de apellido Vaca y otros diez ciudadanos paraguayos. En los primeros días de noviembre de 1810, era denunciado y procesado en Concepción don José María Aguirre por haber expresado en presencia de un grupo de vecinos, que la Junta de Buenos Aires sabía lo que hacía porque todos los que estaban en ella eran hombres sabios y que el gobernador y sus empleados no querían obedecerla porque iban a perder sus empleos, razón los la cual había que ahorcarlos.

Guerra del Paraguay  - Leonardo Castagnino Belgrano marchaba hacia Paraguay con la ilusión fomentada por el coronel Espíndola, de que su llegada a suelo paraguayo provocaría por si sola el levantamiento del oprimido pueblo paraguayo.

Desde Curuzú Cuatiá, Belgrano despacha hacia Paraguay a José Espindola, hijo del coronel, con el propósito de lograr adeptos. Espindola regresa a mediado de noviembre con buenas noticias, que no seria tales.

Belgrano redacta una proclama distribuida en Corrientes y Misiones, y algunas notas al Paraguay, y un mes más tarde dictaba un reglamento liberándolos de impuestos y asegurándoles el comercio libre con las demás provincias. De esa forma, reglamentaba Belgrano sobre lo que todavía no había conquistado.

También lanza una proclama a los paraguayos, donde dice traer la representación del gobierno de las Provincias del Río de la Plata, que en vista de los clamores del pueblo paraguayo había resuelto liberarlos y restituirle sus derechos, amparar sus bienes y suprimir las trabas al progreso de la provincia.

Por último agregaba que castigaría a los que provocaran o fueran autores de una guerra civil. Envía nota al Obispo Panés y una nota al cabildo asunceño expresando la esperanza de que ese cuerpo colaborase con los fines de la expedición, como lo desean los fieles paraguayos “que no se han dejado seducir por cuatro aventureros que solo se han sevido de sanjuelas”. Y termina diciendo que, de verificarse resistencia, responsabilizaría a los capitulares, los que responderían con la pérdida total de sus bienes, y hasta de su vida. Se volvía a equivocar Belgrano, porque los paraguayos, lejos de amedrentarse con las amenazas, le opondrían una tenaz resistencia.


Primeras acciones

Unas partidas paraguayas se mueven en la estancia Santa María, sobre la margen izquierda del Paraná, y ante la falta de respuesta de las notas enviadas o noticias de los emisarios, el día 17 de diciembre Belgrano comunica al comandante de Itapúa el comienzo de las hostilidades, advirtiéndolo que todo europeo o criollo que fuese aprendido con las armas en la mano, sería arcabuceado.

El 18 de diciembre de 1810 el ejército de Belgrano cruza el Paraná, y la respuesta paraguaya es inmediata. El gobernador Velazco emite una encendida proclama a los paraguayos, acusando al ejército de Belgrano de ser una banda de salteadores, acusándolos incluso de atentar planear su asesinato, y prometiendo morir con gusto en medio de sus soldados para terminar con gloria sus días al frente de la provincia.

La respuesta de los paraguayos no se hace esperar. Desde pueblos, villas, y desde la campaña toda, hasta el más humilde habitante se pone en marcha por sus propios medios para agruparse entorno al gobernador en defensa de su tierra. Hombres, mujeres, ancianos y niños se movilizan, y quien no está en condiciones de incorporarse a la lucha, ofrece sus bienes, cosechas, haciendas y caballadas. El mismo Velazco se sorprende de la reacción:

“Noticioso de este movimiento, expedí órdenes a la campaña para la reunión de los Escuadrones urbanos que he formado, y como si un rayo hubiese herido los corazonae de estos incomparables provincianos, me halle a los dos días de haberse circulado los avisos, con más de 6.000 hombres prontos a derramar la última gota de su sangre antes que rendirse”

Pero el desbordante entusiasmo no era suficiente. La falta de armas, organización y falta de disciplina, no era sencillo resolver en poco tiempo. Velazco es consciente que estaba en condiciones desfavorables para entablar de inmediato una lucha contra un ejercito mejor armado y adiestrado, y toma la determinación de retirarse masivamente hacia el interior, atrayendo al enemigo para sepáralo de sus bases . La respuesta de los paraguayos también es inmediata, y se retiran hacia el interior, dejando solo algunas partidas volantes para observar al enemigo. Las poblaciones y campaña quedan vacías. La gente marcha hacia el interior de la provincia o se esconde en los montes. Belgrano no veía a los soldados prometidos por Espíndola, y por el contrario, sentía el vacío que lo agobiaba: “No encuentro a los enemigos – escribía a la Junta – todo lo van dejando franco, sin duda se han refugiado hacia la ciudad donde parece se fortifican”.

Belgrano sigue adelante, atropellando el vacío, y vuelve a escribir a la Junta:

“Así es que han trabajado para venir a atacarme de un modo increíble, venciendo imposibles que sólo viéndolos pueden creerse; pantanos formidables, el arroyo a nado, bosque inmenso e impenetrable, todo ha sido nada para ellos, pues su entusiasmo todo les ha allanado; ¡que mucho!, si las mujeres y niños, viejos, clérigos y cuantos se dicen hijos del Paraguay están entusasmados por su patria, y adoran Velazco que, aun conociendo que es gobernado por el sobrino y Elizalde, a quienes detestan, los disculpan!”

Por su parte, el general Paz hace la siguiente interpretación:

“Antes dije y repito ahora, que esa unanimidad no provino de adhesión al sistema español sino de un instinto ciego de localidad, al que puede añadirse mucho de amor propio”.


La quema de los papeles

Mientras avanzaba la expedición, se mantenía una activa correspondencia entre ésta, la Junta, y los grupos porteñistas de Asunción. En un momento en que la expedición pasaba momentos difíciles, Manuel Belgrano ordena a un ayudante la quema de correspondencia que pudiera comprometer a los partidarios que la Junta tenía en Asunción: “…poco antes de esto, me comisionó (Belgrano) como que merecía su entera confianza, para que entresacara los papeles reservados que tenía su equipaje, y los quemase para que de ningún modo cayesen en poder del enemigo; y viendo yo que la premura del tiempo no me permitía la completa substracción de ellos, ni de otros que por su naturaleza importaba el que no se impusiera el enemigo, tomé la determinación de quemar en una hoguera todos los papeles del ramo de la secretaría, y la correspondencia privada con nuestros adictos en aquella provincia.”

Los tiempos apremiaban.


Fuentes:

- Chávez Julio Cesar. Relaciones entre Buenos Aires y Paragauy 1810-1813
- La Gazeta Federal
www.lagazeta.com.ar

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- Bloqueo de Buenos Aires al Paraguay
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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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