PROTECTORADO DE PUEBLOS LIBRES                           


Protectorado de Pueblos Libres    
Protectorado de Pueblos Libres

Artigas consolida su prestigio y su influencia en las provincias argentinas.

En marzo de 1815 dos nuevas provincias se adhieren a la liga y se ponen bajo la protección del caudillo oriental. Córdoba declara públicamente que “queda enteramente separada del Gobierno de Buenos Aires y cortada toda comunicación y relación, bajo los auspicios de y protección del General de los Orientales, que se constituye en garante de su libertad”, al tiempo que llama a Artigas “nuevo Washington, que hoy renueva la dulce memoria de aquel inmortal americano del Norte.”

Esa fecha puede considerarse como la constitución de la Liga Federal o del Protectorado de Los Pueblos Libres, integrada por la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba.

Un hecho indirecto beneficiaria y agrandaría la figura del caudillo: la caída del Alvear como Director Supremo, ante la sublevación de sus tropas que éste había despachado contra Artigas. Pero estos acontecimientos no le hacen perder al caudillo su habitual proceder, y en nota al nuevo director Álvarez Thomas le expresa:

“Mi moderación en todos los pasos está manifiesto y sería menos liberal en mis ideas si un solo acto designase que las armas de mi mando son contra el pueblo de Buenos Aires. Tenga Ud. la dignación y demás oficiales de su mando el creer que mis desvelos son por la salud de todos los Pueblos y muy recomendablemente el de Buenos Aires. En ello está empeñado mi honor, y sería desmentir inmediatamente el sistema, si con la exclusión vergonzosa mirase al benemérito de Buenos Aires fuera del rango de los demás.”

Es notable como en su nota, el caudillo oriental reconoce méritos a Buenos Aires al mismo tiempo que le otorga el mismo rango que a los demás. Y conforme con los sucesos, escribe al general San Martin, que en Mendoza preparaba con su ejército de los Andes para la campaña libertadora:

“Acabo de recibir una posta extraordinaria de la Municipalidad de Buenos Aires – le dice Artigas -, oficiándome que aquel pueblo enérgico ha depuesto a los tiranos y recuperado su libertad en 18 del corriente. En consecuencia ha terminado la guerra civil. Celebremos este momento afortunado como el apoyo a nuestra libertad naciente. Esforcémonos por consecuencia enlazando los Pueblos íntimamente y depositando en ellos aquella confianza que haga respetable sus derechos y sus virtudes. Tengo el honor de saludar a Ud. y ofertarle mis más cordiales y afectuosas consideraciones. Cuartel de Santa Fe, 22 de abril de 1815. José Artigas”

Ésta es la primer correspondencia entre Artigas y San Martin, pero pecaba de optimista el oriental, porque Buenos Aires no renunciaría a sus propósitos, y por el contrario, con intrigas, astucia, y hasta con el apoyo y complicidad lusitana, combatiría al caudillo oriental para imponer su hegemonía sobre las demás provincias.

Pero por aquellos meses de abril y mayo de 1815, había cordialidad entre las partes, y Artigas hace saber al nuevo Cabildo, que ha convocado a los puebles que están bajo su mando y protección para que ratifiquen la elección del nuevo Director Supremo. Al mismo tiempo publica un bando dirigido al “benemérito pueblo de Buenos Aires”, que entre otras cosa dice:

“Ciudadanos, Pueblo de Buenos Aires, vuestros hermanos los Orientales no dudan que sus votos serán correspondidos, y abandonados al transporte de una perspectiva tan encantadora, olvidan sus quebrantos, y hacen sacrificios al Dios tutelar de la amistad de los pueblos, para que al recibir las felicitaciones que a su nombre tengo el honor de dirigiros, nada sea capaz de contradecir nuestra unión, y en lo sucesivo solo vea entre nosotros a una sola y grande familia de hermanos. Cuartel General, 29 de abril de 1815. José Artigas”

Como vemos, Artigas no se aparta de su política de unión y conocrdea con las provincias, pero sus buenas intensiones serán defraudadas por la dirigencia porteña. Por ahora en cambio, el Cabildo retribuía la actitud del oriental, mandando a quemar el bando que días antes el depuesto Alvear le había obligado a suscribir contra el caudillo oriental. Esa determinación de quemar el bando - dice el Cabildo - era un “testimonio irrefragable del aprecio que le ha merecido la conducta del General de los Orientales, D. José Artigas, y un reconocimiento del distinguido mérito de aquel jefe y de la pureza y sanidad de us intenciones.”

Como veremos en los sucesos posteriores, los jefes porteños desmentirían las palabras de su propio Cabildo.

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Fuentes:

- Alfredo Castellanos. Vida de Artigas. p.122
- www.lagazeta.com.ar

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