Cintillo punzó - (ver:Las banderas de Rosas)

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LA CONCIENCIA NACIONAL - UNITARIOS Y FEDERALES
El Restaurador J.M.de Rosas

(01) Moreno y la gente decente
(02) Rivadavia y los iluminados
(03) Dorrego y la aristocracia del dinero
(04) San Martín, los paisanos y los caudillos
(05) Rosas y los “hombres de copete”
(06) El “manco” Paz, Lavalle y Álvarez Thomas
(07) Los vaivenes de Alberdi
(08) La dupla Mitre-Sarmiento
(09) La sentencia final
(10) Fuentes.
(11) Artículos relacionados.




Los antecedentes

"Somos una colonia material porque hemos sido colonizados espiritualmente" (José Maria Rosa)

Nuestra falta de conciencia nacional no es nueva; nuestra colonización cultural fue ganando espacio desde el principio de nuestra historia, y llevada a cabo por los “iluminados” que nuestra historia oficial llevó al bronce. Nuestros “hombres cultos” admiraban todo o extranjero, despreciando nuestra cultura y nuestra gente.

Moreno y la gente decente

Moreno, abogado relacionado a los comerciantes ingleses. Quiso una revolución jacobina y no supo interpretar a los criollos. Se enfrentó a Saavedra, que tenia amplio apoyo popular y militar, aunque le falto visión o talla suficiente para asumir el papel de caudillo que las circunstancias le exigían, y se dejo desplazar por Moreno, que le fue quitando espacio. Moreno fue “hombre de la luces”, alejado del verdadero sentimiento popular. A raíz de un brindis que se hizo en el regimiento de Patricios, por alguien con alguna copas de más.

El 6 de diciembre de 1810 Moreno dictó un decreto por el que, bajo pena de destierro de 6 años, se prohibía “que ningún centinela impida la entrada en toda función o concurrencia pública a los ciudadanos decentes que la pretendan”.

El día 8, el coronel Marcos Balcarce elevaría una consulta sobre los criterios que debería usarse para considerara “ciudadanos decentes” a quienes los centinelas no podrían impedirles el acceso a las fiestas. La respuesta de Moreno, el día 14 fue que “se reputará decente toda persona blanca que se presente vestida de fraque y levita


Bernardino Rivadavia Rivadavia y los iluminados

Uno de nuestros “iluminados” fue Rivadavia, a quien Mitre llamó ”El hombre de Estado más grande del mundo”, pero San Martín lo llamaría ”El de la infernal conducta". Alvear se refería acerca de Rivadavia como el “Solemne botarate”.

Don Bernardino había vivido un tiempo en Inglaterra, de donde volvió “henchido de orgullo” como un pavo real. Yerno del Virrey del Pino, le daba una especie de titulo nobiliario y una postura ridícula, y aunque de una cultura regular pero provista de palabras rebuscadas e inentendibles, no tardó en encontrar en estas tierras un séquito de seguidores y admiradores que alimentaban su ego.

Rivadavia fue tenido por un hombre culto por sus contemporáneos. Más que por un hombre culto, por un sabio: su mote "Padre de las Luces" no tenía intención irónica. Entre quienes no creyeron en la cultura de Rivadavia, y llegaron a burlarse inexorablemente del Padre de las Luces estuvieron el padre Castañeda hombre de sólida formación filosófica, y Pedro de Angelis, humanista y erudito a toda prueba.

Con su postura estravagante y en su afán “civilizador”, en una especie de maratón, nos dejó los decretos más estrafalarios sobre temas diversos. En sus decretos de gobierno, Rivadavia enseñaba de todo: para nombrar a un jardinero con 50 pesos mensuales dictaba una cátedra de botánica en quince artículos cuya parte dispositiva se resume: “las funciones del jardinero son... plantar y cultivar todo árbol de utilidad para paseo, combustible y todo género de combustible; plantar y cultivar todo género de flores, árboles frutales, plantas medicinales, granos, pastos y hortalizas”. (Registro Nacional Nº 1998, tomo II, Pág. 135). Crea una Academia de Medicina y Ciencias Exactas para encargarse de “formar una colección demostrativa de la geología y de las aves del país”; tamaña colección de despropósitos no puede ser más estrafalaria, pero está allí en el decreto del 31 de diciembre de 1823. Y no solamente hace danzar juntas a la medicina, a las ciencias exactas, a la geología y a las aves del país para ilustración de los lectores del Registro Oficial, sino que dicta un Reglamento para la Escuela de Partos, en enero de 1824, dando una completa enseñanza de ginecología y obstetricia: el objeto del primer año de estudios es conocer “las partes huesosas que constituyen la pelvis, el útero, el feto y sus dependencias, la vejiga, la orina y el recto”.

En estos decretos administrativos está el sólido pedestal de la cultura de Rivadavia. O nuestros gigantes padres los conocieron solamente por las tapas, como el diputado o senador de marras, o se impresionaron demasiado por la música de las palabras. (Rosa, J. M. 1969. El revisionismo responde. Ediciones Pampa y Cielo. Buenos Aires)

Rivadavia promulgó los más variados y extravagantes decretos, entre otros el que disponía la persecución de perros en Bs.As. porque uno de ellos tuvo el atrevimiento de ladrar el caballo del Presidente, que, siendo mal jinete, dio con su osamenta en el barro. Esto permitió que al día siguiente, barras de chicos se divirtieran recorriendo las calles de Bs.As. en persecución de “perros ladradores de caballos”, sobre todo si eran del “caballo del presidente”.

Sus aires de grandeza, su palabrerío, sus ”luces” (y sus admiradores y aduladores) habían logrado que Don Bernardino trepara hasta la secretaría de la Junta de Gobierno, desde donde ejercería su nefasta influencia. Su falta de patriotismo lo llevó a desinteresarse por las luchas emancipadoras, y se dedicó más vale a ordenar la ciudad y a tratar de aplastar a los brutos caudillos del interior, ejerciendo un constante boicot al libertador, o hacer negociados en combinacion con sus patrones, lso inlgeses, con los que contrató el trstemente famoso "Empréstito Baring".

“Seria de no acabar si se enumerasen las locuras de aquel visionario – y la admiración de un gran número de compatriotas- creyendo improvisare en Buenos Aires la civilización europea con solo los decretos que diariamente llenaba lo que se llamaba Archivo Oficial” (José de San Martín)

Rivadavia tenía “adhesión a todo lo que fuera ingles” (Parish, representante británico) “…desgraciadamente en esta cuestión, la conducta del señor Rivadavia desde que fue nombrado Presidente ha tenido la tendencia de acarrear odio y , casi podría agregarse, ridículo a lo que pudiera considerarse una autoridad suprema…; su repentina disolución del ex Gobierno de Buenos Aires …alarmó prematuramente a las otras provincias respecto de su propia suerte y ha determinado que se considerara la cuestión de federalismo o no federalismo, en un momento y de una manera que pudiera hacer muy difícil al gobierno poner por obra sus planes”. (Informe de Parish a Caninng - Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.182)

Juan Bautista Alberdi, con cierta indulgenicia, dirá que a Rivadavia, "...la nación no de le debe nada sino el perdón de sus agravios en gracia a su buena intención y debilidad".(Alberdi, Juan Bautista. Grandes y pequeños hombres del Plata.Casa edit.Garnier Hnos.) (AGM. Proceso al liberalismo. p.97)


Manuel Dorrego Dorrego y la aristocracia del dinero

Dorrego se opuso al proyecto constitucional rivadaviano de 1826, considerándolo nulo porque se desconocía en él la voluntad general de las provincias. En el debate sobre el artículo 6º del proyecto constitucional, se negaba el derecho de voto en las elecciones a los menores de veinte años, a los analfabetos, a los deudores fallidos, deudores del tesoro público, dementes, notoriamente vagos, criminales con pena corporal o infamante, pero también los “criados a sueldo, peones jornaleros y soldadas de línea”. Se presumía que los domésticos y peones estaban bajo la influencia del patrón.

Dorrego levanta su voz:

“ He aquí la aristocracia, la más terrible, porque es la aristocracia del dinero (…) Échese la vista sobre nuestro país pobre: véase que proporción hay entre domésticos y asalariados y jornaleros y las demás clases, y se advertirá quienes van a tomar parte en las elecciones. Excluyéndose las clases que se expresan en el artículo, es una pequeñísima parte del país, tal vez no exceda de la vigésima arte (...) ¿Es posible esto en un país republicano? ¿Es posible que los asalariados sean buenos para lo que es penoso y odioso en la sociedad pero que o puedan tomar parte en las elecciones?" El argumento de quienes habían apoyado la exclusión era que los asalariados eran dependientes de su patrón. “Yo digo que el que es capitalista no tiene independencia, como tienen asuntos y negocios quedan más dependientes del Gobierno que nadie.. A esos es a quienes deberían ponerse trabas (...) Si se excluye a los jornaleros, domésticos, asalariados y empleados. ¿entonces quiénes quedarían? Un corto número de comerciantes y capitalistas”. Y señalando a la bancada unitaria: “He aquí la aristocracia del dinero y si esto es así podría ponerse en giro la suerte del país y marcarse (...) Sería fácil influir en las elecciones; porque no es fácil influir en la generosidad de la masa, pero si en una corta porción de capitalistas. Y en ese caso, hablemos claro: ¡el que formaría la elección sería el Banco¡” Los unitarios impusieron su Constitución, pero el interior la rechazó en bloque.

Tomás de Iriarte cuenta en sus “Memorias”, que caminando con al aristocrático Carlos María de Alvear por el centro de la ciudad, se cruzaron con un Manuel Dorrego que lucía sucio y desalineado.

- Caballeros, no se acerquen que puedo contagiarlos – fue el saludo irónico de Dorrego

Iriarte antota en sus Memorias: “Excusado es decir que esto era estudiado para capturarse la multitud, los descamisados”.

Alberdi, arrepentido al fin, opinará que “Artigas, López, Güemes, Quiroga, Rosas, Peñalosa, como jefes, como cabezas y autoridades, son obra del pueblo, su personificación más espontánea y genuina. Sin más título que ese, sin finanzas, sin recursos, ellos han arrastrado o guiado al pueblo con más poder que los gobiernos. Aparecen con la revolución: son sus primeros soldados” (Alberdi, Juan Bautista. Los Caudillos. Colección Grandes Escritores Argentinos, 3; W. Jackson, Inc. Buenos Aires) (AGM-PLA.p.165)


Gral San Martín San Martín, los paisanos y los caudillos.

El Libertador San Martin tuvo una buena relación con los indios, los gauchos y los caudillos como Artigas, Güemes, Bustos, Estanislao López y Juan Manuel de Rosas. No así con los “iluminados y cultos” como Rivadavia, Alvear y otros.

“La guerra la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar. Cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres, que lo demás no importa” (José de San Martín)

Al referirse a las valientes fuerzas patriotas de Martín Miguel de Güemes, empleó el término “gaucho” en dos comunicados, pero cuando los mensajes fueron publicaron en la Gaceta ministerial oficial, Posadas y la élite porteña suplantaron la malapabra “gaucho” por la "civilizada" expresión “bizarros campesinos a caballo” (Cfr. Pérez Amuchástegui, A. J., Mentalidades Argentinas, Eudeba, Bs. As. 1970; Rojas, Ricardo, El Santo de la Espada, Losada, Bs. As. 1950, pág. 165). "Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestro disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieren atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la patria." (Carta se San Martín a José Gervasio de Artigas - Capdevilla, Arturo."El pensamiento vivo de San Martín. Bs.As. Edit.Losada 1957)

“Unámonos, paisano mío, para batir a los maturrangos que nos amenazan: divididos seremos esclavos; unidos, estoy seguro de que los batiremos; hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra de honor. Mi sable no saldrá jamás de la vaina por opiniones políticas; usted es un patriota y yo espero que hará en beneficio de nuestra independencia todo género de sacrificios…” (Carta del Gral. San Martín a Estanislao López - 1819).

Estanislao López.    

biografia de Lopez

Estanislao López, enterado del boicot de Rivadavia y sus satélites contra San Martín, a su regreso de la campaña libertadora le ofrece su protección:

“Se de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por le gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”. (Altamira, Luis Roberto)

En esta agradecida y emotiva carta, Estanislao López se refería a la desobediencia de San Martín a Rivadavia, que pretendía que regresara para aplastar a las provincias del interior. San Martín en cambio prefirió libertar medio continente, dejando las manos libres a López y Ramírez para que destrozaran a Rondeau en Cepeda.

“…por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi lama fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado…Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, por siempre su invariable San Martín” (Correspondencia San Martín H´Higgins)

Fue tan escandaloso el tratado de paz con Brasil, que Rivadavia se vio obligado a renunciar. Enterado San Martín, le escribe a O´Higgins el 20 de octubre de 1827:

“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que e tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la maás completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Altamira Roberto. Op.cit. Museo Histórico Nacional. Piccinali.Op.cit. cap. XII) (JS.p.41)

“Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados…” (García Mellid, Atilio. “Proceso al liberalismo argentino”. Edit. Theoría. 1988) (JST.p.45)

“(Rivadavia)…hombre despreciable que no solo ha ejercido su envidia y encono contra Ud. no queda satisfecha su rabia, y acudiendo a la guerra de zapa, quiso minarme en el retiro de este desierto, donde por huir de ingratos busco mi subsistencia y la de mi familia con el sudor de mi frente...” (Correspondencia San Martín H´Higgins - Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.36)

El 25 de agosto de 1844, San Martín le escribe al chileno Don Pedro Plenzueos:

“Si yo viese a su afortunada patria dar oídos a los visionarios y precipitar sus reformas, confieso a Ud. me alarmaría por su futura suerte; tenga Ud. presente la que se siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que empleó sólo la madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60 mil duros, que se gastaron ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para a construcción de un pozo artesiano al lado de un río y en medio de un cementerio público, y todo ello se hacía cuando no había un muelle para embarcar y por el contrario se deshizo y destruyó el que había de piedra y eu había costado 600 fuertes e tiempo de los españoles, que el ejército estaba sin paga y en tal miseria que pedían limosna los soldados públicamente. El fin que estableció el papel moneda que ha sido la ruina del crédito de aquella República Argentina. Sería de no acabar si se enumeraran las locura de aquel visionario y la administración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llama el Archivo Oficial. Yo espero que Chile seguirá la marcha sólida que ha emprendido y que sus reformas las hará con pasos de tortuga”

“Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.” (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)


El Restaurador de las Leyes Rosas y los “hombres de copete”

Rosas comprendió muy bien los valores de nuestras costumbres, de los gauchos, de la “gente de acción”, y despreció en cambio a los iluminados de “chaqueta y cuello duro”, a los hombres “de copete” y “de bota dura”.

Luego de asumir el gobierno, hacia el anochecer y luego de los saludos oficiales, El Restaurador recibe al representante Uruguayo, Santiago Vázquez, con quien habla francamente de los sucesos del día. Se conoce lo dicho por Rosas por el informe que eleva a su gobierno el representante Uruguayo, al día siguiente:

"Aquí me tiene Vd. Sr. Vázquez en el puesto de que me he creído más distante le había dicho aquél yo nunca creí que llegase ese caso, ni lo deseaba porque no soy para ello; pero así lo han querido y han acercado una época que yo temía hace mucho tiempo, porque yo, Señor Vázquez, he tenido siempre mi sistema particular, y voy a manifestarle a Vd. francamente cómo lo he seguido desde que empecé a figurar; conozco y respeto mucho los talentos de muchos de los señores que han gobernado el país, y especialmente de los señores Rivadavia, Agüero y otros de su tiempo, pero a mi parecer todos cometían un gran error: se conducían muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los hombres de las clases bajas, los de la campaña, que son la gente de acción. Yo noté esto desde el principio y me pareció que en los lances de la revolución, los mismos partidos habían de dar lugar a que esa clase se sobrepusiese y causase los mayores males, porque Vd. sabe la disposición que hay siempre en el que no tiene nada contra los ricos y superiores.

Me pareció, pues, muy importante conseguir una influencia grande sobre esa gente para contenerla, o para dirigirla y me propuse adquirir esa influencia a toda costa; para esto me fue preciso trabajar con mucha constancia, con muchos sacrificios y hacerme gaucho como ellos, hablar como ellos y hacer cuanto ellos hacían, protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus intereses, en fin no ahorrar trabajo ni medios para adquirir más su concepto. Esta conducta me atrajo los celos y las persecuciones de los gobiernos, en lo que no sabían lo que se hacía, porque mis principios han sido siempre obediencia a las autoridades y a las leyes...

Ya dije a Vd. que los señores de aquí, de la ciudad, no querían nada conmigo, cuando podían conseguir todo, se entiende con decencia, porque Juan Manuel Rosas es incapaz de bajezas... Me contuve quieto, a pesar de que la campaña me llamaba con instancia, no quise hacer nada y me propuse que conociesen que sin mí nada podían, porque yo sabía lo que les iba a suceder; que no se habían de entender, como sucedió, que no se entendían unos con otros... Creen que soy federal; no señor, no soy de partido alguno, sino de la patria En fin, todo lo que yo quiero es evitar males y restablecer las instituciones, pero siento que me hayan traído a este puesto porque no soy para gobernar...

"...conozco y respeto mucho los talentos de muchos de los señores que han gobernado el país, y especialmente de los señores Rivadavia, Agüero y otros de su tiempo, pero a mi parecer todos cometían un gran error: se conducían muy bien con la clase ilustrada, pero despreciaban a los hombres de las clases bajas, los de la campaña, que son la gente de acción." ( "Porteños y pajueranos" )

“...Ya sabe que no debe fiarse ni creer en ningún hombre de casaca y corbata almidonada” (Carta de Rosas a Vicente González, “Carancho del Monte”, el 1º de enero de 1834)

“Los unitarios son muy rudos; ellos ven que a la mulita se la debe agarrar por al cabeza y no por el rabo”. (Ver "La mulita por el rabo" )

Rosas mantuvo con los indios una especial relación. Hizo trato con tribus amigas, dio trabajo en sus estancias e hizo tratados de con caciques y capitanejos para entregar provisiones de yerba y carne de yaguarizo a cambio evitarse los malones. Defendió y expandió las fronteras con los indios, persiguiendo a las tribus enemigas, principalmente venidas desde Chile para el robo de ganado a ser canjeado por armas del otro lado de la cordillera.

Respetó los tratados con los indios, llegando inclusive a realizar una intensa campaña de vacunación antivariólica, empleando a tal fin el convencimiento y la psicología que era innata en su personalidad.

El cacique Juan Catriel da testimonio que “Juan Manuel es mi amigo. Nunca me he engañado. Yo y todos mis indios moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos y entre ellos. Mientras viva Juan Manuel todos seremos felices y pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras esposas e hijos. Todos los que están aquí pueden atestiguar que lo que Juan Manuel nos ha dicho y aconsejado ha salido bien...” (Discurso del cacique pampa Catriel en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al poder en su segundo gobierno. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833. Recopilado por Adolfo Garretón. Edit. EUDEBA. Bs. As. 1975.)

Por su parte Nicasio dice “Que él había acompañado en cinco campañas a Juan Manuel y que siempre había de morir por él porque Juan Manuel era su hermano y el padre de todos los pobres” (Parte del discurso del Cacique Nicasio en Tapalqué celebrando la llegada de Rosas al gobierno por segunda vez. Extraído del libro “Partes detallados de la expedición al desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833”. Recopilado por Adolfo Garretón. Edit. EUDEBA.)

Cipriano Catriel a su vez dice que “Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos”. (Expresiones del Cacique Catriel, extraídas del libro “Roca y Tejedor” de Julio A. Costa.)

Sin concoserse personalmente, Rosas y San Martin, mantuvieron una sólida amistad a través de la correspondencia, recibiendo el permanente apoyo y reconocimiento del libertador a las medidas de gobierno de Rosas y la defensa de la soberanía ante la agresión de las potencias extranjeras.


Juan Lavalle El “manco” Paz, Lavalle y Álvarez Thomas

Cuenta José María Paz que había abandonado sus estudios para alistarse en el Ejército del Norte en calidad de oficial, y en una marcha uno de sus camaradas estimulaba a la tropa con gritos patrióticos. Fastidiado, Paz lo reprendió así: “¡Ehhh! ¡No grite que no somos gauchos!”

En sus memorias dice Paz, refiriéndose a Lavalle: “El año 1828 en que lo conocí, profesaba una aversión marcada no solo a los principios del caudillaje sino a los usos y costumbres y hasta al vestido de los hombres de campo. Despreciaba en grado superlativo a las milicias y sentía un soberano desdén por las puebladas.”

Cuando en 1840 Lavalle invade la provincia de Buenos Aires, financiado por los franceses, lanza una proclama en la que dice: “Derramad a torrentes la inhumana sangre para que esta raza maldita de Dios y de hombres no tenga sucesión” (20 de noviembre).

Ignacio Álvarez Thomas alude en sus memorias, a Rosas, como “...caudillo inmoral que envilece la patria a los ojos de las naciones cultas.”


Juan Bautista Alberdi Los vaivenes de Alberdi

Juan Bautista Alberdi se deja atraer en su juventud por “la civilización” y “las luces” de Europa, y por cumplir como adversario de Rosas, renuncia al sentimiento patriótico para sentirse “ciudadano de la humanidad” como justificativo para combatir a Rosas.

“¿Estará el deshonor, entonces, en ligarse al extranjero para batir al hermano? - preguntaba Alberdi el 29 de noviembre de 1838 – Sofisma miserable. Todo extranjero es hombre y todo hombre es nuestro hermano. La doctrina contraria es impía y bárbara. No es nuestro hermano un hombre porque ha nacido en la misma tierra que nosotros. Nosotros no somos hijos de la tierra sino de la humanidad. De lo contrario las bestias que han nacido en nuestro suelo serían nuestras hermanas” (Alberdi, Escritos póstumos)

“Para el provinciano la patria es su provincia. Para el nacional no hay hermanos ni semejantes fuera de sus fronteras. Y para los espíritus vastos y serios, que saben no estacionarse en el círculo estrecho de la nación, para los Rousseau, los Saint-Pierre, los Lerminier, los Bentham, los Saint-Simon, los Leroux, los Lamennais, la patria es la humanidad, el pueblo es el género humano” (Alberdi, Escritos póstumos)

A estos concepto de Alberdi y los emigrados, Lavalle los llamó “...un larguísimo artículo de sofismas y de una charlatanería oscura, llamando pobres y estúpidos a los que no piensen del mismo modo. Estos hombres conducidos por un interés propio mal entendido, quieren trastornar las leyes eternas del patriotismo, el honor y el buen sentido; pero confío – termina - en que toda la emigración preferirá que la revista la llame estúpida a que su patria la maldiga mañana con el dicho de vil traidora” (Carta de Lavalle a Chilavert)

Dice Alberdi: “Es utopía pensar que nuestra raza hispanoamericana, tal como salió de su tenebroso pasado colonial, pueda realizar hoy la república representativa. Con tres millones de indígenas, cristianos y católicos no la realizaréis ciertamente. No la realizaréis tampoco con 4 millones de españoles peninsulares, porque el español puro es incapaz de realizarlo allá o acá.”

Alberdi hace este curioso silogismo: “La constitución es el instrumento de la felicidad de un país. El pueblo de este país es incapaz de regirse por una constitución. Por lo tanto si este país quiere ser feliz debe cambiar de pueblo. Y para que no se fuera a creer que la propuesta es cambiar al pueblo educándolo, puntualiza: No son las leyes las que precisamos cambiar, son los hombres. Necesitamos cambiar nuestras gentes incapaces de libertad por otras hábiles para ella. Y por si todavía no se ha comprendido bien, expresa: Si hemos de componer nuestra población para el sistema de gobierno, es necesario fomentar en nuestro suelo la población anglosajona. Ella está identificada al vapor, al comercio, a la libertad, y nos será imposible radicar estas cosas entre nosotros sin la cooperación activa de esa raza de progreso y civilización. La libertad es una máquina que como el vapor, requiere maquinistas ingleses de origen. Sin la cooperación de esta raza es imposible establecer la libertad en parte alguna de la tierra.”

Alberdi también llega a esta increíble afirmación: “Un paraguayo que sepa leer y escribir siempre será salvaje e inculto comparado con un inglés o francés analfabeto. Con este criterio, comenta Luis Alberto Murray en Pro y contra de Alberdi, de donde extraigo esta cita: nuestro santito Ceferino Namuncurá será siempre inferior a Jack el Destapador.”

“Hay que desalojar al criollo como éste desalojara al indio. En cien años del mejor sistema de instrucción no haréis de él un obrero inglés.” (Alberdi)

Alberdii rompe con Mitre pos su oposición a la gerra del Paraguay; En su polémica con Mitre , atacado por Mitre, le arrojó este certero dardo a la cara de Mitre, el antiguo artillero de Caseros: “Si al menos hubiera yo tomado una escarapela, una espada, una bandera de otro país, para hacer oposición al Gobierno del mío, como en Monte Caseros lo hizo otro Argentino contra Buenos Aires, con la escarapela Oriental, como oficial Oriental, bajo la bandera oriental y alienado con los soldados de brasil...”

Alberdi se arrepentirá de su posición juvenil: “Yo fui enemigo, lo recuerdo con disgusto”. (Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho) En su madurez no solo reniega de sus ideas juveniles, sino que Alberdi se reconcilia con Rosas y voluntariamentes asume su defensa ante la historia.


D.F.Sarmiento La dupla Mitre-Sarmiento

Sarmiento profesaba un odio genético hacia lo criollo y hacia todo lo que no sea representante de “esa raza superior de ojos celestes”. No solo despreciaba a los indios y los gauchos; tambien despreciaba a los italianos, irlandeses, árabes y judíos, talvez para disculparse de su sangre negra, según se sospecha, o de su apellido Albarracín, derivado del árabe.

A los Árabes los despreciaba porque "son una canalla que los franceses corrieron a bayonetazos al Sahara".

“Los negros... ponían en manos de Rosas un celoso espionaje, a cargo de sirvientes y esclavos proporcionándole, además, excelentes e incorruptibles soldados de otro idioma y de una raza salvaje... Felizmente, las continuas guerras han exterminado a la parte masculina de la población..”. (Facundo )

Tampoco quería a los italianos y los llamaba "bachichas" "palurdos" "ignorantes".

De los Irlandeses decía que eran "la chusma irlandesa organizada por los curas, que además son fanáticos y borrachos"

Tampoco quería a los judíos, que los echa "Fuera esa raza semítica ¿ o es que no tenemos derecho como alemanes y polacos para hacer salir a estos gitanos bohemios que han hecho del mundo su patria" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Paris 1909)

"... El pueblo judío. Esparcido por toda la tierra ejerciendo la usura y acumulando millones, rechazando la patria en que nace y muere por un ideal que baña escasamente el Jordán, y a la que no piensa volver jamás. Este sueño que se perpetua hace veinte o treinta siglos, pues viene del origen de la raza, continua hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en que viven, pero de las que no forman parte. Y ahora mismo en la bárbara Rusia como en la ilustrada Prusia se levanta el grito de repulsión contra este pueblo que se cree escogido y carece de sentimiento humano, el amor al prójimo, el apego a la tierra, el culto del heroísmo, de la virtud, de los grandes hechos donde quiera que se producen. ( D.F. Sarmiento; 'Condición del extranjero en América'; Obras completas, tomo XXXVI. Luz del Día, Bs. As., 1953 )( artículo titulado "Somos extranjeros", en el Censor, Buenos Aires, 1886)

El complejo de barbarie, no se limitaba a operar en el ámbito literario y filosófico. Sarmiento le recomendaría a Mitre "no ahorrar sangre de gauchos porque eso es lo único que tienen de humano” y de acuerdo con Mitre llevaría “una guerra de policía” contra los gauchos del interior.

Para Sarmiento los Argentinos son "una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización" (Sarmiento, Obras completas. Ed Belin Hnos. Parias 1909)

"Los americanos se distinguen por su amor a la ociosidad y su incapacidad industrial. Con ellos la civilización es del todo irrealizable, la barbarie es normal". Ernesto Palacio observa con agudeza que esas apreciaciones despreciativas sobre el criollo se expresaban la misma época en que distinguidos visitantes o residentes extranjeros como Charles Darwin, Alan Campbell, Woobdine Parisch y otros testimoniaban en sus escritos la admiración que les causaba el criollo por dotes de laboriosidad

Escribe Sarmiento el 1° de abril de 1868: "Con emigrados de California se formará en el Chaco una colonia norteamericana; puede ser el origen de un territorio, y un día de un estado yanqui. Si conservan su tipo cuidaré de que conserven también su lengua" (José María Rosa, Historia Argentina, Tomo VII).

En 1844 decía "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876) ( Artículos de "El Progreso", 27.9.1844 y de "El Nacional", 19.5.1857, 25.11.1878 y 8.2.1879 )

"Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible repugnancia, y para nosotros, ColoColo, Lautaro y Caupolicán, no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los revistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y colgaríamos ahora, si reaparecieran en una guerra de los araucanos contra Chile, que nada tiene que ver con esa canalla”. (Expresiones de Domingo Faustino Sarmiento extraídas del libro “Nueva crónica de la conquista del Tucumán”, de Roberto Levellier);

En 1857 dice que las Provincias : "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades mas pobres que existen en la tierra" (El Nacional, 9/10/1857).

Va también contra los Porteños en 1857 : "Las elecciones de 1857 fueron las mas libres y mas ordenadas que ha presentado la América". (El Nacional, 13/10/1857). "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernara a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos". (Sarmiento, Carta a D. Oro 17/6/1857)

Los desheredados sociales : "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". (Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de Septiembre de 1859)

“Se nos habla de gauchos...La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos... Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".(Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional" 3/2/1857)

También despreciaba al pueblo: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". (En Buenos Aires, 1853; Carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861; en EEUU., 1865)

"Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes, patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres.." (Discurso ante el Congreso, de 1866)

Para Sarmiento "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista. Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Ese salvaje animal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". Obras Completas, tomo 17, págs. 87 y 92; tomo 15, págs. 348 y 349 y tomo 38, pág. 280.

Sarmiento propiciaba una colonización gringa: "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (El Progreso, 28/11/1842). "Propicio una colonia yanqui en San Juan y otra en el Chaco hasta convertirse en colonias norteamericanas de habla inglesa (años 1866 y 1868) porque EEUU es el único país culto que existe sobre la tierra. España, en cambio, es inculta y bárbara. En trescientos años no ha habido en ella un hombre que piense... Europa ha concluido su misión en la historia de la humanidad". Por último se lamenta que hayamos vencido a los ingleses en las invasiones. (Cf. Gálvez, 449, 90 y 132)

Singular pensamiento el de Sarmiento sobre las clases : "Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriota”. (Sarmiento, Discurso de 1866) Interesante apreciación de Sarmiento descendiente de negros, por parte materna y nacido pobre.

Para Sarmiento era necesaria una masacre patriótica: "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación, la guerra si es necesario" (año 1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier numero que sean" (año 1868).

"Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (año 1840). "A los que no reconozcan a Paz debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad" (año 1845). "Hemos jurado con Sarmiento que ni uno solo ha de quedar vivo" (Mitre en 1852).

Sarmiento no ahorraba medios ni métodos: “...la muerte del gobernador Benavídez "es acción santa sobre un notorio malvado! Dios sea loado" (El Nacional, 23/10/1858). "Acabé con el Chacho (el General Peñaloza). He aplaudido la medida precisamente por la forma. Sin cortarle la cabeza a ese pícaro, las chusmas no se habrían aquietado" (Carta a Mitre, 18/11/1863). "Córteles la cabeza y déjelas de muestra en el camino" (Carta a Arredondo, 12/4/1873). "Si el coronel Sandes mata gente (en las provincias) cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición (esos provincianos que defienden sus autonomías) que no se que se obtenga con tratarlos mejor" (Informe a Mitre, 1863).

El fusilamiento en masa de un batallón correntino, Sarmiento lo tilda de "brillante conducta". Con los sublevados entrerrianos aconseja en 1868. "Proceda a diezmarlos, pasando por las armas a los que le toque en suerte". El degüello de Santa Coloma : "acto de que gusté" (año 1852). Asesinato del gobernador Virasoro que él instigó desde Buenos Aires: "San Juan tenia derecho a deshacerse de su tirano" (año 1860). Aprobó el asesinato en masa en Villamayor el 2/2/1856 y como presidente ofreció $100.000 por la cabeza de López Jordán y entre las cabezas valuadas a 1000 patacones estaba la de José Hernández, que acababa de publicar el "Martín Fierro", y era un ferviente antirosista.

"Aquí en América la palabra libertad importa sainete ridículo; Riquísima comedia que no manifiesta tener fin" (14/11/1841). "Esta demostrado que no puede haber mas política que la del garrote y la macana" (año 1880). "A quien no quiere pagar lo soplo a la cárcel. En materia de contribución directa hago peor, pues les rasco el bolsillo" (Gobernador de San Juan en carta a Mitre, 1862).

Opinaba que "Una Constitución pública no es una regla de conducta para todos los hombres. La Constitución de las masas populares son las leyes ordinarias, los jueces que las aplican y la policía de seguridad. No queremos exigir a la democracia más igualdad que la que consiente la diferencia de raza y posiciones sociales. Nuestra simpatía para la raza de ojos azules."(OO. CC., 1886)

Sarmiento soñaba formar “con emigrados de California una colonia en el Chaco que puede ser el origen de un territorio, y un día de un territorio yanqui” (Carta a Mrs Mann, 1-4-1869)(JMR. La guerra del Paraguay.p.319)

Cuando Sarmiento se enteró de que en Córdoba había un pueblo que se llamaba "Fraile Muerto" le dio vergüenza y ordenó inmediatamente se le cambiara el nombre. Preguntó si no había allí ningún residente inglés o norteamericano. Le contestaron que sí, el señor Bell. Entonces –dijo- pónganle "Bell Ville".

No solo aplicó el terrorismo de estado en suelo argentino. También llevó al Paraguay “la civilización”. Fogoneó la guerra contra Paraguay, iniciada por Mitre, ambos masones de grado 33, y no tuvo empacho por terminar con todo un pueblo, en nombre de la “libertad y el progreso” ( Ver Sarmiento y el Paraguay )

“La guerra no está concluida, aunque aquel bruto (Solano López) tiene todavía veinte piezas de artillería y dos mil perros que habrán de morir bajo las patas de nuestros caballos. Ni a la compasión mueve ese pueblo, rebaño de lobos” (Carta a Manuel R. García del 12-10-1869) (A.Bray, Solano López.p.269 – JMR. La guerra del Paraguay.p.300)

“López sigue de derrota en derrota por los bosques, con mil o dos mil animales que le siguen y mueren de miedo” (L.A. Herrera: El drama del 65.p.86) “¿Cómo acabar con un idiota, borracho y feroz (López), que tiene aún algunas víctimas que inmolar” (30-12-1869) (JMR. La guerra del Paraguay.p.301)

A pesar de las intrigas y la guerra civil, durante la época de Rosas se dió un fuerte impulso a la instrucción primaria y superior. Una comisión nombrada para estudiar al reforma terminó sus trabajos con un proyecto “en el cual puede verse una anticipación de algunos aspectos de la reforma universitaria argentina, y que guarda tantos puntos de coincidencia con el sistema administrativo y docente que rige actualmente” (A. Salvador. La Universidad de Buenos Aires. La Plata 1937.p.70 – Julio Irazusta Vida política de Juan Manuel de Rosas.t.II.70)

“A pesar de las difíciles circunstancias en que el país se hallaba envuelto, parecía que nada influyera en la educación de la juventud que cada día se mostraba más afanosa por corresponder a los cuidados que se le prodigaban.” (Sarmiento) (El presupuesto para educación, que en 1829 era de 37.141 pesos fue elevado en 1830 a 49.980.)

Alberdi decía del Facundo y su biógrafo: “Sarmiento, trabajador improductivo, estéril, a título de empleado vitalicio, que vive como un doméstico de los salarios del Estado, su patrón”. Sarmiento cobraba “un poco de todo”: desde sueldos de inspector de escuelas hasta de militar, tal cual se hace ahora. En 1877 fue ascendido a Coronel Mayor del Ejército, equivalente a General de Brigada: tenía 66 años. En 1881 fue nombrado por Roca Superintendente General de Escuelas: tenía 70 años. En 1882 fue ascendido a General de División: tenía 71 años

Ni San Martín se salva de las diatribas y los resentimientos de Sarmiento.

En 1844, seis años antes de su muerte, San Martin en su testamento, otorga a Rosas el sable libertador:

“El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de lso extranjeros que tratan de humillarla”

Esto no fue reconocido por Mitre y los unitarios, que trataron de ocultarlo, como lo demuestra la carta que Valentín Alsina de dirige a Don Felix Frías el 9 de noviembre de 1850 desde Montevideo, y refiriénse a San Matin le dice: “...como militar fue intachable; pero en lo demás era muy mal mirado de los enemigos de Rosas. Ha hecho un gran daño a nuestra causa con sus prevenciones caso agrestes y cerriles contra el extranjero, copiando el estilo y la fraseología de aquel; prevenciones tanto más inexcusables, cuanto que era un hombre de discernimiento. Era de los que en la causa de América no ven más que la independencia del extranjero, sin importarle nada de la libertad y sus consecuencias...Nos ha dañado mucho fortificando allá y acá la causa de Rosas, con sus opiniones y con su nombre; y todavía lega a Rosas, tan luego su espada. Esto aturde, humilla e indigna y...pero mejor no hablar de esto. Por supuesto en el diario me he guardado de decir nada de esto...” (JS.Op.Cit.p.77)

Asi escribienron nuestra "historia oficial". Tampoco se lo perdonará Sarmiento, quien había visitado a San Martín en Europa, y ante expresiones adversas que Sarmiento trató de hacer sobre Rosas, es interrumpido por el dueño de casa:

“Ese tirano de Rosas que los unitarios odian tanto, no debe ser tan malo como lo pintan cuando en un pueblo tan viril se puede sostener veinte años...me inclino a creer que exageran un poco y que sus enemigos lo pintan mas arbitrario de lo que es...y si todos ellos y lo mejor del país, como ustedes dicen, no logran desmoronar a tan mal gobierno, es porque la mayoría convencida está de la necesidad de un gobierno fuerte y de mano firme, para que no vuelvan las bochornosas escenas del año 20 ni que cualquier comandante de cualquier batallón se levante a fusilar por su orden al Gobernador del Estado” (Galvez, Manuel. “Vida de Sarmiento”. Emece Edit. 1945)

Sarmiento, despechado, le comenta en carta del 4 de septiembre de 1846 a su amigo Antonio Aberastain:

“...va Ud. a buscar al opinión de los americanos mismos (en Europa) y por todas partes encuentra la misma incapacidad de juzgar. San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca...San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada...” (Soler Cañas, Lusi: “San Martín, Rosas y la falsificación”)

Bartolomé Mitre Sarmiento calumniaba de esta forma a San Martín y lo acusaba de disminuido mental por la vejez, seis años antes de su muerte, siendo que San Martín mantuvo hasta su muerte más lucidez que todos aquellos que trataron de degradarlo.

La dupla Mitre-Sarmiento llevaría la opresión a las provincias del interior y cometería el genocidio de todo un pueblo para someter el estado autónomo del Paraguay. Salvados esos obstáculos, Sarmiento sojuzgaría descaradamente a sangre y fuego la provincia de Entre Ríos, último bastión del federalismo. Sarmiento, a pesar de temer y odiar a Urquiza, utiliza como excusa la confusa muerte de este durante la rebelión de Ricardo López Jordán, para invadir y sojuzgar Entre Ríos con el ejército nacional.

Por su parte Mitre y toda su camarilla de discípulos y aduladores, adopta una política liberalista de entrega al capital inglés. Entrega también los ferrocarriles, incluidos los ya construidos con capital nacional, como el “Oeste”, y al inaugurar la estación del “Sud” (1862) dirá en su discurso: “¿Quien impulsa este progreso? Señores: es el capital ingles” (Ver Los ferrocarriles )

Tambien Mitre inventaría una historia mentirosa y tergiversada que engaño a genraciones enteras de argentinos.


La sentencia de final

“Para gobernar a la República Argentina vencida, sometida, enemiga, la alianza del Brasil era una parte esencial de la organización Mitre-Sarmiento; para dar a esa alianza de gobierno interior un pretexto internacional, la guerra al Estado Oriental y al Paraguay, viene a ser una necesidad de política interior; para justificar una guerra al mejor gobierno que haya tenido el Paraguay, era necesario encontrar abominables y monstruosos esos dos gobiernos; y López y Berro han sido víctimas de la lógica del crimen de sus adversarios”. (Juan Bautista Alberdi)

"En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje” (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899)


Fuentes:

- La Gazeta Federal
www.lagazeta.com.ar


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Fuente: www.lagazeta.com.ar





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